Sobre el Matrimonio, del libro El profeta de Khalil Gibran

el profeta khalil gibran

Hace unos días, en uno de esos retos que circulan por las redes sociales, una muy buena amiga me retó a compartir 7 días, 7 libros. Ella me nominó compartiendo el libro El hombre en busca de sentido, de Víctor Frankl. Un libro que leí hace diez años y que me ayudó a tomar fuerzas en un momento duro de mi vida. Ahora me tocaba a mí, una vez aceptado el reto, compartir un 7 libros. No sabía cuál elegir, así que caminé hasta la biblioteca y tomé uno pequeño, antiguo, de hojas de un color entre marrón y amarillo… señal de los muchos años de este libro. El Profeta, de Khalil Gibran.

Este libro, que a está a un lustro de cumplir 100 años de su publicación, maravilla por su sencillez, por su la verdad casi universal de sus conceptos.

En este les comparto un fragmento, cuando Almitra pregunta al poeta diciéndole: ¿Qué nos diréis sobre el Matrimonio, maestro?

 

Amad con devoción,

pero no hagáis del Amor una atadura.

Haced del Amor un mar móvil

entre las orillas de vuestras almas.

Llenaos uno al otro la copa,

pero no bebáis de la misma copa.

Compartid vuestro pan,

pero no comáis del mismo trozo.

Cantad y bailad juntos y estad alegres,

pero que cada uno de vosotros sea independiente.

Las cuerdas de un laúd están separadas

aunque vibren con la misma música.

Dad vuestro corazón,

pero no para que vuestro compañero

se adueñe de él.

Porque sólo la mano de la Vida

puede contener los corazones.

Y permaneced juntos,

pero no demasiado juntos.

Porque los pilares sostienen el templo,

pero están separados

Y ni el roble crece bajo la sombra del ciprés,

ni el ciprés bajo la del roble.

El ser humano busca estar en pareja desde hace millones de años. Pero aún no hemos aprendido cómo hacerlo sin sufrimiento, sin dolor. Deberíamos ser expertos en algo que forma parte de la esencia de nuestra especie. Nos necesitamos mutuamente para continuar poblando la tierra en la que vivimos. Nos necesitamos para engendrar a nuestros hijos, pero cada vez más para compartir la crianza, el sustento, la seguridad, el amor tan necesarios para que nuestros hijos conformen su propia vida, sean la próxima generación.

Y aun así no hemos aprendido a vivir ese amor sin ataduras,

Amamos con “posesivos”, “mi mujer”, “mi marido”, porque no hemos aprendido a amar sin la atadura de la posesión.

Amamos buscando que nuestra razón sea aceptada  como “La Verdad”, con la necesidad de que se nos de la razón en las discusiones, sin comprender que es bueno estar de acuerdo en que NO en todo estaremos de acuerdo.

Amamos sin comprender que nuestras diferencias son beneficiosas y que es bueno aceptarlas pero sobre todo respetarlas.

Amamos sin entender que el amor no puede asfixiar, imponer o decidir por el otro.

Amamos sin tener en cuenta que cada uno necesita su propio camino, a la par, pero no el mismo.

Amamos queriendo ayudar cuando hacerlo debilita al otro, que al ser ayudado, no aprende por si mismo a resolver.

Amamos faltos de inteligencia emocional y convertimos la convivencia en un griterío constante, donde las prisas por llegar puntuales son más importantes que la sonrisa y la serenidad.

Amamos faltos de empatía cuando intentamos convencer al otro que hacerlo a nuestra manera será mejor, sin pararnos a pensar que lo que es mejor para mi puede no serlo para mi pareja.

