Caracteristicas de la Resiliencia

Cuando la vida nos enfrenta a situaciones duras y a pesar de ello buscamos fuerzas y sacamos recursos de donde ni imaginábamos que los teníresiliencia. amos…. hemos obrado con resiliencia. En los momentos más difíciles de nuestra vida el dolor puede ser por momentos insoportable. La depresión, la desolación, el desear “apagar” nuestra mente para escapar de nuestros problemas puede convertirse en una losa que nos aplasta.

Nadie está exento de tener un revés en la vida, de sufrir un accidente, una enfermedad inesperada, o enfrentarse al dolor de los seres queridos. Durante los momentos de dolor, todo es tan intenso y parece que durará para siempre que olvidamos incluso que ya hemos pasado por duros trances con anterioridad y que luego volvimos a sonreír. Ser resiliente es recordarnos a nosotros mismos que por muy oscuro que esté el cielo…. después de la más grande de las tormentas siempre sale el sol.

Incorporar a nuestra vida la resiliencia es en estos momentos imprescindible y podemos aprender como desarrollar una personalidad resiliente

Características de la resiliencia

  • No te aísles

Ante las dificultades de la vida, algunas personas pueden aislarse, encerrarse en sus problemas para rumiarlos, alimentarlos con ideas cada vez más negativas, llegando a creer que este problema no tiene solución. En nuestra pareja, nuestros amigos o familiares tendremos una oreja, un hombro, una mano… Contar con el apoyo de personas que pueden ayudarnos a ver una salida a nuestro dolor es importante. Siempre podemos pedir ayuda y encontrarla. La persona resiliente busca ayuda, no se aísla.

  • Puedes superarlo

Dejar de etiquetar tu situación como terrible, insuperable, catastrófica es imprescindible para encontrar la manera de superarlo. Aunque no podamos cambiar algunos de los momentos vividos, aunque no podamos volver al pasado, siempre podemos buscar una salida si nos esforzamos en que nuestra actitud sea positiva. La persona resiliente es optimista frente a su futuro.

  • Los cambios son una constante

Los cambios producen ansiedad, miedo. Estamos acostumbrados a una manera de vivir, a una persona, a un trabajo, y esa manera de vivir se ha convertido en un todo del que no podemos separarnos. Los cambios, crisis, pérdidas, despidos, son situaciones que se escapan de nuestro control y cuanto menos nos resistamos a estos cambios antes podremos aceptarlos y emprender el ascenso. Si dejamos de darle nuestro tiempo a lo que no podemos cambiar podemos utilizarlo en profundizar en todo lo que SI podemos mejorar. La persona resiliente acepta las situaciones que le tocan vivir en lugar de resistirse a ello.

  • Pasos de bebé.

Una vez que la vida nos ha sacudido, es importante no permanecer paralizados. El dolor puede pesar mucho y nos resulta difícil movernos, pero fijarnos pequeñas metas, dar pasos de bebé es la manera de incorporar la resiliencia a nuestra vida para lograr que a pesar de nuestros problemas, salgamos fortalecidos. No te quedes en el lugar de la víctima, muévete hacia el lugar del protagonista. Cada uno de nosotros es el protagonista de su vida. La característica de la persona resiliente de dar pequeños pasos le ayuda a salir de la situación de dolor y desamparo con mayor facilidad. Tener miedo no evita que mueras

  • Los problemas no desaparecerán.

Por mucho que intentemos mirar hacia otro lado, aquello que nos resulta incómodo, doloroso, no desaparecerá. Meter la cabeza bajo tierra tampoco funciona. Evitar enfrentar los problemas puede ser incluso peor. Enfrentarlos con decisión, antes que las cosas empeoren nos ayudará a sentirnos en posesión del control de nuestras vidas. Una persona resiliente asume su responsabilidad de resolver las situaciones que le han tocado vivir y de mantener una estabilidad emocional a pesar del dolor vivido.

  • Crece en la adversidad.

Aquella frase que seguramente oímos de pequeños, es en un momento adverso, una motivación para levantarnos y luchar. Lo que no te mata te hace más fuerte. Y precisamente enfrentando a las situaciones que te generan frustración, incomodidad, desconsuelo, encontrarás dentro de ti esa fortaleza que hará que te demuestres a ti mismo lo fuerte que puedes llegar a ser. Esta es una de las características más importantes de la resiliencia, poder crecer en la adversidad.

Hay dos tipos de dolor, el que te lastima y el que te cambia.

Una persona resiliente no se queda en el lugar de víctima, no acepta que el doler le lastime, abraza el dolor que produce cambios importantes en su interior y lo usa para crecer.

