Cuento: La prisión del odio

¿Quién sufre cuando años después de una situación dolorosa, injusta, aún conserva odio y rencor en su corazón?

La vida no siempre nos trata bien, no siempre es justa y puede tocarnos vivir situaciones de injusticia terribles. ¿Es justo el maltrato que sufrimos a manos de nuestra pareja o de nuestro padre o madre? ¿Es justo que una persona sufra y sea maltratada por otra? El maltrato en ningún momento puede considerarse justo, ni merecido, ni nada por el estilo!!! ¿Es justo que por una negligencia médica perdamos a un ser querido? ¿Es justo que por un conductor ebrio otra persona, solo por coincidir en tiempo y lugar, sufra las consecuencias de las malas decisiones de otra? La vida puede enfrentarnos a situaciones de injusticia, dolorosas, que pueden resultar difíciles de aceptar.

Aceptar el pasado y poder perdonar, incluso aunque nadie nos haya pedido perdón, no significa que lo que no has sucedido no fue importante, no significa que no fue algo grave o terrible… Perdonar nos hace un bien a nosotros. Comparto contigo este cuento, y luego, continuamos reflexionando sobre como aprender a perdonar. 

Cuento: La prisión del odio

Dos hombres habían compartido injusta prisión durante largo tiempo en donde recibieron todo tipo de maltratos y humillaciones. Una vez libres, volvieron a verse años después. Uno de ellos preguntó al otro:

– “¿Alguna vez te acuerdas de los carceleros?”

– “No, gracias a Dios ya lo olvidé todo”, contestó. “¿Y tú?”

– “Yo continúo odiándolos con todas mis fuerzas”, respondió el otro.

Su amigo lo miró unos instantes, luego dijo:

– “Lo siento por ti. Si eso es así, significa que aún te tienen preso”

Aferrarte a la ira es como agarrar un carbón ardiendo para tirárselo a otra persona_opt

 

A veces, nos decimos a nosotros mismos. Debo perdonar. Debo perdonar….

¿Es verdad que “debas” perdonar?  ¿Es realmente un deber, una obligación?  NO, nadie está obligado a perdonar a nadie. No es una obligación. Si de pequeños, peleábamos con alguien , con nuestra prima o un hermano y nuestros padres nos decían, tienen que perdonarse… ¿Realmente nos perdonábamos? Quizá decíamos, Bueno, te perdono, pero solo para que nuestros padres o abuelos no siguieran con el sermón!!!

Perdonamos cuando decidimos dejar de cargar el dolor, cuando decidimos que queremos estar en paz, cuando decidimos que ya hemos sufrido suficiente.

Perdonar es una decisión personal, no es un deber, ni significa que no te dolió lo que sucedió, ni tampoco hay relación directa entre la gravedad de la ofensa y el tiempo que “debamos” permanecer sin perdonar, para que se den cuenta de lo grave de su acto.

Nuestra mente, SE RESISTE. Porque tiene un concepto equivocado del perdón. Podemos creer que al perdonar, lo que transmitimos a la otra persona, a los demás, es que no fue tan grave. Creemos incluso que algunas ofensas, algunos hechos,  “no deberían perdonarse”. Y así, desde este creencia limitante, estamos limitando nuestra capacidad de volver a ser felices. Nos negamos a nosotros mismos la felicidad, la paz.

Perdonar es un proceso complejo, y muchas veces requiere ayuda específica para poder llevar a cabo ese proceso. Entenderlo y así poder transitarlo, paso a paso hasta recuperar la libertad para nuestra mente, para nuestro corazón.

Perdonar es una elección que hacemos en nuestro corazón, y a veces, antes de poder perdonar, necesitamos ACEPTAR que hemos vivido esa situación.

El día que yo pude decir, para mi, pero en voz alta, Esto fue lo que me sucedió, y lo acepté, como parte del pasado, como algo que había sucedido, como algo que le sucedía a millones de personas en el mundo y no algo excepcional que solo me había ocurrido a mi, ese día me sentí libre.

Dice una frase: Aquello que te resistes, persiste. Lo que aceptas, se diluye. 

