Como cambiar el mal humor

como perdonar y olvidar

El mal humor es algo que podemos manejar. No es como si tenemos ojos marrones o azules, que ya vienen de fábrica, 🙂 El mal humor se fabrica dentro tuyo y se queda …. SI TU LO DEJAS QUEDARSE!!!

Además de ser algo interno, es algo que se contagia. Te lo pueden contagiar y tu lo puedes contagiar! Por eso, es de mucha utilidad conocer el antídoto. Porque nunca sabes cuando te puedes infestar!!!

Si te quedas en este clima de mal humor, no conseguirás nada bueno. Porque además de sentirte sin fuerzas, sin ganas, además, las decisiones que tomes estando así, no serán nada bueno. O incluso peor, tus reacciones, estando de mal humor…. seguro que no tienen nada que ver con la forma en que actuarías estando de buen humor!!!

No basta con cambiar nuestro ánimo, con pensar en otra cosa, con pretender que no pasa nada. Si estoy de mal humor, y me distraigo un rato….. que pasará al cabo del rato? Es probable, que mi mente vuelva a centrarse en eso que me hizo poner de mal humor!!

Esa loza que te pesa sobre los hombros… la cargas porque tú quieres!! Te propongo que medites, que pienses ¿Por qué estás de mal humor?

Una vez que tengas en una frase lo que te está molestando…. somételo a esta serie de análisis.

A) Pon a prueba tu “porqué estoy mal” comprobando si pertenece a algunos de estos pensamientos distorsionados.

1. Todo o nada.- Raíz del perfeccionismo ( soy perfecto o soy un desastre).

2. Generalización excesiva: “Todos los hombres son iguales”

3. Filtro mental: Elegimos un detalle negativo y focalizamos sobre él nuestra atención.

4. Descalificación de las cosas positivas.

5. Conclusiones apresuradas

6. El error del adivino

7. Lectura del pensamiento (creo que SE lo que el otro piensa)

8. Magnificación de lo negativo y minimización de lo positivo

9. Razonamiento emocional: “lo siento….es verdad”

10. Pensamientos distorsionados “Deberías” provocados por sentimientos de culpa. Hay dos procesos:

a. Etiquetación: No distinguir quien soy yo de mis conductas. “no permiten hacer lo que queremos”

b. Personalización: Personaliza todo lo que ocurre alrededor ( Tal “debería” hacer lo que yo digo)

Si mi “porque estoy mal” se puede englobar en alguno de estos 10 puntos…. estoy mal porque arrastro un pensamiento distorsionado.

B) El segundo paso es ponerme desde fuera y preguntarme toda serie de preguntas sobre mi “porque estoy mal” para cuestionarlo desde todos los ángulos.

Por ejemplo.

Estoy mal porque mi marido no me trajo flores para nuestro aniversario.

Entonces…. podría preguntarme.

¿Qué problema hay porque no me haya traído flores?

¿Es su obligación?

¿Donde está el contrato donde el firmo que cada año me debe regalar flores?

¿Acaso le exijo que sea perfecto?

¿Como podría ver lo bueno que ha hecho hoy?

¿Soy yo la victima de su olvido?

¿Qué le he regalado yo?

Ante cada cosa que nos preocupa, no es LA COSA lo que nos preocupa, sino los pensamientos que nosotros tenemos sobre ese HECHO. Cambiando nuestros pensamientos…. cambiarán nuestros sentimientos!!!!

Viki Morandeira

Coach Personal

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Pensamientos Distorsionados: Recompensa Divina

Millones de mujeres, y muchos hombres, tienen este tipo de pensamiento distorsionado. Se nos ha educado para no levantar la voz, para no crear conflictos, para no decir lo que realmente pensamos al otro, con tal de no entrar en peleas. Se nos ha educado a “tolerar” lo que nos caiga….. ser “buenos” tiene una recompensa divina, que algún día disfrutaremos…… ¿Sabes cuándo llegará ese día?

Déjame contarte en profundidad este tipo de pensamiento irracional y luego hablamos de cuando será el día de tu recompensa.

Cuando tenemos este tipo de pensamientos distorsionados, tenemos una filosofía de vida, en la que nos comportamos “como debería comportarse una persona buena, correcta” sin importar como se comporten los demás, asumiendo que al ser buenos, tendremos una recompensa divina algún día. Se aceptan la infelicidad, el dolor, la humillación, porque no levantar la voz, no defender sus derechos, practicar el “bien” tendrá una recompensa en algún momento de nuestra vida.

