cuentos con inteligencia emocional

Cuento: Crecer como un Arbol

Comparto con ustedes, uno de los cuentos de mi libro A ti te Cuento, que pueden ver en este enlace y pedirlo tanto en papel como en ebook. 

Aquí va, espero que les guste!

 

 

 

Para mí, no hay mayor placer que dormir una siesta,

sobre el cesped y bajo un árbol. Les dejo un cuento

de mi autoría, para entender a los árboles y aprender

de ellos…


Un día, caminando para buscar un árbol que me cobijara, encontré dos

que estaban juntos. Uno era pequeño y parecía un poco enfermo, eran

de la misma especie y no me preguntes porque lo se, pero tuve la

sensación que habían sido plantados el mismo día. El otro, era mas

frondoso y parecía tener mas que compartir, los toque a los dos y

finalmente me recosté a la sombra del mayor.


En unos minutos, comencé a escuchar unas quejas…


Siempre igual..

Cada día tengo que aguantar el mismo desprecio…

La gente es muy egoísta, solo buscan su comodidad…

El constante sonido quejumbroso ceso de pronto, cuando se escucho

otro sonido, mas profundo, calmo y relajante.


Era algo así como ..

Eres hermoso, igual que yo, porque venimos de la misma semilla. Si tu

quisieras tendrías a mas gente cobijada bajo tu sombra.

 

Si, pero la culpa es tuya. Si tu no estuvieras ahí, me elegirían a

mi, eso ya lo se.


Mientras no te hagas responsable de ti mismo, encontraras siempre a

quien culpar por tu falta de decisión y por no llegar tan alto como

puedes llegar.

 

Claro, pero de todos modos es tu culpa, tienes raíces mas grandes y

consigues mas agua y nutrientes que yo…

 

Y cambiando el tono, de quejumbroso a ligeramente humilde pregunto

Dime, como lo has hecho?

 

Cuando nuestras semillas viajaban juntas por el aire y caímos juntos

en esta ladera, comprendí que tenía una responsabilidad , para llegar

a sobrevivir debía buscar agua, formar raíces y asentarme. Luego, una

vez conseguido esto, no me conforme con ser responsable y descubrí que

tenia una misión… Crecer y crecer hasta donde da mi potencial. Por

eso, mi tarea diaria es estirar un pocos mas mis raíces, buscar nuevas

aguas, alimentarme mejor… Y así , cuanto la gente agradece mi

esfuerzo sentandose a mi sombra, vuelvo a aprender cada día que estoy

aqui por esa misión, y con renovadas fuerzas y alegría, agradecido,

vuelvo a estirar mis raíces un poco mas allá, mas profundo,

experimentando nuevas aguas que me ayudan a seguir creciendo,,, así lo

hago.

 

Como lo has hecho tu?

Yo cuando caímos aquí, vi que la tierra era fértil, que cada tanto

caía algo de lluvia y eso me proporcionaba alimento. Te veía a ti

esforzarte, estirarte para llegar mas lejos, y te tache de ambicioso.

En cambio, yo me quede recogiendo cómodamente el agua que llegaba a

mis raíces. Como cada tanto llegaba. No necesite esforzarme.

Ahora, ya mis raíces se han endurecido y atrofiado y por mas que lo

intento no crecen como las tuyas.

 

Si dejaras de mirarme, y aprendieras que triunfar es superarse a

uno mismo y no ganar a los demás, creeme, llegarías mas lejos.

 

Una brisa suave y húmeda me despertó. Había dormido plácidamente

hasta que una lluvia de primavera estaba dando su primer aviso..,

 

Pasados unos años, volví a esa pradera, y me asombro ver dos árboles

casi iguales, bellos, con sombra y estupendo aspecto. Al sentarme

apoyado junto al tronco del que era ligeramente pequeño, recordé un

sueno que tuve una vez sobre dos arboles

 

Y al recordar aquel sueño, me dije a mi misma… Que tontería

de sueño!!!

Los arboles siempre crecen hasta el máximo de su potencial, solo los

hombres nos conformamos y acomodamos para luego quejarnos y culpar a

los demás de nuestro destino…

 

Me recosté y volví a echarme la siesta.

 

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

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Cuento: El círculo del odio

Un cuento para recordar cuando te encuentras dentro del círculo, y para que recuerdes que tú decides cuando quieres salir de él.

Un importante empresario, estaba enojado y regañó al director de uno de sus negocios. El director llegó a su casa y gritó a su esposa, acusándola de que estaba gastando demasiado porque había un abundante almuerzo.

La señora, gritó a la empleada, que luego de la regañina, rompió un plato y dió una patada al perro porque la hizo tropezar.

El animal salió corriendo y mordió a una señora que pasaba por allí. Cuando ella fue a la farmacia, para hacerse una curación, le gritó al farmacéutico porque le dolió la aplicación de la vacuna. Este hombre, llegó a su casa y le gritó a su  madre, porque la comida no era de su agrado.