Podemos permanecer, como uno de los personajes del cuento, siendo prisioneros de los sucesos de nuestro pasado…  Podemos tomar con nuestra mano un carbón ardiente cada vez que volvemos a recordar ese pasado que no hemos aún perdonado. Pero también podemos tomar una decisión de AMOR hacia nosotras, hacia nosotros y comenzar un proceso de perdón. Nuestra decisión comienza en un instante, cuando podemos decirnos Elijo estar en paz. Elijo perdonar.

Y comienza así el trabajo de sanación, inicia el proceso del perdón, la aceptación, la comprensión de lo vivido. Puedes hacerlo, por ti. Y puedes pedir ayuda. Perdonar es liberarte de esa cárcel en el que aún estás.

Diseño sin título (2)_opt

Viki Morandeira 

Coach Ontológico

Taller Sanación Emocional. Como perdonar y olvidar. 

Anuncios

Hay cosas que no se pueden perdonar ¿o sí?

viki-morandeira

A lo largo de nuestra vida todos hemos sentido que nos lastimaban. Y no me refiero a un dolor físico, a un golpe, sino a ese dolor emocional que se nos queda dentro cuando alguien hizo algo que no esperábamos, o cuando no hizo algo que sí esperábamos. Podemos tener incluso situaciones que no hemos perdonado y que han ocurrido muchos años atrás.

Vivir sin perdonar a las personas que nos han lastimado implica tener ese dolor presente, esa herida abierta y escarbarla cada vez que recordamos lo ocurrido. ¿Podemos hacer algo? Si, podemos perdonar.

Perdonar es algo simple.

Si en este momento sientes en tu interior que estoy equivocada, que no tengo ni idea de lo que digo y que algunas cosas no se pueden perdonar, te entiendo perfectamente. Hay ofensas que sentimos tan grandes, que dañan nuestro interior de una manera tal que resulta imposible creer que se pueda llegar algún día a perdonar.

Cuando te cuesta perdonar, es necesario que te preguntes: ¿quien sufre en este momento? Tú. ¿Verdad? Cuando uno no ha perdonado algo, es la principal persona que sufre. Es necesario recordar qué perdonar, es, en si mismo, un acto en el que dejamos de sentirnos víctimas de un verdugo. Perdonar es hacer las paces con el pasado, para poder continuar avanzando hacia el futuro sin ese lastre, sin esa herida abierta y sangrante que cada tanto se vuelve a abrir y vuelve a doler. ¿Qué pierdes si perdonas?

A menudo, creemos que lo que nos han hecho es algo tan grave que no puede perdonarse. Creemos, erróneamente, que al perdonar al otro, le liberamos de la culpa o de la responsabilidad sobre lo que sucedió. Pero te has parado a pensar en lo siguiente: ¿hay personas a las que no perdonas que ni siquiera saben que aún las culpas? A veces, en las relaciones de pareja, llevamos una lista de las ofensas del otro, y nos cuesta muy poco, en cualquier discusión, sacar la lista y echarle en cara cosas que sucedieron hace tiempo…

¿A quién hacemos daño con esto? A nosotros, a nuestra relación con esa persona, a esa persona.

Perdonar es algo que hemos hecho ya en el pasado y nos ha permitido recuperar la sonrisa. ¿Y si ahora, para recuperar la paz, la sonrisa, necesitáramos perdonar nuevamente? Te entiendo, se lo doloroso que es pasar por algunas situaciones que nos dejan una herida profunda, y que puede causar incredulidad que nos digan que perdonar es algo simple. Cuando digo simple, no me estoy refiriendo a que sea fácil. Perdonar duele porque implica recordar la ofensa. Perdonar duele porque implica hurgar en esa herida que aún está sin cicatrizar.

Pero a pesar del dolor, más duele no perdonar. No es tan complicado, no necesitas a nadie más que a ti mismo, que a ti misma para procesar el perdón. Ni siquiera hace falta que alguien te pida perdón para elegir perdonar. Tampoco hace falta que le digas a esa persona que le has perdonado. Es algo tuyo y quien más sale ganando eres tú.

Hay dolores antiguos y dolores nuevos, pero todos se pueden limpiar, todos se pueden perdonar de la misma manera. Es necesario querer aprender como perdonar y soltar.

1º Decide perdonar. 