Una persona así, se sacrifica, se pone en último lugar, no respeta sus necesidades ni sus opiniones, busca no ser la causante de un conflicto, no escucha sus prioridades y pone las de los demás en un primer lugar, trabaja hasta la extenuación, sin pedir nada a cambio, baja la cabeza y tolera, baja la cabeza y se deja pasar por encima, baja la cabeza y no defiende sus derechos asertivos, porque cree que está sumando puntos en una hipotética cuenta corriente de puntos para esa recompensa divina que algún día llegará.

A medida que pasa el tiempo, los meses, los años y esa recompensa no llega, la persona con este tipo de pensamiento irracional, se quiebra, tanto física como emocionalmente, pasando de ser esa persona “correcta” a una persona hostil, enfadada con los demás, resentida, amargada por la injusticia de no recibir la recompensa por la que ha dejado de lado sus necesidades, sus deseos, sus opiniones, incluso sus valores y sus principios. Si el proceso continúa, sin hacer ningún cambio, la persona con este tipo de distorsión, puede convertirse en una persona retraída y desembocar en la más absoluta soledad, para aislarse de todos aquellos a quienes les ha ido permitiendo pisotear sus derechos asertivos, en busca de la recompensa divina.

¿Sabes cuándo llegará el día en que cobres la recompensa de haber dado lo mejor de ti?

Cuando empieces a DARTE LO MEJOR DE TI A TI MISMO. 

Cuando aprendas a respetarte, a ejercer el autorespeto de una manera asertiva.

Así, conseguirás tu recompensa cada día, al sentirte feliz y coherente con tus propios principios y valores.

Dejar de lado tus necesidades, hacer cosas que no quieres hacer, renunciar a fiestas, estudios, viajes o cualquier otra cosa, aunque internamente desearías hacerlo…. no necesariamente te dará una recompensa. Es muy probable, que lo único que obtengas es convertirte en una persona infeliz, amargada y resentida con la vida Por llevar años dando todo y no recibiendo tu recompensa.

¿Qué hacer para cambiar este tipo de pensamiento que solo nos genera dolor?

  • Asumir que si damos, podemos hacerlo con el corazón, sin esperar recibir nada a cambio.
  • Cuidar de las personas que amamos, debería ser intrínsecamente recompensante.
  • Si cada noche, hacemos balance emocional de como han sido nuestras interacciones con los demás, y nuestra cuenta no sentimos que ha quedado en rojo, en descubierto, habremos avanzado.
  • Si tu cuenta queda en rojo, una y otra vez, mes tras mes, valora la necesidad de equilibrar tus actividades, de hacer cosas por ti y para ti, de ponerte a ti en primer lugar algunas veces.
  • Recuerda que la felicidad es la coherencia entre lo que pensamos, lo que sentimos  y lo que hacemos.
  • Aprende a decir no cuando quieres decir no, respetando tu tiempo y tus necesidades.
  • Procura ser consciente de no hacer aquellas cosas que te llevarán a estar resentido o enfadado contigo mismo.
  • Procura mejorar tu asertividad. (en mi blog encontrarás muchos articulos donde aprender a mejorar en este aspecto)
  • Recuerda que no es sano que las personas hagan cosas que no desearían hacer, ni tu ni los demás.

Si a lo largo de los artículos de esta serie has detectado que tienes uno o varios de estos tipos de pensamientos distorsionados, te felicito. Darse cuenta que hay algo que mejorar, es el primer escalón de la mejora. No te quedes ahi. Podemos trabajar juntos para que tu comunicición interior y tus pensamientos sean generadores de posibilidades y de armonia y paz interior. O puedes seguir igual, y dejar que tus distorsiones cognitivas sean las que te pongan barreras y destruyan tus relaciones personales. Es tu decisión. Incluso, la no-decisión, es una decisión en si misma.

Si aún no has leído los anteriores artículos sobre este mismo tema, aquí tienes los enlaces.

Tener razón

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

Pensamientos Distorsionados: Tener Razón

Uno de los pensamientos distorsionados que provoca más conflictos es el querer tener la razón. A menudo, solemos creer que nuestra opinion siempre es la mejor, que nuestra manera de hacer las cosas es la más adecuada y correcta, que lo que hemos hecho no puede ser considerado mal hecho por los demás, porque tenemos razón. ¡Y vaya si la defendemos!

La defendemos, incluso cuando la otra persona ya se había dado cuenta de que se había equivocado y nosotros no.

Un fallo muy común en nuestra comunicacion interpersonal, se produce cuando dos personas, opinan diferente. Una dice que el sitio al que deben ir es hacia la izquierda y la otra dice que es hacia la derecha. Cuando finalmente se llega a ese sitio, la persona que tenia razón, le suelta a la otra: ¿Has visto como yo tenía razón?

Si, ciertamente la otra persona lo ha podido comprobar, pero no ganamos nada al hacerselo notar, con ese aire de superioridad, como si ganar fuera lo importante.

