Sabiduría Tolteca: Miedo a la Escasez

dandelions-609253_1920La semana pasada, en el programa de radio Optimistas en Acción, hablamos del primero de los 4 miedos de la vida, los cuatro miedos que según la Sabiduría Tolteca nos paralizan y retienen para llevar una mejor vida. Hablamos del miedo a la Soledad. ¿Cómo puede ser tan paralizante algo que no tiene cadenas, ni cintas para sujetarnos? ¿Cómo puede evitar que demos un solo paso algo que ni siquiera es algo material? ¿Cómo puede retenernos una jaula que no existe?

Precisamente por no existir fuera de nuestra mente, estos miedos, paralizan mucho más que unas cadenas. Si estoy prisionero, podré idear un plan para escapar, cavar un túnel, tramar un engaño…. y muchos prisioneros a lo largo de la historia y de los siglos han escapado de sus confinamientos. ¿Cómo puede ser más sencillo escapar de una cárcel de máxima seguridad que vencer el miedo a la soledad o el miedo a la escasez?

En realidad el carcelero contra el que tenemos que luchar en estos miedos es alguien a quien damos demasiado poder: Nuestra Mente. Cuando creemos algo, lo convertimos en realidad, lo materializamos en nuestra mente y se transforma en gruesas cadenas cuando hablamos de miedos paralizantes.

El miedo a la escasez podemos relacionarlo con el miedo al futuro. Decía Epicuro  que: “el futuro ni depende enteramente de nosotros, ni tampoco nos es totalmente ajeno, de modo que no debemos esperarlo como si hubiera de venir infaliblemente ni tampoco desesperarnos como si no hubiera de venir nunca”.

¿Tiene entonces sentido temer a algo que por una parte no podemos controlar? ¿Tiene acaso sentido temer a los días por venir que irán trayendo aquello por lo que yo me esfuerce y persevere por conseguir?

Muchas veces, con buenas intenciones, conseguimos pésimos resultados. NO me cansaré de repetirlo porque he comprobado por mi misma como a pesar de mis buenas intenciones conseguí malos resultados. Podemos, desde nuestro miedo a la escasez, aconsejar a un hijo, a un amigo, a nuestra pareja, que no haga algo, que siga el camino seguro, que apueste por un sueldo a fin de mes en lugar de apostar por seguir sus sueños. Podemos, desde el miedo a la escasez, oponernos a que nuestros hijos decidan elegir estudiar teatro en lugar de estudiar informática. ¿Y su felicidad? Siempre pensamos en su felicidad, siempre. Pero lo hacemos desde nuestro punto de vista, desde nuestras expectativas, desde lo que nosotros creemos que el otro debería hacer para no vivir en la escasez.

¿Realmente vivimos rodeados de escasez y de falta de oportunidades para mejorar nuestra vida? Si miramos a nuestro alrededor podemos detenernos y agradecer por tantísimas cosas!! Hoy, en la sociedad occidental en la que vivimos, las oportunidades de las que disponemos son inmensas. Podemos tomar un avión y cambiar de país. Podemos cambiar de ciudad o formarnos en una disciplina nueva. Podemos reciclarnos a nivel laboral. O podemos seguir pensando que nada de lo que hagamos cambiará nuestra vida, dejando que el desvalimiento aprendido nos hunda para siempre.


+ Miedo a la escasez
Superar el miedo a estar escaso, sin dinero u oportunidades para ser cada vez más abundante requiere de un trabajo contigo mismo. Debes darte la oportunidad para considerar que tus emociones sientan ese “deseo de merecer lo mejor para tu vida”. El sentimiento de víctima, es una señal de que el fantasma del miedo esta invadiéndote.
Hay una palabra de siete letras que, cuando la repites, empieza a dar claridad al estado de abundancia que hoy tienes. Esta palabra es “GRACIAS”.
Cuando agradeces por todo cuanto tienes en este momento y por lo que llegará a ti, comienzas a ser perceptible de todas las cosas que Dios te ofrece cada día.
Gracias Dios por abrir los ojos este día de hoy, por poder respirar un día más.
Gracias por la cama donde duermo, por las situaciones que parecen adversas, pero me dejan sabiduría.
Gracias Dios, por la sonrisa que me regalo esa persona que no conozco.
Gracias Dios, por Tener trabajo, por la comida caliente, por la taza de café.
Agradece y, en poco tiempo, todos tus deseos comenzaran a materializarse.

