Sobre el Matrimonio, del libro El profeta de Khalil Gibran

el profeta khalil gibran

Hace unos días, en uno de esos retos que circulan por las redes sociales, una muy buena amiga me retó a compartir 7 días, 7 libros. Ella me nominó compartiendo el libro El hombre en busca de sentido, de Víctor Frankl. Un libro que leí hace diez años y que me ayudó a tomar fuerzas en un momento duro de mi vida. Ahora me tocaba a mí, una vez aceptado el reto, compartir un 7 libros. No sabía cuál elegir, así que caminé hasta la biblioteca y tomé uno pequeño, antiguo, de hojas de un color entre marrón y amarillo… señal de los muchos años de este libro. El Profeta, de Khalil Gibran.

Este libro, que a está a un lustro de cumplir 100 años de su publicación, maravilla por su sencillez, por su la verdad casi universal de sus conceptos.

En este les comparto un fragmento, cuando Almitra pregunta al poeta diciéndole: ¿Qué nos diréis sobre el Matrimonio, maestro?

 

Amad con devoción,

pero no hagáis del Amor una atadura.

Haced del Amor un mar móvil

entre las orillas de vuestras almas.

Llenaos uno al otro la copa,

pero no bebáis de la misma copa.

Compartid vuestro pan,

pero no comáis del mismo trozo.

Cantad y bailad juntos y estad alegres,

pero que cada uno de vosotros sea independiente.

Las cuerdas de un laúd están separadas

aunque vibren con la misma música.

Dad vuestro corazón,

pero no para que vuestro compañero

se adueñe de él.

Porque sólo la mano de la Vida

puede contener los corazones.

Y permaneced juntos,

pero no demasiado juntos.

Porque los pilares sostienen el templo,

pero están separados

Y ni el roble crece bajo la sombra del ciprés,

ni el ciprés bajo la del roble.

El ser humano busca estar en pareja desde hace millones de años. Pero aún no hemos aprendido cómo hacerlo sin sufrimiento, sin dolor. Deberíamos ser expertos en algo que forma parte de la esencia de nuestra especie. Nos necesitamos mutuamente para continuar poblando la tierra en la que vivimos. Nos necesitamos para engendrar a nuestros hijos, pero cada vez más para compartir la crianza, el sustento, la seguridad, el amor tan necesarios para que nuestros hijos conformen su propia vida, sean la próxima generación.

Y aun así no hemos aprendido a vivir ese amor sin ataduras,

Amamos con “posesivos”, “mi mujer”, “mi marido”, porque no hemos aprendido a amar sin la atadura de la posesión.

Amamos buscando que nuestra razón sea aceptada  como “La Verdad”, con la necesidad de que se nos de la razón en las discusiones, sin comprender que es bueno estar de acuerdo en que NO en todo estaremos de acuerdo.

Amamos sin comprender que nuestras diferencias son beneficiosas y que es bueno aceptarlas pero sobre todo respetarlas.

Amamos sin entender que el amor no puede asfixiar, imponer o decidir por el otro.

Amamos sin tener en cuenta que cada uno necesita su propio camino, a la par, pero no el mismo.

Amamos queriendo ayudar cuando hacerlo debilita al otro, que al ser ayudado, no aprende por si mismo a resolver.

Amamos faltos de inteligencia emocional y convertimos la convivencia en un griterío constante, donde las prisas por llegar puntuales son más importantes que la sonrisa y la serenidad.

Amamos faltos de empatía cuando intentamos convencer al otro que hacerlo a nuestra manera será mejor, sin pararnos a pensar que lo que es mejor para mi puede no serlo para mi pareja.

Amamos poniendo como prioridad aspectos materiales de la vida, excediéndonos en las horas de trabajo, buscando el mejor sueldo porque pensamos que así la familia está mejor, pero pagándolo con nuestra infelicidad.

el arte de no amargarse el matrimonioAmamos ingenuamente, como digo en mi libro, El arte de NO amargarse el Matrimonio,

Ingenuamente “Nuestro matrimonio es algo que ya no ponemos en duda, nuestra relación está por encima de todo. Ingenuamente, vemos a otros separarse, pero seguimos pensando que eso es cosa de los demás, no nuestra.”