Cuando decidimos perdonar estamos decidiendo liberarnos de un peso, estamos decidiendo estar en paz con el pasado, estamos eligiendo para nosotros la libertad. Toma esa decisión, con calma, por ti, por nadie más que por ti. Tómate el tiempo que necesites, pero una vez que decidas perdonar, es necesario abandonar el impulso de seguir viendo a esa persona como culpable y a ti como víctima.

2º ¿Qué sucedió?

 Muchas veces, en el proceso de perdonar, intentamos hablar con la otra persona y nosotros tenemos un punto de vista sobre lo sucedido, y la otra persona tiene otro. Ahora, quien está procesando el perdón eres tú y por eso, vamos a centrarnos únicamente en lo que a ti te sucedió. Es necesario poder aclarar bien para nosotros mismos cuál fue la ofensa y qué fue lo que ocurrió. Algunas veces, al hacer esto, nos damos cuenta que teníamos expectativas que no se cumplieron y que quizás hemos tomado algo como una ofensa, pero no había intención en el otro en hacernos daño.
3º Escribe cómo te sientes
No es imprescindible que le digas a la otra persona cómo te sientes. Este es un punto que hay que valorar y preparar una charla muy bien si hemos decidido hablar con la persona a quien deseamos perdonar. Es necesario que sepas qué emociones sientes, que no empieces hablando (o escribiendo) del otro, sino de ti, de lo que te ha dolido. Puedes escribir una carta para libertarte de estas emociones, aunque no entregues nunca la carta.
4º Perdona
Una vez que hayas dado los tres pasos anteriores, llegó el momento de liberarte del dolor, de perdonar, de elegir dejar de ver al otro como culpable de tus emociones. La vida a menudo no es como esperábamos y nos tocará aprender a vivir con ello. Es el momento de trabajar en ti para aumentar tu resiliencia, tu capacidad de superar la adversidad.
Hay otro punto que necesitamos también encarar. ¿Cómo volver a retomar la relación con esa persona a quien no habíamos perdonado?
En principio, la reconciliación no es un paso imprescindible. Podemos perdonar situaciones que fueron muy dolorosas pero podemos no desear ni necesitar reconciliarnos con esa persona. Por ejemplo, se puede perdonar a la amante de tu pareja, pero que no te interese en absoluto ser su amiga ni tener ningún tipo de relación con ella. Por lo que no sería necesario dar el paso de la reconciliación.
En cambio, si la persona a la que has decidido perdonar es alguien con quien si deseas volver a hablar, volver a tener una relación, entonces habrá que plantearse hacer las paces. Este es un paso difícil. Nadie quiere remover situaciones que ya han pasado hace tiempo y que pueden generar discusiones, conflictos. Pero el plantemiento, para hacer las paces, ha de ser diferente.
No vas a hablar con esa persona para “remover” lo que pasó.
No vas a hablar con esa persona para que te pida perdón.
Tampoco vas a hablar con esa persona para decirle que le has perdona.
Quieres volver a poder hablar y compartir un rato sin ese dolor que hasta ahora sentías. A veces, aunque hayamos perdonado, las heridas aún están muy “frescas” y necesitamos dejar pasar un tiempo. Perdonar en ningún caso es lo mismo que olvidar. Los recuerdos funcionan de manera aleatoria, y habrá quizás momentos, canciones, personas, nombres que todavía te recuerden esa situación que te dolió. Date el tiempo necesario para que puedas pensar sobre el pasado sin dolor, sin sufrir.
Hace un par de días, leía en Pinterest  una frase que es muy gráfica para comprender que hemos hecho bien el proceso del perdón. Decía así:
Perdonar es poder ir la pasado y volver ileso.
A menudo, nos centramos solo en lo que nos ofendió o dolió a nosotros, sin tener en cuenta que quizás en esa discusión dijimos cosas muy feas que también han dolido a la otra persona. Por eso, para poder tener una reconciliación plena, es necesario pedir perdón. Incluso aunque la persona ofendida seas tú. Si, incluso así. Porque es necesario separar lo sucedido, lo que a ti te dolió, de las emociones de la otra persona. ¿Eres consciente de cómo reaccionaste en ese momento? ¿Dijiste o hiciste cosas que le pueden haber causado dolor cuando estabas enfrascado en tu propio dolor? Entonces, pide perdón, además de perdonar.
Pedir perdón es un gesto de valentía, perdonar, un gesto de fortaleza, y no remover el pasado, dejárlo en el olvido es un gesto que te dará felicidad.

