9 pasos para Mejorar tu Motivacion

 

Nuestra mente, ese órgano maravilloso, ha tenido, desde sus inicios, la tarea de permitir nuestra supervivencia. Por eso, las funciones que nuestro cerebro realiza en automático, sin nuestra intervención, son la respiración, la digestión, la protección. Pero tu cerebro no solo sirve para que sobrevivas, también es necesario usarlo para vivir la vida que deseas vivir. Estar vivo es algo que está ocurriendo, incluso sin nuestra decisión o voluntad, pero hay otras cuestiones para las que es necesario utilizar nuestra mente: La motivación.

¿Deseas ser feliz? La mayoría de las personas a quienes le hagas esta pregunta dirán que sí, por supuesto, quién no desearía ser feliz. La felicidad es una de las metas más importantes de nuestra generación. Y para lograr esa felicidad, es necesario que haya coherencia entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos. Y es aquí donde necesitamos poner en marcha nuestra mente, es aquí donde entra en juego la motivación. Porque si yo siento y pienso que podría hacer tal cosa, pero no la estoy haciendo, la más probable es que sienta infelicidad.

¿Qué nos frena? ¿Qué hace que cada fin de año hagamos propósitos que luego no llegamos a cumplir? ¿Qué te impide ser feliz tras estar viviendo en coherencia entre lo que sientes, lo que piensas y lo que haces? Muchas veces es no saber que la motivación hay que alimentarla, trabajarla, buscarla a diario.

 

9 pasos para Mejorar tu Motivación

  • Fijar una gran meta

Si analizamos el origen etimológico de la palabra motivación vemos que está compuesta por dos partes. “Motivus” que viene del latín y significa movimiento y el sufijo “ción” que significa “acción y efecto”.  Cuando no tenemos una meta, cuando aquello que se nos presenta cada día es ir a un trabajo donde no nos sentimos valorados o realizados, o cuando trabajamos solo para llegar a fin de mes, difícilmente podremos sentir la acción y el efecto del movimiento. ¿Quién quiere levantarse cada mañana solo para conseguir dinero para luego pagar gastos y facturas? Esta realidad no es nada motivante.

¿Te has parado a pensar si ahora mismo tienes metas? Una vida sin metas puede ser como dar vueltas en una rueda de hamster, haciendo cada día lo mismo, en un círculo sin salida. Por eso, como primer paso es necesario tener una meta. NO un sueño. NO un anhelo. NO un desearía ser o tener… Una meta que te motive.

En la vida necesitamos seguir en acción, en movimiento, fijarnos nuevas metas, pero ahora de manera consciente, que estén alineadas con lo que sentimos y pensamos. Fijarte una meta es el primer paso que te saca de la parálisis en la que te encuentras.

  • Divide tu meta en pasos y empieza dando el primero. 

Si has tenido la idea de escribir un libro, está claro que no te sentarás y lo escribirás el día en el que te fijes esa meta. Cualquiera de tus metas requiere una serie de pasos, de acciones a realizar de manera individual para luego pasar a la siguiente. Por eso, nada mejor que hacer una lista de todos los pasos que en este momento crees necesarios para lograr tu meta. En el caso de un escritor, podríamos decir:

  1. Documentarme sobre XX situación.
  2. Buscar un diccionario de sinónimos para utilizar durante el proceso de escritura.
  3. Definir brevemente la trama del libro
  4. Describir cada personaje y su personalidad
  5. Buscar información sobre la profesión de uno de los personajes.
  6. Escribir 2 páginas diarias
  7. Releer el material escrito una vez por semana.
  8. Corregir errores ortotipográficos una vez por semana.
  9. etc.

Nada muere más rápido que una idea cuando dejamos de alimentarla, por eso, cuando fijes tu meta, escribe en ese momento una lista con los primeros pasos. No te preocupes porque estén en orden cronológico, simplemente, escribe. Ya habrá tiempo para reorganizarlos.

  • Recuerda tus logros anteriores

Muchas veces, perdemos la motivación porque permitimos que las ideas pesimistas, realistas, ganen a la ilusión, a la inicial fantasía de poder lograr aquella meta que nos haría sentir orgullosos, plenos. Comenzamos a perder la fe en nosotros mismos. Por eso, es importante recordarnos que somos capaces, recordando logros anteriores.

