Ignorar la fuente interior nos llena de infelicidad

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Hace unos meses fui escribiendo una serie de entradas al hacer el MOOC de la Escuela de Negocios de la India, titulado Una vida de Felicidad y Realización. Fui compartiendo en el blog los pecados que matan nuestra felicidad, y los buenos hábitos para tener esa vida feliz, plena, donde nos podamos sentir realizados. Puedes leer los anteriores temas en los enlaces que hay a continuación. Faltaba por escribir sobre el último pecado y el último hábito. Si bien había acabado el curso universitario, todavía no había escrito sobre lo trabajado en la última semana, así que aquí va.

1º Pecado. SACRIFICAR LA FELICIDAD

1º Hábito. PRIORIZAR – sin perseguir- LA FELICIDAD

2º Pecado. PERSEGUIR LOS “MOST”

2º Hábito ENCUENTRA TU “FLOW” 

3º Pecado. DEPENDER O EVADIR EL AMOR

3º Hábito AMAR Y DAR AMOR 

4º Pecado SER EXCESIVAMENTE CONTROLADOR

4º Hábito Responsabilizarse de la Felicidad

5º Pecado Desconfiar de los demás.

5º Hábito CONFIANZA INTELIGENTE

6º Pecado Desconfiar de la Vida

7º Pecado Ignorar la fuente interior (el que estás leyendo)

7º Hábito Mindfullness o Conciencia Plena (también lo leerás en este artículo)

Comencemos entonces.

7º Pecado. IGNORAR LA FUENTE INTERIOR

Tenemos dentro de nosotros una fuente de felicidad que pasa desapercibida. Muchas veces creemos que la felicidad llegará al acabar un proyecto, al concluir una carrera, al obtener determinados bienes, o cuando TODO nos salga bien. Pretender ser felices las 24 horas del día, todos los días de la semana, puede ser una tarea estresante que nos lleve directamente a la infelicidad. ¿Qué nos hace felices, plenamente felices? Pues la respuesta no es una sola, ya que tiene tantas respuestas como personas existen en el mundo.

¿Sabes qué me hace feliz a mi? Bueno, muchas cosas me hacen feliz, pero una de ellas es ir al huerto a cultivar verduras. Cada sábado, voy a casa de un matrimonio amigo, me preparo para ensuciarme ya que estaré metida entre los surcos donde hay sembrados tomates, puerros, cebollas, apios, calabacines, berenjenas… en verano, ya que en este momento estamos en esa estación. Y en invierno, me meto entre calabazas, acelgas, espinacas, maíz, brócolis, coliflores, coles…. Eso a mí me hace feliz, porque en ese momento SOLO estoy cultivando, cosechando, sembrando, quitando malas hierbas…. Mi mente se vacía de todo para estar únicamente en ese instante, observando cómo han crecido los pimientos, buscando las fresas para no dejar ninguna en la mata, cargando la carretilla de zanahorias para llevarlas el domingo al mercado ecológico de la ciudad. En ese momento, dejo que mi interior vibre y disfrute con la naturaleza, que se maraville con la belleza de la flor del calabacín o asombrándome de la sabiduría de la evolución.

Pero obviamente, no podría estar todo el día en el campo. Y por ejemplo, hay personas que están todo el día en el campo y no son precisamente felices, sino todo lo contrario.

¿Como evitar la infelicidad? Cambiando los pecados que cometemos y nos llevan a la infelicidad, por mejores hábitos que nos devuelven la paz, la plenitud y repitiéndolos!!!

Para poder dejar de ignorar esta gran fuente de felicidad que tenemos en nuestro interior, es necesario comenzar a aplicar en nuestra vida el 7º hábito de los explicados en el MOOC.

7º Hábito: Mindfullness o Conciencia Plena

¿Qué es Mindfullness? A menudo creemos que somos conscientes de nuestra realidad, de la vida que vivimos, que entendemos cómo son las cosas, que tenemos conciencia de quienes somos y de nuestra vida. Pero a decir verdad… muchas veces vamos como sonámbulos de un lado al otro sin ESTAR en el momento presente.

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Estamos en el trabajo pensando en lo que nos gustaría hacer o lo que vamos a hacer el fin de semana, mientras practicamos algún deporte, o hacemos alguna otra actividad, nuestra mente está en otra cosa. Y mientras estamos compartiendo un momento de intimidad con la persona más importante de nuestra vida tenemos la cabeza en el trabajo o en los problemas cotidianos. ¿Como ser feliz así? Imposible.

Conseguir una plena conciencia, en el momento presente, es más fácil en dos situaciones. Cuando te encuentras en “flow“, concentrado en algo que te estimula a crear, a trabajar, y en los momentos en los que estás feliz, disfrutando de ese instante presente.

Por el contrario, resulta difícil evitar que la mente divague, se evada, cuando estamos agotados, cuando nos encontramos en un estado pesimista o incluso en momentos de gran felicidad y excitación. Por ejemplo, si te toca la lotería será casi imposible que tu mente no imagine todo lo que harás con el premio, ¿verdad?

Uno de nuestros grandes obstáculos para ser felices en el momento presente, es el hábito de “rumiar” nuestros pensamientos. Así como hacen algunos herbívoros, que una y otra vez traen la comida hasta la boca, para volverla a masticar, así solemos hacer las personas con las situaciones que nos preocupan, que requieren una solución.

El Mindfullness presenta una paradoja. Porque si bien utilizamos mindfullness técnicas ejercicios, para lograr un estado de felicidad, la conciencia plena requiere experimentar las emociones negativas que podemos sentir en momentos difíciles. Por ejemplo, en una situación de crisis de pareja, sería irreal intentar que una persona intentara evadirse del dolor provocado por pensar en una posible separación. Tener conciencia plena, paradójicamente, consiste en darnos permiso para experimentar tanto las emociones agradables como las desagradables, observando, como un espectador, lo que sucede, sin juzgar ni opinar sobre lo que sucede.

Podemos dar, también, la siguiente definición de Mindfullness: Ser un observador de las situaciones, sin pretender cambiarlas o controlarlas, solo, estar ahí, presente, vivenciando esas experiencias y ser incluso un espectador de nuestras emociones, de lo que ocurre dentro de nuestra mente, sin enjuiciar todo lo que pensamos o sentimos.

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Ser un observador “sin juicio” de nuestra vida y experiencias, es efectivo porque repercute en la intensidad con la que vivimos esas experiencias. Cuando yo “juzgo” algo diciendo, por ejemplo, Esto no puede ser, Esto es un desastre, No puedo soportarlo, la intensidad de mis emociones aumenta y mis reacciones pueden dejar de estar guiadas por la inteligencia emocional para estar guiadas por la rabia, la furia, el dolor.

