El Cuento del Martillo

cuento del martillo

Me encantan los cuentos. Por algo los han inventado en la antigüedad, y por algo se han ido transmitiendo oralmente desde tiempos inmemoriales. Un cuento es sabiduría condensada. Un cuento es una enseñanza que “entra” sin resistencias.

Si, porque al escuchar el cuento, al leerlo, no estamos recibiendo una “lección de vida” por parte de una persona, al escuchar ese cuento, esa persona no nos está diciendo:

-Tu lo haces muy mal, mira, lo que deberías hacer es esto.

Cuando alguien llega y nos quiere dar un consejo, corregir, pero no le hemos pedido nada, nuestra mente se defiende poniendo resistencia, rechazando esa enseñanza.

Por eso han surgido los cuentos. Porque para nuestros problemas siempre hay solución, otros ya han pasado por lo mismo, casi por lo mismo, y han sabido sobreponerse, remediarlo. Esa sabiduría, se ha “guardado” en un cuento. Se ha disfrazado de relato para vencer las resistencias de los sabelotodos que no han sabido decir: ¿me ayudas con esto?

El cuento surge del respeto del sabio. Porque es una manera de no actuar como el hombre del cuento de la Mariposa y el Hombre.  Porque es una manera de respetar al otro sin caer en la falta de empatía. Un cuento es la manera de decirle al otro: aquí tengo una solución para tu problema, aquí te la dejo, si entiendes el cuento será porque estabas listo para recibirlo. Si no lo comprendes, será porque tengo que esperar a tu lado, amablemente, hasta que seas tú quien descifre su moraleja.

Si has llegado hasta aquí, permíteme compartir contigo un cuento hermoso. Un cuento que nos muestra como a veces, desde nuestra mente, creamos realidades inexistentes que nos generan dolor.

Aquí va:

El Cuento del Martillo

Un hombre desea colgar un cuadro. El clavo ya lo tiene, pero le falta un martillo. Su vecino tiene uno. Así pues, nuestro hombre decide pedir a su vecino que le preste su martillo.
Pero le asalta una duda: ¿Qué? “¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizás tenía prisa. Pero quizás la prisa no era más que un pretexto, y realmente abriga algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no le he hecho nada; algo se le habrá metido en la cabeza. Si alguien me pidiera prestada alguna de mis herramientas, yo se la dejaría sin dudarlo. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede negarse uno a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como este le amargan a uno la vida. Y luego, todavía se imaginará que dependo de él. Y sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo”
Así, nuestro hombre sale precipitado a casa del vecino, toca el timbre, a duras penas espera que se abra la puerta y, antes de que el vecino tenga tan sólo tiempo de decir “Buenos días”, nuestro hombre le espeta furioso: “¡Quédese usted con su martillo, so penco!”
Desconozco el autor del cuento. Pero , ¿a qué es fabuloso?
La sabiduría condensada en tan escasas líneas es demoledora.
¿Cómo tu análisis de las situaciones puede estar cargada de prejuicios?
¿Había realmente un conflicto, o lo ha creado tu mente?
¿Has dado por ciertas muchas cosas sin apenas cuestionarlas?
¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿Tienes conflicto con alguien porque le has prejuzgado, o le has prejuzgado y eso te ha llevado a tener un conflicto?
¿Te complicas tu mismo tu realidad con los demás?
¿De quien depende el “clima mental” con el que te relaciones con los demás?
¿Das por válidas algunas presunciones sobre la conducta de los demás?
Esto me recuerda a otro cuento, que si bien es algo “machista”, no deja de ser realidad muchas veces.
Nos hacemos la película. El amigo del cuento, a partir de un pensamiento. ¿y si no quiere prestármelo? teje una historia plagada de suposiciones, prejuicios, fantasías. Y a nosotros nos ocurre muchas veces esto cuando ante las reacciones inesperadas de los demás, empezamos a hacer conjeturas….
¿Y si le pido a mi pareja ir al cine y no quiere ir? Puff…. nos montamos ahí una película más larga que la que íbamos a ir a ver al cine!!! Sin duda!!! Pero la nuestra, encima, no tiene final feliz. La nuestra acaba como el cuento del martillo, descargando la rabia que nosotros mismos hemos alimentado en nuestra mente al imaginarnos por qué los demás no hacen lo que nosotros esperamos que hagan….
Nos inventamos las cosas. Nos las creemos y encima dejamos que eso que nos acabamos de “fabular” nos cambie el ánimo e incluso determine como nos comportamos con el otro, llegando a deteriorar nuestras relaciones.
Ya me dirás, el pobre vecino puede que ahora en lugar de abrir la puerta con total tranquilidad, tras el incidente, ahora escudriñe la mirilla por miedo a que su vecino haya decidido reparar algo más en su casa…  🙂
Si necesitas algo, pídelo.
Acepta que los demás pueden decir que no.
Agradece, sea un si o un no, el tiempo de la persona a quien le has hecho la petición.
y recuerda. Cuando vayas  a pedir algo, dale siempre al otro la certeza de que un no por su parte no será tomado en cuenta, no será castigado con un enfado, no será motivo para rechazarle. Hay muchas personas, que sufriendo de “miedo al rechazo” y con una conducta falta de asertividad, se sienten obligados a decir que si cuando en realidad deseaban ejercer su derecho a decir que no.
Si esto te que has leído te provoca sufrimiento en tus relaciones personales, hay solución. Pide ayuda. Que como dice aquel tango, El que no llora no mama.