Tener la razón, si para ello vamos a herir la autoestima de la otra persona, ha de pasar a un segundo plano. ¡Que importa quien tenia razon y quien no! Si finalmente hemos llegado al sitio y estamos con quien deseamos estar, con nuestra pareja, o con un amigo o familiar, la razón ya no importa. Son las relaciones personales, los sentimientos de las personas, lo que realmente importan, lo realmente valioso.

Una persona con este tipo de pensamiento distorsionado, suele actuar a la defensiva. Necesita probar, demostrar, continuamente, que su opinion era la correcta, que su punto de vista era el más adecuado, que nunca se equivoca, que sus acciones son la mejor opción, que su forma de entender o afrontar las situaciones es justa y la que deben aceptar los demás.

No suele estar interesada en escuchar al otro, en poder comprobar la posible veracidad del punto de vista del otro, y si los hechos no encajan con lo que ellas creen, simplemente, lo ignoran.

Son personas que les cuesta decir: me equivoqué, o tenías razón. Porque hacerlo, lo consideran como una derrota. Van luchando constantemente por defender su verdad, su razón, su punto de vista, sin tener en cuenta que lo realmente importante no es eso, sino cuidar de las relaciones personales.

Si una persona se siente obligada a no fallar, a no equivocarse, a tener siempre la razón, no escucha a los demás. No puede permitírselo. Porque escuchar al otro, e intentar comprender su punto de vista, puede demostrarle que a veces se equivoca. ¿Cómo resolverlo si eres una persona que tiene este tipo de distorsion cognitiva? Aprendiendo a escuchar, adquiriendo habilidades para la escucha activa. 

Para mejorar tu comunicación personal, tus relaciones personales, en lugar de buscar tener la razón, practica la escucha activa. Repite lo que la otra persona te ha dicho, para comprobar si lo has comprendido bien. Así, te darás a ti más tiempo para comprender las posturas de los demás, en lugar de intentar refutar y atacar las opiniones o razones de los demás. Algunas veces, tendrás razón, y otras veces, no. Pero si aprendes a no querer tener siempre la razón, te aseguro, que tus relaciones personales serán mucho más satisfactorias. ¿Te atreves a intentar no tener la razon en la proxima discusión o diferencia de opiniones? Pruébalo, y me cuentas!

Si aún no has leído los anteriores artículos sobre este mismo tema, aquí tienes los enlaces.

Pensamientos Distorsionados: Los Debería/n

¿A menudo has pensado que tu pareja debería ser un padre/madre, esposo/a, amante perfecto?

¿Te escuchas a menudo pensar que deberías ser siempre eficiente, no equivocarte, no cansarte nunca, no enfermarte?

¿Tus hijos deberían portarse siempre bien, obedecer siempre, al instante?

¿Te genera sentimientos negativos el pensar que deberías tomar siempre la mejor decisión, comprender y prever todo?

¿Te irrita la gente, su conducta, sus opiniones y sus comportamientos, crees que no actúan como deberían actuar?

Si has respondido que si, bingo!!  Eres una persona “debería” . Lo bueno de darte cuenta, de reconocer que tienes este tipo de pensamientos distorsionados, es que puedes cambiarlos!!! Te felicito!!

Para mejorar tu relación con estos pensamientos distorsionados, y que no te sientas desilusionado con los demás, ni contigo, me gustaría profundizar en el tema.

Lo que nos duele o molesta, no es la conducta de los demás. Es básicamente, lo que nuestra mente nos dice que “Debería” ser y no es. Tenemos una serie de “normas” que los demás y nosotros mismos debemos cumplir. Si esto no ocurre, sufrimos. Nos sentimos defraudados. Creemos que nuestras reglas son correctas, inflexibles, que son lo más lógico, que pensar o creer que esto no debería ser así no es normal. Cualquier “norma” diferente, es evaluada como mala, irresponsable, ilógica o fuera de lo normal.

¿En qué lugar nos deja eso, cuando tenemos unas normas demasiado estrictas? Nos posicionamos como jueces, y todos cometen faltas. Cuanto más alejados estén los demás de nuestras normas, más nos irritan. Estamos convencidos que los demás son unos irresponsables, que tienen opiniones o hábitos inaceptables, que sus actos no son correctos y son muy difíciles, cuando no imposibles de tolerar.

Ellos, deberían comportarse como es debido. Deberían conocer las reglas, y seguirlas.

Pero lamentablemente, por mucho que tu asi lo pienses, los demás no van a cambiar. Porque el problema es que las personas, si bien “podrían” ser de determinada manera, en realidad, son como son….

¿Como resolver esta situación?