Amamos poniendo como prioridad aspectos materiales de la vida, excediéndonos en las horas de trabajo, buscando el mejor sueldo porque pensamos que así la familia está mejor, pero pagándolo con nuestra infelicidad.

el arte de no amargarse el matrimonioAmamos ingenuamente, como digo en mi libro, El arte de NO amargarse el Matrimonio,

Ingenuamente “Nuestro matrimonio es algo que ya no ponemos en duda, nuestra relación está por encima de todo. Ingenuamente, vemos a otros separarse, pero seguimos pensando que eso es cosa de los demás, no nuestra.”

Amar es un verbo, es una acción y podemos estar “accionando” equivocadamente. De lo contrario no se explica que cada vez aumente el número de divorcios, de fracasos, en algo que llevamos necesitando hacer bien, por la continuidad de nuestras sociedades, desde hace millones de años.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Emocion y Enfermedad

emocion y enfermedad

¿Te has fijado que cuando las cosas se van dando mal en tu vida, te enfermas mas? ¿Sabes que existe una relacion entre emocion y enfermedad?

Nuestro cuerpo, reacciona a lo que ocurre en nuestra mente. Nuestros sentimientos, los conflictos, los sufrimientos emocionales que experimentamos, producen una respuesta adaptativa en nuestro cuerpo, en nuestros organos.

Un dolor en la espalda puede relacionarse con estar cargando demasiadas responsabilidades, demasiado peso emocional. ¿Cuales son tus problemas de salud? Estoy segura que hay una explicacion emocional a esos problemas. No todos, por supuesto, porque tambien hay enfermedades “ambientales”, geneticas, causadas por malos habitos…. pero si encuentras la base emocional que las provoca, te aseguro que puedes empezar a buscar soluciones para sanar desde dentro, desde tu propia mente.

Dice Ima Sanchis, autor del libro “El cuerpo como herramienta de curacion” que no todos los conflictos provocan enfermedades, que para que se produzca la enfermedad  “es necesario que sea dramático, imprevisto, vivido en soledad y sin solución. Cuando se dan estos cuatro criterios, el trauma se manifestará a través de la biología”

Me gustaria contarte dos situaciones, donde un conflicto provoco dos muertes.

Mi mejor amiga, hace varios años, sufrio la perdida de su hermano menor, con 19 años, en un accidente de trafico. Se llevaban 15 años y ella lo habia sentido como un hijo. El duelo por una persona amada, es algo muy duro, dificil de superar, y cuando se dan estas cuatro circunstancias que menciona Ima Sanchis, las posibilidades de que este duelo se traduzcan en una enfermedad, son enormes. Pasados unos años del fallecimiento de su hermano, mi amiga desarrollo un cancer muy agresivo. Cuando esto ocurrio, un dia le pregunte: ¿Que explicacion le das a tu enfermedad? Y ella me respondio que no se sentia con derecho a la vida, al haber muerto su hermano. No se sentia con derecho a disfrutar de sus dos hijos, con derecho a divertirse, a reir, a seguir con sus aficciones. Lamentablemente, tras dos operaciones, su cuerpo y su mente dijeron basta y se marcho.

La semana pasada, una clienta mia con quien trabaje hace dos años, tambien fallecio. Su historia tiene similitudes. Su cuarto hijo fallecio a los pocos dias de nacer. Un acontecimiento dramatico, imprevisto, vivido en el dolor de la soledad de no expresar su pena, porque tenia otros tres hijos y quizas le costaba darse permiso para su dolor. Y fue vivido como una experiencia sin solucion. A las dos semanas de empezar a trabajar juntas, fue ingresada de urgencias. Antes de eso, le habia preguntado ¿Como se explicaba ella la muerte de su hijo? Y su respuesta fue: Siento como si me hubieran arrancado una parte de mi cuerpo.

Nuestra mente se comunica con nuestro cuerpo. A tal punto, que nuestras explicaciones sobre los acontecimientos que vivimos se traducen en enfermedades reales. Su enfermedad, perdio toda la musculatura de su cuerpo. Necesitaba un respirador artificial porque su diafragma no podia mover sus pulmones. Fue perdiendo la movilidad de todo su cuerpo, hasta solo poder mover sus ojos.