  • Olvídate del “no puedo”

La resiliencia es algo que podemos aprender, que se puede incorporar a cualquier edad, y para ello es necesario asumir que nadie puede hacer este aprendizaje por nosotros, así como la única persona capaz de superar lo que nos tocó vivir somos nosotros mismos. Deja de repetirte en tu mente que esto es terrible, que no puedes lograrlo, que no podrás salir adelante. Confía en ti. Seguramente has superado otras situaciones y otros retos con anterioridad. Mira hacia atrás y recuerda que SI PUDISTE, SIGUES PUDIENDO. Así que borra de tu mente el “no puedo“, en su lugar, prueba decirte: “aun no he dado el paso adecuado”. Esto te ayuda a ver más posibilidades. La persona resiliente asume que puede recuperar la felicidad, la estabilidad, la paz, a pesar de lo vivido en el pasado.

  • El catastrofismo no sirve

Por muy grande que sea tu dolor hoy, intenta separarte de él, tomar distancia y mirar “el cuadro” desde una perspectiva diferente. Todo pasa, los momentos felices pasan, los momentos amargos pasan, los momentos aburridos pasan, la vida sigue pasando y esto también pasará.

La persona resiliente ve las cosas como son y no peor de lo que son.

  • Céntrate en lo que aún está por llegar

Y no en lo que no tienes, has perdido o ya no está. Nuestra vida es como una película y en la inmensa mayoría de las películas (y de las vidas) siempre hay un final feliz. ¿Recuerdas los partidos de fútbol por el resultado que llevaban a mitad del encuentro? NO. Los partidos son recordados por el resultado final. Por eso, tu vida tiene esa misma secuencia. Las cosas no cuentan por cómo son ahora, sino por cómo terminan. Tu actitud positiva y enfocarte en todo lo que puedes hacer y en todo lo que aún llegará a tu vida es el combustible que te pondrá en marcha. La personalidad resiliente se caracteriza por poner su atención, su foco en un futuro hacia el que mira con optimismo, en lugar de quedarse anclada en el pasado.

  • Jamás te olvides de ti.

A veces, lo que nos hace sufrir no son nuestros propios problemas sino los que viven las personas que amamos. Un hijo, nuestra pareja, una hermana… NO es fácil evitar el sufrimiento cuando aquellos que nos importan están pasándolo mal. Sin embargo es necesario cuidar de ti. Preocuparte por tu salud. Si los problemas de los demás te están pasando factura, si enfermas y no sabes porqué…. quizás necesites tomar distancia por algunos momentos de las situaciones difíciles propias y ajenas, para recordarte a ti mismo que TU SALUD ES LO PRIMERO. Cuando mi esposo y yo atravesamos una durísima crisis matrimonial que a punto estuvo de separarnos, las palabras de mis abuelas retumbaban en mis oídos. No hay que hacerse mala sangre….. Enfermamos de dolor. Enfermamos cuando nos dejamos hundir, aplastar por las situaciones adversas. Enfermamos justo cuando más saludables necesitamos estar para poder luchar con todas nuestras fuerzas.

Busca que ser una persona resiliente. Trabaja para incluso salir fortalecido después de los retos que la vida te llame a enfrentar.

 

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Más artículos sobre la Resiliencia. 

¿Qué es la Resiliencia? 

Diálogo interior para tener Resiliencia

Los 9 pilares de la Resiliencia

Como aprendemos a incorporar la resiliencia a nuestra vida

El optimismo es un escudo ante la enfermedad

¿Te resfrías a menudo? ¿Tienes problemas de salud, dolores de cabeza, gastroenteritis? ¿Cómo has estado pensando últimamente?

A veces, estamos tan encerrados en nuestros pensamientos, rumiando nuestros problemas, una y otra vez, que no nos damos cuenta de esos pensamientos negativos que llegan a nuestra mente y los alimentamos más y más hasta que inundan nuestra vida.

Hace ya muchos años que científicos de diversas disciplinas estudian la relación entre el optimismo-pesimismo con la salud-enfermedad. Ya no es solamente algo que decían nuestras abuelas: No te hagas mala sangre que te enfermas. Y nuestras abuelas tenían mucha razón! Ahora, tras muchos estudios científicos detallados es posible asegurar que nuestras abuelas sabían de lo que hablaban.

Dos psicólogas estadounidenses, Susanne Segerstrom y Sandra Sephton, financiadas por el Instituto Nacional de Salud Mental de ese país, estudiaron en el 2010 la respuesta del sistema inmunológico de 124 universitarios tras determinar si tenían expectativas positivas o negativas. Durante 6 meses, estos estudiantes se reunieron en 5 ocasiones con las psicólogas y respondieron cómo de optimistas se veían en cuanto a sus resultados universitarios en los siguientes exámenes. Luego de tomar nota del nivel de optimismo o pesimismo de cada estudiante, les inyectaban en el brazo una dosis inocua de un virus, para comprobar, a los dos días, la respuesta inmune del cuerpo de cada uno. En los estudiantes que habían sido determinados como pesimistas, era visible una roncha mayor donde habían inoculado el virus que en los estudiantes optimistas. Con su estudio concluyeron que tener expectativas positivas o negativas afecta al sistema inmune y por consiguiente, a la salud.