Es necesario que reexamines y cuestiones cualquier norma personal que tengas, que incluya las palabras “debería”, “tendría que”, “habría que”…  Es mejor reevaluar estas expectativas, y cambiarlas por unas más flexibles, porque siempre hay excepciones y circunstancias especiales.

Que nos irritemos o algo nos haga sentir desilusionados sobre la conducta de los demás, porque no actúan como nosotros esperamos, de acuerdo a nuestros valores personales, es algo que podemos cambiar. Todas las personas son difererntes. No siempre nuestros valores son los que tienen los demás, ni tienen por qué serlo.

La clave está en reconocer que todas las personas son diferentes, con sus necesidades, limitaciones, peculiaridades, todos tenemos miedos diferentes, gustos y placeres distintos.

No podemos controlar lo que harán los demás, pero si podemos controlar nuestras expectativas, nuestras normas y cambiarlas cuando sean demasiado rígidas. Con esto, no te estoy diciendo que tienes que “tolerar” todo lo que los demás hagan. Si hay algo que para ti es imposible aceptar, háblalo, de una manera asertiva, sin juzgar ni criticar al otro, sino expresando tu incomodidad, desde tus sentimientos. Tú tienes derecho a tener una opinión, pero los demás, también la tienen. Acepta que algunas veces, tu norma inflexible puede estar equivocada, o incluso puede estar haciéndote daño a ti mismo o a tus relaciones personales.

Te dejo los enlaces a otros tipos de pensamientos distorsionados.

Falacia del Cambio

Culpabilidad

Si quieres profundizar en la mejora de tu Comunicación Interpersonal, y muchos más aspectos de la comunicación, podemos hacerlo online, trabajar tus pensamientos distorsionados, concretos, mejora tu vida y tus relaciones personales.

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

 

 

Pensamientos Distorsionados: Culpabilidad

Cuando algo ocurre, y puede ser culpa de alguien, al encontrar al culpable, nuestra mente se queda satisfecha.  Cuando una amiga está sufriendo…. alguien tiene que ser el culpable. Si te sientes solo, ofendido o atemorizado, tu mente seguro que tiene los culpables que te causan estos sentimientos. A menudo, las personas, se enfadan, porque esperan de los demás un determinado comportamiento, esperan que estas personas (pareja, hijos, jefe, compañeros de trabajo, padres, etc) cumplan sus expectativas. Se enfadan porque los demás son culpables por no ser o no comportarse como “deberían” comportarse. Pero a menudo, olvidamos decirle al otro, lo que esperamos de él. Pretendemos que lean nuestros pensamientos, que sepan en todo momento lo que necesitamos, lo que deseamos, lo que queremos que hagan….

Si nos sentimos tristes, deberían saber porque.

Si nos mostramos enfadados, deberían saber qué es lo que han hecho mal y rectificarlo.

Si nuestra pareja no está cariñosa con nosotros, nos enfadamos y ni tan siquiera le decimos cuáles han sido nuestros motivos…..

La mayoría de las veces, tener este tipo de pensamos, creer que son los demás quienes nos están fallando, nos incapacita para resolver las situaciones. Pero generalmente, ha sido por no dejar claro lo que esperamos del otro.

Otras veces, este tipo de pensamiento irracional o automático, nos dice que esa persona es culpable por como nos sentimos nosotros, lo responsabilizamos de decisiones o acciones que en realidad son de nuestra responsabilidad.

Cuando no sabemos decir que no, y otra persona siempre nos está pidiendo favores…. generamos en nosotros un sentimiento negativo. Creemos que el otro es culpable por “abusar de nuestra bondad”, y por lo tanto, culpable de nuestros sentimientos, cuando en realidad, es nuestra responsabilidad saber decir que no, cuidar de nuestros deseos y necesidades, y defenderlos con una conducta asertiva delante de los demás.

Con este tipo de pensamiento, podemos inferir, que alguien está siempre haciendo algo a otra persona, y que ésta, no tiene la responsabilidad de expresar sus necesidades, sus expectativas, decir que no o decidir si quiere ir a algún lugar o no.

Otras veces, no cargamos la culpa contra los demás, sino sobre nosotros mismos. Nos culpamos por no haber adivinado los pensamientos del otro, nos sentimos culpables por haber generado una discusión, nos llamamos incompetentes, equivocadas…..

Preguntas de Coaching para Pensamientos Distorsionados

Si crees que tus sentimientos dependen de lo que han hecho (o no) los demás, si dependen de lo que han dicho (o no)….. prueba hacerte estas preguntas.

¿Qué es lo que le estoy pidiendo que haga?

¿Sabe esta persona que yo espero eso de ella?

¿Qué no le he dicho?

¿Puedo cumplir las expectativas de todos a todas horas?