La práctica del Mindfullness también tiene dos importantes consecuencias. Al disminuir la intensidad de nuestras emociones, también disminuye nuestro estrés y a su vez adquirimos “flexibilidad de respuesta”.

¿En qué consiste al flexibilidad de respuesta? Consiste en la habilidad que adquirimos cuando podemos analizar lo acontecido con calma, parándonos a pensar, sin reaccionar de manera instintiva o visceral. Así, en un momento en el que una situación es desagradable, en lugar de responder con desagrado, somos flexibles en nuestra respuesta, y por ejemplo, elegimos dejar de discutir, o la decisión más conveniente y no la primera que nos llegue por instinto…  La flexibilidad de respuesta consiste en la elección de la respuesta, en responder con inteligencia emocional. 

Un aspecto importante de la práctica del Mindfullness es la capacidad que tiene para modificar nuestro cerebro. Algunas personas nacemos con una predisposición más positiva u optimista ante la vida, mientras que otras personas, en sus genes, tienen una herencia genética algo negativa o pesimista. Gracias a diversos estudios científicos se ha comprobado que esos niveles genéticos pueden mejorar, pasando a ser más optimistas gracias a la práctica de la meditación y de estar conscientemente en el momento presente.

Ya no tenemos excusas para sentirnos negativos, depresivos o faltos de felicidad. Puede aprenderse!! Nuestro cerebro tiene la capacidad, la plasticidad necesaria para hacerlo. Ponlo a trabajar. Si lo necesites, te acompaño. 

Viki Morandeira

 

Hábitos Mentales de Éxito

Somos personas de hábitos. Nuestra vida, la tuya, está regida por tus hábitos. Muchos son gestos habituales que repites en tu día a día. Te despiertas y casi siempre sigues los mismos patrones. Cuando te preparas para salir, cuando estás cocinando, cuando enciendes el ordenador… Día a día se sucede en tu vida la repetición de esos hábitos.

El éxito que tengas en tu vida, depende mucho de tus hábitos mentales. ¿Te lo has planteado alguna vez? ¿Sabes cuáles son los hábitos mentales positivos? ¿Eres consciente de que existen hábitos mentales productivos y otros que no lo son? ¿Sabes si tienes hábitos mentales saludables?

Para responder a estas preguntas, quizás sea preciso primero centrarnos en los hábitos mentales y su definición.

El hábito mental se puede definir como un comportamiento adquirido, repetido. Un patrón de comportamiento que repetimos sin apenas cuestionarnos porqué pensamos como pensamos o porqué hacemos cómo hacemos lo que hacemos.

Si al finalizar de leer la lista de hábitos mentales de éxito encuentras que hay algunos que no utilizas, ten en cuenta que los hábitos se pueden incorporar. Así como has incorporado algunos que quizás te alejan de sentirte una persona exitosa, también puedes “desinstalarlos” y cambiarlos por los que tú elijas para tener una vida exitosa.

  • El hábito de la Gratitud

Ser agradecido contigo, con los demás, con la vida es un excelente hábito. ¿Has pensado alguna vez en todas las personas que participan a diario en tu vida? ¿Te sientes agradecido por ello? ¿A cuantas personas puedes agradecer por la tostada que te tomas en el desayuno? ¿Agradeces al agricultor que siembra el trigo, al que lo cosecha, a quien lo convierte en harina, a quien convierte esa harina en pan y la hornea mientras tú todavía estás durmiendo, a quien lo lleva desde el obrador de la panadería, hasta la tienda donde lo compras, a quien lo compra, cuando no eres tú? Con solo desayunar tenemos ya a una docena de personas por quien sentir gratitud.

Podemos vivir sin pensar, o podemos vivir sintiendo gratitud por cada instante de nuestra vida. Las personas exitosas son personas que se sienten agradecidas por quien son, por quienes tienen a su lado, por lo que han conseguido, por los retos que la vida les ha planteado, por estar vivos…

  • El hábito de Celebrar

¿En qué te enfocas en tu día a día? ¿En tus fracasos o en tus éxitos? Celebrar los éxitos diarios tuyos y de los demás, celebrar los éxitos que te han llevado hasta donde estas hoy es también un hábito mental de saludable.

Hay personas que no saben celebrar, sentirse felices por cada uno de sus logros, en cambio, se pasan los días pensando en todo lo que les ha salido mal. Son personas que no están a gusto con su vida, porque siempre les falta algo para llegar a ser felices, porque se centran en lo que no han conseguido, en lugar de felicitarse, sentirse orgullosos por su trabajo y esfuerzo. Pueden decirse, no se hablar inglés, nunca termino nada de lo que empiezo. Pero eso no es verdad. Quizás han acabado una carrera universitaria o decenas de proyectos, pero en lugar de reconocer los pasos que han dado para llegar a donde están en ese momento, siguen pensando en aquello que no han podido lograr hasta ahora.

Las personas exitosas en lugar de pensar en lo que no son, no tienen o no hacen, celebran lo que hacen, lo que son y lo que tienen.

  • El hábito de Confiar

¿Desconfías de los demás, de que alguien haga algo bueno por ti, de la buena fe de los demás, de que si prestas algo te lo devolverán como estaba, de que si haces un favor no lo recordarán? ¿Crees que los demás van a engañarte, defraudarte, a sacarte ventaja de alguna manera y te intentas proteger?

Cuando confiamos o desconfiamos, los demás lo perciben. ¿Te has dado cuenta que algunas personas actúan con desconfianza aunque tú no les hayas dado motivos para ello? ¿Cómo te sientes si así ocurre? Confiar está comprobado científicamente que favorece que la otra persona también confíe en nosotros. Las personas exitosas esperan lo mejor de los demás, confían en ellos y dan sin esperar recibir, aunque confían que la confianza mutua será más ventajosa para ambos. Cuando damos sin la expectativa de esperar algo a cambio, generalmente la otra persona se siente más predispuesta a devolver el favor, aunque no lo hayamos puesto como premisa para ofrecer primero nuestro favor.

