Emociones tóxicas ??

En el primer programa de la 5º temporada de Optimistas en Acción, en Radio Lucena, hemos empezado hablando sobre las emociones y su posible toxicidad.

¿Las emociones negativas son tóxicas?

emociones toxicas

Empecemos por el principio, haciendo una pequeña diferencia entre emoción y estado emocional o sentimientos. ¿Una persona que tiene depresión puede reír? Si, por supuesto, porque puede sentir alegría, esa emoción, de manera puntual, porque ocurre una situación concreta, pero pasados unos momentos, su mente vuelve al estado emocional en el que se encontraba. Una emoción se siente en un instante. Un estado emocional se “vive” día a día.

Bien, una vez que hemos hecho esta diferencia, aún nos queda hacer otra. ¿El miedo es malo? ¿Es la soledad una emoción negativa? ¿La ira es dañina?

Las emociones, en si mismas, no son negativas, no son tampoco buenas o malas, simplemente es algo que experimentamos, algo que sentimos. Lo que puede ser malo es el resultado que conseguimos al tomar una decisión, dar un paso o no darlo, tras la situación que originó esa emoción.

Un poco de ansiedad, en los momentos previos a una carrera, por ejemplo, hace que nuestro cuerpo tenga una mayor dosis de adrenalina y que el desempeño físico pueda ser mejor. Un exceso de ansiedad inunda nuestra sangre con hormonas como el cortisol que en dosis altas o constantes produce daños a nuestro cuerpo.

Como decía aquella frase en el templo de Delfos: Nada en exceso.

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Podemos sentir ansiedad cuando nuestra mente supone que algo nos amenaza. Pero la ansiedad se vuelve tóxica cuando se apropia de nuestro día a día y nos hace ver todo negro, nos llena de negatividad, logrando que nos desanimemos y que tengamos otras emociones asociadas, como la tristeza, el miedo, la inseguridad…

¿Cómo crees que será tu futuro? ¿Llevas tiempo pensando que todo te va mal?

Somos seres emocionales. Si simplemente fuésemos como los animales, solo tendríamos ansiedad ante la posibilidad de ser devorado por un depredador, y al instante siguiente en el que el animal amenazante desapareciera de nuestra vista, volveríamos a un estado emocional de relajación. Pero… ¡menuda suerte la nuestra! ¡Tenemos una mente que piensa! Una mente que puede imaginar, soñar, fantasear, viajar al futuro…. Con tan mala suerte que a veces solo imaginamos que lo peor es lo que nos va a ocurrir. A veces dan ganas de ser más animal y menos humano…. ¿No crees?

Las emociones tóxicas van dejando en nuestro cuerpo hormonas que no tienen efectos positivos cuando permanecen en nuestro torrente sanguíneo durante días, semanas, meses, ¡¡o años!!

Supongo que por algo dice aquella frase: No hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista. ¿Conoces a alguien que haya vivido 100 años con ansiedad, con angustia, con depresión? Yo no. Te lo aseguro. Incluso los científicos han investigado la toxicidad de las emociones, y han llegado a la conclusión de que las personas optimistas viven más que aquellas que permanecen por largos períodos de tiempo en estados emocionales que le hacen ver la vida como algo desastroso.

Tus problemas, los míos, los de todos, además de ser temporales, no son problemas. Un problema solo existe cuando alguien (tú o yo) lo etiquetamos como tal. ¿Aprender a conducir es un problema? Pues no para todos, para algunos puede ser algo emocionante, genial, fantástico!

Vive y piensa en el presente. Hoy es el único día que estás viviendo y el momento presente el único instante en el que puedes hacer algo o no hacerlo. ¿Te sientes desanimado? Emprende algo. Por pequeño que sea. No te quedes dando vueltas y vueltas en tu dolor, en aquello que aún no ocurrió o en lo que ya no puedes cambiar. Sal a caminar, date una ducha, cocina un pastel, mira el atardecer, lee un buen libro… haz lo que plazca, cualquier cosa, cualquiera, de verdad, con tal de que no te quedes ahí, como si fueras un cerdo que se pasa el día en el barro dando vueltas y vueltas.

¿Qué te genera ansiedad? Párate frente a esa realidad. Intenta no ver las cosas peores de lo que son. Piensa en tu pasado, en momentos difíciles que tuviste que vivir. ¿Los has superado? ¿Sigues vivo a pesar de aquello? Estoy segura que tendrás más de un recuerdo en el que esa ansiedad pasó y todo salió bien. ¿Verdad? Ahora es el momento de cambiar tu estado emocional, de elegir superar un bajón, de dar un puñetazo sobre la mesa y decirte: Basta. Hoy Elijo Sentirme Bien.