La verdad que resulta algo ingenuo creer que “solo” por empezar a agradecer todos nuestros deseos se van a materializar. Puede parecer un insulto a la inteligencia humana que la clave para materializar deseos sea decir: Gracias. No estoy de acuerdo en que sea tan simple.

En lo que si estoy de acuerdo es en que desde el miedo a la escasez tomamos decisiones que no nos hacen felices. Elegimos carreras profesionales o trabajos que nos dan un sueldo a fin de mes, que nos quitan el miedo a no tener, pero que a la larga nos enjaulan en una vida gris y anodina que en nada se parece a la que soñábamos para nosotros.

Uno de los grandes males de esta sociedad en la que vivimos es precisamente este. El haber tomado decisiones desde el miedo a la escasez y no desde la coherencia entre lo que sentimos y pensamos que deberíamos hacer. Nos obligamos a ser parte del rebaño, a seguir a la manada, por miedo a la escasez. Nos obligamos a estar horas y horas en un trabajo que no nos agrada por miedo a la escasez. ¿Qué puedes hacer? Dar las gracias no resolverá todo por arte de magia, eso está claro.

Lo que si puedes hacer es tomar las riendas de tu vida, proyectar y planificar cambios, empezar a diseñar esa nueva vida. NO siempre el miedo a la escasez es malo. Como te decía, lo malo o lo bueno son los resultados. Desde el miedo a la escasez mis abuelos, hace 67 años subieron a un transatlántico y durante 21 días navegaron junto con cientos de inmigrantes, con sus tres hijos, haciendo una travesía que les alejaba de España, tras la guerra civil, que les alejaba de la escasez que estaba viviendo, que era real y no un miedo que estuviera en su mente. Construyeron gracias a tomar esa decisión una vida en Argentina, y gracias a esa decisión mis padres se conocieron y pude nacer.

La vida depende de nuestras decisiones, no lo olvides. La de tus hijos, tus nietos, tus bisnietos…. todas esas vidas en cierta forma también dependen de los pasos que des. NO dejes que ningún miedo te paralice. Podemos Tomar las Riendas de Tu Vida con el taller online que te convertirá en el capitán de tu destino.  Puedes, si tu decisión es retomar las riendas de tu vida, enviarme un mensaje privado desde el formulario de contacto que encontrarás a continuación.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

 

Sabiduría Tolteca: Cuatro Miedos que Paralizan

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Muchos de nosotros hemos leído u oído hablar de los Cuatro Acuerdos de la Sabiduría Tolteca, a través del libro del Dr. Miguel Ruiz. Quizás algo menos conocidos son los Cuatro Miedos que en esta misma filosofía son considerados para paralizantes para los seres humanos.

Miedo a la soledad
Miedo a la escasez
Miedo a la enfermedad
Miedo a la muerte

Los miedos en si mismos no son buenos ni malos, todo depende del papel que tienen en nuestra vida, en nuestro desarrollo personal. Si un miedo nos reta a aprender,a crecer, a superarlo, ¿por qué sería malo? Las emociones son sensaciones poderosas que experimentamos a diario, aunque pueden ser pasajeras, como la sorpresa o la frustración, también podemos convertirlas en compañeras de viaje a lo largo de muchos años de nuestra vida. El miedo puede ser una de estas emociones que cargamos y nos van paralizando, haciendo que tomemos decisiones “desde el miedo” y evitando que emprendamos acciones.

vive tu vida para no arrepentirte

 

+ Miedo a la soledad
Hay dos opciones que se pueden considerar:
La primera es que el ego trabaja en su banal causa de hacerte creer que realmente estás solo, que tu estás unido a los demás, con el fin de sentirte protagonista de la vida y encontrar el reconocimiento, en todos los niveles que te imagines, en la familia, en la pareja, en el grupo de amistades, en el trabajo y en la sociedad.
La segunda opción es que el espíritu desea que recuerdes que eres parte de una Totalidad. Que tú siempre estás unido a la energía integradora de Dios, que se manifiesta en una llama interior que tú posees, una luz que debes expandir. Cuando le das fuerza a esa luz interior, comienzas a mirar con los ojos de tu corazón y empiezas a ser consciente de que siempre tienes compañía. Es la compañía con tu ser interior y con tu Creador Supremo. Llegarás a comprender que la soledad es una maravillosa oportunidad de la vida para compartir contigo mismo; y justamente en este momento, empezarán a aparecer aquellas personas que vibrarán con tu misma sintonía e intensidad.

