¿Es imposible para ti?

Para algunas personas hay cosas imposibles. Algunas son reales, pero una gran mayoría de nuestros “imposibles” son ilusiones, son limitaciones que nuestra propia mente ha puesto a nuestra verdadera capacidad. Está claro que tenemos algunas limitaciones, por supuesto. No podemos saltar y llegar hasta la luna… pero ¿tus imposibles son absurdos como querer llegar de un salto hasta la luna o son situaciones reales, que otras personas SI han logrado?

Mi abuela siempre decía, Si otro puede hacerlo, yo también puedo hacerlo. Incluso,algunas veces, más que saber que otros pueden hacerlo, lo que necesitamos saber es que “no es imposible”. Eso me recuerda a un relato hermoso.

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Había una vez dos niños que patinaban sobre una laguna congelada. Era una tarde nublada y fría, pero los niños jugaban sin preocupación.

Cuando de pronto, el hielo se reventó y uno de los niños cayó al agua. El otro niño viendo que su amiguito se ahogaba debajo del hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró quebrarlo y así salvar a su amigo.

Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron:

– ¿Cómo lo hizo? El hielo está muy grueso, es imposible que lo haya podido quebrar, con esa piedra y sus manos tan pequeñas!

En ese instante apareció un anciano y dijo:

“Yo sé como lo hizo”…

– “¿Cómo?”. Le preguntaron al anciano, y él contestó:

– “No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo”.

 

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Ojalá nuestra mente permaneciera libre de “no puedes“, ojalá ninguna persona tuviera que escuchar durante su infancia, durante su vida, que algo de lo que quiere hacer le es imposible. Pero la realidad, la cruda realidad, es que tú, cuando eras pequeño, e incluso ahora, has escuchado muchas veces que “no podías” hacer algo.

Quizás no te lo han dicho de esa manera, pero con otras palabras, ese fue el mensaje que te han implantado en tu mente. Cada frase en la que te decían que no podías, ha ejercido en tu vida como una barrera, como esas barreras que ponen en una calle cuando está en obras…

 

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A menudo nos han hecho creer que no podíamos, o que era imposible….. que ese camino estaba cerrado para nosotros, y a pesar de los años transcurridos, a pesar de haber crecido, cambiado, madurado, podemos seguir teniendo esa limitación, esa barrera tan presente como el primer día que la pusieron delante de nuestros ojos. Otras veces, hemos sido nosotros mismos quienes nos hemos cerrado a la posibilidad de lograr aquello que anhelábamos. Como en el relato de El elefante atado…

Nuestras limitaciones mentales, a pesar de mantenernos sujetos con una simple cuerda… parecen cadenas que nos mantienen paralizados y esclavos de nuestros propios “yo no puedo”…

Decía Henry Ford, “Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, en ambos casos tienes razón”.

Y de pequeños, se nos ha dicho tantas veces “no hagas esto”, “no hagas aquello”, que cargamos a nuestras espaldas miedos, inseguridades, dudas….

Si, es posible que alguna de tus metas sea difícil. Si, es posible que algunos de tus objetivos requiera esfuerzos, disciplina, motivación diaria… ¿o acaso crees que el éxito les llega a los demás por suerte o casualidad?

¿Cómo sabes que no es posible? ¿Lo has intentado? ¿Cuántas veces? ¿Te has permitido fallar, caer, y volver a levantarte para seguir intentándolo? Perdemos nuestra confianza y nuestra autoestima baja cuando ante el primer intento abandonamos. En cambio, si te enfocas en lograr algo, y persistes a pesar de los contratiempos, si continuas transitando hacia tu meta, al lograrlo, sentirás como tu confianza aumenta, como se hincha tu pecho de orgullo y tu autoestima crece y sube como un globo…

¿Cómo pretendemos tener confianza si nos rendimos? ¿Cómo pretendemos tener una buena autoestima y un buen autoconcepto si ante un contratiempo no volvemos a intentarlo? Así  es como las personas exitosas han construido una sólida personalidad. Enfrentando a sus propia voz interior que les decía “no puedes”, enfrentando a las limitaciones mentales que otros habían puesto en su mente, así han logrado confiar y tener la capacidad de expresar todo su talento.