Seguramente, en el pasado, has fijado algunas metas y las has logrado. Si empezamos por el principio, has logrado aprender a gatear, luego a caminar, has aprendido a hablar, a montar en bicicleta, a nadar, a escribir, a sumar y restar, has acabado la escuela primaria, la secundaria…. pero de todas estas metas no solemos tomar conciencia. Las cumplíamos porque era lo que debíamos hacer. Quizás has estudiado una carrera universitaria, te has fijado esa meta y también la has logrado. ¿y ahora qué?

tener-miedo-no-evita-que-mueras

  • Los Resultados están fuera de la zona de confort

Ahora toca salir fuera de la zona de confort. Recuerda que para lograr lo que hasta ahora no has logrado, necesitas hacer lo que hasta ahora no has hecho. Si tu meta es conseguir un empleo cuando acabas de salir de la universidad, la posibilidad de tener ese trabajo no llegará haciendo lo que hacías durante tus días de estudiante… sino dando pasos fuera de tu zona de confort, haciendo aquello que te da miedo hacer. A veces, son necesarios 5 segundos de valor para dar ese paso. Pero no darlo, puede traernos años de frustración…

  • ¿Qué es lo peor que puede pasar? 

Lo peor que puede pasar es que te quedes como estás. Y como nuestra mente hemos dicho que está “programada” solo para la supervivencia, para ella estará bien así. El miedo a dar pasos fuera de nuestra zona de confort puede ser paralizante. Podemos pasar semanas, meses o incluso años en una parálisis por análisis. ¿Y si no hago bien la entrevista? ¿Y si mi libro no le gusta a nadie? ¿Y si no tengo clientes para mi negocio? ¿Y si no soy bueno en esto? ¿Y si cometo un error?

El peor error que puedes cometer es rendirte antes de empezar. Puedo asegurarte que lo que más te pesará al final de tus días no serán tus errores, no te pesará intentar algo que no haya dado un buen resultado, te pesará todo lo que no hayas intentado. Busca comprender tus miedos, escucha qué frases son las que te limitan y te frenan, pregúntate qué es lo peor que puede pasar y al comprobar que si pasara lo peor incluso podrías seguir adelante, eso hará que el miedo se desvanezca.

  • Haz un trato contigo

Tener, a diario, la motivación suficiente para trabajar en dar los pasos hacia nuestra meta puede ser una tarea titánica. El miedo hará que encuentres justificación para no arriesgarte, la falta de confianza en ti hará que con cualquier excusa te dediques a otra cosa en lugar de dar los pasos necesarios para lograr tu meta.

Y cuando no hayas dado pasos hacia tu meta, comenzarás a juzgarte y a reprocharte lo flojo que eres. Tu mente estará ocupado con los pasos que te habías propuesto dar y no has dado. Constantemente estarás pensando en que no vales para nada, en que no eres capaz de tener voluntad para dar estos pasos, y puedes caer en la rendición y en el abandono de tus metas.

¿Qué puedes hacer para evitarlo? Haz un trato contigo. Dile a tu mente, haré esto y cuando acabe me daré un buen baño con burbujas. O haré esto y luego, me iré a caminar por el campo. Ofrécete un trato, una recompensa por el paso que hayas dado. Y si es uno de los grandes, mejor. Comprobarás como hacer aquello que lleva días o semanas dando vueltas en tu cabeza te libera de una culpa terrible que ibas acumulando por horas sin siquiera darte cuenta. Si suele pasarte esto, puedes leer el libro Tráguese ese sapo 

 

  • Escribe para qué quieres lograr tu meta

Para ti tiene que estar claro para qué deseas lograr tu meta. Si sientes que la motivación disminuye, es una buena idea hacer una lista de los motivos por los que has decidido que querías lograr tu meta. ¿Por qué tienes que dar los pasos que tienes que dar? ¿Cómo serás, qué persona serás o cómo cambiará tu vida cuando logres tus metas? Si eres visual, también, además de escribir, puedes visualizar cómo sería tu vida una vez logrado tu objetivo. Y una vez que sepas para qué, vuelve a dar pasos como si estuvieras motivado.

