Usa tu miedo para avanzar

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Me gustaría que leyeras las siguientes afirmaciones y que luego miraras tu propia lista de miedos y que uno a uno te los fueras cuestionando.   Vivir sin miedo, es permitirnos Vivir en Libertad.

  • El miedo es un estado que se activa para protegernos de algún dolor o daño.
  • Ese dolor o daño no siempre (o por lo general) no es tan real como lo percibimos.
  • El miedo es una emoción anticipatoria.
  • La intensidad de la realidad futura por lo general será mucho menor que la predecida.
  • Nada de lo que hagas es un fracaso hasta que tú lo etiquetas como tal.
  • El superar barreras y alcanzar metas genera placer y ganas de repetir.
  • Vive según tu propia definición de Exito y de Lo que eres capaz de alcanzar. Que los demás vivan según las suyas.

Tus miedos, son una excelente herramienta si sabes interpretarlos. Mis miedos me ayudaron a avanzar. Enfrentarme a ellos, uno  a uno, ha ido marcando mi crecimiento personal y profesional. ¿Quieres crecer? Tu también puedes dejar la parálisis y avanzar.

  • El miedo es un estado que se activa para protegernos de algún dolor o daño.

Cuando tienes miedo a dar determinados pasos…. ¿de qué te proteges? Si respondes a esta pregunta, estarás descubriendo cuales son tus miedos. Se puede tener miedo a cometer un error, miedo al fracaso, miedo al éxito,    miedo a la desaprobación de los demás si decidimos dar un paso y no sale de acuerdo a lo esperado. Se puede tener miedo al propio miedo que nos produce el cambio.El miedo al Exito pretende protegernos de lo que podríamos perder al ser Exitosos. ¿pregúntate qué temes perder? Y asegúrate de tomar las decisiones para no perderlo.

Cometer un error no es un fracaso, sino obtener un resultado no deseado. Sigue insistiendo, cambiando de estrategias hasta conseguir el resultado que buscas. Muchas veces, las cosas saldrán mejor de lo esperado.

Pero piensa, en la vida todo cambia. Nada permanece constantemente igual. Las especies que evolucionaron, que más rápido se adaptaron a los cambios, son las que han sobrevivido. No sobrevive ni el más inteligente ni el más valiente ni el más rápido, sobrevive aquel que más rápido se adapta el cambio. El miedo al Rechazo nos protege del dolor de no ser aceptados por los demás. Y muchas veces, si habláramos, averiguaríamos que los demás jamás nos rechazarían por tener éxito.

  •  Ese dolor o daño no siempre (o por lo general) no es tan real como lo percibimos.

¿Estamos siendo realistas con aquello que tememos? ¿Qué es lo peor que que puede pasar? ¿Estamos viendo las cosas peor de lo que son? La mayoría de las veces nuestros miedos no se convierten en realidad.

  • El miedo es una emoción anticipatoria.

A menudo sentimos dolor, miedo guiándonos por lo que creemos que puede llegar a ocurrir. Anticipamos el dolor de que ocurra lo peor. ¿Y si estamos equivocados? Por lo general nuestros miedos nos protegen de un peligro al que le hemos dado más importancia de la que tiene. Sufrimos por adelantado. El ser humano es el único animal que puede sufrir sólo con sus pensamientos.

  • La intensidad de la realidad futura por lo general será mucho menor que la predecida.

¿Cuántas veces realmente aquello a lo que tenías fue tan grande como lo veías antes de que ocurriera? ¿Recuerdas momentos en los que tu miedo fue mayor a la realidad?¿Qué pruebas tiene de que lo peor vaya a ocurrir? ¿Y qué pruebas tiene de que sea tan grave como tu crees que será?

El miedo es una señal positiva. En el taller de inteligencia emocional para la acción trabajamos para cambiar esa interpretación negativa y paralizante del miedo para poder convertirlo en una palanca que nos mueva a conseguir mejores resultados en nuestra vida.

  • Nada de lo que hagas es un fracaso hasta que tú lo etiquetas como tal.