No te reprimas, no te censures, no te prives de demostrar tu talento. ¿Qué ganas con ello? A veces, llega un momento en la vida, en el que tenemos que dejar de escuchar las opiniones de los demás, sobre todo cuando nos reprimen, cuando nos transfieren sus miedos, cuando nos encarcelan en la infelicidad de no hacer aquello que deseábamos hacer…  Tenemos que asumir, que con buenas intenciones, queriendo protegernos, nos han ido asfixiando, aniquilando nuestra personalidad, cortando  nuestras alas… pero ya no somos la misma persona a la que protegían. Ahora, esa protección o sobreprotección nos está haciendo daño, tanto daño, que nos hemos convertido en esclavos de nuestra falta de confianza, aprisionados en cárceles de paredes hechas de miedos e inseguridades…

Nadie vendrá a liberarte. Cuando a través de un proceso de coaching escuchas tu propia voz interior, que clama libertad, es el momento de escucharla, de dejarla hablar, de tomar decisiones, dar pasos pequeños. Si durante mucho tiempo has creído que todo te era imposible, que tú no podías, si no te has fijado metas… tampoco  podemos empezar con cambios drásticos.

Una persona, que quiere convertirse en escalador, no saca un pasaje al Tibet y escala el Himalaya como primera demostración de que puede escalar. Su mente se opondría, su miedo le mandaría continuas señales para evitar que hiciera algo temerario. Y por eso el miedo es una emoción necesaria. Porque nos protege. Pero ¿de qué te protegen tus miedos? A veces, no nos damos cuenta que los peligros han desaparecido, que no son reales, y de lo único que nos separa nuestro miedo es de vivir… de caminar nuestra propia vida, incluso aunque cometamos errores.

 

Si has vivido paralizado, es el momento de fijarte metas pequeñas. No importa lo que opinen los demás, ya puedes dejar de escucharlos, ya has dejado que decidieran durante mucho tiempo lo que podías o no podías hacer…. lo que era posible o imposible… ahora, te toca fijarte tus propias metas. Da igual que sea correr un kilómetro. ¿Otros corren maratones? Felicitaciones para ellos, pero si tú no has corrido nunca, una meta para iniciarte y demostrarte que puedes confiar en ti no es apuntarte a una maratón, sino empezar con pasos pequeños, empezar con un kilómetro. Y cuando sientas que tus fuerzas y tu talento están de vuelta contigo, puedes fijarte como meta correr dos kilómetros….

Y no estoy hablando de correr, es solo un ejemplo. Estoy hablando de vivir, de fijarte tus propias metas, SI, LAS TUYAS, las que tú quieras, sin importar lo que los demás digan sobre ello. Estoy hablando de tu vida, y si sientes que ha llegado el momento de vivirla, ADELANTE, patea ese letrero que te cerraba el paso, y avanza, porque solo así podrás volver a confiar en ti, porque solo así podrás sentir que puedes hacerlo, porque solo así tu autoestima comenzara a crecer y crecer, a ascender y subir… porque solo así podrás liberarte de las creencias y miedos limitantes que los demás han puesto en tu mente.

Perdónalos. Querían ayudar. Y perdónate, por haberte dejado limitar por sus miedos. Ni ellos ni tú tienen la culpa. No busques culpables… no sirve para nada. Asume que VIVIR  y SENTIRTE LIBRE ES TU RESPONSABILIDAD. Y que además, ES HERMOSO!

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Taller Retoma las Riendas de tu Vida

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7 Pasos para Aumentar tu Autoestima

¿Eres capaz de salir ahí afuera y gritar cuanto vales?

 Si te avergüenzas de ti mismo, si te crees poca cosa, si tienes demasiados defectos….. llegó la hora!!

 Cambia la forma en que te miras, y te aseguro, que verás cosas maravillosas en ti, que no habías visto antes, mientras pasabas tus días criticándote y siendo demasiado duro contigo.

 Te sugiero claves para aumentar tu autoestima, para aumentar la valoración que tienes de ti mismo.

  1. Empieza el día con una SONRISA
  2. Haz FELIZ a alguien, cada día.
  3. Elige una frase POSITIVA para que te acompañe durante el día.
  4. Deja de exigirte ser perfecto, PERDONA tus errores y acepta tus debilidades.
  5. EVITA la crítica, las excusas, el pesimismo, la culpa, la frustración.
  6. APRENDE algo nuevo cada día.
  7. REPITE esto mismo mañana. Y pasado mañana….

Roma no se construyó en un día, dice una antigua frase, y es tan actual hace siglos, como hoy. Nada, en tu vida, podrás lograrlo en un día. No te rindas.

 Serás Feliz, si te esfuerzas en aprender como se hace para ser feliz.

Te amarás, si te empeñas en aprender como se hace para amarse a uno mismo.

Crecerás, si te comprometes en aprender como se crece.

Alcanzarás Metas, si con disciplina emprendes los pasos necesarios para llegar.

Viki Morandeira

Tu Coach Personal