  • El hábito de Evaluar tu vida

¿Eres de las personas que se preguntan si lo que están haciendo les acerca a su yo ideal? Las personas exitosas han adquirido el hábito mental de preguntarse continuamente si están dando los pasos que le llevan a ser la persona que quieren ser. No se posicionan como víctimas de las circunstancias, de la suerte o de las oportunidades, sino que asumen la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan.

prohibido sentarse a esperar que suceda

  • El hábito de la Felicidad

Quizás resulte difícil de aceptar que la felicidad también es un hábito mental. Ser felices a veces creemos que es algo que se escapa de nuestra influencia, de nuestra posibilidades de hacer algo para ser más felices. ¿Qué es para ti la felicidad? ¿Qué te hace feliz? Si tomamos decisiones que nos hacen felices, lo más normal es que lo seamos. En cambio, cuando hay personas que al tomar decisiones se olvidan de preguntarse si eso que están por hacer les hace realmente felices. Trabajar de noche no pudiendo ver a nuestros hijos o a nuestra pareja, trabajar a cientos de kilómetros de casa y pasando poco tiempo en familia, elegir una carrera porque creemos que nos dará una seguridad económica, pero sin que realmente sea algo que nos apasiona, todas estas son decisiones que quizás no nos hacen felices. Las personas exitosas ponen en  primer lugar sentirse felices en su propia piel, tomando decisiones que están en coherencia con lo que necesitan, con quien son y con lo que desean hacer en su vida.

  • El hábito de Pedir Ayuda cuando lo necesitas

Hay una frase que escuché hace tiempo y que puede parecer un chiste y dice así: Lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe. Para tener éxito es necesario asumir que si tenemos que aprender a hacer todo solos, nos llevará muchísimo más tiempo que si pedimos ayuda en aquello que no somos expertos o que no nos gusta hacer. Pedir ayuda demuestra nuestra grandeza, demuestra la humildad para reconocer que otras personas pueden ayudarnos a resolver situaciones que para nosotros son complejas pero que para ellos pueden ser algo muy simple. Las personas de éxito se rodean de personas de las que pueden aprender, de personas exitosas y capaces de ayudarles en su propio crecimiento personal.

Recuerda, los hábitos mentales también pueden adquirirse. Nada cambia en nuestra vida hasta que no cambiemos dentro de nuestra mente. El agradecimiento, la confianza, la felicidad, valorarnos, evaluar nuestro presente y saber pedir ayuda son hábitos mentales que al incorporarnos nos acercan a aquello que para nosotros es el éxito.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

No te revuelques en el fango

como superar al tristezaMe siento triste. ¿Hay días en los que piensas eso? Si es así, te invito a seguir leyendo.

La vida tiene altos y bajos, momentos buenos y otros que no lo son tanto. Hay momentos en los que necesitamos saber como superar la tristeza que nos invade, que se hace pasajera de nuestra vida, que nos acompaña allá donde vamos.

¿Cuántas veces en la vida, nos quedamos quejándonos y quejándonos por lo mal que estamos? ¿Recuerdas la última vez que te quejaste de algo? ¿Fue hace tiempo, la semana pasada o fue hoy mismo? ¿Y qué hiciste luego de quejarte, para cambiar aquello que provocó tu queja?

Muchas veces, no somos conscientes que quejarnos es una actividad inútil. Tan inútil como querer juntar agua con un colador. Tan inútil como meterse en un charco de barro y quejarse por haberse ensuciado. Si, así le pasaba a nuestro cerdito del siguiente cuento.

El cerdito, todas las mañanas, se levantaba de su sitio en el cobertizo donde dormía con los otros animales de la granja, y luego de desperezarse un par de veces, se iba, caminando, pesadamente y entre quejas, hasta una charca de lodo que había justo al lado.

Mientras se quejaba, le escuchaba la gallina, que también se levantaba tempranito. Ni bien había cantado el gallo, ¡ya estaba en pie! Y con mucho amor, sacaba a sus pollitos a picotear en la pradera. También la pata, salía toda señorona, con sus patitos detrás. ¡Hoy tocaba nadar en el estanque!

Mientras tanto, el cerdo, revolcándose en su charca de barro, les miraba y se quejaba. Se quejaba y les miraba. Día tras día, la ceremonia matutina era la misma. El cerdo iba a llenarse de barro y a quejarse, la gallina y sus pollitos a buscar lombrices y la pata y sus patitos a chapotear en el agua.

Una tarde, la pata y la gallina, estaba hablando, y al entrar el cerdo, comenzaron a cuchichear. Éste, un poco mosqueado, se dio perfecta cuenta que hablaban de él. (porque como ya sabrás, los cerdos son animales muy inteligentes)

_ ¿Qué es lo yo no puedo escuchar?_ les preguntó.
_Nada dijo la gallina_ que era un poco… gallina.
_Mira cerdo, _ dijo la pata, que era más resuelta que su compañera_ aquí, con la gallina, estamos hablando de ti. Te la pasas el día quejándote. Que si el barro no me gusta, que si el barro me ensucia mucho, que si el barro es un asco, que si el barro se seca y me pica, que si en el barro hay muchas moscas…. ¡Y no se yo cuantas quejas más!
_ ¿Y eso acaso no es verdad?_ respondió el cerdo.
_Si, no estoy diciendo que estar todo el día lleno de barro no sea feo. Lo que comentábamos es que no tienes que estar
ahí si tú no quieres.
_Pero… _ dijo el cerdo… y no pudo decir nada más. Se acordó de la rutina diaria, y recordó ver a la gallina y a la pata, salir del mismo sitio que el. Y se dijo a si mismo. Es cierto, puede ser que esté de barro hasta el cuello…. Pero mañana, en lugar de quejarme, e ir al barro, voy a hacer otra cosa.

Esa noche, todos durmieron tranquilos. De madrugada, el gallo, como un reloj, los despertó con las primeras luces del alba. Y el cerdo, iba a empezar a quejarse, (de echo ya había dicho: El barro es…) Cuando la pata lo mandó callar. El cerdo, sorprendido, recordó la conversación del día anterior.

Cerró la boca, no terminó su frase, y se fue, estirando las patas, hasta el estanque. Allí, se refrescó un poco. Luego, dio un paseo hasta la pradera, y estuvo comiendo violetas silvestres, que estaban buenísimas. Y finalmente, se tumbó a la sombra de un encinar, donde tenía bellotas aquí y allá.

Nuestro amigo cerdo, de vez en cuando, en los días sucesivos, se metió en el barro, pero ya nunca más se quejó.
Porque aprendió que así como el solito se había metido en el lodo, el mismo tenía la capacidad para salir y elegir vivir otra vida.

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El cerdito lleno de barro pertenece al libro  A ti te cuento- Lulu.com Viki Morandeira

¡Mira que listo el Cerdo! ¿Y tú? ¿Te llega ya el barro al cuello? ¿No me digas que sí, y que aún sigues quejándote sin hacer nada? No… ¡te dije que no me lo dijeras! A ver si ahora voy a pensar que eres menos listo que un cerdo.

