Ignorar la fuente interior nos llena de infelicidad

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Hace unos meses fui escribiendo una serie de entradas al hacer el MOOC de la Escuela de Negocios de la India, titulado Una vida de Felicidad y Realización. Fui compartiendo en el blog los pecados que matan nuestra felicidad, y los buenos hábitos para tener esa vida feliz, plena, donde nos podamos sentir realizados. Puedes leer los anteriores temas en los enlaces que hay a continuación. Faltaba por escribir sobre el último pecado y el último hábito. Si bien había acabado el curso universitario, todavía no había escrito sobre lo trabajado en la última semana, así que aquí va.

1º Pecado. SACRIFICAR LA FELICIDAD

1º Hábito. PRIORIZAR – sin perseguir- LA FELICIDAD

2º Pecado. PERSEGUIR LOS “MOST”

2º Hábito ENCUENTRA TU “FLOW” 

3º Pecado. DEPENDER O EVADIR EL AMOR

3º Hábito AMAR Y DAR AMOR 

4º Pecado SER EXCESIVAMENTE CONTROLADOR

4º Hábito Responsabilizarse de la Felicidad

5º Pecado Desconfiar de los demás.

5º Hábito CONFIANZA INTELIGENTE

6º Pecado Desconfiar de la Vida

7º Pecado Ignorar la fuente interior (el que estás leyendo)

7º Hábito Mindfullness o Conciencia Plena (también lo leerás en este artículo)

Comencemos entonces.

7º Pecado. IGNORAR LA FUENTE INTERIOR

Tenemos dentro de nosotros una fuente de felicidad que pasa desapercibida. Muchas veces creemos que la felicidad llegará al acabar un proyecto, al concluir una carrera, al obtener determinados bienes, o cuando TODO nos salga bien. Pretender ser felices las 24 horas del día, todos los días de la semana, puede ser una tarea estresante que nos lleve directamente a la infelicidad. ¿Qué nos hace felices, plenamente felices? Pues la respuesta no es una sola, ya que tiene tantas respuestas como personas existen en el mundo.

¿Sabes qué me hace feliz a mi? Bueno, muchas cosas me hacen feliz, pero una de ellas es ir al huerto a cultivar verduras. Cada sábado, voy a casa de un matrimonio amigo, me preparo para ensuciarme ya que estaré metida entre los surcos donde hay sembrados tomates, puerros, cebollas, apios, calabacines, berenjenas… en verano, ya que en este momento estamos en esa estación. Y en invierno, me meto entre calabazas, acelgas, espinacas, maíz, brócolis, coliflores, coles…. Eso a mí me hace feliz, porque en ese momento SOLO estoy cultivando, cosechando, sembrando, quitando malas hierbas…. Mi mente se vacía de todo para estar únicamente en ese instante, observando cómo han crecido los pimientos, buscando las fresas para no dejar ninguna en la mata, cargando la carretilla de zanahorias para llevarlas el domingo al mercado ecológico de la ciudad. En ese momento, dejo que mi interior vibre y disfrute con la naturaleza, que se maraville con la belleza de la flor del calabacín o asombrándome de la sabiduría de la evolución.

Pero obviamente, no podría estar todo el día en el campo. Y por ejemplo, hay personas que están todo el día en el campo y no son precisamente felices, sino todo lo contrario.

¿Como evitar la infelicidad? Cambiando los pecados que cometemos y nos llevan a la infelicidad, por mejores hábitos que nos devuelven la paz, la plenitud y repitiéndolos!!!

Para poder dejar de ignorar esta gran fuente de felicidad que tenemos en nuestro interior, es necesario comenzar a aplicar en nuestra vida el 7º hábito de los explicados en el MOOC.

7º Hábito: Mindfullness o Conciencia Plena

¿Qué es Mindfullness? A menudo creemos que somos conscientes de nuestra realidad, de la vida que vivimos, que entendemos cómo son las cosas, que tenemos conciencia de quienes somos y de nuestra vida. Pero a decir verdad… muchas veces vamos como sonámbulos de un lado al otro sin ESTAR en el momento presente.