 

Hazlo por ti. Por tu propia felicidad.
Viki Morandeira 
Coach Ontológico

 

No te revuelques en el fango

como superar al tristezaMe siento triste. ¿Hay días en los que piensas eso? Si es así, te invito a seguir leyendo.

La vida tiene altos y bajos, momentos buenos y otros que no lo son tanto. Hay momentos en los que necesitamos saber como superar la tristeza que nos invade, que se hace pasajera de nuestra vida, que nos acompaña allá donde vamos.

¿Cuántas veces en la vida, nos quedamos quejándonos y quejándonos por lo mal que estamos? ¿Recuerdas la última vez que te quejaste de algo? ¿Fue hace tiempo, la semana pasada o fue hoy mismo? ¿Y qué hiciste luego de quejarte, para cambiar aquello que provocó tu queja?

Muchas veces, no somos conscientes que quejarnos es una actividad inútil. Tan inútil como querer juntar agua con un colador. Tan inútil como meterse en un charco de barro y quejarse por haberse ensuciado. Si, así le pasaba a nuestro cerdito del siguiente cuento.

El cerdito, todas las mañanas, se levantaba de su sitio en el cobertizo donde dormía con los otros animales de la granja, y luego de desperezarse un par de veces, se iba, caminando, pesadamente y entre quejas, hasta una charca de lodo que había justo al lado.

Mientras se quejaba, le escuchaba la gallina, que también se levantaba tempranito. Ni bien había cantado el gallo, ¡ya estaba en pie! Y con mucho amor, sacaba a sus pollitos a picotear en la pradera. También la pata, salía toda señorona, con sus patitos detrás. ¡Hoy tocaba nadar en el estanque!

Mientras tanto, el cerdo, revolcándose en su charca de barro, les miraba y se quejaba. Se quejaba y les miraba. Día tras día, la ceremonia matutina era la misma. El cerdo iba a llenarse de barro y a quejarse, la gallina y sus pollitos a buscar lombrices y la pata y sus patitos a chapotear en el agua.

Una tarde, la pata y la gallina, estaba hablando, y al entrar el cerdo, comenzaron a cuchichear. Éste, un poco mosqueado, se dio perfecta cuenta que hablaban de él. (porque como ya sabrás, los cerdos son animales muy inteligentes)

_ ¿Qué es lo yo no puedo escuchar?_ les preguntó.
_Nada dijo la gallina_ que era un poco… gallina.
_Mira cerdo, _ dijo la pata, que era más resuelta que su compañera_ aquí, con la gallina, estamos hablando de ti. Te la pasas el día quejándote. Que si el barro no me gusta, que si el barro me ensucia mucho, que si el barro es un asco, que si el barro se seca y me pica, que si en el barro hay muchas moscas…. ¡Y no se yo cuantas quejas más!
_ ¿Y eso acaso no es verdad?_ respondió el cerdo.
_Si, no estoy diciendo que estar todo el día lleno de barro no sea feo. Lo que comentábamos es que no tienes que estar
ahí si tú no quieres.
_Pero… _ dijo el cerdo… y no pudo decir nada más. Se acordó de la rutina diaria, y recordó ver a la gallina y a la pata, salir del mismo sitio que el. Y se dijo a si mismo. Es cierto, puede ser que esté de barro hasta el cuello…. Pero mañana, en lugar de quejarme, e ir al barro, voy a hacer otra cosa.

Esa noche, todos durmieron tranquilos. De madrugada, el gallo, como un reloj, los despertó con las primeras luces del alba. Y el cerdo, iba a empezar a quejarse, (de echo ya había dicho: El barro es…) Cuando la pata lo mandó callar. El cerdo, sorprendido, recordó la conversación del día anterior.

Cerró la boca, no terminó su frase, y se fue, estirando las patas, hasta el estanque. Allí, se refrescó un poco. Luego, dio un paseo hasta la pradera, y estuvo comiendo violetas silvestres, que estaban buenísimas. Y finalmente, se tumbó a la sombra de un encinar, donde tenía bellotas aquí y allá.