El libro “Anatomía de una enfermedad fue publicado en 1979 por Norman Cousins, tras superar una enfermedad que suele ser irreversible. En este libro, Cousins explica cómo fue su recuperación con un curioso tratamiento que incluía ver las películas cómicas de los Hermanos Marx entre otras terapias.

Otro estudio de la Dra Julia Boehm, asistente del profesorado de Psicología en la Universidad de Chapman fue quien dirigió otro estudio en el que concluyeron que “los individuos más optimistas tienen aproximadamente 50% menos riesgo de experimentar un evento cardiovascular inicial comparado con sus pares” pesimistas.

 Cada año se realizan estudios científicos para analizar la relación entre el optimismo y la salud llegando a conclusiones similares. Una actitud positiva ante la vida nos protege considerablemente de contraer enfermedades.
Los pensamientos pueden venir a nuestra mente sin que nosotros podamos elegir. Ante una persona en la oscuridad no es extraño que tengamos miedo. Ahora bien, llegar a una crisis de ansiedad o permanecer en calma no depende de la situación concreta, sino de nuestros pensamientos. Podemos alimentar lo peor y dejar pasar esos pensamientos como si usáramos un colador, para unos segundos después estar temblando, respirando agitadamente y a punto de perder el control. O podemos utilizar un escudo, que frene esos pensamientos catastrofistas, para poder analizarlos y solamente dejar pasar los que tengan más posibilidades de ser ciertos.
happy

El pesimismo no es algo negativo, ni tampoco algo innecesario. Si ser pesimista fuera algo inútil, la evolución se habría encargado de que desapareciera. Pero el pesimismo puede ayudarnos en muchas ocasiones, y precisamente por eso, la mayoría de las relaciones unen a una persona más optimista con una persona algo más pesimista, para complementarse.

Ser optimista no significa obviar que las cosas puedan salir mal. No significa creer que todo saldrá perfectamente sin que nosotros pongamos nada de nuestra parte. Si no he estudiado para un examen y aun así creo que lo aprobaré eso no es optimismo… quizás es ser demasiado atrevido.

Cuando podemos dar una interpretación positiva a los acontecimientos de nuestra vida, ganamos no solo en salud, sino también en resiliencia. A todos nos gustaría que todo fuera siempre perfecto, pero nada se aleja más de la realidad diaria que esa idea de una vida perfecta. Incluso las personas optimistas tienen días tristes, días malos o incluso días pésimos. La diferencia está en la actitud con la que enfrentamos esas situaciones. Podemos hundirnos, dejarnos arrastrar hacia el dolor y sentirnos víctimas del universo, o podemos elegir que pase lo que pase, esto pasará y el tiempo dará su veredicto. En el programa de radio semanal, este fue el tema que tratamos hoy lunes. También comentamos el cuento del Caballo perdido del Anciano Sabio que puedes leer pinchando en ese enlace.

Estar satisfechos con nuestra vida no solo es ser optimistas. Podemos ser personas optimistas que tenemos una mala temporada y lo pasamos incluso peor que los pesimistas. Muchas veces no nos damos el derecho a expresar nuestro dolor, a tener un mal día, sencillamente porque “no deberíamos sentirnos mal”. Como si tuviésemos la obligación de ser felices y sonreír siempre, sin importar lo que ocurre en nuestro interior. Poder expresar nuestras emociones, sean las que sean, sin juzgarlas es importante para poder estar a gusto en nuestra propia piel.

Otro punto importante es poder TENER CONFIANZA en nosotros mismos. Algo que trabajamos en el taller 21 días para Retomar las Riendas de tu Vida. Confiar en uno mismo es también ser optimista. A veces creemos que todo lo haremos mal, convirtiéndonos en jueces crueles con nosotros mismos….

Y por último, recuerda la frase con la que Gandhi define la felicidad. Felicidad es la coherencia entre lo que uno piensa, lo que uno siente y lo que uno hace. Esta es una de las mayores fuentes de infelicidad actuales. Decimos que si a todo el mundo cuando hay veces en las que desearíamos decir que no….

Perdona, hemos hablado de demasiadas cosas en un solo artículo y puede que quieras profundizar. Si te importa tu vida, tu salud, tu futuro, tu felicidad…. seguramente encontrarás tiempo para invertir en ti haciendo el taller 21 días para Retomar las Riendas de tu Vida. Si te pones a ti como prioridad en tu vida, comprobarás como eres más feliz y puedes aportar más a los demás.