Estos solo son dos conflictos, donde un duelo provoco un dolor mucho mayor, que se llevo la vida de dos hermosas personas.

Jamas te expliques tus problemas de una manera que amenaces tu propia vida. La vida es hermosa, a pesar del dolor de las situaciones que tenemos que enfrentar. Es necesario buscar ayuda para superar el duelo, salir adelante, no solo por nosotros, sino tambien por nuestros hijos, por nuestros padres, por nuestra pareja. La vida no siempre nos trata bien. Desgraciadamente no estamos a salvo de pasar por una experiencia imprevista, dramatica, sin solucion. Pero si podemos no vivir esa experiencia en soledad, no guardar ese dolor dentro de nuestras entrañas, no darle una explicacion que nos dañe, porque a pesar de lo malo, la vida tiene mucho bueno por vivir. Es necesario aumentar nuestra expresion emocional, conocer cuales son las causas de nuestras dolencias, detectar que emociones las provocan, que conflictos escondidos que no queremos revelarnos se esconden detras de nuestras enfermedades, para asi cambiar nuestra interpretacion, actuar desde dentro de nuestra mente, para enviar un nuevo mensaje a nuestras celulas.

Este es un homenaje a Begoña y a Joyce, que no pudieron con su dolor.

Viki Morandeira

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coaching motivacion

Jueves Motivacion para mediados de semana

 

No voy a cansarme de repetirlo, la motivación funciona como la gasolina. ¡¡¡Nos pone en marcha!!! Y al igual que la gasolina, se va consumiendo y necesitamos rellenar el depósito.

 

Por eso, aquí les dejo unas cuantas frases para llenar nuestro tanque de combustible en este jueves, para recargar pilas, para llenar el depósito y emprender con fuerza el fin de semana.

La motivación es una tarea que nos compete, que es responsabilidad nuestra, exclusivamente nuestra. Si las demás personas “te desmotivan” no son ellas, sino tu quien permite que ocurra. Ponles un filtro, ponte un escudo y sigue motivándote!!!!  No permitas que las personas tóxicas te quiten tu optimismo, te lleven a la desilusión y la frustración. Es tu responsabilidad conseguri que no te contagien su pesimismo. SE PUEDE. NO TE DEJES CONTAGIAR.

Y ahora, unas frases para impulsarte, para seguir adelante, para lanzarte hasta tu meta, paso a paso, dia a dia, con perseverancia y compromiso.

 

Para empezar un gran proyecto, hace falta valentía. Para terminar un gran proyecto, hace falta perseverancia.

 

¿Dónde está tu meta, allá arriba, al final de esa escalera? ¿De que vale quedarte mirando la escalera? Empieza a subir, paso a paso, escalón a escalón, jamás sabrás si hubieras sido capaz de llegar si no das esos pasos, cada día.

 (Viki Morandeira)

No es más grande quien nunca falla, sino quien nunca se da por vencido

 

Usa tu imaginación, no para asustarte, sino para alcanzar lo inimaginable

¿Quieres ir más allá de tus logros actuales?

Estoy segura que no has dado de tí hasta tu límite.

Puedes. Lo se.

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

 

¿Qué es Perdonar?

comunicacion interpersonal

¿Qué es el perdón?

Perdonar es amar.

Perdonar es saber que somos humanos y cometemos errores.

Perdonar es aceptar que teníamos unas normas demasiado rígidas para que los demás cumplieran hacia nosotros.

Perdonar es dar otra oportunidad.

Perdonar es aceptar que algo que ha hecho otra persona, nos ha dolido, pero que ya forma parte del pasado.

Perdonar es apostar por el futuro, para vivir un presente feliz y en paz.

Perdonar es dejar de culpar a los demás por nuestros sentimientos.

Perdonar es quedar en paz con los hechos y las personas.