En la vida, muchas veces tendremos problemas. Pero así mismo como entramos en ellos, podemos elegir salir. Luchar, decidir cambiar, elegir otras opciones, otras praderas y otros estanques en lugar del lodazal. Nadie puede hacerlo por ti. Tu tristeza es tuya. Tus quejas, también lo son. Y es tu responsabilidad cambiar las quejas por acciones para resolver eso que te molesta. Y por supuesto, si crees que solo no puedes, nunca está de más pedir ayuda.

Hay momentos en la vida en los que la resiliencia es vital. Si no has leído mucho sobre qué es la resiliencia, te invito a seguir leyendo los siguientes artículos.

¿Qué es la resiliencia?

¿Cómo incorporar la resiliencia a nuestra vida? 

Los 9 pilares de la resiliencia

Diálogo interior para tener resiliencia

Resiliencia: A un paso de la Felicidad

Y recuerda, pedir ayuda es de sabios. Si la tristeza te invaden, si no puedes levantar cabeza, si te cuesta perdonar y olvidar esas situaciones de tu pasado que te han dolido tanto, no elijas revolcarte en el barro. Elijo retomar las riendas de tu vida, elije la sanación emocional, elije ser una persona resiliente. Podemos hacerlo. El tiempo a veces no cura las heridas, sino limpiarlas, comprenderlas y sanarlas.

Viki Morandeira

Coach Ontológico.

Sabiduría Tolteca: Miedo a la Escasez

dandelions-609253_1920La semana pasada, en el programa de radio Optimistas en Acción, hablamos del primero de los 4 miedos de la vida, los cuatro miedos que según la Sabiduría Tolteca nos paralizan y retienen para llevar una mejor vida. Hablamos del miedo a la Soledad. ¿Cómo puede ser tan paralizante algo que no tiene cadenas, ni cintas para sujetarnos? ¿Cómo puede evitar que demos un solo paso algo que ni siquiera es algo material? ¿Cómo puede retenernos una jaula que no existe?

Precisamente por no existir fuera de nuestra mente, estos miedos, paralizan mucho más que unas cadenas. Si estoy prisionero, podré idear un plan para escapar, cavar un túnel, tramar un engaño…. y muchos prisioneros a lo largo de la historia y de los siglos han escapado de sus confinamientos. ¿Cómo puede ser más sencillo escapar de una cárcel de máxima seguridad que vencer el miedo a la soledad o el miedo a la escasez?

En realidad el carcelero contra el que tenemos que luchar en estos miedos es alguien a quien damos demasiado poder: Nuestra Mente. Cuando creemos algo, lo convertimos en realidad, lo materializamos en nuestra mente y se transforma en gruesas cadenas cuando hablamos de miedos paralizantes.

El miedo a la escasez podemos relacionarlo con el miedo al futuro. Decía Epicuro  que: “el futuro ni depende enteramente de nosotros, ni tampoco nos es totalmente ajeno, de modo que no debemos esperarlo como si hubiera de venir infaliblemente ni tampoco desesperarnos como si no hubiera de venir nunca”.

¿Tiene entonces sentido temer a algo que por una parte no podemos controlar? ¿Tiene acaso sentido temer a los días por venir que irán trayendo aquello por lo que yo me esfuerce y persevere por conseguir?

Muchas veces, con buenas intenciones, conseguimos pésimos resultados. NO me cansaré de repetirlo porque he comprobado por mi misma como a pesar de mis buenas intenciones conseguí malos resultados. Podemos, desde nuestro miedo a la escasez, aconsejar a un hijo, a un amigo, a nuestra pareja, que no haga algo, que siga el camino seguro, que apueste por un sueldo a fin de mes en lugar de apostar por seguir sus sueños. Podemos, desde el miedo a la escasez, oponernos a que nuestros hijos decidan elegir estudiar teatro en lugar de estudiar informática. ¿Y su felicidad? Siempre pensamos en su felicidad, siempre. Pero lo hacemos desde nuestro punto de vista, desde nuestras expectativas, desde lo que nosotros creemos que el otro debería hacer para no vivir en la escasez.

¿Realmente vivimos rodeados de escasez y de falta de oportunidades para mejorar nuestra vida? Si miramos a nuestro alrededor podemos detenernos y agradecer por tantísimas cosas!! Hoy, en la sociedad occidental en la que vivimos, las oportunidades de las que disponemos son inmensas. Podemos tomar un avión y cambiar de país. Podemos cambiar de ciudad o formarnos en una disciplina nueva. Podemos reciclarnos a nivel laboral. O podemos seguir pensando que nada de lo que hagamos cambiará nuestra vida, dejando que el desvalimiento aprendido nos hunda para siempre.


+ Miedo a la escasez
Superar el miedo a estar escaso, sin dinero u oportunidades para ser cada vez más abundante requiere de un trabajo contigo mismo. Debes darte la oportunidad para considerar que tus emociones sientan ese “deseo de merecer lo mejor para tu vida”. El sentimiento de víctima, es una señal de que el fantasma del miedo esta invadiéndote.
Hay una palabra de siete letras que, cuando la repites, empieza a dar claridad al estado de abundancia que hoy tienes. Esta palabra es “GRACIAS”.
Cuando agradeces por todo cuanto tienes en este momento y por lo que llegará a ti, comienzas a ser perceptible de todas las cosas que Dios te ofrece cada día.
Gracias Dios por abrir los ojos este día de hoy, por poder respirar un día más.
Gracias por la cama donde duermo, por las situaciones que parecen adversas, pero me dejan sabiduría.
Gracias Dios, por la sonrisa que me regalo esa persona que no conozco.
Gracias Dios, por Tener trabajo, por la comida caliente, por la taza de café.
Agradece y, en poco tiempo, todos tus deseos comenzaran a materializarse.

La verdad que resulta algo ingenuo creer que “solo” por empezar a agradecer todos nuestros deseos se van a materializar. Puede parecer un insulto a la inteligencia humana que la clave para materializar deseos sea decir: Gracias. No estoy de acuerdo en que sea tan simple.

En lo que si estoy de acuerdo es en que desde el miedo a la escasez tomamos decisiones que no nos hacen felices. Elegimos carreras profesionales o trabajos que nos dan un sueldo a fin de mes, que nos quitan el miedo a no tener, pero que a la larga nos enjaulan en una vida gris y anodina que en nada se parece a la que soñábamos para nosotros.

Uno de los grandes males de esta sociedad en la que vivimos es precisamente este. El haber tomado decisiones desde el miedo a la escasez y no desde la coherencia entre lo que sentimos y pensamos que deberíamos hacer. Nos obligamos a ser parte del rebaño, a seguir a la manada, por miedo a la escasez. Nos obligamos a estar horas y horas en un trabajo que no nos agrada por miedo a la escasez. ¿Qué puedes hacer? Dar las gracias no resolverá todo por arte de magia, eso está claro.