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Estamos en el trabajo pensando en lo que nos gustaría hacer o lo que vamos a hacer el fin de semana, mientras practicamos algún deporte, o hacemos alguna otra actividad, nuestra mente está en otra cosa. Y mientras estamos compartiendo un momento de intimidad con la persona más importante de nuestra vida tenemos la cabeza en el trabajo o en los problemas cotidianos. ¿Como ser feliz así? Imposible.

Conseguir una plena conciencia, en el momento presente, es más fácil en dos situaciones. Cuando te encuentras en “flow“, concentrado en algo que te estimula a crear, a trabajar, y en los momentos en los que estás feliz, disfrutando de ese instante presente.

Por el contrario, resulta difícil evitar que la mente divague, se evada, cuando estamos agotados, cuando nos encontramos en un estado pesimista o incluso en momentos de gran felicidad y excitación. Por ejemplo, si te toca la lotería será casi imposible que tu mente no imagine todo lo que harás con el premio, ¿verdad?

Uno de nuestros grandes obstáculos para ser felices en el momento presente, es el hábito de “rumiar” nuestros pensamientos. Así como hacen algunos herbívoros, que una y otra vez traen la comida hasta la boca, para volverla a masticar, así solemos hacer las personas con las situaciones que nos preocupan, que requieren una solución.

El Mindfullness presenta una paradoja. Porque si bien utilizamos mindfullness técnicas ejercicios, para lograr un estado de felicidad, la conciencia plena requiere experimentar las emociones negativas que podemos sentir en momentos difíciles. Por ejemplo, en una situación de crisis de pareja, sería irreal intentar que una persona intentara evadirse del dolor provocado por pensar en una posible separación. Tener conciencia plena, paradójicamente, consiste en darnos permiso para experimentar tanto las emociones agradables como las desagradables, observando, como un espectador, lo que sucede, sin juzgar ni opinar sobre lo que sucede.

Podemos dar, también, la siguiente definición de Mindfullness: Ser un observador de las situaciones, sin pretender cambiarlas o controlarlas, solo, estar ahí, presente, vivenciando esas experiencias y ser incluso un espectador de nuestras emociones, de lo que ocurre dentro de nuestra mente, sin enjuiciar todo lo que pensamos o sentimos.

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Ser un observador “sin juicio” de nuestra vida y experiencias, es efectivo porque repercute en la intensidad con la que vivimos esas experiencias. Cuando yo “juzgo” algo diciendo, por ejemplo, Esto no puede ser, Esto es un desastre, No puedo soportarlo, la intensidad de mis emociones aumenta y mis reacciones pueden dejar de estar guiadas por la inteligencia emocional para estar guiadas por la rabia, la furia, el dolor.

La práctica del Mindfullness también tiene dos importantes consecuencias. Al disminuir la intensidad de nuestras emociones, también disminuye nuestro estrés y a su vez adquirimos “flexibilidad de respuesta”.

¿En qué consiste al flexibilidad de respuesta? Consiste en la habilidad que adquirimos cuando podemos analizar lo acontecido con calma, parándonos a pensar, sin reaccionar de manera instintiva o visceral. Así, en un momento en el que una situación es desagradable, en lugar de responder con desagrado, somos flexibles en nuestra respuesta, y por ejemplo, elegimos dejar de discutir, o la decisión más conveniente y no la primera que nos llegue por instinto…  La flexibilidad de respuesta consiste en la elección de la respuesta, en responder con inteligencia emocional. 

Un aspecto importante de la práctica del Mindfullness es la capacidad que tiene para modificar nuestro cerebro. Algunas personas nacemos con una predisposición más positiva u optimista ante la vida, mientras que otras personas, en sus genes, tienen una herencia genética algo negativa o pesimista. Gracias a diversos estudios científicos se ha comprobado que esos niveles genéticos pueden mejorar, pasando a ser más optimistas gracias a la práctica de la meditación y de estar conscientemente en el momento presente.

Ya no tenemos excusas para sentirnos negativos, depresivos o faltos de felicidad. Puede aprenderse!! Nuestro cerebro tiene la capacidad, la plasticidad necesaria para hacerlo. Ponlo a trabajar. Si lo necesites, te acompaño. 

Viki Morandeira

 

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