Perdonar es ver en el otro sus virtudes y las cosas buenas vividas juntos.

Perdonar es aceptar que el otro es responsable de sus actos, y que como toda persona, puede haber cometido un error.

Perdonar es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos.

Perdonar es empezar a cicatrizar heridas.

Perdonar es reconocer que la otra persona nos importa, mucho más que nuestro orgullo o que lo que puedan opinar los demás.

Perdonar es renunciar a la venganza y a pesar de lo mal que creamos que se portó el otro, y desear lo mejor para él.

Perdonar es liberarnos del veneno del odio y el rencor.

Perdonar es entrar en paz para poder aprender de nuestro pasado.

Perdonar es saber que hemos pasado el invierno, pero ya no temblamos, porque ahora podemos disfrutar del agradable calor de la primavera.

(Extraído de mi libro, ¿Qué le pasa a mi esposo?)

viki morandeira

Tu Coach Personal

¿Qué piensas de mí?

 

Puede ser que en algunas cosas tengas razón y en otras no. ¿Estás seguro de conocer perfectamente a todas las personas? Pues te aseguro que te equivocas, como seguramente se equivocan todos los que piensan algo de tí sin conocerte. Seguramente ni tu ni yo somos tan buenos, ni tan malos como los demás creen. No somos ni tan listos ni tan torpes como los demás creen. No somos ni tan profesionales, ni tan amateurs como los demás tienen en mente.

 

¡Qué gran problema nuestra mente!  Si, te lo aseguro, nuestra mente es un obstáculo más veces de las que te imaginas.

 

Por lo general, todos solemos tener una “etiqueta” para cada persona, para cada profesión, para cada grupo étnico, religioso, político, etc…  Y afortunadamente, esas etiquetas jamás se corresponden con la realidad de todas las personas.

 

¿Crees que está bien que tengamos una idea preconcebida de los policías, por ejemplo? En cada sociedad, la “etiqueta” de un policía es diferente. Si preguntamos a un danés, a un francés, a un argentino, a un chino, a un chileno, a un portugués, a un mexicano, a un ghanés, a un neozelandés…. todos tendrán “etiquetas” muy diferentes para el grupo “policía”.

 

¡Y todos se equivocan!

 

Nadie es igual a otra persona. Solemos tener características comunes, y comportamientos similares, según nuestra ideología, nuestra cultura, nuestra religión, nuestro género, nuestra profesión, nuestra raza….. pero eso no nos “etiqueta” a todos por igual.

 

De un león es lógico esperar un determinado comportamiento, pero de una persona….¿por qué debería serlo? Obviamente que si nosotros vamos “buscando” que esa persona cumpla con unos requisitos que previamente tenemos archivados bajo la “etiqueta” que le hemos puesto…. puede ser que nos sintamos defraudados, que esa persona no cumpla nuestras expectativas. Nos perdemos de conocer a los demás, por nuestro pasado animal. Si, aún nos condiciona nuestro pasado animal mucho más de lo que te imaginas.

 

Antes, si no tenías etiquetados a quienes se acercaban como “comida”, “depredador” o “amigo” tu vida podía correr serio peligro. Pero ahora, el guiarnos por “etiquetas” hace que corramos el riesgo de desperdiciar la oportunidad de conocer a personas estupendas, creativas, increíbles, divertidas, fantásticas, sublimes….

 

¿Qué piensas de mí ahora? Es igualmente de difícil que ahora aciertes. Aún no me conoces. Solo conoces esta faceta mía, en la que como Coach, comparto mis reflexiones, ejercicios, técnicas, aprendizajes y enseñanzas, pero aún así no sabes quien soy.