Lo que si puedes hacer es tomar las riendas de tu vida, proyectar y planificar cambios, empezar a diseñar esa nueva vida. NO siempre el miedo a la escasez es malo. Como te decía, lo malo o lo bueno son los resultados. Desde el miedo a la escasez mis abuelos, hace 67 años subieron a un transatlántico y durante 21 días navegaron junto con cientos de inmigrantes, con sus tres hijos, haciendo una travesía que les alejaba de España, tras la guerra civil, que les alejaba de la escasez que estaba viviendo, que era real y no un miedo que estuviera en su mente. Construyeron gracias a tomar esa decisión una vida en Argentina, y gracias a esa decisión mis padres se conocieron y pude nacer.

La vida depende de nuestras decisiones, no lo olvides. La de tus hijos, tus nietos, tus bisnietos…. todas esas vidas en cierta forma también dependen de los pasos que des. NO dejes que ningún miedo te paralice. Podemos Tomar las Riendas de Tu Vida con el taller online que te convertirá en el capitán de tu destino.  Puedes, si tu decisión es retomar las riendas de tu vida, enviarme un mensaje privado desde el formulario de contacto que encontrarás a continuación.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

 

Sabiduría Tolteca: Cuatro Miedos que Paralizan

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Muchos de nosotros hemos leído u oído hablar de los Cuatro Acuerdos de la Sabiduría Tolteca, a través del libro del Dr. Miguel Ruiz. Quizás algo menos conocidos son los Cuatro Miedos que en esta misma filosofía son considerados para paralizantes para los seres humanos.

Miedo a la soledad
Miedo a la escasez
Miedo a la enfermedad
Miedo a la muerte

Los miedos en si mismos no son buenos ni malos, todo depende del papel que tienen en nuestra vida, en nuestro desarrollo personal. Si un miedo nos reta a aprender,a crecer, a superarlo, ¿por qué sería malo? Las emociones son sensaciones poderosas que experimentamos a diario, aunque pueden ser pasajeras, como la sorpresa o la frustración, también podemos convertirlas en compañeras de viaje a lo largo de muchos años de nuestra vida. El miedo puede ser una de estas emociones que cargamos y nos van paralizando, haciendo que tomemos decisiones “desde el miedo” y evitando que emprendamos acciones.

vive tu vida para no arrepentirte

 

+ Miedo a la soledad
Hay dos opciones que se pueden considerar:
La primera es que el ego trabaja en su banal causa de hacerte creer que realmente estás solo, que tu estás unido a los demás, con el fin de sentirte protagonista de la vida y encontrar el reconocimiento, en todos los niveles que te imagines, en la familia, en la pareja, en el grupo de amistades, en el trabajo y en la sociedad.
La segunda opción es que el espíritu desea que recuerdes que eres parte de una Totalidad. Que tú siempre estás unido a la energía integradora de Dios, que se manifiesta en una llama interior que tú posees, una luz que debes expandir. Cuando le das fuerza a esa luz interior, comienzas a mirar con los ojos de tu corazón y empiezas a ser consciente de que siempre tienes compañía. Es la compañía con tu ser interior y con tu Creador Supremo. Llegarás a comprender que la soledad es una maravillosa oportunidad de la vida para compartir contigo mismo; y justamente en este momento, empezarán a aparecer aquellas personas que vibrarán con tu misma sintonía e intensidad.

Desde pequeños hemos crecido buscando el afecto, la aprobación y la recompensa de las personas con autoridad en nuestra vida (padres, maestros, hermanos mayores, pareja). Si éramos “chicos buenos” se nos premiaba, halagaba y escuchábamos el elogio de los demás. En cambio, cuando hacíamos algo a nuestra manera, pero alejándonos de las “normas” o de lo que esas figuras de poder consideraban apropiado, recibíamos la crítica, la desaprobación o incluso el enfado de los demás.

Nuestro miedo a quedar separados, aislados, solos, ha hecho que sigamos los paradigmas de nuestra sociedad, de nuestra escuela, de nuestra familia. En esta casa se estudia tal carrera universitaria, porque siempre ha sido así. ¿Conoces familias de médicos, o de abogados? Ahora van siendo algo menos habitual, pero antes no era raro encontrar familias donde todas las generaciones seguían un mismo rumbo. ¿Y qué ocurría si decidían que su futuro no estaba en esa línea sino en otra profesión o carrera? Se nos tildaba de “oveja negra”.

Para formar parte de un grupo social o familiar era necesario seguir al rebaño, eso nos evitaba encontrarnos solos, y miles de personas han tomado decisiones en sus vidas, que no les hacían especialmente felices, con tal de no ser “la descarriada”. Esto es fruto del paralizante miedo a la soledad. Si no estás conmigo estás contra mí… ¿Es verdad? Yo no estoy de acuerdo en esto, en absoluto. Padres, hermanos, “adultos” pueden considerar que no hacer las cosas tal cual ellos creen que se deberían hacer es estar contra ellos… y nadie quiere ser “la mala persona” que está contra sus seres queridos, ¿verdad?

¿Con qué intención quieren los demás que hagamos tal o cual carrera, que sigamos tal o cual rumbo en nuestras vidas? Con la intención de que seamos felices y prósperos. Es una buena intención, es genial!. Pero cuando en nuestro interior nuestros deseos son otros, cuando nuestra felicidad y prosperidad no sentimos que se encuentra por ese camino que nos marca el rebaño…. ocurre que con buenas intenciones conseguimos pésimos resultados.

Un hijo obligado a estudiar medicina cuando su deseo era estudiar ingeniería o mecánica. Una hija obligada a estudiar magisterio cuando su anhelo interno era dedicarse al teatro…. Cuando uno de nuestros hijos o seres queridos se siente “en la obligación” de tener nuestro amor por lo que hacen y  no por quien son, pueden caer en la trampa de elegir un camino que no les hace felices solo por miedo a la soledad. Cuando uno de nuestros hijos toma decisiones basado en el miedo, difícilmente será una persona próspera y feliz…. podrá tener dinero, puede ser, pero quizás en su interior sienta la frustración de no haber sido lo suficientemente valiente como para apartarse del rebaño y abrazar la coherencia interior.

El miedo a la soledad se puede ver en situaciones diarias también, no solo en decisiones drásticas o vitales.