 

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Esperar que todo sea perfecto nos hace infelices

como ser feliz

Todos hemos escuchado la metáfora en la que se compara al nivel de optimismo/pesimismo con un vaso, que puede estar medio lleno o medio vacío, según dónde estemos enfocando nuestra mirada. Si nos enfocamos más en los sucesos negativos, en las situaciones que no han dado el resultado que nosotros deseábamos, en lugar de buscar el aprendizaje o el lado bueno de los hechos, estamos cometiendo el 6º pecado que mata nuestra felicidad. Feliz no es quien vive en su día a día millones de momentos de felicidad, sino quien sabe valorar los que tenga, sin darle una importancia vital a lo que no es perfecto en su vida.

Desconfiar de la vida es el 6º pecado que merma nuestras posibilidades de sentirnos felices. ¿Si las cosas no te salen bien como te sientes? ¿Como miras hacia el futuro si algo no ha ido bien? Tener una visión pesimista sobre lo que puede ocurrir en nuestro futuro hace que no seamos felices hoy.

Esto mismo es lo que nos dice Julián Marías en su libro La felicidad humana, “Llevamos bien el estar mal hoy si pensamos que mañana estaremos bien. Por el contrario, aunque nos sintamos bien, si creemos que mañana nos vamos a sentir mal, dejamos de sentirnos bien”.

A menudo algo puede ocurrir en nuestra vida y lo valoramos, en ese momento, como algo negativo. Por ejemplo, perder un avión o llegar tarde a una cita. Si nos centramos exclusivamente en lo que no ha salido como esperábamos puede que no podamos ver otros aspectos positivos de esa situación. Por ejemplo, perdemos un vuelo, pero al tomar el siguiente conocemos a una persona que puede ser importante para nuestro futuro, o al llegar tarde a una cita puede que sin siquiera saberlo hayamos evitado estar en un momento dado envueltos en un accidente de coche.

Hay un cuento, un relato que se titula, El caballo perdido del anciano sabio, que se utiliza en este MOOC para ilustrar como a priori las cosas pueden parecer “mala suerte” y no es con el tiempo y hasta el final, cuando a veces las cosas cambian. Nos duele lo que ocurre cuando no es perfecto,cuando lo “etiquetamos” como mala suerte…. pero puede que nos estemos adelantando en el tiempo y que lo mejor sea esperar, quedarnos con el hecho desprovisto de negatividad, para darle tiempo al tiempo.

Nos hace infelices pensar que TODO tiene que ser perfecto, que si llueve en el momento en el que estamos saliendo de la iglesia, el día de nuestra boda, ya no disfrutaremos de la fiesta. O nos hace infelices pensar que un matrimonio es siempre maravilloso, y ante las primeras diferencias nos venimos abajo. Perseguir que todo sea magnífico y apasionado y si no lo es, significa que es malo, eso nos hace infelices. Esto tiene mucho que ver con uno de los pensamientos distorsionados. Polarización. Si pensamos en términos de blanco y negro, todo lo que ocurra en medio de esos dos extremos dejamos de considerarlo.

Así como desear que todo sea positivo puede llevarnos a la infelicidad, no tener ninguna expectativa tampoco es la solución. Como en muchas otras ocasiones, la virtud está en mantenernos en el medio, en encontrar un punto en equilibrio donde tengamos preferencia porque nos ocurran determinadas cosas positivas, pero sin caer en la falta total de esperanza o de ilusión en lo que está por venir. Tener esta actitud ante la vida puede ser un signo de depresión que estamos pasando por alto.

El punto intermedio, para el Prof. Raj, es Perseguir nuestras pasiones sin apasionarnos, y así introduce el 6º hábito para una vida feliz y en plenitud, que trataremos en un próximo artículo.

1º Pecado. SACRIFICAR LA FELICIDAD

1º Hábito. PRIORIZAR – sin perseguir- LA FELICIDAD

2º Pecado. PERSEGUIR LOS “MOST”

2º Hábito ENCUENTRA TU “FLOW” 

3º Pecado. DEPENDER O EVADIR EL AMOR

3º Hábito AMAR Y DAR AMOR 

4º Pecado SER EXCESIVAMENTE CONTROLADOR

4º Hábito Responsabilizarse de la Felicidad

5º Pecado Desconfiar de los demás.

5º Hábito CONFIANZA INTELIGENTE

6º Pecado El que estás leyendo

6º Hábito: Perseguir nuestra pasión sin apasionarnos

7º Pecado Ignorar la fuente interior

Viki Morandeira

Coach Ontológico

 

 

Cuento: Zanahorias, Huevos o Café.

zanahoria huevo cafe cuento resiliencia

Hace bastante que no publicaba un cuento en mi blog. Y éste es uno, que a pesar de haberlo leído hace tiempo, aún no había compartido con ustedes. Ahí va.