La señora, manantial de amor y perdón, le acarició la cabeza mientras le retiraba el plato y le decía:

“Hijo querido, te prometo que mañana haré tu comida favorita. Trabajas mucho, estás cansado y hoy precisas una buena noche de sueño. Voy a cambiar las sábanas de tu cama por otras bien limpias y perfumdadas, para que puedas descansar bien. Mañana te sentirás mejor”

Lo besó y abandonó la habitación, dejándolo solo con sus pensamientos. En ese momento, se interrumpió el círculo del odio, al chocar con la paciencia, la aceptación, la dulzura, el perdón y el amor.  

Porque tú siempre puedes decidir terminar una discusión, porque no importa el tamaño de la ofensa, hace más daño continuar la pelea. Somos nosotros quien podemos dar el primer paso, para que el círculo del odio se apague, para que la llama de la ira se extinga. Aceptando que el otro puede tener un mal día y que su actitud no es algo personal contra nosotros. 

 En el taller online de Inteligencia Emocional para la acción, trabajamos una semana entera en la correcta gestión de la ira. Tu cambias tu actitud y el mundo cambia a tu alrededor. 

Si quieres aprender Inteligencia Emocional, consúltame.

En nuestras relaciones personales muchisimas veces no somos conscientes de seguir alimentando el círculo del odio. Cuando escuchamos al otro desde nuestra necesidad de que nos comprenda y no actúe con ira, sentimos dolor y eso sigue alimentando nuestra necesidad de defendernos, de atacar, o de expresar esa ira con otras personas. En cambio si buscamos comprender por qué se siente así, si escuchamos sus palabras para comprender qué nos están diciendo de ellos mismos, en lugar de personalizar su ataque, podremos calmarnos, actuar con inteligencia emocional, con empatía y así evitar que el círculo del odio siga creciendo y nos tenga a los dos dentro.

No importa lo que hagan los demás. Si tu cambias, ellos cambiarán para adaptarse. Si tu actúas con serenidad, día tras día, pronto verás los resultados.

Recuerda, dos no discuten si uno no quiere. Puede que la persona con la que estás discutiendo internamente tampoco quiera discutir, pero no sabe como controlar sus emociones, no sabe como gestionar su frustración, su ansiedad, su rabia… aún así, tu puedes ayudar a que la situación no se convierta en un conflicto si permaneces en calma, si te alejas de sus expresiones de ira y no las asumes como un ataque personal hacia ti.

Piensa: Lo que los demás hacen o dicen nos habla de ellos. Busca entender ese lenguaje que no se te está expresando con palabras. Con paciencia y dándole y dándote el tiempo necesario, mejoraran ambos en comunicación efectiva, en comunicación emocional. Recuerda, el primer paso  para comunicarse es comprender. Si personalizamos, no estamos comprendiendo al otro.

Tanto en el taller de Comunicación Asertiva, como en el taller de Inteligencia Emocional podemos trabajar estos aspectos tan importantes para ser más felices con las personas que más queremos. Mejorar nuestra inteligencia emocional y nuestra asertividad tiene como beneficio ser personas mucho más felices. Si realmente quieres dejar de quejarte de los demás y ser más feliz, ya lo sabes. Asume tu parte de responsabilidad, aprende, mejora. Los demás lo harán a su ritmo.

 

Viki Morandeira

 

Cuento: Autobiografía en 5 Capítulos

El hombre, tropieza dos veces con la misma piedra. Esta frase célebre, que decimos casi sin pensar, es una realidad que ocurre a lo largo de nuestra vida muchas veces. Volvemos, una y otra vez, a repetir conductas que son tropiezos. Volvemos una y otra vez, a repetir patrones, paradigmas, que no nos dan el resultado que esperábamos. Y aun así, volvemos a caer. Claro que no siempre es así. Pero para ello, necesitamos frenar nuestro ritmo acelerado de vida, analizar qué ha ocurrido, porqué las cosas no han salido como esperábamos, qué podemos hacer, de manera diferente, para conseguir un resultado diferente.

A menudo, las situaciones que nos incomodan, que nos duelen, son nuestros “hoyos”. Día tras día y semana tras semana transitamos la misma línea de pensamientos y volvemos a caer en nuestro “hoyo”. Ese diálogo interno, con uno mismo, se repite como se repite un recorrido que caminamos día a día y que al final, acaba con nosotros cayendo dentro de ese hoyo.

Si en tu vida no estás consiguiendo los resultados que deseas, es probable, que tengas delante las mismas piedras de siempre….. Si en tu día a día, tu diálogo gira en torno a las mismas situaciones, con las mismas personas, doliendo sin poder hacer nada, es el momento de pensar si no hay otro camino….

Te dejo este bonito cuento para reflexionar sobre esto.