Cuando algo de lo que deseamos hacer, o algo que necesitamos hacer creemos que será desaprobado por las personas que amamos, incluso en contra de nosotros mismos podemos autocensurarnos. Los demás no saben lo que pasa por nuestra cabeza. Los demás no nos leen la mente. Los demás, por lo general, creen que hacer tal cosa será lo mejor para nosotros. NO tienen malas intenciones y por eso, cuando le decimos que no estamos de acuerdo, nos intentarán explicar los motivos, justificar su postura, convencer de que estamos equivocados.

Pero no porque nos quieran como esclavos, ni porque disfruten si nos convertimos en infelices al no hacer las cosas que necesitamos hacer, al no emprender el rumbo que en nuestro interior vibra por ser recorrido. NO. Tienen una visión diferente, quizás opinen desde el miedo a la escasez y pensando en lo mejor para nosotros insistan en que estamos equivocados.

El único error es abandonar nuestros sueños. Incluso aunque salgan mal, porque tenemos derecho a cometer errores y eso no nos convierte en fracasados. Cuando comencé a estudiar coaching ontológico y a formarme en inteligencia emocional y pnl, tenía un trabajo próspero. Teníamos, junto a mi esposo, una empresa que facturaba lo suficiente para ahorrar, para viajar, para comprarle a nuestros tres hijos sus caprichos y para comprar los nuestros. Pero a pesar de todo esto, no era lo que yo quería para mi futuro. Una tarde, me senté con mi esposo y le comuniqué mi intención de dejar la empresa. NO sería algo inmediato, no saldría corriendo tras acabar la charla. Primero acabaría la carrera, prepararía mi blog, conseguiría clientes y una vez que mi proyecto empezara a funcionar, quería dejar la empresa.

No fue nada fácil tener esa conversación. Mi miedo a la soledad era terrible en esos momentos. ¿Y si mi esposo no acepta mi decisión? ¿Y si se quiere separar, como pareja, porque yo tomé la decisión de dejar la empresa familiar? Los miedos eran grandes y variados. Pero como te decía, no fue “soltar la bomba y salir corriendo”, sino que esperé a acabar de formarme y a que los resultados comenzaran a ser visibles. No me iba tras una quimera, tenía resultados para demostrar que mi proyecto funcionaba. Incluso recuerdo que fue mi esposo quien un día me dijo: Creo que ya es hora de que solo te dediques al coaching. Y es día dejé de sentir miedo a la soledad. Era una oveja negra, si, pero tenía su apoyo y el apoyo de mi familia. Nunca es fácil. Tenlo presente. Pero podrás andar paso a paso el camino hacia tu propia felicidad, venciendo este miedo, y manteniendo el amor de las personas que amas.

 

 Viki Morandeira
Coach Ontológico
Viki Morandeira

Gracias. Me declaro Agradecida.

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Cuando comencé tímidamente a escribir en un blog, allá por el 2010, había tanto, tantísimo que me era complejo y difícil. No sabía nada, como todo el que empieza algo nuevo. Veía otros blogs, y si algo me llamaba la atención invertía horas en aprender a hacerlo y aplicarlo en mi página. Cometí errores, por supuesto, como todo el mundo cuando empieza… Recuerdo que miraba las estadísticas de visitas de mi blog y veía como lentamente subían, poco a poco, a muy poco!!! El día que superé las 100 visitas diarias me llené de alegría!!! ¡Esto va para arriba, esto marcha!, sentí que dijo mi corazón.

La perseverancia, la constancia, el aprendizaje a base de prueba-error, el confiar en que el resultado futuro no es cuestión de suerte, sino de aprendizaje y trabajo duro, todo esto fue lo que me impulsó desde el primer momento a no rendirme. Pero también el ir viendo resultados.

Dicen algunas estadísticas que la mayoría de los blogs son abandonados durante el primer año. El ciberespacio está lleno de blog-cadáveres que se iniciaron con una idea, con ilusión, pero se abandonar por falta de motivación.

NO es fácil tener motivación cuando todo es tan complejo.

NO es fácil aumentar la motivación cuando algunas cosas salen mal.

NO es nada fácil mantener una motivación constante cuando no se ven resultados constantes.

Pero sobre todo, NO es inteligente seguir haciendo algo que no da resultados!!! Si no funciona, hay que cambiar, tomar decisiones, aprender, intentar mejorar, mirar a los demás, inspirarnos en ejemplos de éxito en el ámbito que uno desea su propio éxito.

Cada año, a mediados de diciembre, hago un recuento de estadísticas, de libros y artículos publicados, de visitas a mis blogs, de talleres, de el lado “visible” de mi trabajo. Y como soy una persona visual, me gusta plasmarlo en un gráfico de barras para tener la información a un solo golpe de vista. Me ayuda a evaluar cómo voy, a ver mis avances, mis retrocesos o si me he estancado. Durante el 2015 he estado un poco estancada a nivel de producción de trabajo “visible”, ya que no he publicado ebooks en Amazon, pero por contrapartida he publicado un libro del que me siento muy orgullosa El arte de No amargarse el Matrimonio.   Y aunque he dedicado menos tiempo a escribir “visiblemente”, eso no significa que mis dedos hayan dejado de darle al teclado, porque ha sido un año muy productivo a nivel de coaching online. Pero sobre todo, un año muy positivo a nivel emocional.

El coaching personal y el coaching de pareja tienen momentos duros. Los inicios son difíciles, partimos de situaciones de dolor, de conflicto, donde emocionalmente lo paso mal, al compartir el dolor de las personas con las que trabajo. Pero afortunadamente se que todo pasa , y que ese dolor inicial pasará en pocos días, porque lo veo en cada persona con quien trabajo, porque lo experimento cada semana.

Testimonio Marga

Decía mi profe de Coaching Ontológico, que al coaching se llega desde el dolor. Y así llegué yo, rota, dolorida, con la necesidad de rearmarme tras una gran sacudida de la vida, pero con las ganas y la fuerza para amarme más que nunca. Y así llegan muchos de mis clientes y clientas, rotos, hundidos por el dolor. Mi visión, tras lograr superar el dolor, fue ayudar a otras personas  a ser dueñas de sus vidas, a retomar las riendas y a sentirse felices en su propia piel. Y con cada mail que recibo de los participantes de los talleres, o de las personas a las que acompaño durante una crisis de pareja que por la crisis de los 40 les ha puesto a prueba, hacen que puede sentir que cada día estoy cumpliendo una hermosa misión.

Me declaro afortunada y agradecida a la vida y a mi, por qué no, por haber sabido ver el lado bueno y por haber convertido una experiencia dolorosa en una esperanza y una oportunidad para muchas otras personas.

Si has llegado hasta aquí, MUCHAS GRACIAS, porque para tí es para quien escribo. Para motivarte, para compartir mis aprendizajes, para juntos construirnos como personas más sanas y felices. A por muchos éxitos más, y que los vemos juntos!