  • Diviértete

Recuerda, la felicidad no tiene que estar SOLO en el momento en el que logres tu meta, es necesario DISFRUTAR DEL CAMINO. Si tu meta tiene sentido para ti, si es algo que te hace feliz, que te apasiona, divertirte mientras llegas no será un problema. Pero es necesario recordarnos que si por llegar a determinada meta pagamos un alto precio en nuestro mal humor, si nos convertimos en una persona tosca y agresiva, porque solo vivimos para nuestra meta, quizás sea necesario analizar y reevaluar la situación. El camino también puede ser divertido, también puede disfrutarse, no solo la meta.

  • Haz que cada día cuente. 

Y por último, toca repetir, seguir dando pasos, seguir refrescando y recargando nuestra motivación, repetir los pasos para mantenernos enfocados en aquello que deseamos lograr y  asumir que CADA DIA CUENTA. Se dice que el tiempo es oro. Pero no lo creo así. El oro es algo que se compra, se vende, se gana, se tiene, se utiliza, se funde, se pierde, se recupera…  En cambio, el tiempo no puede recuperarse. El tiempo que utilizamos en distraernos con juegos, con redes sociales, con tareas improductivas, si ese día no hemos hecho nada que cuente, hará que ese sea un día perdido. El tiempo es vida. Y si, puedes relajarte y jugar o chatear con amigos, pero primero, antes que nada, da los pasos necesarios para tu meta, cumple con el compromiso que te has hecho a ti mismo. Haz que cada día cuente.

Desde el coaching trabajamos en fijar metas efectivas, en mantener a altos niveles la motivación, en planificar los pasos para tus metas, en diseñar una estrategia personalizada que te lleve desde donde estás hasta donde te has fijado llegar.

Viki Morandeira

Coach Ontológico Personal

hasta-para-llegar-a-la-cima-de-la-montana-mas-alta-hay-un-camino

Anuncios

Cuando la vida nos rompe en mil pedazos

¿Conoces personas rotas? ¿Te sientes, tú, un ser humano roto?

La vida, a veces, nos golpea con tanta dureza, con tanta crueldad, que puede llegar a rompernos…. Hace tiempo, cuando la vida me había golpeado casi hasta romperme, leí el libro de Ernest Hemingway, El viejo y el mar y una frase me ayudó a continuar a pesar del dolor.

-Un hombre puede ser destruido Hemingway_opt

El golpe que había recibido no podía derrotarme. Para vencerme, tenían que destruirme por completo. Solo podía perder si me daba por vencida. Y así pude tener las fuerzas para lograr mi objetivo, como el viejo del libro, que a pesar de todo, llegó a puerto con su maltrecho barco como un héroe, vencedor, no derrotado.

Cuando nos damos por vencidos, cuando nos rendimos y dejamos de luchar… nos convertimos en seres rotos. Habrá situaciones en las que todavía puedas hacer algo, en las que todavía esté en tu mano intentar algo más, en las que aún no haya llegado el momento de darte por vencido. Inténtalo. Lucha. Descansa, junta fuerzas y vuelve a intentarlo.

Habrá momentos en los que los demás te digan que no vale la pena luchar, que no tiene sentido o que no ganarás. ¿Son acaso adivinos, videntes, tienen una bola de cristal para predecir el futuro? Las personas que te quieren, al verte sufrir, algunas veces te dirán que te rindas, te dirán que abandones, que te des por vencido. Se preocupan por ti y no quieren verte así. Por mí también se preocupaban y algunas personas me decían que me rindiera, que aceptara la derrota…. pero No. No quiero darme por vencida. No. Esa era la voz que retumbaba en mi mente.

Y estoy convencida que esa frase, de ese libro, que nada tenía que ver con mi problema, que leí solo para tener mi mente ocupada y no pensar en mi sufrimiento, tuvo un impacto decisivo en mi fuerza para no aceptar la derrota.

¿Quieres ser un ser humano roto? Entonces, ríndete. Deja de luchar por lo que de verdad amas, abandona tus sueños, conviértete en un realista y prepárate para sufrir durante mucho tiempo.

Lo que más nos pesa, al final de nuestra vida, es el remordimiento de no haber dado los pasos que deseábamos dar. Nos pesará el habernos rendido mucho más que el haberlo intentado y no haberlo logrado.