AUTOBIOGRAFÍA EN CINCO CAPÍTULOS
de Nyoshul Khenpo
1
Bajo por la calle.
Hay un enorme hoyo en la acera.
Me caigo dentro,
Estoy perdido… impotente.
No es culpa mía.
Me tardo una eternidad en salir de allí.
2
Bajo por la misma calle.
Hay un enorme hoyo en la acera.
Hago como que no lo veo.
Vuelvo a caer dentro.
No puedo creer que esté en ese mismo lugar.
Pero no es culpa mía.
Todavía me tardo mucho tiempo en salir de allí.
3
Bajo por la misma calle.
Hay un enorme hoyo en la acera.
Veo que está allí.
Igual caigo dentro… es un hábito.
Tengo los ojos abiertos.
Sé donde estoy.
Es culpa mía.
Salgo inmediatamente de allí.
4
Bajo por la misma calle.
Hay un enorme hoyo en la acera.
Paso por el lado.
5
Bajo por otra calle.
Este hermoso cuento tibetano nos muestra como la reflexión puede traernos poco a poco la sabiduría al llegar a darnos cuenta de ese hoyo, de esas conversaciones infructíferas, de esos diálogos internos, de esas situaciones repetidas en las que caemos una y otra vez, en las que nos mantenemos caminando por esas pautas de conducta fijas y repetitivas. En nosotros está despertar y permitirnos sentir el anhelo de librarnos de ellas, (de esquivar el hoyo en la acera). Naturalmente, podemos recaer alguna vez, pero poco a poco podemos deshacernos de ellas y cambiar, (hasta bajar por otra calle).

En nosotros está seguir cayendo en los mismos hoyos, tropezar con las mismas piedras o elegir caminos, actitudes, conductas, opciones diferentes.

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

www.facebook.com/viki.morandeira

Cuento: Aguila o Pato

 

Rodrigo estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto.

Cuando un taxista se acercó, lo primero que notó fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chofer bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salió del auto, dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi.

Le alcanzo un cartón plastificado y le dijo: yo soy Willy, su chofer. Mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión.

 

 

 

Después de sentarse, Rodrigo leyó la tarjeta: Misión de Willy: “Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera mas rápida, segura y económica posible, brindándole un ambiente amigable”

 

Rodrigo quedó impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, limpio sin una mancha.

 

Mientras se acomodaba detrás del volante Willy le dijo, “Le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado”. Rodrigo bromeando le dijo: “No, preferiría un refresco” Willy sonrío y dijo: “No hay problema tengo un hielera con refresco de Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja”. Casi tartamudeando Rodrigo le dijo: “Tomaré la Cola dietética”

 

Pasándole su bebida, Willy le dijo, “Si desea usted algo para leer, tengo Etiqueta Negra, Caretas, El Comercio y Selecciones”

 

Al comenzar el viaje, Willy le pasó a Rodrigo otro cartón plastificado, “Éstas son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si desea escuchar la radio”

Y como si esto no fuera demasiado, Willy le dijo que tenía el aire acondicionado encendido y preguntó si la temperatura estaba bien para él. Luego le avisó cuál sería la mejor ruta a su destino a esta hora del día.

 

También le hizo conocer que estaría contento de conversar con él o, si prefería, lo dejaría solo en sus meditaciones.

 

“Dime Willy, le pregunto asombrado Rodrigo- siempre has atendido a tus clientes así?”

Willy sonrió a través del espejo retrovisor.

 

“No, no siempre. De hecho, solamente los dos últimos años. Mis primero cinco años manejando los gasté la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas. Un día escuché en la radio acerca del Dr. Dyer un “gurú” del desarrollo personal. El acababa de escribir un libro llamado “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. Dyer decía que si tú te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás, muy rara vez no se te cumplirá. El decía: Deja de quejarte. Sé diferente de tu competencia. No seas un pato, sé un águila. Los patos sólo hacen ruido y se quejan, las águilas se elevan por encima del grupo”.

 

“Esto me llegó aquí, en medio de los ojos”, dijo Willy. “Dyer estaba realmente hablando de mi. Yo estaba todo el tiempo haciendo ruido y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Miré alrededor a los otros taxis y sus choferes, los taxis estaban sucios, los choferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios”.

 

“Se nota que los cambios te han pagado”, le dijo Rodrigo.

“Sí, seguro que sí”, le dijo Willy. “Mi primer año de águila dupliqué mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reservación a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos, consigo un amigo taxista águila confiable para que haga el servicio”.

 

Willy era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal.

Posiblemente haya contado esta historia a más de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería.

 

Willy el taxista, tomó una diferente alternativa :

El decidió dejar de hacer ruido y quejarse como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.

 

No importa si trabajas en una oficina, en mantenimiento, eres maestro, Un servidor publico, político, ejecutivo, empleado o profesionista, ¿Cómo te comportas? ¿Te dedicas a hacer ruido y a quejarte? ¿Te estás elevando por encima de los otros?

Recuerda: ES TÚ DECISIÓN Y CADA VEZ TIENES MENOS TIEMPO PARA TOMARLA

 

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

www.vikimorandeira.tk

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