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Cuento: El buscador de Jorge Bucay

En este momento la gran mayoría de las personas están inmersas en una búsqueda: Como ser Feliz. En la búsqueda de la felicidad podemos cometer varios errores. A veces, podemos creer que nos falta algo para poder ser felices, podemos pensar que cuando lleguemos a tal punto lograremos la ansiada felicidad. Las personas sufren y se hunden cuando las situaciones de sus vidas no son perfectas…. incluso sufren cuando ven que en las redes sociales los demás parecen ser más felices que ellos…. Es imposible ser feliz siempre si centramos nuestra búsqueda fuera de nosotros, en posesiones materiales o posiciones sociales. Quizás, para disfrutar de la felicidad solo sea necesario dejar de buscarla y aprender a encontrarla dentro nuestro, atesorando esos momentos mágicos y sintiéndonos afortunados por haberlos vivido, en lugar de desafortunados porque ya han pasado.

yo quiero felicidad

 

Les dejo este cuento de Jorge Bucay, El buscador.

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador…

Un buscador es alguien que busca, no necesariamente alguien que encuentra.

Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando, es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. El había aprendido a hacer caso riguroso a estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así dejó todo y partió.

 

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó mucho la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras; la rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada.

… Una portezuela de bronce invitaba a entrar.

De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar.

El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso multicolor.

Sus ojos eran los de un buscador, y quizás por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción:

Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días.

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida. Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar.

Mirando a su alrededor el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla, decía:

Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas.

El buscador se sintió terriblemente conmocionado.

Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba.

Una por una, empezó a leer las lápidas.

Todas tenían inscripciones similares, un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.

Pero lo que lo conectó con el espanto, fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los 11 años…

Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio, pasaba por ahí y se acercó.

Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

– No, ningún familiar – dijo el buscador – ¿qué pasa con este pueblo?, ¿qué cosa tan terrible hay en esta ciudad?. ¿por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar?, ¿cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que los ha obligado a construir un cementerio de chicos?.

El anciano se sonrió y dijo:

– Puede Ud. serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré…

Cuando un joven cumple 15 años sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí, colgado al cuello.

Y es tradición entre nosotros que a partir de allí,, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abra la libreta y anota en ella:

a la izquierda, qué fue lo disfrutado…

a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.

Conoció a su novia, y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?, ¿una semana?, ¿dos?, ¿tres semanas y media? …

Y después … la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿el minuto y medio del beso?, ¿dos días?, ¿una semana? …

  • ¿Y el embarazo o el nacimiento de su primer hijo … ?
  • ¿Y el casamiento de los amigos … ?
  • ¿Y el viaje más deseado … ?
  • ¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano … ?
  • ¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?…. ¿horas?, ¿días? …

Así vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos…. cada momento.

Cuando alguien muere, es nuestra costumbre, abrir su libreta y sumar el tiempo de los disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque ESE es, para nosotros, el único y verdadero tiempo VIVIDO .

Si te sientes triste, sumido en un estado de infelicidad, mira hacia atrás, toma una libreta, y suma todo el tiempo que has sido feliz. No te olvides de dar las gracias!!! Todo pasa, y este momento duro también pasará.

 

Viki Morandeira

Coach Ontológico

¿Te declaras inválido?

 

¿Te ha pasado alguna vez decir “no puedo hacer esto”? ¿Hay algo que has intentado hacer, pero cómo no te ha salido bien has decidido que “no puedes hacerlo? No eres el único, la mayoría de las personas a veces nos convencemos de que “no podemos” con algunas de las tareas o metas que nos proponemos. Pero… ¿es real ese “no puedo”? ¿Qué te lo impide? ¿Te has preguntado qué es lo que verdaderamente te impide hacer eso que no te ha salido bien?

A muchísimas personas, a lo largo de nuestra vida, nos puede ocurrir que muchas veces nos sintamos incapaces de lograr algunas metas, de alcanzar algunos objetivos, o de realizar alguna tarea, a veces tan simple como cocinar, o aprender a usar un nuevo teléfono móvil o a conducir, por ejemplo. Algunas veces, lo intentamos pero tras el primer resultado no tan bueno como esperábamos, nos rendimos, por lo general, demasiado pronto. Otras veces, “nos convencemos” que no podemos hacerlo y directamente ya NI lo intentamos.

Nos declaramos inválidos. Si, nos declaramos inválidos para determinadas tareas, y ya no lo volvemos a intentar.

Y puede ocurrir, que durante muchos años, nos dediquemos a ver pasar la vida, a quejarnos por lo que no hemos podido hacer, por no haber sido lo que deseábamos ser. Gastamos tiempo, energías y saliva en quejarnos por no poder hacer lo que queríamos hacer. A quejarnos por no haber llegado a tener lo que deseábamos tener….. Nos acomodamos en esa situación de incapacidad, de invalidez.

En el momento en que nos declaramos inválidos, pueden surgir dentro de nosotros emociones dolorosas. Podemos sentir cómo nos sumimos en la depresión, cómo nuestro estado de ánimo con respecto a eso que deseábamos para nuestra vida queda oculto con una nube de tristeza, y permanecemos así, sumidos en esas emociones, sin (poder) hacer nada al respecto. ASUMIMOS nuestra invalidez como algo que es permanente, como algo que no tiene solución, que nosotros no podemos resolver. ASUMIMOS que la vida es así, que nuestra vida ha de ser así, que las cosas para nosotros son así, que en el juego de la vida nos tocó perder….. SIN HACER NADA AL RESPECTO.

¿Has hecho alguna vez una lista de las cosas a las que te has dicho “no puedo”?

¿Eres consciente de las veces que te has declarado inválido en tu vida?

¿Y si te propusieras declararte capaz y válido para volver a intentarlo? ¿Qué necesitas para intentarlo?

A veces, lo que nos impide volver a intentar algo es haber fallado en los intentos anteriores. Creemos que si hemos hecho dos intentos para hacer un bizcocho, y nos han salido mal, eso es señal suficiente de que “no somos buenos” en repostería. Creemos que si hemos dedicado un par de horas a aprender a hacer un blog, y no nos ha resultado a la primera, nos convencemos de que eso no es para nosotros.

¿Te has preguntado qué hace que algunas personas SI puedan hacer algo y tú no? En realidad no eres tan diferente a cualquiera de las personas que si pueden hacer aquello que a ti se te resiste. Además, seguramente tú eres capaz de hacer muchísimas otras cosas. ¿No es así? Cuando deseamos algo de una manera muy intensa, por lo general, aprendemos a hacerlo, lo conseguimos. Así mismo te ocurrió cuando intentabas aprender a gatear, y luego cuando lo conseguiste, intentaste aprender a caminar, y también lo hiciste, y te planteaste aprender a hablar, y fue otro de tus logros.