Desde pequeños hemos crecido buscando el afecto, la aprobación y la recompensa de las personas con autoridad en nuestra vida (padres, maestros, hermanos mayores, pareja). Si éramos “chicos buenos” se nos premiaba, halagaba y escuchábamos el elogio de los demás. En cambio, cuando hacíamos algo a nuestra manera, pero alejándonos de las “normas” o de lo que esas figuras de poder consideraban apropiado, recibíamos la crítica, la desaprobación o incluso el enfado de los demás.

Nuestro miedo a quedar separados, aislados, solos, ha hecho que sigamos los paradigmas de nuestra sociedad, de nuestra escuela, de nuestra familia. En esta casa se estudia tal carrera universitaria, porque siempre ha sido así. ¿Conoces familias de médicos, o de abogados? Ahora van siendo algo menos habitual, pero antes no era raro encontrar familias donde todas las generaciones seguían un mismo rumbo. ¿Y qué ocurría si decidían que su futuro no estaba en esa línea sino en otra profesión o carrera? Se nos tildaba de “oveja negra”.

Para formar parte de un grupo social o familiar era necesario seguir al rebaño, eso nos evitaba encontrarnos solos, y miles de personas han tomado decisiones en sus vidas, que no les hacían especialmente felices, con tal de no ser “la descarriada”. Esto es fruto del paralizante miedo a la soledad. Si no estás conmigo estás contra mí… ¿Es verdad? Yo no estoy de acuerdo en esto, en absoluto. Padres, hermanos, “adultos” pueden considerar que no hacer las cosas tal cual ellos creen que se deberían hacer es estar contra ellos… y nadie quiere ser “la mala persona” que está contra sus seres queridos, ¿verdad?

¿Con qué intención quieren los demás que hagamos tal o cual carrera, que sigamos tal o cual rumbo en nuestras vidas? Con la intención de que seamos felices y prósperos. Es una buena intención, es genial!. Pero cuando en nuestro interior nuestros deseos son otros, cuando nuestra felicidad y prosperidad no sentimos que se encuentra por ese camino que nos marca el rebaño…. ocurre que con buenas intenciones conseguimos pésimos resultados.

Un hijo obligado a estudiar medicina cuando su deseo era estudiar ingeniería o mecánica. Una hija obligada a estudiar magisterio cuando su anhelo interno era dedicarse al teatro…. Cuando uno de nuestros hijos o seres queridos se siente “en la obligación” de tener nuestro amor por lo que hacen y  no por quien son, pueden caer en la trampa de elegir un camino que no les hace felices solo por miedo a la soledad. Cuando uno de nuestros hijos toma decisiones basado en el miedo, difícilmente será una persona próspera y feliz…. podrá tener dinero, puede ser, pero quizás en su interior sienta la frustración de no haber sido lo suficientemente valiente como para apartarse del rebaño y abrazar la coherencia interior.

El miedo a la soledad se puede ver en situaciones diarias también, no solo en decisiones drásticas o vitales.

Cuando algo de lo que deseamos hacer, o algo que necesitamos hacer creemos que será desaprobado por las personas que amamos, incluso en contra de nosotros mismos podemos autocensurarnos. Los demás no saben lo que pasa por nuestra cabeza. Los demás no nos leen la mente. Los demás, por lo general, creen que hacer tal cosa será lo mejor para nosotros. NO tienen malas intenciones y por eso, cuando le decimos que no estamos de acuerdo, nos intentarán explicar los motivos, justificar su postura, convencer de que estamos equivocados.