¿Crees que cometer un error es cometer un fracaso? El único fracaso es rendirnos ante de conseguir nuestras metas, antes de conseguir aquello que nos ha impulsado a dar ese paso, aquello que nos ha llevado a cometer ese error. Porque a través de los errores como se aprende, tu no has nacido sabiendo, ni nadie ha nacido sabiendo. Piensa en las millones de personas que antes que tu y que yo han cometido errores y que gracias a esos errores han alcanzado el éxito. La penicilina fue un error qué salva vidas. Para llegar a conseguir aquello que deseamos a menudo hay que arriesgarse a hacer aquello que tememos.

  • El superar barreras y alcanzar metas genera placer y ganas de repetir.

 Permitir que el miedo nos paralice es la mejor manera de sentirnos frustrados y sin ganas de seguir avanzando nuestra vida. La desmotivación, la falta de metas, la falta de autoestima, son consecuencias de no estar enfrentando nuestros miedos. ¡Arriesga! ¿Recuerda las veces que a pesar del miedo  diste los pasos necesarios y conseguiste lo que deseabas? ¿Recuerdas lo feliz que te sentiste al conseguirlo? ¡Vamos! Repite. Para sentirte feliz es necesario  avanzar y enfrentar ese miedo.

  • Vive según tu propia definición de Exito y de lo que eres capaz de alcanzar. Que los demás vivan según las suyas.

Es importante que nuestras metas sean propias, que seamos nosotros mismos quienes definamos la palabra éxito. Aunque los demás te digan que no eres capaz, tú puedes creer en ti, puedes creer en tu capacidad de lograrlo, puede retarte a demostrar que eres capaz.

Y como dijo Marie Curie. En la vida, no hay nada que temer, solo hay que comprender.

Comprender que cada paso que damos va definiendo nuestro mañana.

Comprender que cada paso que NO DAMOS, también va definiendo nuestro mañana.

Comprender que el hoy que vivimos es el fruto de los pasos dados y no dados por miedo en el pasado.

Comprender, que arriesgar es la mejor manera de progresar, que enfrentarse al miedo nos hace más capaces y nos enseña las lecciones necesarias para seguir adelante. Comprender que nuestra vida depende de nosotros. Si, tu vida, depende de ti. ¿Te vas a quedar esperando que llegue la buena suerte, que te toque la lotería? Quizás te pases toda la vida y nunca ocurra…. pero lo que si puedo asegurarte, es que en tu vida ocurrirá aquello que te atrevas a ir a buscar.

Te espero en el taller Inteligencia Emocional para la Acción. Un taller para conocerte mejor y quitar todas las circunstancias que te limitan. Online. Desde cualquier parte del mundo.

Viki Morandeira

Tu coach para una vida vivida a tu gusto.

miedo al exito

¿Cuáles son tus excusas para no triunfar?

Aunque me digas que no sabes lo que te gusta, que no tienes metas, que no se te ocurre que puedes hacer….. es seguro que no te has “dedicado” a pensarlo.

Pero no porque no tengas ganas de pensarlo, sino, mas bien, porque el “miedo al cambio” te frena, te paraliza tanto, que no te animas siquiera a soñar con lo que podrías ser o hacer si te lo propusieras.

 ¿Sabes? A mi, no hace mucho, me pasaba lo mismo. Tenia un miedo terrible a “ser yo”.

 Si, ese era mi mayor miedo. Vivía siendo como yo creía que los demás esperaban que yo fuera. Vivía no mostrando todo lo que yo era capaz de hacer. Viíia pidiendo perdón por ser buena en algo. Vivía pidiendo perdón por ser inteligente. Vivía pidiendo perdón si brillaba. Vivía inmersa en el miedo al rechazo. 

Poco a poco, estos miedos, habían hecho que la verdadera Viki, quedara tapada, oculta, bajo tantas excusas, que me había auto convencido que yo no era capaz de hacerlo. Que no podía hacer nada por cambiar mi vida.

 Sabes, muchas veces, no estamos tan mal como para hacer algo, pero tampoco estamos satisfechos con ese tipo de vida que llevamos. Internamente, nos quejamos, sabemos que queremos vivir de otra manera, pero nos quedamos ahí, como zombies…

Me había puesto un montón de excusas que me ayudaban a no sentirme mal por no estar haciendo lo que quería. Aliviaban el peso de no estar haciendo nada con mi vida. No digo que cuidar de mis tres hermosos hijos, trabajar a tiempo completo, usar mi ocio a mi antojo fuera “no hacer nada”. Pero no estaba haciendo algo que me apasionara. Mi trabajo me daba de comer, pero no me gustaba.