Por lo general, de pequeños, no tenemos una voz en nuestro interior que nos dice “no puedes” y es precisamente por este motivo por el que aunque no nos salga a la primera, volvemos a intentarlo, volvemos a hacer un esfuerzo, un nuevo intento, y así hasta conseguirlo. De niños creemos que podemos ser cualquier cosa que imaginemos ser. Creemos que podemos lograr cualquier cosa que queramos hacer…. pero a medida que vamos creciendo, en lugar de convencernos de que nada nos es imposible, nos vamos convenciendo de lo  contrario….. ¿Qué te impide ser, hacer o tener lo que quieres ser, hacer o tener? Muchas veces tu principal obstáculo eres tú mismo. Piénsalo.

¿Te dices a menudo que no puedes, que no eres capaz, que eso no es para ti? ¿Encuentras justificación sobre porqué esto no es para tí o porque tú no puedes hacerlo? Nuestra mente no quiere decir nunca, NO puedo, porque no puedo. Por eso siempre encuentra la manera de justificar esa “invalidez”. Y a veces, llevamos tanto tiempo repitiendo esa justificación que nos hemos convencido que eso es así, que es verdad, que nada podemos hacer para cambiarlo. ¿Quien te mantiene atado o retenido para que no intentes aprender a hacer algo? ¿Qué te lo impide? ¿Es real esa justificación que te repites a ti mismo?

Si antes no has podido, es probable que sea porque no lo has intentado las veces suficientes, porque no le has dedicado el tiempo suficiente, porque no te has declarado válido para asumir tu responsabilidad y tomar decisiones que dan por resultado acciones concretas para lograr eso que deseas.

Mientras tu mente te permita decidir que hacer, mientras tu mente te permita tomar tus propias decisiones, mientras tu mente te permita ser responsable de ti mismo, el no hacerlo y vivir una vida pobre, gris, sin sentido, también es tu responsabilidad.

NUNCA ES TARDE PARA DECIDIR DEJAR DE SER EMOCIONALMENTE INVÁLIDO

Si tienes tus huesos sanos, tus manos y pies en su sitio, si tienes tus ojos, tus oídos, tus piernas…. ¿por qué decides vivir como necesitando una silla de ruedas toda tu vida?

Miles de personas, nacidas con enfermedades severamente incapacitantes, son CAPACES, se declaran a si mismas VÁLIDAS para alcanzar sus sueños. Muchas personas, tras sufrir accidentes que transforman sus cuerpos y merman su movilidad, aun así, deciden que SON CAPACES, que SON VÁLIDAS para hacer muchas otras cosas, aunque no puedan caminar como antes. Muchas personas con sus cuerpos enteros y sanos…. viven vidas de inválidos, vidas de penas y lamentaciones.

NO ACEPTES NUNCA MAS VIVIR COMO UN INVÁLIDO. CORTA HOY MISMO, YA CON TU PASADO. LA FELICIDAD TE ESTA ESPERANDO EN ESTE MISMO INSTANTE!!!

 

Te invito a que te tomes unos minutos para ver este video…

Y que decidas ELIMINAR de tu vida todas aquellas barreras que te impiden alcanzar lo que realmente quieres hacer. DECIDE CONSCIENTEMENTE NO SER NUNCA MAS UN INVÁLIDO.

Escribe todo aquello que ya No quieres en tu Vida. Y rompe ese papel. Para luego, escribir uno nuevo, donde pongas todo lo que SI QUIERES EN TU VIDA.

Ser Feliz es una decisión personal. Ser infeliz, también.

Tu Coach Personal

 

Desvalimiento Aprendido o el arte de rendirse ante la adversidad.

Hay veces en las que me quedo asombrada de lo poco que nos diferenciamos de los animales.

Voy a contarles porque. Estudiando sobre Psicología Positiva, leía un experimento hecho por el doctor Seligman y su equipo, con unas ratas. En dos cubos llenos de agua, metieron igual cantidad de ratas. En uno de ellos, metieron unos tacos de madera donde las ratas podían parase para dejar de nadar y no ahogarse. En el otro, no pusieron nada, pero sacaron a las ratas antes que llegaran a ahogarse.

En la segunda parte del experimento, pusieron a las ratas que se habían salvado de morir ahogadas, en un cubo, donde habían puesto palos que flotaban en el agua. Y en el segundo cubo, las ratas que habían tenido los tacos de madera, también recibieron los mismos palos.

Las primeras, las que tuvieron la primera mala experiencia, donde casi mueren ahogadas, ni siquiera intentaron subirse a los palos, mientras que las segundas, buscaron por todos los medios flotar sobre ellos.

Con este experimento, el Dr. Seligman, pretendía explicar la pasividad de algunos de sus pacientes ante la posibilidad de hacer algo para cambiar hacia mejor sus vidas.

Algunas veces somos como las ratas que casi mueren en el primer cubo. Ante una adversidad, asumimo que no hay nada que hacer, que por mucho que nademos, no habrá salvación. Si una vez nos fué mal, creemos que siempre nos irá mal. Yo creo que deberíamos intentarlo, ¿no?

¡¡¡Por lo menos intentar ser más listos que las ratas!!!!

Ebook Amazon

El desvalimiento aprendido fue estudiado por Martin Seligman durante décadas, tras haber vivido, de pequeño, cómo su padre se rendía ante las adversidades que tuvo que enfrentar en su vida laboral. Martin Seligman, el padre de la Psicología Positiva, dedica su vida a enseñar a ser personas optimistas. Su libro, Aprende Optimismo, Haga de la Vida una experiencia Maravillosa es sin duda un libro que ayuda incluso a aquellos que somos de por si optimistas.

La Resiliencia es la capacidad de salir reforzados superando las dificultades. Y una actitud optimista es imprescindible. Recuerda esta frase:

No he conocido nunca a una persona fuerte con un pasado fácil.

Por muy duro que sea en el momento actual tu situación, sigue intentándolo, da pequeños pasos, busca una salida. Jamás te rindas. Así como aprendemos a dejarnos vencer y a permitir que la dificultad nos ahogue, también aprendemos a resistirnos,  a buscar salidas, a convertirnos en personas resilientes que crecen tras la adversidad.

Piensa en todo aquello que no te atreves a hacer, en aquello que has dado por perdido, en aquello que has descartado por imposible, y ¡ arriésgate! El triunfo es para aquellos que se esfuerzan por alcanzarlo.

 

Viki Morandeira

Tu Coach Personal