Pero no porque nos quieran como esclavos, ni porque disfruten si nos convertimos en infelices al no hacer las cosas que necesitamos hacer, al no emprender el rumbo que en nuestro interior vibra por ser recorrido. NO. Tienen una visión diferente, quizás opinen desde el miedo a la escasez y pensando en lo mejor para nosotros insistan en que estamos equivocados.

El único error es abandonar nuestros sueños. Incluso aunque salgan mal, porque tenemos derecho a cometer errores y eso no nos convierte en fracasados. Cuando comencé a estudiar coaching ontológico y a formarme en inteligencia emocional y pnl, tenía un trabajo próspero. Teníamos, junto a mi esposo, una empresa que facturaba lo suficiente para ahorrar, para viajar, para comprarle a nuestros tres hijos sus caprichos y para comprar los nuestros. Pero a pesar de todo esto, no era lo que yo quería para mi futuro. Una tarde, me senté con mi esposo y le comuniqué mi intención de dejar la empresa. NO sería algo inmediato, no saldría corriendo tras acabar la charla. Primero acabaría la carrera, prepararía mi blog, conseguiría clientes y una vez que mi proyecto empezara a funcionar, quería dejar la empresa.

No fue nada fácil tener esa conversación. Mi miedo a la soledad era terrible en esos momentos. ¿Y si mi esposo no acepta mi decisión? ¿Y si se quiere separar, como pareja, porque yo tomé la decisión de dejar la empresa familiar? Los miedos eran grandes y variados. Pero como te decía, no fue “soltar la bomba y salir corriendo”, sino que esperé a acabar de formarme y a que los resultados comenzaran a ser visibles. No me iba tras una quimera, tenía resultados para demostrar que mi proyecto funcionaba. Incluso recuerdo que fue mi esposo quien un día me dijo: Creo que ya es hora de que solo te dediques al coaching. Y es día dejé de sentir miedo a la soledad. Era una oveja negra, si, pero tenía su apoyo y el apoyo de mi familia. Nunca es fácil. Tenlo presente. Pero podrás andar paso a paso el camino hacia tu propia felicidad, venciendo este miedo, y manteniendo el amor de las personas que amas.

 

 Viki Morandeira
Coach Ontológico
Viki Morandeira

Gracias. Me declaro Agradecida.

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Cuando comencé tímidamente a escribir en un blog, allá por el 2010, había tanto, tantísimo que me era complejo y difícil. No sabía nada, como todo el que empieza algo nuevo. Veía otros blogs, y si algo me llamaba la atención invertía horas en aprender a hacerlo y aplicarlo en mi página. Cometí errores, por supuesto, como todo el mundo cuando empieza… Recuerdo que miraba las estadísticas de visitas de mi blog y veía como lentamente subían, poco a poco, a muy poco!!! El día que superé las 100 visitas diarias me llené de alegría!!! ¡Esto va para arriba, esto marcha!, sentí que dijo mi corazón.

La perseverancia, la constancia, el aprendizaje a base de prueba-error, el confiar en que el resultado futuro no es cuestión de suerte, sino de aprendizaje y trabajo duro, todo esto fue lo que me impulsó desde el primer momento a no rendirme. Pero también el ir viendo resultados.

Dicen algunas estadísticas que la mayoría de los blogs son abandonados durante el primer año. El ciberespacio está lleno de blog-cadáveres que se iniciaron con una idea, con ilusión, pero se abandonar por falta de motivación.

NO es fácil tener motivación cuando todo es tan complejo.

NO es fácil aumentar la motivación cuando algunas cosas salen mal.

NO es nada fácil mantener una motivación constante cuando no se ven resultados constantes.

Pero sobre todo, NO es inteligente seguir haciendo algo que no da resultados!!! Si no funciona, hay que cambiar, tomar decisiones, aprender, intentar mejorar, mirar a los demás, inspirarnos en ejemplos de éxito en el ámbito que uno desea su propio éxito.