¿Acaso los demás pueden saber qué necesito a cada hora del día, de cada día, cuando yo mismo soy consciente de que mis necesidades cambian, como las de cualquiera?

¿Me estoy sintiendo mal por algo que era mi responsabilidad decir que no quería hacer, cargando con la culpa de mi falta de asertividad al otro?

Ya sabes…. la próxima vez que pienses que alguien es culpable de tus sentimientos negativos, mira un poco hacia atrás y analiza de donde viene la situación. Es más sano buscar cuales han sido nuestras acciones o nuestras decisiones que nos han llevado a determinada situación. Cada uno es responsable de su vida y tú, de la tuya.

Te dejo los enlaces a otros tipos de pensamientos distorsionados.

Falacia del Cambio

Si quieres profundizar en la mejora de tu Comunicación Interpersonal, y muchos más aspectos de la comunicación, podemos hacerlo online, trabajar tus pensamientos distorsionados, concretos, mejora tu vida y tus relaciones.

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

 

Pensamientos Distorsionados: Razonamiento Emocional

pensamientos distorsionados. razonamiento emocional

¡Cuantas veces le hacemos caso a nuestra mente!

Y cuantas veces nuestra mente se equivoca……

Aqui tienes los enlaces a otros pensamientos distorsionados.

Filtraje o Visión de Tunel

Polarización

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Falacias de Control

Falacia de Justicia

Falacia del Cambio

Seguramente, más de una vez, cuando algo te ha salido mal, te has dicho….

¡Que burro soy!

¿Puedo ser tan tonto?

¿Será posible que sea tan borrico?

Con lo nobles y preciosos que son esos animales! 🙂  Pero el Razonamiento Emocional no se refiere solamente a como nos juzgamos cuando hemos hecho algo mal, también caemos en este tipo de pensamiento automático cuando nos sentimos culpables y deducimos que seguramente habremos hecho algo mal. O cuando nos sentimos enfadados, nuestra mente nos dice, automáticamente, que esa persona nos ha hecho enfadar….. O si nos sentimos perdidos, tristes, con ganas de llorar, nos decimos a nosotros mismos que no somos “fuertes”, porque los fuertes no lloran…. ¿Verdad? Pues mentira. Los seres humanos, todos, tenemos momentos buenos y momentos malos, pasamos por situaciones que nos retan y nos llevan al límite y llorar, a veces, no es más que aflojar la tensión que hemos ido acumulando durante mucho tiempo.

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Estos aspectos o emociones negativas, las sentimos sobre nosotros y sobre los demás. Suponemos que son verdaderas, porque las estamos experimentando, sintiendo, verdaderamente. Pero si vamos un poco más allá, podemos decir, que las emociones, no tiene validez por si mismas, ya que cada emoción proviene de un pensamiento. Y si nuestros pensamientos o creencias son distorsionadas, las emociones que sentimos, son un reflejo de esos pensamientos…..

Te lo explicaré con un par de ejemplos:

He preparado una cena, para alguien cuyos gustos no conozco. La prueba y pone cara “rara”. Automáticamente, me siento una burra, creo ser mala cocinera y pido disculpas por no saber cocinar. Cuando en realidad, puede ser que esta persona no tolere el sabor de algun alimento que a otras le puede parecer exquisito.

Vamos a servir un poco de agua y la derramamos sobre la mano del invitado, que la ha pasado justo por delante, nos sentimos culpables de ese accidente y nos valoramos negativamente. Cuando en realidad, solo ha sido un descuido del otro.

Una persona se aparca en un sitio, nosotros habíamos visto ese sitio y estabamos mentalmente seguros que era para nosotros, nos enfadamos con el otro y podemos llegar a recriminarle el haberse aparcado en “nuestro” lugar…..

El razonamiento emocional a veces también tiene que ver con el amor. Permíteme compartir un ejemplo MUY HABITUAL en el que tenemos un razonamiento emocional distorsionado.

Un hombre, en una crisis con su pareja, le dice que quiere marcharse de casa para “comprobar” si le echa de menos, si le extraña al no verla. Cree que si la echa de menos, será porque la quiere y que si no la extraña, será porque no la quiere. Es un razonamiento emocional erróneo típico en alguien que duda sobre su relación de pareja. Analicémoslo.

Si llevas 10 o 20 años con la misma persona y además, estás en crisis, y quizás, puede que hasta tengas una amiga con la que te llevas bien y hay una relación de confianza en la que se pueden contar las cosas, y si además, esos días en los que no ves a tu pareja, aprovechas para salir con un amigo, si te ven algo triste,o saben que no lo estás pasando bien, y te intentan animar, distraer, decirte que todo va a salir bien… ¿echarías de menos a tu pareja?