Nuestro amigo cerdo, de vez en cuando, en los días sucesivos, se metió en el barro, pero ya nunca más se quejó.
Porque aprendió que así como el solito se había metido en el lodo, el mismo tenía la capacidad para salir y elegir vivir otra vida.

-.-.-.-.-.-.-.-.-

El cerdito lleno de barro pertenece al libro  A ti te cuento- Lulu.com Viki Morandeira

¡Mira que listo el Cerdo! ¿Y tú? ¿Te llega ya el barro al cuello? ¿No me digas que sí, y que aún sigues quejándote sin hacer nada? No… ¡te dije que no me lo dijeras! A ver si ahora voy a pensar que eres menos listo que un cerdo.

En la vida, muchas veces tendremos problemas. Pero así mismo como entramos en ellos, podemos elegir salir. Luchar, decidir cambiar, elegir otras opciones, otras praderas y otros estanques en lugar del lodazal. Nadie puede hacerlo por ti. Tu tristeza es tuya. Tus quejas, también lo son. Y es tu responsabilidad cambiar las quejas por acciones para resolver eso que te molesta. Y por supuesto, si crees que solo no puedes, nunca está de más pedir ayuda.

Hay momentos en la vida en los que la resiliencia es vital. Si no has leído mucho sobre qué es la resiliencia, te invito a seguir leyendo los siguientes artículos.

¿Qué es la resiliencia?

¿Cómo incorporar la resiliencia a nuestra vida? 

Los 9 pilares de la resiliencia

Diálogo interior para tener resiliencia

Resiliencia: A un paso de la Felicidad

Y recuerda, pedir ayuda es de sabios. Si la tristeza te invaden, si no puedes levantar cabeza, si te cuesta perdonar y olvidar esas situaciones de tu pasado que te han dolido tanto, no elijas revolcarte en el barro. Elijo retomar las riendas de tu vida, elije la sanación emocional, elije ser una persona resiliente. Podemos hacerlo. El tiempo a veces no cura las heridas, sino limpiarlas, comprenderlas y sanarlas.

Viki Morandeira

Coach Ontológico.

Perdonar y volver a confiar nos hace más felices

Confiar en los demas

Si desconfiar de los demás nos hace personas menos felices… no será muy complicado pensar que confiar en los demás nos haga personas más felices. Pero… en esto puede que tengas un pero. Es probable que tengas un pensamiento que te diga…”si confío en todos seguramente me harán sufrir, me engañarán, me sentiré defraudada cuando luego de confiar en alguien esta persona me falle”. Puede que también pienses que no se puede confiar en los demás, que la gente no es digna de confianza. Es probable que “generalices” o que tengas recuerdos de situaciones donde en el pasado alguna persona te haya hecho daño por haber confiado a ciegas. ¿Cómo es tu postura en este sentido? ¿Te proteges de los demás evitando bajar la guardia para que nadie pueda dañarte? El 5to hábito que necesitamos incorporar es la Confianza Inteligente. Para poder encontrar un equilibrio entre permitirnos confiar en las personas y en que esa confianza no sea ciega, es necesario que sigas leyendo.

La confianza inteligente consiste en maximizar los beneficios de confiar en los demás, minimizando los riesgos de ser lastimados por una confianza ciega.

Confiar en los demás es un ejercicio que nos hará aumentar nuestros niveles de felicidad. En primer lugar, sería bueno recordar que por norma general, las personas merecen nuestra confianza más de lo que nosotros solemos creer. Podemos recordarnos que los medios de comunicación no colaboran para que tengamos una mejor perspectiva sobre las personas en general, porque suelen ser noticias los fraudes, la corrupción, la delincuencia, los asesinatos…. y pocas veces son motivo para dedicar minutos en los noticieros, los hechos que demuestran que las personas son dignas de confianza.

En segundo lugar, también es bueno que tengamos en cuenta que cuando damos el primer paso, tratando a los demás como merecedores de nuestra confianza, los demás suelen responder positivamente y actuando para no defraudar nuestra expectativa de confianza debido a la liberación de oxitocina en esta interacción con ellos.