Amar es un verbo, es una acción y podemos estar “accionando” equivocadamente. De lo contrario no se explica que cada vez aumente el número de divorcios, de fracasos, en algo que llevamos necesitando hacer bien, por la continuidad de nuestras sociedades, desde hace millones de años.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

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Cuento: El anciano, el niño y el burro.

cuento el anciano, el niño y el burro

 

¿Vives tu vida pendiente de las opiniones de los demás? ¿Te afecta lo que dicen y como lo dicen? ¿Das demasiado poder a esas opiniones sobre tu vida? Me gustaría compartir contigo un cuento al respecto

Un viejo y un joven viajaban con un asno. Al llegar a una aldea iban caminando al lado del animal y los niños se rieron al verlos pasar: “Mirad a esos tontos, tienen un asno robusto y van los dos andando. ¡Al menos el viejo podría subirse a él!”

Al escuchar a los niños, el anciano y el muchacho pensaron que deberían seguir el consejo, pues pronto llegarían a otra aldea y no querían que la gente se riera de ellos nuevamente. Así pues, el viejo se montó en el burro y el joven continuó andando.

Al entrar en el segundo pueblo un grupo dijo: “¡Mirad! El viejo montado en el burro y el pobre muchacho caminando”. Qué abusador, quizás lleva kilómetros caminando y el viejo ahí tan cómodo.

Pensaron que lo mejor era cambiar las posiciones antes de entrar en la tercera aldea, para evitar este comentario nuevamente. Fue allí cuando un par de mujeres les criticaron de nuevo: “¡Vaya muchacho más arrogante! Quizás el anciano es su padre o su maestro y va caminando, mientras él, a quien le sobran las fuerzas, va cómodamente sentado.”

Muchacho y anciano se miraron de nuevo desconcertados. ¿Qué podían hacer? Al final de una larga deliberación decidieron montarse ambos en el burro.

Era día de mercado y los comentarios se sucedían a su paso: “¡Mirad que gente tan cruel! El pobre burro está casi muerto por soportar tanto peso, ¡mejor harían cargándolo ellos sobre sus hombros!”burro

Discutieron otra vez y optaron por llevar el burro a cuestas, pues de otra manera pensaban que la gente les llamaría tontos. Cortaron un tronco largo y flexible, ataron al burro de las patas y lo colgaron del tronco, que llevaban entre ambos. El pobre animal trató de escapar, pero viejo y muchacho no pararon hasta conseguir transportar al burro de esa guisa.

Fue cuando estaban cruzando un puente cuando una multitud se reunió a su alrededor: “¡Vaya par de estúpidos! ¡En vez de montar el burro lo llevan a cuestas!”.

El burro, con tanto ruido y gentes, se puso tan inquieto que saltó y cayó al río, muriendo al instante. Ambos bajaron junto al animal muerto, y entonces el anciano habló al muchacho.

Y es que el anciano era un maestro que creaba situaciones, ya que creía que para aprender algo de verdad se tenía que presentar la situación:

-“Mira, así como el burro, estarás muerto si escuchas demasiado la opinión de los demás.

Son muchos, y cada uno tiene su pensamiento, por lo que dirán siempre cosas diferentes. Si escuchas a los otros en lugar de a ti mismo, siempre irás de un lado a otro sin rumbo propio”.

Escucha los consejos de la gente que te ama y te conoce, no las críticas o rumores de cualquiera.
Siempre habrá gente que hable mal de ti hagas lo que hagas.
No intentes conformar a todo el mundo.

Autor Desconocido.

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

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Cuento: Las Estrellas de Mar

¿Cuánto desilusiona pensar en todos los problemas del mundo verdad? Hambre, guerras, pobreza, falta de valores, falta de conciencia social. Por suerte no todos estamos faltos de valores.