Zanahorias, huevos, café

Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra. La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre.

A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un recipiente. Sacó los huevos y los colocó en otro. Coló el café y lo puso en un tercer recipiente. Mirando a su hija le dijo: “Querida, ¿qué ves?”.

“Zanahorias, huevos y café”, fue su respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó: “¿Qué significa esto, padre?”. Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: ¡agua hirviendo!, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua siendo fuerte y dura. Pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer.

El huevo había llegado al agua siendo frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

“¿Cuál eres tú?”, le preguntó a su hija. “Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?. ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?”

Durante nuestra vida nos tendremos que enfrentar a multitud de situaciones, a muchas ollas de agua hirviendo. ¿Verdad? ¿Cómo eres tú ante la adversidad? ¿Cómo haces frente a aquellas situaciones que no son las que esperabas? ¿Permites que la presión te desarme, te ablande como le ocurre a la zanahoria? ¿La adversidad hace que pierdas tu inicial apariencia de fuerte y acabas convertida en alguien débil?

En la vida hay muchas pruebas para superar, muchas situaciones que serán no tan buenas como esperábamos que fuesen. Aún así, se puede volver a sonreír. Se puede levantarse tras haber caído. Se puede pero debes poner de tu parte. No ser una zanahoria.

O tras una dura prueba, tras la muerte de un ser querido, un divorcio o separación, pasas de ser una persona de corazón tierno a convertirte en alguien duro, rígido, temeroso de los demás? Por fuera sigues igual, en apariencia, poniéndote una  máscara, tu cáscara protectora, pero dentro ya no tienes ese corazón tierno, confiado, que vivía con esperanzas… ¿los golpes han endurecido tu interior?

¿Por qué el grano de café es la mejor elección? Porque tiene resiliencia. Porque a pesar de enfrentarse a duras pruebas consigue transformar su entorno, consigue sacar algo mejor incluso en la peor situación. Nadie dijo que la vida fuera fácil, pero es TU VIDA. Y tú eres quien puede elegir si deseas ser como la zanahoria, mostrando tu debilidad tras los retos de tu vida, o puedes elegir ser como el huevo, ocultándote dentro de una dura cáscara y endureciéndote, cerrándote a la vida. Ninguna de estas dos decisiones hará que seas feliz a largo plazo.

El dolor pasa cuando nosotros decidimos superarlo, crecer, cuando elegimos no rendirnos, cuando respetamos más nuestra propia vida que los caprichos del destino o de los demás. La vida está llena de momentos para ser feliz. Y aún los habrá tras esa situación que te ha puesto a prueba. Puedes actuar con resiliencia, puedes ser como el grano de café y dar lo mejor de ti a pesar de todo. Solo tenemos esta vida, y recuerda, que todo lo que nos ocurre podemos permitir que nos doblegue, que nos endurezca o que saque lo mejor de nosotros. Es tu decisión. Es tu elección. Es tu fortaleza. Es tu vida. Es tu oportunidad de demostrarte a ti mismo, a ti misma, que a pesar de todo aún quieres seguir adelante. Siendo como el grano de café es como superar un bajón.

No seas un huevo.

No actúes como una zanahoria.

Demuéstrate y demuéstrale al mundo que eres un grano de café capaz de dar el mejor aroma y el mejor sabor.

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

Dale al Play

coaching personal

Cuando Victoria, la más pequeña de mis tres hijos tenía un año o así, no se aburría jamás de ver la película Nemo. Si, estamos de acuerdo en que es buena, pero…. por lo menos la habrá visto dos veces por día durante unos seis meses. ¡Se sabía todo lo que iba a pasar, incluso aún siendo tan pequeña, hasta se reía antes de tiempo! Me pregunto…. ¿cómo hacía para no cansarse de ver la misma película día tras día, sin querer ver otra?

Bueno, pensándolo bien, tampoco es tan sorprendente. Los adultos, hacemos algo parecido con Sigue leyendo “Dale al Play”

Diálogo interior para tener Resiliencia

Siguiendo con el tema de los anteriores artículos sobre la Resiliencia, me gustaría compartir con ustedes, el trabajo con una de mis clientas. Superar una separación o divorcio no es fácil.

Necesitamos ser resilientes, para poder salir de esta situación mejor parados que antes.

Una clienta, hacía esta reflexión luego de su separación.

Tus consejos de siempre me ayudan y por momentos me siento bien. Cada dia espero que esos momentos sean más largos, más duraderos, pasito a paso. Al fin y al cabo, soy responsable de mis decisiones y ahora toca levantarse, de nuevo…. Sinceramente, no tengo hoja de ruta, que más quisiera….  pero estaré bien. Si encontrara la tecla adecuada para sentirme valiosa, querida, para sentirme bien conmigo misma, verdad?? 

y esta fue mi respuesta…
 Cada día puedes apretar esa tecla para sentirte bien, para sentirte valiosa, querida y para encontrarte bien contigo misma. la tecla la tienes bien cerquita!!!