Cada año, a mediados de diciembre, hago un recuento de estadísticas, de libros y artículos publicados, de visitas a mis blogs, de talleres, de el lado “visible” de mi trabajo. Y como soy una persona visual, me gusta plasmarlo en un gráfico de barras para tener la información a un solo golpe de vista. Me ayuda a evaluar cómo voy, a ver mis avances, mis retrocesos o si me he estancado. Durante el 2015 he estado un poco estancada a nivel de producción de trabajo “visible”, ya que no he publicado ebooks en Amazon, pero por contrapartida he publicado un libro del que me siento muy orgullosa El arte de No amargarse el Matrimonio.   Y aunque he dedicado menos tiempo a escribir “visiblemente”, eso no significa que mis dedos hayan dejado de darle al teclado, porque ha sido un año muy productivo a nivel de coaching online. Pero sobre todo, un año muy positivo a nivel emocional.

El coaching personal y el coaching de pareja tienen momentos duros. Los inicios son difíciles, partimos de situaciones de dolor, de conflicto, donde emocionalmente lo paso mal, al compartir el dolor de las personas con las que trabajo. Pero afortunadamente se que todo pasa , y que ese dolor inicial pasará en pocos días, porque lo veo en cada persona con quien trabajo, porque lo experimento cada semana.

Testimonio Marga

Decía mi profe de Coaching Ontológico, que al coaching se llega desde el dolor. Y así llegué yo, rota, dolorida, con la necesidad de rearmarme tras una gran sacudida de la vida, pero con las ganas y la fuerza para amarme más que nunca. Y así llegan muchos de mis clientes y clientas, rotos, hundidos por el dolor. Mi visión, tras lograr superar el dolor, fue ayudar a otras personas  a ser dueñas de sus vidas, a retomar las riendas y a sentirse felices en su propia piel. Y con cada mail que recibo de los participantes de los talleres, o de las personas a las que acompaño durante una crisis de pareja que por la crisis de los 40 les ha puesto a prueba, hacen que puede sentir que cada día estoy cumpliendo una hermosa misión.

Me declaro afortunada y agradecida a la vida y a mi, por qué no, por haber sabido ver el lado bueno y por haber convertido una experiencia dolorosa en una esperanza y una oportunidad para muchas otras personas.

Si has llegado hasta aquí, MUCHAS GRACIAS, porque para tí es para quien escribo. Para motivarte, para compartir mis aprendizajes, para juntos construirnos como personas más sanas y felices. A por muchos éxitos más, y que los vemos juntos!

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Cuento: El buscador de Jorge Bucay

En este momento la gran mayoría de las personas están inmersas en una búsqueda: Como ser Feliz. En la búsqueda de la felicidad podemos cometer varios errores. A veces, podemos creer que nos falta algo para poder ser felices, podemos pensar que cuando lleguemos a tal punto lograremos la ansiada felicidad. Las personas sufren y se hunden cuando las situaciones de sus vidas no son perfectas…. incluso, ahora, con todo el tiempo que se pasa en interne, algunas personas sufren cuando ven que en las redes sociales los demás parecen ser más felices que ellos….

Es imposible ser feliz siempre si centramos nuestra búsqueda fuera de nosotros, en posesiones materiales o posiciones sociales. Quizás, para disfrutar de la felicidad solo sea necesario dejar de buscarla y aprender a encontrarla dentro nuestro, atesorando esos momentos mágicos y sintiéndonos afortunados por haberlos vivido, en lugar de sentirnos desafortunados porque ya han pasado.

yo quiero felicidad

Les dejo este cuento de Jorge Bucay, El buscador.

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador…

Un buscador es alguien que busca, no necesariamente alguien que encuentra.

Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando, es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. El había aprendido a hacer caso riguroso a estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió.

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina, a la derecha del sendero, le llamó mucho la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras; la rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada.

… Una portezuela de bronce invitaba a entrar.

De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar.

El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso multicolor.

Sus ojos eran los de un buscador, y quizás por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción:

Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días.

Se sobrecogió un poco al darse cuenta que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida. Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar.

Mirando a su alrededor el hombre se dio cuenta que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla, decía:

Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas.

El buscador se sintió terriblemente conmocionado.

Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba.

Una por una, empezó a leer las lápidas.

Todas tenían inscripciones similares, un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.

Pero lo que lo conectó con el espanto, fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los 11 años…

Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio, pasaba por ahí y se acercó.

Lo miró llorar por un rato, en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

– No, ningún familiar – dijo el buscador – ¿qué pasa con este pueblo?, ¿qué cosa tan terrible hay en esta ciudad?. ¿por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar?, ¿cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que los ha obligado a construir un cementerio de niños?.