Muchas personas tenemos grandes ideales. Sabemos que hay mucho por cambiar y nos gustaría hacerlo. Y si nos enfocamos en la cantidad de circunstancias por resolver, nos desmotivamos pensando que nuestro trabajo solo es una pequeña gota en el inmenso mar, solo es un pequeño esfuerzo en la ingente tarea de cambiar algunas injusticias. No te desanimes. Tu gota siempre hace que el océano sea más océano, como decía la Madre Teresa de Calcuta. Cada acción siempre impacta en la vida de alguien, por pequeña que te parezca. Toda acción tiene unas Sigue leyendo “Cuento: Las Estrellas de Mar”

Cuento: Los Pimientos Rojos

cuento los pimientos rojos

Me gustaría hoy compartir con ustedes este cuento. Como cada uno de los que he propuesto anteriormente, tiene una enseñanza escondida. Una interpretación que necesita ser hecha. Por lo general, es mejor que cada uno termine sacando la suya, aunque en este caso yo no he podido aguantar y he leído inmediatamente la que venía tras el cuento. No voy a ponerla, para que puedan sacar su conclusión y luego la comentamos. ¿ok?

Los Pimientos Rojos

En el curso de un viaje, Pepe, llega a un pueblo. En el mercado se queda atónito ante un puesto de frutas y verduras exóticas, desconocidas para él, que tienen una apariencia muy apetecible. Le dice al vendedor:
¡Estas frutas parecen excelentes! Un kilo, por favor.
Se va Pepe, la mar de contento con su compra. Unas calles más adelante, se siente tentado, toma una de esas apetitosas frutas rojas y le da un gran mordisco. Su rostro empieza a descomponerse, sus ojos se ponen colorados y la boca le arde como llena de fuego. Sus mejillas también se ponen rojas. Los ojos comienzan a llorarle. Sin embargo, vuelve a acercar la fruta a su boca y le da otro bocado.Un vecino del pueblo, que lleva mirando la escena desde el principio, le dice:
¿Pero que hace usted?
Creía que estas frutas eran muy buenas. Pensando que no tendría bastante con una, y he comprado un kilo.
Comprendo. – responde el vecino. – ¿pero por qué se empeña usted en comérselas? No ve acaso que son pimientos picantes, de los más fuertes que hay!?!

A lo que Pepe responde: No son los pimientos lo que estoy comiendo, sino mi dinero.

¿Cuántas veces te has dado cuenta que lo que tenías entre manos no era lo que creías? ¿Y aun así, te sigues comiendo los pimientos, mientras las lágrimas caen por tus mejillas? …

Lo dejo así para que cada uno pueda compartir su interpretación en un comentario.

Viki Morandeira
Tu Coach Personal

 

Cuento: De paso

Qué sencillo sería todo si volviéramos a la esencia de nuestro ser….

Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de El Cairo, Egipto, con
la finalidad de visitar a un famoso sabio. El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un
cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa
y un banco.
– ¿Dónde están sus muebles? – preguntó el turista.
Y el sabio, rápidamente, también preguntó:
– ¿Y dónde están los suyos…?
– ¿Los míos? – se sorprendió el turista. ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!
– Yo también… – concluyó el sabio.

“La vida en la tierra es solamente temporal… Sin embargo, algunos viven como si fueran aquedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices”.

 

viki Morandeira

 

 

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Cuento: La Flor de la Honestidad

José Saramago, escritor portugués, dijo poco antes de morir, que el mundo, no tenía una crisis económica, sino una crisis de valores. Y comparto plenamente su opinión. Es la falta de valores personales, de muchas personas en el mundo, de muchas empresas, lo que ha llevado a grandes regiones del mundo a entrar en esta gran crisis.

Me gustaría compartir una bella fábula china, sobre la importancia de mantener nuestros valores.

los valores personales

Se cuenta que allá para el año 250 A.C., en la China antigua, un príncipe de la región norte del país estaba por ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, él debía casarse.

Sabiendo esto, él decidió hacer una competencia entre las muchachas de la corte para ver quién sería digna de su propuesta. Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío.

Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque sabía que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el príncipe. Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombró al saber que ella quería ir a la celebración. Sin poder creerlo le preguntó:

“¿Hija mía, que vas a  hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Sácate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura”

Y la hija respondió: “No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz”.

Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más bellas ropas, con las más bellas joyas y con las más determinadas intenciones. Entonces, finalmente, el príncipe anunció el desafío: “Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura emperatriz de China”.


La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean: costumbres, amistades, relaciones, etc. El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en las artes de la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura de su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con el resultado. Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido.

Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor era más profundo. Por fin, pasaron los seis meses y nada había brotado.

Consciente de su esfuerzo y dedicación la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordadas sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos.