Seamos sinceros. Si hemos vivido los últimos 10, o 20 años con la misma persona, saliendo a menudo juntos, y teniendo pocas salidas por separado, si de pronto tenemos dos días, o dos semanas en las que vamos a nuestro aire, haciendo las cosas que a veces nos censuramos a hacer por estar en pareja, ¿como podríamos sentirnos mal? Por lo general, nos sentiremos bien, pero al tener este razonamiento emocional erróneo, que nos decía que si no le extrañamos entonces es que no hay amor…. provoca miles de divorcios, provoca la ruptura de muchas familias partiendo de uno de los pensamientos distorsionados que casi todos tenemos. Nuestra mente falla. Y lo peor es que nosotros fallamos al creerle a ciegas que si no vamos llorando por echar a nuestra pareja de menos, entonces es porque no hay amor. Además de ser un pensamiento distorsionado, también es una muestra del perfeccionismo emocional. Si no es perfecto, si no hay mariposas, entonces ya no sirve. Es muy duro ver como en un momento de crisis, en un bache, se rompen miles de familias que podrían haber superado ese bache y haberse convertido en un nucleo mucho más maduro y más firme para continuar la vida.

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Recuerda, las emociones, provienen de un pensamiento tuyo. Y ese pensamiento puede ser distorsionado. Cuando no te gusten esas emociones, detente, piensa, analiza de qué pensamiento provienen y vuelve a interpretar la situación, si detectas que es fruto de un pensamiento distorsionado, está en tu mano cambiar esa interpretación. Recibir ayuda, recuerda, es de sabios.

Que te sientas como un tonto no significa que lo seas. Que te sientas fracasado, no significa que lo seas. Que te asalte la ansiedad y te salten las lágrimas no significa que seas débil…. Que no eches de menos a tu pareja cuando están en plena crisis, no es señal de que debas divorciarte y tirar por la borda todo tu  pasado. Quizás no estás viendo la imagen completa…..

 

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

Pensamientos Distorsionados: Falacia del cambio

Exigir. Culpar. Criticar para que el otro cambie no funciona.

A veces, creemos que los demás deberían ser de determinada manera. Un esposo debería colaborar con las tareas del hogar. Una esposa, debería tenernos paciencia. Un empleado, debería ser eficiente, puntual, comprometido con la empresa. Un compañero de trabajo debería ser solidario, hacer aquello que le pedimos….

Creemos, que si les presionamos, insistimos, insistimos y presionamos, cambiarán. Nosotros sabemos como deberían ser. Y por más que les digamos las cosas 1000 veces, siguen igual, sin cambiar…. y eso nos afecta, nos hace sentir incomprendidos, enfadados, etc..

Cuando tenemos este tipo de pensamiento distorsionado, creemos que los demás tienen que cambiar, para adaptarse a lo que esperamos de ellos, para satisfacer nuestras expectativas, cuando a veces, ni siquiera saben lo que nosotros esperamos de ellos. Puede que me digas…. “Debería saberlo”. Si, claro… tú lo piensas así, pero es muy probable que la otra persona piense de manera diferente….. ¿Acaso tú estás seguro de cumplir las expectativas y los “debería” de los demás? ¿Sabes siempre lo que esperan de ti?

Lo único que podemos cambiar, es nuestra conducta, a nosotros. Creer que podemos cambiar a los demás, es una falacia de control. Por eso, al tener este pensamiento distorsionado, centramos todos nuestros esfuerzos y energías en conseguir que la otra persona cambie. Básicamente, porque creemos que para ser felices, para estar a gusto, necesitamos que la otra persona cambie, que satisfaga nuestras necesidades…..¡Es lo que debería hacer!  Si tu mente te dice esto, lamento contradecirte.

Nadie tiene que hacer lo que tú esperas que haga. Y menos, si las estrategias que utlizas para que el otro cambie consisten en echarle la culpa de tus sentimientos, de lo que no hace, exigirle que cambie, que se amolde a ti, chantajearle emocionalmente, etc….

Con estas estrategias, consigues el resultado contrario. La otra persona se pondrá a la defensiva, para no aceptar la culpa que quieres cargar sobre ella. Se alejará, para no escuchar tus quejas. Se sentirá atacada y presionada y lo más probable es que no cambie en absoluto aquello que a ti te molesta.

La Falacia del cambio, nos genera frustración, dolor, resentimiento, porque consideramos que los demás no nos escuchan, no tienen en cuenta nuestros sentimientos, no cambian aquello que “deberían”. ¿Qué hacer? Cambiar nuestra conducta, nuestra manera de comunicar nuestras necesidades, eliminar la queja, la culpabilización, las exigencias, y propiciar comunicaciones asertivas. Cambiar tú primero, para que los demás, tengan opción de cambiar.