El anciano se sonrió y dijo:

– Puede Ud. serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré…

Cuando un joven cumple 15 años sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí, colgada al cuello.

Y es tradición entre nosotros que a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abra la libreta y anota en ella:

a la izquierda, qué fue lo disfrutado…

a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.

Conoció a su novia, y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?, ¿una semana?, ¿dos?, ¿tres semanas y media? …

Y después … la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿el minuto y medio del beso?, ¿dos días?, ¿una semana? …

  • ¿Y el embarazo o el nacimiento de su primer hijo … ?
  • ¿Y el casamiento de los amigos … ?
  • ¿Y el viaje más deseado … ?
  • ¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano … ?
  • ¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?…. ¿horas?, ¿días? …

Así vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos….

Cuando alguien muere, es nuestra costumbre, abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su lápida, porque ESE es, para nosotros, el único y verdadero tiempo VIVIDO .

Si te sientes triste, sumido en un estado de infelicidad, mira hacia atrás, toma una libreta, y suma todo el tiempo que has sido feliz. No te olvides de dar las gracias!!! Todo pasa, y este momento duro también pasará.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

¿Te declaras inválido?

 

¿Te ha pasado alguna vez decir “no puedo hacer esto”? ¿Hay algo que has intentado hacer, pero cómo no te ha salido bien has decidido que “no puedes hacerlo? No eres el único, la mayoría de las personas a veces nos convencemos de que “no podemos” con algunas de las tareas o metas que nos proponemos. Pero… ¿es real ese “no puedo”? ¿Qué te lo impide? ¿Te has preguntado qué es lo que verdaderamente te impide hacer eso que no te ha salido bien?

A muchísimas personas, a lo largo de nuestra vida, nos puede ocurrir que muchas veces nos sintamos incapaces de lograr algunas metas, de alcanzar algunos objetivos, o de realizar alguna tarea, a veces tan simple como cocinar, o aprender a usar un nuevo teléfono móvil o a conducir, por ejemplo. Algunas veces, lo intentamos pero tras el primer resultado no tan bueno como esperábamos, nos rendimos, por lo general, demasiado pronto. Otras veces, “nos convencemos” que no podemos hacerlo y directamente ya NI lo intentamos.

Nos declaramos inválidos. Si, nos declaramos inválidos para determinadas tareas, y ya no lo volvemos a intentar.

Y puede ocurrir, que durante muchos años, nos dediquemos a ver pasar la vida, a quejarnos por lo que no hemos podido hacer, por no haber sido lo que deseábamos ser. Gastamos tiempo, energías y saliva en quejarnos por no poder hacer lo que queríamos hacer. A quejarnos por no haber llegado a tener lo que deseábamos tener….. Nos acomodamos en esa situación de incapacidad, de invalidez.

En el momento en que nos declaramos inválidos, pueden surgir dentro de nosotros emociones dolorosas. Podemos sentir cómo nos sumimos en la depresión, cómo nuestro estado de ánimo con respecto a eso que deseábamos para nuestra vida queda oculto con una nube de tristeza, y permanecemos así, sumidos en esas emociones, sin (poder) hacer nada al respecto. ASUMIMOS nuestra invalidez como algo que es permanente, como algo que no tiene solución, que nosotros no podemos resolver. ASUMIMOS que la vida es así, que nuestra vida ha de ser así, que las cosas para nosotros son así, que en el juego de la vida nos tocó perder….. SIN HACER NADA AL RESPECTO.

¿Has hecho alguna vez una lista de las cosas a las que te has dicho “no puedo”?

¿Eres consciente de las veces que te has declarado inválido en tu vida?

¿Y si te propusieras declararte capaz y válido para volver a intentarlo? ¿Qué necesitas para intentarlo?

A veces, lo que nos impide volver a intentar algo es haber fallado en los intentos anteriores. Creemos que si hemos hecho dos intentos para hacer un bizcocho, y nos han salido mal, eso es señal suficiente de que “no somos buenos” en repostería. Creemos que si hemos dedicado un par de horas a aprender a hacer un blog, y no nos ha resultado a la primera, nos convencemos de que eso no es para nosotros.