En la hora señalada estaba allí, con su vaso vacío. Todas las otras pretendientes tenían una flor, cada una más bella que la otra, de las más variadas formas y colores. Ella estaba admirada. Nunca había visto una escena tan bella. Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención.

Después de pasar por todas, una a una, anunció su resultado. Aquella bella joven con su vaso vacío sería su futura esposa. Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones.

Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada. Entonces, con calma el príncipe explicó:

“Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en emperatriz: la flor de la honestidad. Todas las semillas que entregué eran estériles”

A veces, obsesionados con los resultados, con los logros, con lo visible, olvidamos cultivar la honestidad, olvidamos lo que nos hace mejores como personas y no mas productivos como una pieza de un puzzle en una empresa….. Incluso, creo que hemos confundido el significado de la palabra Exito.

Lo hemos ligado a unos objetivos económicos o de fama, y si los resultados no son más y más, hacemos todo lo posible, incluso perdiendo la lealtadad hacia nuestros propios valores, traicionando nuestros principios, para obtener unos meros resultados….

Viki Morandeira

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Cuento: El Poder de tus Acciones

A veces, subestimamos la importancia de nuestras acciones con los demás. Una palabra a alguien que sufre, un abrazo a un ser querido, una llamada o un mensaje le alegran la vida a quienes más queremos. Y muchas veces, también tocamos las vidas de quienes apenas conocemos…. les dejo este precioso cuento.

EL PODER DE TUS ACCIONES

Un día, cuando era estudiante de secundaria, vi a un compañero de mi clase caminando de regreso a su casa. Se llamaba Kyle. Iba cargando todos sus libros y pensé: “¿Por que se estará llevando a su casa todos los libros el viernes? Debe ser uno de esos que solo estudia y no se divierte. Yo ya tenía planes para todo el fin de semana. Fiestas y un partido de fútbol con mis amigos el sábado por la tarde, así que me encogí de hombros y seguí mi camino.

Mientras caminaba, vi a un montón de chicos corriendo hacia él. Cuando lo alcanzaron le tiraron todos sus libros y le hicieron una zancadilla que lo tiró al suelo. Vi que sus gafas volaron y cayeron al suelo como a tres metros de él. Miró hacia arriba y pude ver una tremenda tristeza en sus ojos. Mi corazón se estremeció, así que corrí hacia él mientras gateaba buscando sus gafas. Vi lágrimas en sus ojos.

Le acerqué a sus manos sus gafas y le dije, “esos chicos son unos tarados, no deberían hacer esto”. Me miró y me dijo:
“¡gracias!”. Había una gran sonrisa en su cara; una de esas sonrisas que mostraban verdadera gratitud.

Le ayudé con sus libros. Vivía cerca de mi casa. Le pregunté por qué no lo había visto antes y me contó que se acababa de cambiar de una escuela privada. Yo nunca había conocido a alguien que fuera a una escuela privada.
Caminamos hasta casa. Le ayudé con sus libros; parecía un buen chico. Le pregunté si quería jugar al fútbol el sábado conmigo y mis amigos, y aceptó. Estuvimos juntos todo el fin de semana. Mientras más conocía a Kyle, mejor nos caía, tanto a mí como a mis amigos. Llegó el lunes por la mañana y ahí estaba Kyle con aquella enorme pila de libros de nuevo. Me paré y le dije:
“Hola, vas a sacar buenos músculos si cargas todos esos libros todos los días”. Se rió y me dio la mitad para que le ayudara.

Durante los siguientes cuatro años nos convertimos en los mejores amigos. Cuando ya estábamos por terminar la secundaria, Kyle decidió ir a la Universidad de Georgetown y yo a la de Duke.  Sabía que siempre seríamos amigos, que la distancia no sería un problema. Él estudiaría medicina y yo administración, con una beca de fútbol.