Aqui tienes los enlaces a otros pensamientos distorsionados.

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Falacias de Control

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Viki Morandeira

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¿Quién manda en tu vida? ¿Tu mente consciente o tu mente automática?

¿Será verdad que somos seres pensantes?

 

No se…. muchos días tengo dudas sobre esto. Bueno, se supone que el cerebro no descansa, siempre está trabajando. Recibe los ruidos que nos alertan de algo (la llegada del cartero, o un frenazo), recibe las sensaciones de nuestro organismo, que le avisa que tenemos hambre, frío, ganas de dormir. Procesa las imágenes que vemos, en TV, en la calle, en una revista. Se encarga de almacenar informaciónrecuerdos. ….

 

Ahora mismo, un robot podría ocupar nuestro lugar tranquilamente, porque ya están preparados para reaccionar a estímulos (frío, calor, luz, ruido, imágenes) Almacenar y procesar….. con un microchip mucho más pequeño que nuestro cerebro consiguen volver a recuperar la información al 100% cuando lo desean… cosa que a nosotros nos cuesta un poquito…

 

Si nos pusieran unos cuantos microchips…. ¿notaríamos la diferencia?

 

A veces no. Vamos por la vida como robots, reaccionando a estímulos. Nuestro cerebro recupera una imagen o sensación o sonido al azahar y nos ponemos tristes. Reaccionamos ante ese estímulo, cambiando nuestra fisiología. La tristeza hace que los brazos nos pesen, tanto que cuelgan al lado del tronco, sin apenas movilidad. Los pies, se vuelven de plomo, los arrastramos con dificultad. Los parpados también pesan…. y vivimos la tristeza con todo nuestro cuerpo.

 

Un robot, al recibir otra orden, recuperar otra imagen, o recibir otro estímulo agradable, puede mostrar felicidad inmediatamente.

 

Nosotros, dejamos que nuestro cerebro reaccione, y nos quedamos ahí. Creemos que estar tristes nos viene de fuera, es culpa de alguien que hizo algo que no nos gustó o de algo o alguien que ya no está en nuestras vidas…. y nos quedamos ahí.

 

El día se convierte en insoportable y deseamos que termine YA para apagar nuestra consciencia y con suerte, al día siguiente, quizás, nos levantemos con mejor humor.

 

Mentira!!!! Si a la mañana siguiente vuelves a ver lo desdichado que eres, otro día arrastrarás tu cuerpo de un lado al otro. Superar un bajon animico, es tu responsabilidad. Si lo dejas en manos de tu mente automática……. ¿sabes que ocurrirá?

 

Cambiar el ánimo, DECIDIR estar alegre es nuestra responsabilidad. El cerebro solo se encarga de mantenernos vivos. Si no le damos otras órdenes, se quedará donde lo dejemos. Cada uno de nosotros ELEGIMOS estar tristes. Porque en un momento dado lo pasamos mal, necesitamos la tristeza para recuperar fuerzas, bajar nuestro ritmo para meditar y analizar qué pasó, porqué pasó, qué puedo aprender de esto. Pero una vez aprendida la lección, es hora de decir:

 

¡¡¡Fuera Tristeza!!!

 

¡¡¡YO SOY QUIEN DECIDE COMO ME SIENTO HOY!!!

 ¡¡HOY ES EL DÍA DE MANDAR SOBRE MI CEREBRO! y ELIJO SONREíR, REíR, CANTAR, BAILAR!!

 

Estar deprimido no es como tener los ojos verdes, o ser alto o moreno. Estar deprimido es un estado, y como todo estado, susceptible de cambio. Cada día podemos elegir como queremos vivirlo. Desperdiciar nuestro día como zombies de un lado para el otro, arrastrando nuestra tristeza, recibiendo palmaditas en la espalda de la gente que se compadece de nosotros.

 

O elegir VIVIR, soñar con experiencias  NUEVAS, descubrir un mundo en un PARQUE, dedicar el día a APRENDER, cultivar nuestro ALMA, pasear por la acera del SOL. ¡¡CADA DIA!!

 

¿¿Porqué desperdiciar el día de hoy con pensamientos pesimistas, tristes, grises, paralizantes???

Cuando los pensamientos te paralicen, quieran arrastrarte al país de los zombies….. Grita bien fuerte: ¡¡¡ YO ELIJO SONREÍR. YO ELIJO DISFRUTAR. YO ELIJO VIVIR EL DÍA DE HOY!!!