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

Pensamientos Distorsionados: Culpabilidad

Cuando algo ocurre, y puede ser culpa de alguien, al encontrar al culpable, nuestra mente se queda satisfecha.  Cuando una amiga está sufriendo…. alguien tiene que ser el culpable. Si te sientes solo, ofendido o atemorizado, tu mente seguro que tiene los culpables que te causan estos sentimientos. A menudo, las personas, se enfadan, porque esperan de los demás un determinado comportamiento, esperan que estas personas (pareja, hijos, jefe, compañeros de trabajo, padres, etc) cumplan sus expectativas. Se enfadan porque los demás son culpables por no ser o no comportarse como “deberían” comportarse. Pero a menudo, olvidamos decirle al otro, lo que esperamos de él. Pretendemos que lean nuestros pensamientos, que sepan en todo momento lo que necesitamos, lo que deseamos, lo que queremos que hagan….

Si nos sentimos tristes, deberían saber porque.

Si nos mostramos enfadados, deberían saber qué es lo que han hecho mal y rectificarlo.

Si nuestra pareja no está cariñosa con nosotros, nos enfadamos y ni tan siquiera le decimos cuáles han sido nuestros motivos…..

La mayoría de las veces, tener este tipo de pensamos, creer que son los demás quienes nos están fallando, nos incapacita para resolver las situaciones. Pero generalmente, ha sido por no dejar claro lo que esperamos del otro.

Otras veces, este tipo de pensamiento irracional o automático, nos dice que esa persona es culpable por como nos sentimos nosotros, lo responsabilizamos de decisiones o acciones que en realidad son de nuestra responsabilidad.

Cuando no sabemos decir que no, y otra persona siempre nos está pidiendo favores…. generamos en nosotros un sentimiento negativo. Creemos que el otro es culpable por “abusar de nuestra bondad”, y por lo tanto, culpable de nuestros sentimientos, cuando en realidad, es nuestra responsabilidad saber decir que no, cuidar de nuestros deseos y necesidades, y defenderlos con una conducta asertiva delante de los demás.

Con este tipo de pensamiento, podemos inferir, que alguien está siempre haciendo algo a otra persona, y que ésta, no tiene la responsabilidad de expresar sus necesidades, sus expectativas, decir que no o decidir si quiere ir a algún lugar o no.

Otras veces, no cargamos la culpa contra los demás, sino sobre nosotros mismos. Nos culpamos por no haber adivinado los pensamientos del otro, nos sentimos culpables por haber generado una discusión, nos llamamos incompetentes, equivocadas…..

Preguntas de Coaching para Pensamientos Distorsionados

Si crees que tus sentimientos dependen de lo que han hecho (o no) los demás, si dependen de lo que han dicho (o no)….. prueba hacerte estas preguntas.

¿Qué es lo que le estoy pidiendo que haga?

¿Sabe esta persona que yo espero eso de ella?

¿Qué no le he dicho?

¿Puedo cumplir las expectativas de todos a todas horas?

¿Acaso los demás pueden saber qué necesito a cada hora del día, de cada día, cuando yo mismo soy consciente de que mis necesidades cambian, como las de cualquiera?

¿Me estoy sintiendo mal por algo que era mi responsabilidad decir que no quería hacer, cargando con la culpa de mi falta de asertividad al otro?

Ya sabes…. la próxima vez que pienses que alguien es culpable de tus sentimientos negativos, mira un poco hacia atrás y analiza de donde viene la situación. Es más sano buscar cuales han sido nuestras acciones o nuestras decisiones que nos han llevado a determinada situación. Cada uno es responsable de su vida y tú, de la tuya.

Te dejo los enlaces a otros tipos de pensamientos distorsionados.

Falacia del Cambio

Si quieres profundizar en la mejora de tu Comunicación Interpersonal, y muchos más aspectos de la comunicación, podemos hacerlo online, trabajar tus pensamientos distorsionados, concretos, mejora tu vida y tus relaciones.

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

 

Conductas Asertivas

Conductas Asertivas

Para poder saber si somos o no Asertivos, vamos a echar un vistazo a las caracteristicas de los tres tipos de comportamiento.

Pasiva, Agresiva y Asertiva.
 
Antes de detallarlos me gustaría recordarte los enlaces donde también hablo sobre Asertividad.
 
Viki Morandeira
Bien, luego de esta recopilación, continuamos …
Por lo general, quien tiene una Conducta Pasiva suele tener algunas de estas características:
  • Espera que los demás adivinen sus deseos y necesidades. Actúa en consecuencia.
  • Pide disculpas constantemente.
  • Por lo general habla con voz débil, temblorosa, en un volumen bajo.
  • Suele mover la cabeza afirmando constantemente.
  • Habla con rodeos, no encuentra las palabras adecuadas para expresar lo que siente o necesita
  • No dice las cosas por miedo o vergüenza.
  • Se humilla a si mismo.
  • No defiende sus intereses. Ante el hecho de no respetar sus derechos contesta: no importa.
  • No sabe decir que no ante peticiones o compromisos impuestos por otros.
  • Raramente recibe el rechazo directo de los demás.
  • Es visto por los otros como una persona buena, tolerante.
  • Carga con el peso de verse “aprovechada por los demás”
  • Le duele no saber decir que NO. Le irrita secretamente no respetarse.
  • Docilidad extrema.
A una persona Agresiva podríamos verla reflejada, con las siguientes conductas y formas de actuar:
 
  • Exagera para demostrar su superioridad.

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