Llegó el gran día de la Graduación. Él preparó el discurso.
Yo estaba feliz de no ser el que tenía que hablar. Kyle se veía realmente bien. Era uno de esas personas que se había encontrado a sí mismo durante la secundaria, había mejorado en todos los aspectos, se veía bien con sus gafas. Tenía más citas con chicas que yo y todas lo adoraban. ¡Caramba! Algunas veces hasta me sentía celoso… Hoy era uno de esos días. Pude ver que él estaba nervioso por el discurso, así que le di una palmadita en la espalda y le dije:
“Vas a estar genial, amigo”. Me miró con una de esas miradas (realmente de agradecimiento) y me sonrió:

“Gracias”, me dijo. Limpió su garganta y comenzó su discurso:

“La Graduación es un buen momento para dar gracias a todos aquéllos que nos han ayudado a través de estos años difíciles: tus padres, tus maestros, tus hermanos, quizá algún entrenador… pero principalmente a tus amigos. Yo estoy aquí para decirles que ser amigo de alguien es el mejor regalo que podemos dar y recibir y, a este propósito, les voy a contar una historia”.
Yo miraba a mi amigo incrédulo cuando comenzó a contar la historia del primer día que nos conocimos. Aquel fin de semana él tenía planeado suicidarse. Habló de cómo limpió su armario y por qué llevaba todos sus libros con él: para que su madre no tuviera que ir después a recogerlos a la escuela. Me miraba fijamente y me sonreía.

“Afortunadamente fui salvado. Mi amigo me salvó de hacer algo irremediable”.
Yo escuchaba con asombro como este apuesto y popular chico contaba a todos ese momento de debilidad. Sus padres también me miraban y me sonreían con esa misma sonrisa de gratitud. En ese momento me di cuenta de lo profundo de sus palabras:
“Nunca subestimes el poder de tus acciones: con un pequeño gesto, puedes cambiar la vida de otra persona, para bien o para mal. Dios nos pone a cada uno frente a la vida de otros para impactarlos de alguna manera”.
“Los amigos son ángeles que nos llevan en sus brazos cuando nuestras alas tienen problemas para recordar como volar“
No lo olvides nunca …

Hay personas que se dedican a iluminar las vidas de otros con su alegría, y su cariño, y eso a veces vale mucho.

Y lo mejor de todo, es que poder iluminar la vida de otros es algo tan gratificante, algo tan increíblemente enriquecedor que quienes trabajamos para iluminar vidas, nos sentimos realmente agradecidos por poder dedicarnos al coaching.

Viki Morandeia

Tu Coach Personal

Cuento: Cosas que no se recuperan

cuentos coaching

 

El creer que nuestra mente tiene razón, muchas veces nos juega malas pasadas. Le hacemos caso, nos enfadamos con los demás por lo que nos dice nuestra mente de la conducta de los otros, pero no siempre tenemos razón…. déjame que te lo explique con este cuento de El libro de los Cuentos.

COSAS QUE NO SE RECUPERAN

Una muchacha estaba aguardando su vuelo en una sala de espera de un gran aeropuerto. Como debía esperar por muchas horas, decidió comprar un libro para matar el tiempo. También compró un paquete de galletas.
Se sentó en una butaca en la sala VIP del aeropuerto para poder descansar y leer en paz. Al lado de la butaca donde estaba la bolsa de galletas, se sentó un hombre que abrió una revista y comenzó a leer. Cuando ella tomó la primera galleta, el hombre también tomó una.
Ella se sintió indignada, pero no dijo nada. Apenas pensó: “Pero, que descarado”. “Si yo estuviese más dispuesta le daría un golpe en el ojo para que nunca más se le olvide.” Cada vez que ella tomaba una galleta, el hombre también tomaba una. Aquello la dejaba tan indignada que no conseguía reaccionar. Cuando quedaba apenas una galleta, pensó: “ah… ¿qué será lo que este abusador va a hacer ahora?”
Entonces el hombre dividió la última galleta por la mitad, dejando la otra mitad para ella. ¡Ah! ¡Aquello era demasiado! ¡Se puso a bufar de la rabia!
Entonces cerró su libro y sus cosas y se dirigió al sitio de embarque.
Cuando se sentó, confortablemente, ya en el interior del avión, miró dentro de la bolsa y para su sorpresa su paquete de galletas estaba allí… ¡todavía intacto, cerradito!
Sintió tanta vergüenza.
Sólo entonces percibió lo equivocada que estaba ¡Había olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro de su bolsa!
El hombre había compartido sus galletas sin sentirse indignado, nervioso, consternado o alterado, mientras que ella quedó muy trastornada, pensando que estaba compartiendo las de ella con él. Y ya no había más tiempo para explicar… ni para pedir disculpas.