La tercera estrategia para adquirir el hábito de la Confianza Inteligente, consiste en disminuir el dolor que sentimos al MaquetaciÛn 1 (Page 1)ser engañados por los demás. ¿Cómo hacerlo? Aceptando que por lo general las personas merecen nuestra confianza y si alguien hace algo que no está de acuerdo a nuestras expectativas, quizás nuestras expectativas eran mayores a lo que esa persona podía hacer. Quizás creíamos lo que creyó la Rana del cuento de La Naturaleza del Escorpión. Confiar es mucho más beneficioso en nuestra vida y podemos sobrellevar encontrarnos con algún que otro escorpión sin que eso nos impida apostar por ser felices a pesar de la naturaleza de los demás. También perdonar las ofensas nos beneficia. El perdón no es hacerle un regalo a quien nos lastimó, sino hacer algo necesario para nuestra paz interior. Puedes leer aquí un extracto de mi libro ¿Qué le pasa a mi esposo? donde hablo del perdón, algo tan necesario durante la crisis de los 40 o durante una infidelidad.

Perdonar y volver a confiar en las personas es mucho más beneficioso, a la larga, que defendernos y construir murallas para que nadie tenga posibilidad de acercarse a nosotros y que nos puedan herir.

Aquí tienes los anteriores artículos que inician la serie.

1º Pecado. SACRIFICAR LA FELICIDAD

1º Hábito. PRIORIZAR – sin perseguir- LA FELICIDAD

2º Pecado. PERSEGUIR LOS “MOST”

2º Hábito ENCUENTRA TU “FLOW” 

3º Pecado. DEPENDER O EVADIR EL AMOR

3º Hábito AMAR Y DAR AMOR 

4º Pecado SER EXCESIVAMENTE CONTROLADOR

4º Hábito Responsabilizarse de la Felicidad

5º Pecado Desconfiar de los demás.

5º Hábito: El que estás leyendo.

6º Pecado Desconfiar de la Vida

7º Pecado Ignorar la fuente interior

Viki Morandeira

Coach Ontológico

 

¿Qué es Perdonar?

comunicacion interpersonal

¿Qué es el perdón?

Perdonar es amar.

Perdonar es saber que somos humanos y cometemos errores.

Perdonar es aceptar que teníamos unas normas demasiado rígidas para que los demás cumplieran hacia nosotros.

Perdonar es dar otra oportunidad.

Perdonar es aceptar que algo que ha hecho otra persona, nos ha dolido, pero que ya forma parte del pasado.

Perdonar es apostar por el futuro, para vivir un presente feliz y en paz.

Perdonar es dejar de culpar a los demás por nuestros sentimientos.

Perdonar es quedar en paz con los hechos y las personas.

Perdonar es ver en el otro sus virtudes y las cosas buenas vividas juntos.

Perdonar es aceptar que el otro es responsable de sus actos, y que como toda persona, puede haber cometido un error.

Perdonar es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos.

Perdonar es empezar a cicatrizar heridas.

Perdonar es reconocer que la otra persona nos importa, mucho más que nuestro orgullo o que lo que puedan opinar los demás.

Perdonar es renunciar a la venganza y a pesar de lo mal que creamos que se portó el otro, y desear lo mejor para él.

Perdonar es liberarnos del veneno del odio y el rencor.

Perdonar es entrar en paz para poder aprender de nuestro pasado.

Perdonar es saber que hemos pasado el invierno, pero ya no temblamos, porque ahora podemos disfrutar del agradable calor de la primavera.

(Extraído de mi libro, ¿Qué le pasa a mi esposo?)

viki morandeira

Tu Coach Personal

Cuento: La Bolsa de Papas

como perdonar y olvidar

 

Este cuento, nos muestra de una manera muy gráfica, cual es el peso del rencor. Algunas veces, creemos que hay cosas que no se pueden perdonar, que no se deberían perdonar, que no es justo perdonar….. Creemos que perdonar es decir que eso que ha ocurrido no nos importa o no nos ha dolido, pero no es así. Perdonar es una necesidad. Como perdonar y olvidar es algo que cada uno de nosotros tiene que aprender a trabajar, por nuestro propio bien.