Si quieres ser un ser humano roto, acepta cualquier futuro, el que sea, sin intentar intervenir en la construcción de propio destino. Acepta que las cosas salgan mal y no hagas nada por lograr que salgan bien. Acepta que una relación termine sin luchar hasta la última batalla por tu victoria.

Otra frase que me ayudó a seguir intentándolo, hasta lograrlo, fue esta…

ninguna-guerra-esta-perdida-hasta-que-libras-la-ultima-batalla

No estará perdida, ni ganada… créeme, hasta que no libres la última batalla.

A veces la vida nos rompe en mil pedazos… pero siempre hay dos caminos. Puedes elegir quedarte ahí, roto, rota, sufriendo, lamentándote de tu mala suerte, de tu destino, culpando a los demás por tu dolor…. y permanecer como un ser humano roto durante mucho tiempo…. o puedes elegir juntar uno a uno todos esos pedazos, aceptar lo que sucedió, y en lugar de asumir el rol de víctima, pasarte al papel de protagonista.

Al fin y al cabo, nada puede derrotarte si tú no aceptas la derrota. Nada puede vencerte si tú no te das por vencido. Nada puede hacerte fracasar si te levantas, tras la caída y juntando uno a uno los pedazos en los que la vida te haya roto, decides crecer, superar ese dolor, y que la vida tenga un nuevo sentido para ti.

¿Te has parado a pensar cómo surgen los diamantes? Llegan a convertirse en diamantes gracias a la presión y a la temperatura, a las altísimas presiones y temperaturas que soportan…. y tras el proceso, surge el material más duro de la naturaleza, cristalino, limpio, admirable…

En la vida, podemos estar rodeados de muchos diamantes, de muchas personas que se rompieron, que soportaron altísimas presiones y que han emprendido la maravillosa tarea de reconstruirse. Son diamantes, personas que conocen sus debilidades y se protegen, pero que también conocen su valor y lo muestran al mundo.

Otra de las frases que me gustaría que leyeras si estás en este momento de tu vida roto, rota, es la siguiente:

Lo que no nos mata, nos hace más fuertes.

¿Estás roto, estás destruida? ¿Qué piensas hacer, quedarte ahí, sufriendo…? A menudo, el dolor emocional es tan intenso que dan ganas de permanecer inmóvil, paralizados, sufriendo… ¿hasta cuando? Si el golpe no te mató, no te destruyó por completo, entonces, haz que te transforme en un diamante, haz que te haga más fuerte.

Encuentra un motivo para seguir adelante. Si aun no sabes para qué levantarte, en lugar de ocupar tu tiempo pensando en tu pasado, en tu sufrimiento, piensa en tu futuro… piensa cómo puedes convertir tu experiencia, el golpe que te dio la vida, en una manera para ayudar a los demás.

Tu grandeza, tu brillo, tu futuro, no va a determinarlo tu pasado, sino las ansias que tengas por salir adelante, la fuerza que pongas en recuperarte del golpe, la entrega que pongas en esta campaña, donde eres no solo capitán, sino también soldado de esta batalla.

A pesar de la dureza del golpe, siempre podemos Perdonar y Olvidar, pasar página, sanar nuestro pasado para poder vivir nuestro presente. Y también podemos no perdonar, cargar con la rabia de sentirnos victimas del otro… sin poder movernos, sin creer que podamos hacer algo para superar este dolor, ya no que es culpa nuestra, sino del otro!!

Cuando necesites sanación emocional, perdonar y olvidar, para cerrar un ciclo y retomar las riendas de tu vida, recuerda que puedes pedir ayuda. Recuerda que permanecer en el dolor, rendirse, es una decisión personal, una elección y no una obligación.

Tus emociones, todos, son válidas! ¿Pero también es válido permanecer derrotado, hundido, permitir la destrucción completa?  Válido es, porque algunas personas lo hacen… ¿pero realmente vale la pena?

Dicen que no hay mal que 100 años dure, ni cuerpo que lo resista…. Levantarnos tras un golpe, ponernos en pie tras juntar los pedazos, no solo nos devuelve la sonrisa, a veces, muchas veces, nos salva la vida.

 

Viki Morandeira

Coach Ontológico

En memoria de mi mejor amiga quien no pudo con el golpe de la vida.