 

¿Quieres saber qué pienso yo de tí?  Estoy convencida que eres un ser excepcional. Un ser magnífico que desea crecer, que tiene sueños, que a veces los ve lejanos, que siente que se le escapan, pero pronto recupera la esperanza. Pienso que eres un ser que puede brillar mucho más de lo que brilla. Una persona capaz de conseguir grandes metas si das los pasos necesarios para conseguirlas. Creo que nada te impide SER UN GRANDE. Respeto tu ideología, tu religión, tus pensamientos, porque todos tenemos derecho a tener nuestras propias opiniones, incluso, cuando nuestras opiniones puedan estar equivocadas.

 

Yo, no estoy en esta vida para cumplir las expectativas de aquellos que me han “etiquetado” en algún aspecto y consideran que yo debería ser o debería mostrarme de determinada manera. Lo siento. Yo, soy un ser en evolución, en constante cambio, en crecimiento. No soy hoy la misma que seré mañana. Igual que tú. Podemos haber tenido defectos que hemos corregido y que dejan obsoletas las etiquetas que algunas personas nos pueden haber puesto. ¿No te parece maravilloso?

 

Si sueles frustrarte porque las personas no son como tú crees que deberían ser, te aconsejo que despegues todas las etiquetas que has ido poniendo a lo largo de tu vida, y que comiences a disfrutar de las maravillas del ser humano. Te sorprenderás!!!

 

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

Cuento: El Circulo del 99

Con este cuento quiero ayudarte a descubrir que no necesitas entrar al Círculo del 99, porque terminarás como el del cuento. Para que juntos aprendemos a disfrutar de las cosas pequeñas, de los momentos pequeños, de la grandeza de esos minutos de inmensa felicidad.

Gracias por estar ahí, al otro lado de la pantalla.

Gracias por leerme y si he conseguido que un solo día haya sido para tí mejor gracias a mis palabras, me siento enormemente feliz!!!

La vida tiene una duración determinada, puede parecer larga o corta…. lo importante es evitarnos el sufrimiento innecesario que nuestra propia mente ociosa nos va inoculando!!!!

Ahora, A leer que es un cuento muy bonito!!!!

Si lo prefieres, puedes escucharlo aqui, sino, continúa hacia abajo y lo lees.

Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente, que como todo sirviente de rey triste, era muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones de juglares.

Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre. Un día el rey lo mandó a llamar. –

Paje- le dijo- ¿cuál es el secreto?

-¿Qué secreto, Majestad?

-¿Cuál es el secreto de tu alegría?

– No hay ningún secreto, Alteza.

– No me mientas, paje. He mandado a cortar cabezas por ofensas menores que una mentira.

– No le miento, Alteza, no guardo ningún secreto.

-¿Por qué estás siempre alegre y feliz? ¿Eh? ¿Por qué?

– Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la Corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos, ¿cómo no he de estar feliz?

– Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar -dijo el rey. Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado.

– Pero, Majestad, no hay secreto. Nada me gustaría más que complacerlo, pero no hay nada que yo este ocultando…

-¡Vete, vete antes de que llame al verdugo!

El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación. El rey estaba como loco. No conseguía explicarse como el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos. Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana.

-¿Por qué él es feliz?

– Ah, Majestad, lo que sucede es que el está fuera del círculo.

-¿Fuera del círculo?

– Así es.

-¿Y eso es lo que lo hace feliz?

– No Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz.

-A ver si entiendo, estar en el círculo te hace infeliz.

– Así es.

-¿Y cómo salió?

-¡Nunca entró!

-¿Qué círculo es ese?

– El círculo del 99.

– Verdaderamente, no te entiendo nada.

– La única manera para que entendieras, sería mostrártelo en los hechos.

-¿Cómo?

– Haciendo entrar a tu paje en el círculo.

– Eso, obliguémoslo a entrar.

– No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo.

– Entonces habrá que engañarlo.

– No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, el entrará solito, solito.

-¿Pero el no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?

– Sí se dará cuenta.

– Entonces no entrará.

– No lo podrá evitar.