No te digo que elijas sentirte Fantástico, porque es difícil pasar de estar en lo más hondo a estar de lo más alto sin que nuestra mente se alborote. Pero por lo menos, solo por hoy, elije sentirte bien. Y mañana, puedes elegir sentirte Muy Bien. En una semana, puedes cambiar tu automensaje y sentirte Estupendamente. Y por qué no …. Puedes empezar ahora mismo una búsqueda de vocabulario emocional…. La Alexitimia es la falta de variedad en nuestro vocabulario emocional y eso hace que no podamos definir muy bien como nos sentimos…. ¿Te animas? Puedes dejar aquí mismo, aquí abajo, en los comentarios, las palabras positivas que se te ocurran para expresar cómo te sientes.

A las emociones tóxicas, plántale cara.

Recuerda, que las emociones no son para juzgarlas, ni para ocultarlas…. Las sentimos porque algo ocurre, porque somos seres humanos y punto.  Si estás pasando por una difícil situación de pareja, es normal que te sientas triste, mal, con angustia… aun así, esto será temporal. Respira, pon tu espalda más derecha, mira ligeramente hacia arriba y llena tu cabeza de positividad. ¿A que no puedes estar triste y feliz al mismo tiempo? No, no puedes, te lo aseguro. Y si no me crees…. Intenta cantar la canción más alegre y divertida que conozcas y luego me cuentas si te has sentido triste…. ¡Animo! Todo tiene solución, hasta que nos toque marcharnos de esta tierra y les tocará a los demás seguir encargándose de vivir, reír y preocuparse.

Si necesitas cambiar tu estado emocional, adquirir inteligencia emocional, ser más feliz, no te quedes de brazos cruzados. Podemos hacerlo juntos.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

La Confianza no es un Acto de Fe sino el Resultado de una Acción

fundamentos de pnlQuizás pienses que eres una persona tímida, vergonzosa, incapaz de hablar en público, con dificultades para hablar en una reunión con tus propios compañeros de trabajo, que no eres extrovertido, extrovertida….  Quizás no sepas como superar la ansiedad que te produce tener que estar en determinadas situaciones…. Quizás creas que necesitas superar la timidez o que tengas algún tipo de fobia social…. Quizás sientas que te falta confianza para hacer algunas cosas… Quizás creas que es una cuestión de falta de autoestima.

Y también es probable que te digas a ti mismo, a ti misma, que “tienes que creer más en ti”, que necesitas aprender como creer en uno mismo, como creer en una misma … Y posiblemente te hayas convencido que tener confianza es un acto de fe, que quienes hablan en público lo logran porque tienen fe en si mismos…. O que las personas extrovertidas, desenvueltas, nada tímidas lo son porque tienen una alta autoestima y tienen fe en ellas…

¿Y si no fuera así? Te digo que no es así. La timidez no es un estado “perpetuo”, no es una cadena que te mantiene aprisionado a la incapacidad para enfrentarte a determinadas circunstancias. No es una cuestión de fe, te lo repito, sino una cuestión de Acción.

Lo que necesitas es AUTOCONFIANZA y no convertirte forzadamente y forzosamente en alguien que no eres. Poder hablar frente a las personas de tu trabajo no es cuestión de ser introvertido o extrovertido, sino de ENTRAR EN UN ESTADO DE AUTOCONFIANZA en el que puedas sentirte a gusto.

¿Cómo se hace? Pasando primero por sentirte incómodo.

Imagínate que la confianza está al otro lado de un río. Tú estás en una orilla, el agua corre por el río y la confianza está del lado de enfrente. Para llegar hasta allí no tienes que convertirte en río, ni tienes que convertirte en orilla. Simplemente tienes que DECIRTE A TI MISMO, NECESITO MOJARME PARA TENER CONFIANZA. Una vez que te metas en el río, tendrás miedo, inseguridad, porque no conoces las corrientes ni la fuerza del agua, ni su profundidad. Pero a medida que vas dando pasos, que vas avanzando, vas comprobando que puedes hacerlo, que no era tan terrible como lo imaginabas, o que a pesar de la fuerza del agua puedes ir dando un paso tras otro. . Y llegas al otro lado.

Recuerda… ¿tienes en tu mente situaciones que antes te resultaban incómodas, donde no te sentías a gusto y que ahora no son un problema para ti? ¿Cómo llegaron a no ser más un problema? A base de repetirlas y de sentirte seguro.

Así mismo irás aumentando tu tranquilidad y tu confianza delante de la gente, mojándote, enfrentándote a que las primeras veces no serán perfectas,  a que te dará miedo y que NO ES MALO. Y nuevamente volverás a meterte en el río, esta vez con más confianza, porque ya sabes que no te tapa, y llegaras a la otra orilla. Y nuevamente volverás a meterte en el río, ya conoces la profundidad, y con cada nuevo cruce aprenderás a reconocer las corrientes, aprenderás a reconocer como influyen las estaciones en el caudal del agua, y con cada nueva repetición tendrás más datos y eso te dará más tranquilidad, así hasta hacerte un experto!!!! Has entrado en acción y eso te ha dado información. La información te ha quitado el miedo.

