Cuento: Las puntas del jamón

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¿Te cuestionas porqué haces las cosas como las haces? Muchas veces, en nuestro afán de hacer “lo mejor”, no tenemos en cuenta que hay muchas maneras de hacer lo mejor y que no solo la nuestra es la válida.

Permíteme compartir contigo este relato, que leí hace tiempo, en una versión diferente a la que recoge  Jorge Bucay en su libro, Cartas para Claudia. y que he variado ligeramente.

Cuento: Las puntas del jamón

Una noche, Mariana, está preparando la cena. Coge unas lonchas de jamón, le corta las puntas y las pone en la plancha para dorarlas ligeramente. Su esposo, al ver esto, le pregunta: ¿Por qué cortas las puntas a cada loncha de jamón?

Mariana, lo mira desconcertada, pero también contrariada, porque siente que con esa pregunta su esposo le está diciendo: “lo estás haciendo mal”. Y le responde. Se hace así.

¿Y porqué se hace así? le pregunta su esposo, aún más desconcertado por el tono que ha puesto Mariana en su respuesta.

Pues porque siempre lo hemos hecho así en mi casa, mi madre siempre lo ha hecho así. – fue la respuesta de Mariana. Y ahí quedó el tema…

A la semana siguiente, van a almorzar a casa de su madre, y Mariana, sin que su esposo la escuche, le pregunta, ¿Mamá, porqué hay que cortarle las puntas a la loncha del jamón? Su curiosidad, no era quizás tanto por saber, sino por demostrarle a su esposo que ella estaba en lo cierto. Su madre, le respondió: No lo sé, yo siempre lo he hecho así, porque tu abuela lo hacía siempre así. Espera, vamos a llamar a la abuela y se lo preguntamos.

La abuela, que estaba en el salón, escuchó la pregunta de las dos mujeres.

¿Mamá, porqué le cortas las puntas al jamón para cocinarlo?

Y la abuela, sorprendida por lo obvio de la pregunta, respondió: ¡Porque mi plancha es pequeña y si no le corto las puntas no entra!

A veces, tenemos absoluta certeza en que las cosas se hacen como nosotros las hacemos. No nos hemos cuestionado si hay otras maneras, iguales o mejores que la nuestra. Cuando alguien nos pregunta sobre algo que hemos hecho, decidido, de determinada manera, (la nuestra) podemos tomarnos esto como una crítica, como un ataque y responder a la defensiva. Nosotros tenemos un motivo, incluso aunque no lo conozcamos, incluso aunque sea un error, lo hacemos así porque nuestra mente dice que lo hagamos así.

¿Realmente nos están atacando cuando nos preguntan porqué tenemos que ir por tal calle y no por otra? ¿Realmente están criticando lo que hacemos cuando nos preguntan porqué ponemos la sal a la carne antes de ponerla en la plancha? Cuando una persona pregunta, lo hace porque no comprende, porque su mente le ha dicho que se hace de otra manera. NO nos están criticando o cuestionando.

También hay que tener en cuenta, que si la otra persona hace o decide algo, tiene sus motivos, aunque nosotros no los comprendamos y que al preguntarle, puede sentir que le atacamos, que no aprobamos su manera de hacer las cosas.

Hablar no es sinónimo de estar comunicándonos efectivamente. Cuando no entiendas, pregunta, pero deja claro que es para entender, no por juzgar. Cuando te pregunten, piensa que no te están juzgando, sino, intentando comprender porqué haces lo que haces, y que a esa persona le resulta extraño… su mente lo ve de otra manera.

Muchas veces, este tipo de conflictos, si se dan repetidamente, pueden ir mermando  la calidad de las relaciones. Por eso es importante tener en cuenta que si somos nosotros quienes no comprendemos, es necesario que cuidemos las formas, las palabras que utilizamos al preguntar, para que nuestra necesidad de comprender no sea el origen de un conflicto. Recuerda, que no es obligación del otro entenderte, sino una tarea nuestra explicarnos para ser entendidos. Es una tarea nuestra no herir al otro y si pensamos que puede sentirse esa persona cuestionada, juzgada, con nuestra pregunta, hemos de escoger bien las palabras para hacerla sin que le dañen.

Y si es a nosotros a quienes nos preguntan, recuerda que no es el afán del otro cuestionarte o juzgarte, sino, simplemente, comprender porque su mente no cortaría las puntas del jamón.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

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