 Hasta que mi vida estresada, cargada de ocupaciones y preocupaciones se vio alterada. En esos meses, me di cuenta que estaba viviendo como un zombie. Y empece a querer saber quien era yo, como era mi yo verdadero y no el que mostraba a los demás, que me gustaba hacer realmente. Hasta que descubrí el Coaching. Me zambulli de lleno. Me inscribí a estudiar y leí decenas de libros, a uno o dos libros por semana.

Y así fue como descubrí cuales fueron mis excusas para no hacer, mis excusas para no triunfar. Te las cuento.

 

Si tuviera tiempo…..

Si no tuviera que ocuparme de la casa….

Si viviera en otra ciudad….

Si no tuviera que trabajar tanto…

Si no me importaran las criticas…

Si no tuviera miedo a brillar…

Si me gustara mas mi imagen…

Si no tuviera tres hijos…

Si hubiera empezado antes…

 

Y así, una vez que supe cuales eran mis excusas, pude decirme a mi misma

 

TU PUEDES

 

Porque en realidad, ¡siempre se puede!

 

  • El tiempo, es relativo, y en 24 horas tenemos muchas horas para dedicar 1 o media, a dar los pequeños pasos necesarios para caminar rumbo a nuestra meta.
  • Ocuparme de otras obligaciones, no me quita que siempre quede algo de tiempo para dar esos pequeños pasos. Es más, si estoy haciendo algo con las manos, mi cabeza siempre puede seguir pensando, diseñando, organizando, preparando mi trabajo para cuando me siente a ello.
  • No es el sitio donde uno vive, no es la gente que te rodea. Si tu no puedes hacer aquí y ahora, no lo podrás hacer en ningún otro sitio, ni en ningún otro tiempo. En cambio, si puedes hacerlo aqui y ahora, podras hacerlo en cualquier sitio y cualquier momento.
  • Siempre puedes organizarte para trabajar menos, o para dedicar una hora a tu pasión, mientras continuas trabajando, hasta que te encuentras con la suficiente auto confianza para largarte sola.
  • Las criticas son como el pan de cada día. Las personas tenemos una mente critica. Medimos las cosas comparando con un “standard” que tenemos en nuestra mente, con nuestras creencias, con nuestra experiencia, con nuestra historia, con nuestras limitaciones…. Si tu me dices que quieres inventar una maquina para volar, mi critica sera que es imposible, porque en mi mente, no existe una maquina para volar. Así aprendí, que haga lo que haga, los demás siempre tendrán algo que decir, nunca llueve a gusto de todos, y yo no tengo que contentar a todo el mundo.
  • Brillar, ese era mi peor miedo. Tenia la creencia limitante que si brillaba, la persona que yo mas quiero, se iba a sentir mal, se iba a alejar de mi. Y ese era el miedo que me paralizaba. De pronto, comprendí que podría alejarse de mi por otros motivos, y que tampoco este seria el fin del mundo. Comprendí que brillando no le deslumbraba, sino que le estimulaba a brillar. Cambie yo, internamente, mis ideas, mis pensamientos, mis prioridades, y todo, de pronto, cambio a mi alrededor.
  • Incluso mi imagen. Descubrí que había tenido un complejo de fea desde los 8 años más o menos. Que en mi interior había luchado por el amor de los demás, por agradar a los demás. Me di cuenta que siempre fui hermosa, que lo soy. Y me di cuenta que no necesito ser la mejor, la mas buena, la mas servicial para que los demás me quieran. Aprendí a quererme a mi misma, aprendí a valorarme a mi misma, aprendí a respetarme a mi misma… y ahora, me siento mucho mas querida, mucho mas valorada y mucho mas respetada.

Sabes…. para que tu vida cambie, solo necesitas cambiar tu. Y poco a poco, viviendo un día a la vez, y dando de ti lo mejor ese único día, verás como tu vida comienza a cambiar, a dirigirse hacia donde tu quieres, y podrás empezar a disfrutar del placer de estar vivo. ¿Te animas?