-¿Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo, y de todos modos entrará en el y no podrá salir?

– Tal cual. Majestad, ¿estás dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo?

– Sí

– Bien, esta noche le pasaré a buscar. Debe tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una más ni una menos. ¡99!

-¿Qué más? ¿Llevo los guardias por si acaso?

– Nada más que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche.

– Hasta la noche.

Así fue. Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Allí esperaron el alba. Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa y le pinchó un papel que decía: “Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no cuentes a nadie como lo encontraste.” Luego ató la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeo y volvió a esconderse.

Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde atrás de unas plantas lo que sucedía. El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra el pecho, miró hacia todos lados de la puerta, y se arrimaron a la ventana para ver la escena.

El sirviente había tirado todo lo que había sobre la mesa y dejado solo la vela. Se había sentado y había vaciado el contenido en la mesa. Sus ojos no podían creer lo que veían. ¡Era una montaña de monedas de oro!

Él, que nunca había tocado una de estas monedas, tenía hoy una montaña de ellas para él. El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacia brillar la luz de a vela sobre ellas. Las juntaba y desparramaba, hacía pilas de monedas. Así, jugando y jugando empezó a hacer pilas de 10 monedas. Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis…y mientras sumaba 10, 20, 30, 40, 50, 60…. hasta que formó la última pila: 9 monedas !!!

Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda más. Luego el piso y finalmente la bolsa. “No puede ser”, pensó. Puso la última pila al lado de las otras y confirmó que era más baja.

¡Me robaron -gritó- me robaron, malditos!! Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, vació sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba. Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro “sólo 99″. “99 monedas, es mucho dinero”, pensó. Pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un número completo -pensaba- cien es un número completo pero noventa y nueve, no.

El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible gesto, por el que se asomaban los dientes. El sirviente guardó las monedas en la bolsa y mirando para todos lados para ver si alguien de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña. Luego tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos.

¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda número cien? Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta. Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla. Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas de oro un hombre es rico. Con cien monedas se puede vivir tranquilo.

Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario. “Doce años es mucho tiempo”, pensó. Quizás pudiera pedirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. Y él mismo, después de todo, él terminaba su tarea en palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello.

Sacó las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero. ¡Era demasiado tiempo!!! Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comidas todas las noches y venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender… Vender… Vender… Estaba haciendo calor. ¿Para qué tanta ropa de invierno? ¿Para qué más de un par de zapatos? Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien.

El rey y el sabio, volvieron al palacio. El paje había entrado en el círculo del 99…

Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando de pocas pulgas.

-¿Qué te pasa?- preguntó el rey de buen modo.

– Nada me pasa, nada me pasa.

– Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.

– Hago mi trabajo, ¿no? ¿Qué querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también?

No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente por no mandarlo a decapitar . No era agradable tener un paje que estuviera siempre de tan mal humor.

Autor : anonimo , extraido de internet

¿Eres de esas personas que pasan su vida buscando la felicidad absoluta? ¿Te desvives por buscar la moneda que complete las 100, sin disfrutar las 99 restantes? ¿Crees en la felicidad de los cuentos de Disney? Olvidate de buscar, la felicidad absoluta no existe. No se puede ser absolutamente feliz. Se puede disfrutar de momentos de felicidad, momentos que muchas veces no disfrutamos al creer que la felicidad nos la puede dar el dinero , lo material u otro ser humano, por pensar que nos falta llegar a 100.  

En la vida todos pasamos por enfermedades, muertes de seres queridos, separaciones, problemas empresariales, financieros…. y puede que creamos que la felicidad no existe. Pero piensa: Si la felicidad se compone de momentos , las cosas malas que nos pasan también solo duraran momentos ,momentos que cuanto más tiempo los dejemos anidar en nuestra mente, nos alejaran de disfrutar de la alegría de vivir cada día. Da gracias hoy por tus 99!!!!  

Viki Morandeira
Tu Coach Personal