¿Te has preguntado qué hace que algunas personas SI puedan hacer algo y tú no? En realidad no eres tan diferente a cualquiera de las personas que si pueden hacer aquello que a ti se te resiste. Además, seguramente tú eres capaz de hacer muchísimas otras cosas. ¿No es así? Cuando deseamos algo de una manera muy intensa, por lo general, aprendemos a hacerlo, lo conseguimos. Así mismo te ocurrió cuando intentabas aprender a gatear, y luego cuando lo conseguiste, intentaste aprender a caminar, y también lo hiciste, y te planteaste aprender a hablar, y fue otro de tus logros.

Por lo general, de pequeños, no tenemos una voz en nuestro interior que nos dice “no puedes” y es precisamente por este motivo por el que aunque no nos salga a la primera, volvemos a intentarlo, volvemos a hacer un esfuerzo, un nuevo intento, y así hasta conseguirlo. De niños creemos que podemos ser cualquier cosa que imaginemos ser. Creemos que podemos lograr cualquier cosa que queramos hacer…. pero a medida que vamos creciendo, en lugar de convencernos de que nada nos es imposible, nos vamos convenciendo de lo  contrario….. ¿Qué te impide ser, hacer o tener lo que quieres ser, hacer o tener? Muchas veces tu principal obstáculo eres tú mismo. Piénsalo.

¿Te dices a menudo que no puedes, que no eres capaz, que eso no es para ti? ¿Encuentras justificación sobre porqué esto no es para tí o porque tú no puedes hacerlo? Nuestra mente no quiere decir nunca, NO puedo, porque no puedo. Por eso siempre encuentra la manera de justificar esa “invalidez”. Y a veces, llevamos tanto tiempo repitiendo esa justificación que nos hemos convencido que eso es así, que es verdad, que nada podemos hacer para cambiarlo. ¿Quien te mantiene atado o retenido para que no intentes aprender a hacer algo? ¿Qué te lo impide? ¿Es real esa justificación que te repites a ti mismo?

Si antes no has podido, es probable que sea porque no lo has intentado las veces suficientes, porque no le has dedicado el tiempo suficiente, porque no te has declarado válido para asumir tu responsabilidad y tomar decisiones que dan por resultado acciones concretas para lograr eso que deseas.

Mientras tu mente te permita decidir que hacer, mientras tu mente te permita tomar tus propias decisiones, mientras tu mente te permita ser responsable de ti mismo, el no hacerlo y vivir una vida pobre, gris, sin sentido, también es tu responsabilidad.

NUNCA ES TARDE PARA DECIDIR DEJAR DE SER EMOCIONALMENTE INVÁLIDO

Si tienes tus huesos sanos, tus manos y pies en su sitio, si tienes tus ojos, tus oídos, tus piernas…. ¿por qué decides vivir como necesitando una silla de ruedas toda tu vida?

Miles de personas, nacidas con enfermedades severamente incapacitantes, son CAPACES, se declaran a si mismas VÁLIDAS para alcanzar sus sueños. Muchas personas, tras sufrir accidentes que transforman sus cuerpos y merman su movilidad, aun así, deciden que SON CAPACES, que SON VÁLIDAS para hacer muchas otras cosas, aunque no puedan caminar como antes. Muchas personas con sus cuerpos enteros y sanos…. viven vidas de inválidos, vidas de penas y lamentaciones.

NO ACEPTES NUNCA MAS VIVIR COMO UN INVÁLIDO. CORTA HOY MISMO, YA CON TU PASADO. LA FELICIDAD TE ESTA ESPERANDO EN ESTE MISMO INSTANTE!!!

 

Te invito a que te tomes unos minutos para ver este video…

Y que decidas ELIMINAR de tu vida todas aquellas barreras que te impiden alcanzar lo que realmente quieres hacer. DECIDE CONSCIENTEMENTE NO SER NUNCA MAS UN INVÁLIDO.

Escribe todo aquello que ya No quieres en tu Vida. Y rompe ese papel. Para luego, escribir uno nuevo, donde pongas todo lo que SI QUIERES EN TU VIDA.

Ser Feliz es una decisión personal. Ser infeliz, también.

Tu Coach Personal