 

21 DÍAS TE SEPARAN DE TU CAMINO AL EXITO

 

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

 

como superar el miedo

El miedo anticipa el dolor

como superar el miedo

¿Qué crees que es el miedo?

A menudo, somos conscientes de nuestro miedo a determinadas cosas, como las arañas, los perros, el ascensor, el miedo a volar, el miedo a conducir….. Decimos Soy Miedoso o Soy Miedosa, como si el miedo formara parte integrante de nuestro ser. Pero no es así. Los únicos miedos que si forman parte de nuestra genética son el miedo a los ruidos fuertes y el miedo a caer. El resto, esos miles y miles de miedos, son adquiridos.

Pero hay otros miedos, de los cuales no somos conscientes, que actúan de manera inconsciente y que al tener una intención positiva, de protección, creemos que es bueno hacerles caso. Estos miedos, nos van enviando mensajes, a través de nuestro diáologo interno. Anticipan el dolor que podría llegar a producirse. Por eso digo que detrás de estos miedos, hay una intención positiva, de protección. Pero ¿y todo lo que perdemos que? ¿Te proteges de algo que no sabes si ocurrirá? ¿Evitas arriesgar, avanzar, retarte y superarte por si acaso no consiguieras que tu apuesta sea ganadora? Te aseguro, que el único fracaso es no intentarlo. Por eso, uno de los miedos más paralizantes es un miedo que viene en dos versiones: Miedo al Fracaso – Miedo al Exito.

Ambos miedos nos impiden conseguir nuestros objetivos. Mayormente porque limitan nuestra toma de decisiones y nuestra acción enfocada a nuestras metas personales de progreso en cualquier ámbito de nuestra vida. El miedo es una emoción que produce, como efecto secundario, una parálisis para actuar hacia nuestras metas, hacia superar eso mismo que nos da miedo. El miedo, como solo está dentro de nuestra mente, es algo que nosotros podemos dominar, gestionar, cambiar.

 Reflexiona:

  ¿Qué te ha impedido hasta ahora hacer las cosas que deberías estar haciendo para conseguir alcanzar tus sueños?

 ¡Quizás ya has olvidado, incluso, cuales eran tus sueños!

Liberarse del miedo es la mejor decisión que uno puede tomar, si realmente quiere vivir su vida, si realmente quiere disfrutar de ser y hacer más durante su experiencia vital. Se puede. Y no es tan complicado. Si, requiere esfuerzo, un esfuerzo que solo tu puedes hacer, pero una vez hecho, tu vida se transforma de tal manera, hacia una experiencia mucho más positiva, que te darás las gracias una y mil veces por haberte arriesgado a superar tu miedo al fracaso o tu miedo al éxito. Tu vida, es ahora….¿sino, cuando?

Desde el Taller de Inteligencia Emocional, trabajo con las personas que desean mejorar su gestión emocional, que desean aprender a derrotar sus miedos, a cambiarlos por acciones, a poder dar esos pasos que no están dando.

Pide información sin compromiso!  coachingparaprotagonistas@hotmail.com

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

www.coachingprotagonistas.wordpress.com

¿Por qué nos exigimos ser perfectos?

 

 

 

Día tras día, me encuentro con clientes que me hablan del mismo problema. El querer hacer todo bien, el querer que todo sea perfecto, el querer tomar “la decisión” perfecta….

 

 

Así, con ese deseo o necesidad en sus mentes, se hayan atrapados en un bucle interminable, que les hace tener miedo a cometer un error, y por no cometer un error, se privan de aprender. 

 

Sabiendo que este miedo al fracaso, sabiendo que este miedo al error nos paraliza, ¿por qué aún nos seguimos autoexigiendo ser perfectos?


¿Qué te parece enfocarlo desde el lado de los “metaprogramas”?


¿Crees que tienes que cumplir un estandar?

¿Crees que tienes que ser tan bueno como…?

¿Crees que tienes que cumplir las expectativas da alguien?

¿Crees que los demás tienen que aprobar tu trabajo?

¿Necesitas que te digan que está bien para sentirte satisfecho?

¿Aunque te digan que está bien, no lo consideras así?

 

 

A veces, creemos que tenemos que cumplir un “estandard”, creemos que no ser como nuestra madre, o hermana, o como nuestro padre, es no ser bueno. Creemos que tenemos que llegar a satisfacer las expectativas de los demás. 