Para apretar esta tecla es necesario que te digas:
Tengo una mamá que me quiere mucho y me acepta como soy, con mis virtudes y mis defectos. Gracias por tener a mi mamá.
Tengo amigos que me aprecian, me valoran y me quieren. Gracias por mis amigos.
Tengo la capacidad para aprender, para progresar y para seguir creciendo. Gracias por mi mente dispuesta a aprender.
Tengo la capacidad de incorporar nuevas habilidades, como conducir. Gracias por mi decisión de aprender a conducir.
Tengo siempre a alguien a quien recurrir en mis momentos bajos, para que sean cada vez menos y más cortos.
Soy una persona amorosa, comprensiva, cariñosa, tengo unos valores que me gustan y no quiero cambiar. Gracias por mis valores.
Soy una persona joven, guapa, GUAPISIMA, y me cuido y me respeto. Gracias por mi cuerpo.
Puedo trabajar para sentirme mejor. Puedo trabajar para espantar los cuervos. Puedo manejar las situaciones. Puede aceptar que es doloroso y permitirme sufrir, pero no más de lo necesario. Gracias por mi fortaleza interior.
Puedo asumir que esto pasará, que pronto todo estará bien, que al final todo será perfecto y que si aún no es perfecto, es porque aún no ha llegado el final. Gracias por el amor que pongo hacia mi para que todo pase.
Puedo tomar decisiones, salir de la soledad, buscando compañía. Puedo salir de la tristeza cambiando mi postura corporal, moviéndome con energías. Elijo ser una persona activa, dinámica, moverme con seguridad porque eso me dá fuerza, confianza y seguridad. Gracias por tener un cuerpo que puedo mover y dirigir para sentirme bien.
Puedo respirar, y relajarme en un minuto. Respirar profundamente, enfocandome solo en mi respiración, para así conseguir una profunda relajación en muy poco tiempo. Elijo mi postura corporal y elijo mi manera de respirar. Soy responsable de ello. Gracias por poder respirar y relajarme.
Puedo hacerlo y lo haré porque me quiero. Gracias por mi valor.
Se que pensar en el pasado, en si me lo merezco o no me lo merezco no tiene sentido alguno. Elijo dejar atrás el pasado. Elijo que mi presente no sea gobernado por el pasado. Gracias por mi presente donde puedo elegir mis pensamientos.
Se que el futuro depende de mis decisiones presentes. Y es por eso que me hago responsable de mis decisiones presentes. Gracias por ser dueña de mi vida y por poder tomar las decisiones necesarias para tener un futuro hermoso y agradable.
Viki Morandeira
Tu Coach Personal

Como aprendemos a incorporar la resiliencia a nuestra vida

resiliencia

Ser resiliente, o saber superar las adversidades no es algo innato. Nuestra relación con los demás y sus conductas, nos afectan de manera negativa o positiva para poder actuar con resiliencia en situaciones donde nos vemos desbordados o con mucho dolor por lo ocurrido.

Edith Groteber (1997) define cuatro fuentes interactivas de la resiliencia, que nos ayudan a salir incluso transformados y  fortalecidos, de situaciones de adversidad.

• “Yo tengo” en mi entorno social.

• “Yo soy” y “yo estoy”, hablan de las fortalezas intrapsíquicas y condiciones personales.

• “Yo puedo”, hace referencia a las habilidades personales en las relaciones con los otros

 

Ante situaciones de dolor, imprevistas, momentos que no desearíamos haber vivido, es importante comprender que nuestra actitud es la que determina como y cuanto.

¿Con qué me refiero a cómo y cuánto? Me estoy refiriendo a que sin tener en cuenta la situación que nos ha golpeado, tener una actitud resiliente es FUNDAMENTAL para determinar si lo superaremos en dos meses o en 10 años, es FUNDAMENTAL para determinar la cantidad de dolor que nos vamos a permitir soportar, cargar, tolerar en nuestra vida.

Por eso te invito a que incorpores en tu vida la resiliencia, a que utilices las cuatro fuentes interactivas de la resiliencia en esa situación que te ha desestabilizado en tu vida. Siéntate con una hoja en blanco delante y completa frases que te ayuden a superar la adversidad que enfrentas.

Tú tienes, Tú eres, Tú estás y Tú puedes.

Ahora te toca a ti. Yo tengo…. Yo soy… Yo estoy …. Yo puedo.

Permíteme compartirte unos cuantos ejemplos que te ayudarán a comprobar como puedes resurgir de tu dolor, utilizando la resiliencia.