LA CONFIANZA NO ES INNATA. La confianza en uno mismo se construye avanzando, mojándote, repitiendo aquello que nos causa problemas hasta que se convierte en una más de nuestras habilidades.

Quizás el planteamiento está equivocado. El miedo no es algo que tengas que superar, y que desaparecerá por completo, sino algo que te ayuda a escuchar lo que aún no sabes hacer del todo bien. No tienes que buscar convertirte en una persona sin miedos, sino en alguien capaz de sentir confianza, alguien en quien te conviertes a base de práctica, de experiencias repetidas de la misma situación.

¿Sabes? ¿Ya te lo habré contado? No me acuerdo!!! Pero bueno, ahí va otra vez si ya te lo había contado. Cuando escribí mi primer libro sabía que necesitaba enfrentarme a mi miedo a hablar en público, a ponerme ROJA COMO UN TOMATE cuando estaba delante de la gente. Eso formaba parte de mi y no luchaba contra eso, sino que lo acepté. Y al aceptarlo, pude decidir cómo lo enfrentaría. Así que me inscribí en una Asociación de Escritores y amantes de la Literatura que había en mi ciudad. Tenían una lectura poética y me apunté a leer. NO tenia que hablar, sino leer. Y ese sería mi primer paso. Así lo hice, me puse roja, temblaba como un papel, tuve miedo y estaba con el corazón acelerado. Pero nada pasó. Me metí al río y el agua no me arrastró, llegué a la orilla opuesta, exhausta y temblando, pero acabé mi poesía. Luego, me enfrenté a otro reto, dar una entrevista en una radio. Y mientras esperaba, con mi recién “parido” libro en la mano, mi mente se ahogaba en preguntas que me atormentaban. ¿Y si tartamuedo? ¿Y si me quedo en blanco? ¿Y si no se que responder?

En ese instante en el que tomé conciencia de mis pensamientos, me respondí a esas preguntas que me instalaban en el miedo y la falta de confianza de la siguiente manera:

  • ¿Y si tartamuedo? Por qué vas a tartamudear? ¿Alguna vez has tartamuedado? No creo que vaya a ocurrir hoy si no te ha ocurrido nunca.
  • ¿Y si me quedo en blanco? Si te quedas en blanco, estás delante de una profesional que lleva 25 años en la radio y que ha hecho miles, decenas de miles de entrevistas y ha sabido sortear esa situación sin que fuera el fin del mundo. Si te ocurre, deja todo en manos de ella que ella lo resolverá.
  • ¿Y si no se qué responder? ¿Quién ha escrito este libro? ¿Acaso no has escrito tú tu libro? Cualquier cosa que te pregunte sobre tu libro sabrás responderla, porque lo has escrito tú.

Escuché mis miedos y no los alimenté. Escuché mis miedos y los respondí no tomándome las cosas peores de lo que eran en realidad. Y así pude relajarme, respirar y sentarme frente al micrófono.como ser más optimista

Cuando acabó la entrevista, luego de media hora, la presentadora puso música y nos pusimos a hablar un momento. Me agradeció la entrevista y me preguntó si quería tener un espacio semanal en la radio, para hacer un programa de coaching!!!!!  ¡¡¡¡Tan mal no lo había hecho al final!!!! Y en un par de semanas, al llegar octubre, empezaré el 5to año de mi programa de radio.

 

La vida nos da oportunidades, SIEMPRE, y no es quien somos lo que determina que aprovechemos o no esas oportunidades. NO pude aprovecharlas por ser extrovertida, por saber hablar en público, por tener confianza plena en mí, por ser una experta oradora. NO. Pude aprovecharlas porque MI META ERA PRESENTAR MI LIBRO, y para hacerlo, un paso más era hablar en público. NO era mi meta, sino un paso más. Piensa en tener confianza en ti mismo como un paso hacia una meta mayor. ¿Cuál es tu meta para la que hablar en público es necesario? ¿Cuál es tu meta por la que quieres ganarle la batalla a la falta de confianza? ¿Qué quieres conseguir para lo que necesitas dejar de actuar con timidez?

como vencer la timidezNo me considero una persona extrovertida, ni soy el alma de las fiestas!! Me gusta pasar desapercibida, me siento a gusto en el anonimato. Pero eso no impide que pueda ponerme delante de 50 personas y dar una charla disfrutando de ese momento. Cuando la confianza es un estado en el que nos adentramos y no una condición que creemos tener o no tener, se hace mucho más sencillo adentrarnos en ese estado cuando la ocasión lo requiere. Recuerda, no es una cuestión de fe, no tienes que decirte: Tengo que creer en Mi, lo que necesitamos hacer es entrar en acción y dar los primeros pasos aunque no creamos del todo en nosotros mismos. La acción da resultados. Compruébalo.

Viki Morandeira 

Tu coach personal

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