¿Cuántas veces, en nuestras vidas, estamos comiendo las galletas de los demás y no estamos conscientes de ello?
¡Antes de llegar a una conclusión, observa mejor! Tal vez las cosas no sean exactamente como piensas!  Tener una certeza no hace que eso siempre sea cierto
No pienses lo que no sabes acerca de las personas. No pelees porque creas tener la razón, la verdad, la certeza de que las cosas son como tu mente te dice que son….. puedes equivocarte y por tener la razón, dañar la relación con esa persona que tanto te importa.

 

“Existen” cuatro cosas en la vida que no se recuperan jamás:
– Una piedra después de haber sido lanzada.
– Una palabra, después de haber sido proferida.
– Una oportunidad, después de haberse perdido.
– El tiempo, después de haber pasado.

 

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

 

Cuento: ¿Qué puede Matar al Amor?

Comparto con ustedes un cuento sobre el Amor. Pero no tiene nada de cuento… es la pura verdad. Si alguien sabe el autor, estaré encantada de que me lo comenten al final del post, para asi poder editar la entrada y poner al autor que lo desconozco. Gracias! Ahi va el cuento.

 

¿QUÉ PUEDE MATAR EL AMOR?

Hubo una vez en la historia del mundo un día terrible en el que el odio, que es el rey de los malos  sentimientos, los defectos y las malas virtudes, convocó a una reunión urgente con todos ellos.

 

Todos los sentimientos negros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta reunión con curiosidad de saber cuál era el propósito.

Cuando estuvieron todos habló el Odio y dijo:

– “Los he reunido aquí a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien”.

Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el Odio que estaba hablando y él siempre quiere  matar a alguien, sin embargo todos se preguntaban entre sí quien seria tan difícil de matar para que el Odio los necesitara a todos.

– “Quiero que maten al Amor”, dijo.

 

Muchos sonrieron malévolamente pues más de uno le tenía ganas. El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo:

– ” Yo iré, y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto, provocaré tal discordia y rabia que no lo soportará”.

 

Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar el reporte del Mal Carácter quedaron tan decepcionados.

– “Lo siento, lo intenté todo pero cada vez que yo sembraba una discordia, el Amor la superaba y salía adelante”.

Fue entonces cuando, muy diligente, se ofreció la Ambición que haciendo alarde de su poder dijo:

– “En vista de que El Mal Carácter fracasó, iré yo. Desviaré la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y por el poder. Eso nunca lo ignorará”.

 

Y empezó la ambición el ataque hacia su víctima quien efectivamente cayó herida pero después de luchar por salir adelante renunció a todo deseo desbordado de poder y triunfó de nuevo.

Furioso el Odio, por el fracaso de la Ambición envió a los Celos, quienes burlones y perversos inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar el amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas. Pero el Amor confundido lloró, y pensó, que no quería morir y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos y los venció.

Año tras año, el Odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes compañeros, envió a la frialdad, al egoísmo, a la indiferencia, a la pobreza, a la enfermedad y a muchos otros que fracasaron siempre, porque cuando el Amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerza y todo lo superaba.

El Odio convencido de que el Amor era invencible les dijo los demás:

– “Nada que hacer. El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos”.

De pronto de un rincón del salón se levantó un sentimiento poco conocido, que vestía todo de negro y con un sombrero gigante que caía sobre su rostro y no lo dejaba ver, su aspecto era fúnebre como el de la muerte.

– “Yo mataré el Amor, dijo con seguridad”.

Todos se preguntaron quién era ese que pretendía hacer solo, lo que ninguno había podido. El Odio dijo:

– “Ve y hazlo”.

Tan solo había pasado algún tiempo cuando el Odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles después de mucho esperar por fin EL AMOR HABIA MUERTO.

 

Todos estaban felices pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del sombrero negro habló:

– “Ahí les entrego el Amor totalmente muerto y destrozado y sin decir mas se marchó”.

– “Espera dijo el Odio, en tan poco tiempo lo eliminaste por completo, lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo para vivir. ¿Quién eres?

El sentimiento levantó por primera vez su horrible rostro y dijo:

– SOY LA RUTINA”

 

Si no quieres que tu amor muera, no dejes nunca entrar a la rutina en tu pareja.

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

Asesoramiento en Problemas de Pareja

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