 

En relación a esto, las personas tenemos dos “metaprogramas” eso quiere decir, que funcionamos en dos programas distintos. El diferenciador y el igualador. 

 

El diferenciador: Está es la persona que le llegás con un 9.75 y en lugar de felicitarte por tan estupenda nota, lo primero que te dice es: ¿Qué fallo? ¿En qué te equivocaste?  Con lo cual, si hubieran sido 100 preguntas, el que hubieras respondido bien 97 preguntas y media, ha dejado de tener mérito, para solo resaltar el fallo, el error, la equivocación o falta. 

 

El igualador: Y están las personas que no se enfocan en lo malo, sino en lo positivo, en el conjunto, en el resultado global y son aquellas que te dicen: ¡Te felicito! ¿Estás contenta? Me alegra que estés satisfecha con tu resultado. 

 

Un padre, una madre, nuestra pareja, también son personas. Y también funcionan con metaprogramas. También son diferenciadores o igualadores. Si llevamos mucho tiempo con una persona diferenciadora, sentiremos que no llegamos nunca… Y si durante nuestra infancia tuvimos un padre o madre diferenciador, es normal que tengamos la sensación de no alcanzar nunca a satisfacer sus espectativas. Sobre todo, si nosotros, funcionamos en el meta programa de marco externo.

 

El metaprograma de Marco Interno, dice que una persona, para saber si ha hecho una cosa bien, necesita aprobarse a si mismo, necesita saber que puso su esfuerzo, que le dedicó el tiempo que quería y que ese proyecto necesitaba. Se aprueba, a través de sus propias consideraciones. 

 

En cambio, una persona que funciona con el metaprograma de Marco Externo, no estará satisfecha de su resultado hasta que no consiga la aprobación o el reconocimiento externo. 

 

Estos dos metaprogramas, (diferenciador/igualador) (marco interno/externo) son esenciales para trabajar con el perfeccionismo. Conocer si estamos o hemos estado influenciados por una persona diferenciadora, nos quita un peso de encima, nos ayuda a autoconocernos mejor y a aprobarnos a nosotros mismos, a decirnos: No, yo no era mala, yo no era la que no llegaba, sino que esa persona es una diferenciadora, y no es capaz de reconocer y ver lo que he hecho bien. Y el reconocernos como de marco externo, nos ayuda a ponerle fin a ese metaprograma. 

 

Trabajando en fijar como objetivo concreto el aceptarme como soy, aceptar que tengo permiso para cometer errores, aceptar que cometer un error no es cometer un delito, aceptar que sin equivocarme me condeno a no seguir creciendo, aceptar que los errores dan paso a aprendizajes necesarios en nuestra vida, aceptar que quien nunca se equivoca, es porque nunca hace nada…..  Aceptar que no necesito del reconocimiento de nadie, más que de mi yo interno. Si estoy en paz con mi vocecita interna, en que me he esforzado, en que me estoy esforzando, en que estoy dando lo mejor de mi, en que NO TENGO que ser perfecto, en que NO HAY NADIE PERFECTO, en que la perfección es dolorosa para quien la persigue…. entonces…. puedo pasar a dar esos pequeños pasos.

 

La única manera que podemos superar el miedo a cometer un error, es mirándolo a los ojos. Enfrentando aquello que nos atemoriza y asumiendo qué es lo peor que podría pasar. Cuando quien nos recrimina no ser perfectos es el otro, podemos ser más asertivos, comunicarle, de una manera asertiva, que somos humanos, que incluso tenemos derecho a cometer errores, que el único error es persistir en el error, pero no el haberlo cometido. Si tienes a tu lado a un diferenciador, paciencia, mucha paciencia y asertividad. Poco a poco, podrás conseguir que la relación mejore, que deje de hablarte como si fueras un error que camina…. Pero para eso, primero haz de cambiar tú, la manera de defenderte de sus ataques. 

 

El perfeccionismo duele en quien lo padece y en quienes están a su lado. Si no quieres hacerlo por ti, siempre puedes mejorar por los demás. 🙂 Tanto si tú eres el perfeccionista, como si lo es la persona con quien tienes conflictos, tú puedes emprender los cambios necesarios, y la relación mejorará. 


Viki Morandeira

Tu Coach Personal