 

EL PESO DEL RENCOR
El tema del día era el resentimiento, y el maestro nos había pedido que lleváramos papas y una bolsa de plástico. Ya en clase elegimos una papa por cada persona a la que guardábamos resentimiento. Escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa. Algunas bolsas eran realmente pesadas. El ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa de papas.
Naturalmente la condición de las papas se iba deteriorando con el tiempo. El fastidio de acarrear esa bolsa en todo momento me mostró claramente el peso espiritual que cargaba a diario y como mientras ponía mi atención en ella para no olvidarla en ningún lado, desatendía cosas que eran mas importantes para mi.
Todos tenemos papas pudriéndose en nuestra mochila sentimental. Este ejercicio fue una gran metáfora del precio que pagaba a diario por mantener el resentimiento por algo que ya había pasado y no podía cambiarse. Me di cuenta que cuando me llenaba de resentimiento, aumentaba mi stress, no dormía bien y mi atención se dispersaba.
Perdonar y dejarlas ir me lleno de paz y calma, alimentando mi espíritu. La falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas pero que finalmente nos termina envenenando. Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro sin darnos cuenta que los únicos beneficiados somos nosotros mismos.

como perdonar
Sana tu Vida: Como Perdonar y Olvidar: Como superar una infidelidad

El perdón es una expresión de amor. De amor hacia nosotros mismos.
El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo.
No significa que estés de acuerdo con lo que paso, ni que lo apruebes. perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimo.
Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causan dolor o enojo.
La falta de perdón te ata a las personas con el resentimiento. Te tiene encadenado. La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.
El perdón es una declaración que puedes y debes renovar a diario. Muchas veces la persona mas importante a la que tienes que perdonar e es a ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.
La declaración del perdón es la clave para liberarte. ¿Con que personas estás resentido? ¿A quienes no puedes perdonar? ¿Eres tu infalible y por eso no puedes perdonar los errores ajenos? Perdona para que puedas ser perdonado, recuerda que con la vara que mides, serás medido….
Aligera tu carga y estarás mas libre para moverte hacia tu propia felicidad. Sin perdón no podemos ser felices.

Taller Sanación Emocional. Borra tu Pasado

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

 

Inteligencia Emocional. El rencor y las Enfermedades

¿Tienes alguien a quien guardas rencor? Me gustaría mostrarte algo. A medida que vayas leyendo, acuérdate de esa persona, del daño que te ha hecho. Recuerda su cara y la situación tan fea por la que te ha hecho pasar. No ha sido justo y eso te llena de ira. Es una malísima persona y no merece ser feliz.

Bueno, deten ahora tu pensamiento, ¿podrías decirme como late tu corazón? ¿Han aumentado tus pulsaciones, la frecuencia de tu respiración? El aumento que has sentido, está íntimamente ligado a tu rencor hacia esa persona, a lo que tú piensas sobre la situación. Da igual el tiempo que haga que eso ocurrió. Tus sentimientos, si no has sabido como perdonar y olvidar, estarán ahi. Tan vivos y dolorosos como el primer día.

Nuestro cuerpo, no deja de ser una máquina. Un complejo sistema, que a determinados estímulos produce determinadas reacciones, ¡CON SOLO PENSAR!  ¿Te has dado cuenta del poder de tus propios pensamientos? Si queremos mantener una vida más saludable, es vital aprender a gestionar nuestras emociones. Cada vez que recordamos el rencor que tenemos a alguien, estamos segregando una serie de hormonas tóxicas para nuestro organismo.

Si quieres tu cuerpo, si quieres a tu corazón, lo mejor que puedes hacer, es aprender a perdonar. Aprender que perdonar no es hacerle ningún favor al otro, sino que te lo estás haciendo a ti. A tu salud. A tu corazón. A tu vida.

El sentimiento del rencor, baja las defensas, y nos pone en riesgo de enfermar. Somos un todo, donde nuestro cuerpo reacciona a lo que nuestra mente piensa. Nunca lo olvides.

Para mantenernos sanos, lo mejor es no guardar rencor a nadie. Por nada. Si ellos guardan otros sentimientos, será problema de ellos y no tuyo. ¡Es tu responsabilidad gestionar tus propios sentimientos y es muy recomendable que lo hagas!

Viki Morandeira

Tu Coach Personal