 

Cada uno sabe porqué está triste, o desanimado. Sé consciente de tu pesar, y ELIJE una frase POSITIVA, que te estimule a cambiar de ánimo, tira los hombros para atrás, párate derecho, respira hondo, levanta la cabeza, y ¡¡¡¡SAL A VIVIR!!!! Tu vida es tu responsabilidad…

 ¿Cuántas vidas piensas vivir?

 ¿Cuándo piensas empezar a vivir esta, de manera consciente y no en automático?

 

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

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Pensamientos Distorsionados: Falacias de Justicia

Cuando nuestros pensamientos se “atrincheran” en que las actuaciones de los demás son injustas, generamos enormes dosis de dolor. Si nuestras expectativas no se cumplen, si el otro no actúa como yo creo que debería actuar, si la realidad no es como yo creo que debería ser, siento como la injusticia me ciega.  Antes de explicartelo mejor, te dejo los enlaces a los demas pensamientos distorsionados.

Filtraje o Visión de Tunel

Polarización

Sobregeneralización

Interpretacion del Pensamiento

Vision Catastrofica

Personalizacion

Falacias de Control

Continuamos…. piensa… ¿te escuchas decir o pensar algunas de estas frases?

  • Si me respetara no me haría pasar por esto.
  • Si me quisiera me acompañaría aunque no tuviera ganas
  • Si yo le importara, me llamaría….
  • No es justo que no se comporte como un buen padre
  • Es injusto que no me deje acercarme a ella en la cama
  • Yo había visto esa plaza de aparcamiento antes.
  • Yo tenía prioridad en esta rotonda. Y como la tenia, bajo la ventanilla del coche, y le grito al conductor que no me ha cedido el paso.
  • El trato de mi jefe no es justo.

La realidad es la que es, pero lo que a ti te causa dolor, no es la realidad, sino lo que tu piensas que no es justo. Lo que te duele es la injusticia que se produce cuando los demás no actúan como tú crees que deberían actuar.

No es justo que un buen padre….

No es justo que un amigo…

No es justo que una esposa…….

No es justo que el jefe….

No es justo que el gobierno….

Realmente resulta tentador, quedarnos en la queja, con los brazos cruzados, sin saber que pasa por la cabeza de la otra persona, y suponer una realidad mejor si los demas fueran justos, si los demás fueran como deberian ser, si todo saliera de acuerdo a tus expectativas….. ¿verdad?

Preguntas de Coaching para Pensamientos Distorsionados

¿Para demostrarte que te quieren tienen que cumplir siempre con tus expectativas?

¿Conoce la otra persona lo que esperas de ella?

¿Si deseas hablar con alguien, debes esperar a que te llame? ¿Que pasaría si llamaras tú?

¿Que tu compañero no haga lo que tú crees que debería hacer, lo convierte automaticamente en mal compañero? ¿Que crees que ha pensado él para actuar como ha actuado?

¿Crees que los demás saben realmente cual es tu sentido de justicia y a lo que estan obligados para ser justos contigo y para que tú seas feliz?

¿Eres consciente de las expectativas de los demás que no cumples? ¿Las cumples todas? ¿Estas seguro al 100 por 100?

Recuerda, que son nuestros pensamientos, los que dan lugar a nuestras acciones y conductas. Si tú crees que te están tratando injustamente, reaccionarás ante esa injusticia….. Y es muy probable, que la otra persona, ni siquiera sea consciente de lo que pasa por tu cabeza….. Por eso, no caigas en la trampa de estas distorsiones cognitivas.

Si necesitas algo, pídelo. No esperas a que los demás sean adivinos. No esperes a que los demás actúen como crees que sería justo que actuaran. Recuerda que tú te has formado un “ideal” de pareja, de hijo, de padre, de compañero de trabajo….. que no necesariamente el otro conoce….

Tu amigo, puede pensar que llamarte seria una molestia, mientras tú estas pensando, que es injusto que no te llame.

Tu esposa podría tener otros planes y no querer ir a algún sitio, y si a ti realmente te apetece que vaya, háblale desde tus sentimientos. Nadie se resiste cuando la persona amada le dice: Cariño, me haría mucha ilusion que me acompañaras, quiero compartir esta experiencia contigo, tengo ganas de disfrutar esta tarde juntos…… ¡Inténtalo! Si no preguntas, el no ya lo tienes. Si no llamas, te quedas como estas, si no hablas, tu mente seguira creyendo que todos están en tu contra…..

Es mejor dejar el concepto de justicia, para los juzgados, para los tribunales…. Solemos hablar de injusticias, cuando en realidad deberíamos hablar de preferencias o carencias personales. ¿Por qué ha de ser más justo lo que uno quiere, que lo que el otro quiere? Es mejor ser asertivo, decir lo que uno quiere, necesita, desea, sin disfrazarlo detrás de la falacia de justicia.

Viki Morandeira

Tu Coach Personal