Tengo:

• Personas en mi entorno cercano, en quienes confío y por quienes me siento querido incondicionalmente.

• Personas que me protegen, enseñándome los  límites para que aprenda a evitar peligros.

• Personas que con su conducta, me dan ejemplo sobre  la manera correcta de proceder.

• Personas que no me sobreprotegen, sino que me impulsan a desenvolverme solo.

• Personas que cuidan de mi cuando estoy enfermo o en peligro, o cuando necesito aprender algo.

Soy:

• Alguien que sabe que es apreciado y amado por los demás, porque asi me lo demuestran.

• Feliz cuando hago algo bueno para los demás y les demuestro mi afecto.

• Respetuoso de mí mismo y del prójimo.

Estoy:

• Dispuesto a responsabilizarme de las consecuencias de mis actos.

• Seguro de que todo saldrá bien al final, aunque de momento no esté bien.

Puedo:

• Expresar mis sentimientos, en especial sobre aquellas circunstancias que me asustan o me inquietan.

• Buscar múltiples maneras de resolver mis problemas.

• Responsabilizarme y frenarme cuando tengo ganas de hacer algo potencialmente peligroso o que no está bien.

• Buscar el momento apropiado para hablar con alguien o actuar, sin aceptar presiones.

• Encontrar a alguien que me ayude cuando lo necesito.

Cuando en nuestro entorno cercano, familiar, educativo, tenemos ejemplos de personas que nos transmiten estas enseñanzas, en lugar de dejarse hundir por las adversidades, incorporamos la resiliencia de manera natural.

En nuestra interacción con nuestra madre, se inicia la conquista de la resiliencia. Porque es desde ese momento, cuando empezamos a crear una autoestima positiva, cuando tenemos nuestras necesidades satisfechas, nos sentimos amados y amamos incondicionalmente, recibimos protección y consuelo frente a los peligros externos, conseguimos gestionar mejor y moderar nuestra angustia, que es la reacción natural e inicial frente a sucesos traumáticos. Tener una madre que nos brinde ese colchón, esa red de seguridad, nos brinda una base emocional equilibrada. Así mismo, la relación con nuestro padre, y demás cuidadores, tanto abuelos como maestros, tíos o incluso vecinos, ayudan (o dificultan) el fortalecimiento de nuestra fortaleza y capacidad para superar las adversidades.

Aunque si no hemos tenido esos ejemplos de chicos, no significa que no podamos incorporarlos siendo adultos. La Inteligencia Emocional, al igual que la resiliencia, o la autoestima, son fortalezas que pueden aprenderse, incorporarse y mejorarse a cualquier edad.

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

www.facebook.com/viki.morandeira

Los 9 Pilares de la Resiliencia

En el artículo anterior, escribí sobre qué es la Resiliencia  Hoy, me gustaría ofrecerte, cuales son los 9 pilares de la resiliencia.

Estos pilares, son las características que posee toda persona capaz de ser resiliente en situaciones adversas.

No es algo inamovible. Si crees que te falta alguna de estas cualidades, puedes trabajar para adquirirla y asi, conseguir superar cualquier adversidad.

9 Pilares de la Resiliencia

  1. Autoestima Consistente. Tener una sana autoestima, es la principal base para conseguir ser una persona resiliente.
  2. Introspección: es la capacidad de preguntarnos a nosotros mismos y darnos respuestas honestas, sin excusas, sin victimismos, con responsabilidad, sin ver las situaciones peores de lo que en realidad son.
  3. Independencia: consiste en la capacidad de mantener un alejamiento emocional y físico, de las situaciones conflictivas.
  4. Sociabilidad: una persona capaz de relacionarse con los demás, puede dar y recibir afecto, incluso en los momentos más duros de su vida y en las peores circunstancias externas. La baja autoestima y la autoestima exagerada son impedimentos para una sana capacidad de relacionarse.
  5. Autoexigencia: esta capacidad, nos habla de las personas que a pesar de estar en momentos duros, consiguen tener iniciativa para superarse, para marcarse retos, para ir creciendo sin importar el medio en el que se encuentren.
  6. Humor: poder reírnos de nuestros propios problemas, de nuestros propios errores, es algo fundamental. Nos evita o distrae temporalmente de las emociones negativas para asi superar situaciones desfavorables.
  7. Creatividad: incluso en las situaciones más caóticas, se pueden encontrar soluciones y salidas creativas a la realidad en la que podemos estar inmersos.
  8. Mantener sus Valores: cuando somos capaces de mantener vivos nuestros valores, sin ir en nuestra propia contra, aunque los demás lo hagan, tendremos la seguridad de salir mentalmente sanos de muchas adversidades.
  9. Pensamiento Critico: cuando tenemos esta cualidad, somos capaces de analizar las situaciones, desde fuera, para tomar las decisiones adecuadas, responsabilizarnos del resultado de nuestras acciones y emprenderlas cuando sea necesario.

Un buen ejemplo de una situación de resiliencia, es la película La Vida es Bella. A pesar del horror de vivir en un campo de concentración, el personaje principal, hacía uso de todas estas cualidades, para enfrentarse a la dureza y crueldad de la propia realidad, con una actitud positiva, sin dejarse arrastrar por la desesperación.

Una persona con inteligencia emocional, tiene muchas más posibilidades de superar adversidades, superar duros golpes en la vida, sin permitir que esto le afecte a nivel físico y emocional más de lo necesario. Una persona optimista puede parecer que no tiene problemas. O una persona que vemos sonreír puede darnos la impresión de tener una vida fácil. Te aseguro que si hablaras con esa persona podrías llevarte una sorpresa. Superar la adversidad, recuperarnos de los golpes e imprevistos que la vida nos presenta es algo que puede hacerse. Estamos quizás demasiado “acomodados” a una vida sin problemas, y cuando surge un accidente, una enfermedad, una separación, una crisis personal, nos sentimos perdidos, desconcertados, injustamente tratados por la vida.

Recuerda, que el universo no está en tu contra. Disfruta con los 12 minutos de genialidad de Emilio Duró. .

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

 

¿Qué es la Resiliencia?

que es la resiliencia   En la vida, todos, en mayor o menor medida, nos enfrentamos a situaciones dolorosas, adversidades, incluso a contextos sumamente traumáticos como una guerra, o la extrema pobreza. La capacidad para superar todas estas adversidades, la capacidad de seguir estando mentalmente sano, incluso en ambientes insanos. Ha sido definida así, por Rutter, en 1992. El término resiliencia, proviene de las propiedades que poseen algunos metales, que luego de haber sido sometidos a grandes cambios y presiones, consiguen volver a su estado normal. El dolor, puede ser algo que ocupe toda nuestra vida, cada hora, cada segundo de nuestra existencia si se lo permitimos. Puede comportarse como un gas, que al entrar en un espacio mayor, se expande hasta ocuparlo por completo.   Pero es nuestra actitud ante las dificultades, el acotar el dolor, asumir que pronto pasará, lo que nos permite superar graves conflictos saliendo incluso mejor que antes.

  • Demóstenes de humilde, feo y tartamudo, se convirtió por su esfuerzo y constancia en el mejor orador de la antigüedad clásica.
  • Erikson, a punto de morir de polio, durante años de intenso dolor, con paciencia infinita y determinación, creó y desarrolló técnicas de relajación y autohipnosis que han sido una referencia terapéutica indiscutida.
  • Jean Piaget, después de una infancia marcada por la enfermedad mental de su madre, logró desarrollar las bases de la psicología cognitiva.
  • Victor Frankl, psiquiatra, superviviente de Auschwitz, sería el fundador de la escuela de terapia humanista y existencial.

Pero no solo personas reconocidas han sido resilientes en sus vidas. Una madre que supera la muerte de un hijo, y consigue tener una vida física y mentalmente sana, para seguir disfrutando con sus otros hijos, es una persona resiliente. Una persona que supera un secuestro, donde fue sometida y quebrada su voluntad, pero una ver recuperada la libertad tiene una vida normal, sin consecuencias psicologicas negativas, es una persona resiliente. Una persona que pasa por una infidelidad, que sufre una situación traumática, con todo el dolor que la ruptura de la confianza conlleva, y a pesar de eso, puede retomar la relación, incluso con más energías, felicidad y confianza en si misma que antes, es una persona con resiliencia.  

¿Qué determina que una persona se hunda en una depresión, tras una situación traumática y otras personas las superen sin ninguna secuela? La actitud. En mi opinión, nuestra actitud ante las adversidades es fundamental. Por muy dolorosa que sea la situación, no será eterna, pronto acabará y tendremos la posibilidad de continuar con nuestra vida, de volvernos a fijar nuesvas metas, de superar el pasado y dejarlo en el lugar al que pertenece. Nada de nuestro pasado puede ser modificado.

Pero en cambio, si podemos modificar nuestra interpretación de los hechos. Si elegimos que el pasado nos condicione, nos hunda, nos destruya, se adueñará de nuestro futuro. En cambio, si aceptamos, con resiliencia, que hubo circunstancias que fueron dolorosas, traumáticas o difíciles, pero que no condicionan nuestro futuro, nos estaremos haciendo un gran favor. Si quieres ser feliz, a pesar del dolor que tengas hoy en tu corazón, acepta que no será para siempre, que una vez pasado, tu vida será mucho mejor, y que está en tu actitud ante los problemas, la capacidad para superarlos.  

Viki Morandeira
Tu Coach Personal