Desvalimiento Aprendido ¿Por qué nos rendimos ante la adversidad?

Hay veces en las que me quedo asombrada de lo poco que nos diferenciamos de los animales. Incluso nos parecemos en cuestiones tan importantes como las que determinan si tendremos éxito o no en nuestra vida. ¿En qué puedes tú parecerte a un ratón de laboratorio? En que ambos pueden experimentar el Desvalimiento aprendido, o también llamada Indefensión Aprendida.

Te cuento cómo unos ratones nos pueden ayudar a comprendernos mejor. Estudiando sobre Psicología Positiva, leía un experimento hecho por el doctor Seligman y su equipo, con unos ratones. En dos cubos llenos de agua, metieron igual cantidad de animalitos. En uno de ellos, metieron unos tacos de madera donde podían pararse para dejar de nadar y no ahogarse. En el otro, no pusieron nada, pero sacaron a los ratones antes que llegaran a ahogarse.

En la segunda parte del experimento, añadieron tacos de madera al cubo que no los tenía. Los ratones que se habían salvado de morir ahogados ahora estaban en un cubo donde tenían una manera de salvarse. ¿Qué sucedió?

Los ratones que tuvieron la primera mala experiencia, donde casi mueren ahogados, ni siquiera intentaron subirse a los palos, mientras que los segundos, buscaron por todos los medios flotar sobre ellos.

Con este experimento, el Dr. Seligman, pretendía explicar la pasividad de algunos de sus pacientes ante la posibilidad de hacer algo para cambiar hacia mejor sus vidas. ¿Por qué algunas personas pueden hacer aquello que les conduce a una vida exitosa y otras no?

Algunas veces somos como los ratones que casi mueren en el primer cubo. Ante una adversidad, lo intentamos, pero al no conseguirlo, asumimos que no hay nada que hacer, que por mucho que nademos, no habrá salvación. Si una vez nos fue mal, creemos que siempre nos irá mal. En esto consiste la indefención aprendida. Incluso hay otro experimento, muy sencillo, que muestra los resultados en personas, en unos pocos minutos. Te invito a ver este video y comprobar lo fácil que resulta perder la confianza, sentirnos estúpidos o frustrados ante la adversidad.

La vida a veces nos presenta momentos difíciles, pero tenemos opciones. Siempre habrá una opción, una decisión, un paso para dar. NO seas como los ratones que, incluso teniendo los tacos de madera donde salvar sus vidas, se rendían…

¡¡¡Por lo menos intentemos ser más listos que los ratones!!!!

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El desvalimiento aprendido fue estudiado por Martin Seligman durante décadas, tras haber vivido, de pequeño, cómo su padre se rendía ante las adversidades que tuvo que enfrentar en su vida laboral. Martin Seligman, el padre de la Psicología Positiva, dedica su vida a enseñar a ser personas optimistas. Su libro, Aprenda Optimismo, Haga de la Vida una experiencia Maravillosa es sin duda un libro que ayuda incluso a aquellos que somos de por si optimistas.

La Resiliencia es la capacidad de salir reforzados superando las dificultades. Y una actitud optimista es imprescindible. Recuerda esta frase:

No he conocido nunca a una persona fuerte con un pasado fácil.

Por muy duro que sea en el momento actual tu situación, sigue intentándolo, da pequeños pasos, busca una salida. Jamás te rindas. Así como aprendemos a dejarnos vencer y a permitir que la dificultad nos ahogue, también aprendemos a resistirnos,  a buscar salidas, a convertirnos en personas resilientes que crecen tras la adversidad.

Piensa en todo aquello que no te atreves a hacer, en aquello que has dado por perdido, en aquello que has descartado por imposible, y ¡ arriésgate! El triunfo es para aquellos que se esfuerzan por alcanzarlo. Si no puedes sin ayuda, pídela, búscala, aférrate al taco de madera y sal de esa situación que te ahoga.

¿Te has parado a pensar en la vida de los demás? ¿Conoces a personas que han pasado por situaciones similares, pero que han conseguido resultados diferentes? El optimismo, la psicología positiva, fueron la base para plantear muchos experimentos y así comparar en laboratorios que existen personas, mentes, que se rinden ante la adversidad y otras que no.

Pero si nos fijamos a nuestro alrededor, estamos rodeados de situaciones reales, de personas reales donde los resultados de estos experimentos se comprueban cada día. ¿Cuál es la diferencia entre una persona que estando paralítica, tras un accidente, luego de trabajar y entrenar, logra una medalla de oro en natación, y una persona que también paralítica, acaba su vida en una depresión interminable? ¿Te has parado a pensar que ante la misma situación, ante el mismo infortunio, hay personas que reaccionan y siguen luchando mientras  que otras no lo hacen?

No hace falta ser un científico, ni un investigador para darnos cuenta que es un hecho, que es real, que hay personas que superan los golpes más duros de la vida y otras que no. ¿En qué se diferencian si el golpe fue el mismo? Tienen una mentalidad optimista, no se rinden, siguen buscando salidas, su diálogo interior es posibilitador, buscan apoyo en sus logros del pasado para recordarse que pueden nuevamente salir adelante, luchan con todas sus fuerzas en lugar de rendirse y dejarse arrastrar hacia la derrota.

Una mentalidad optimista, ganadora, puede entrenarse. Como también investigó Martin Seligman, hay personas que tienen un componente genético que les predispone hacia el optimismo, o hacia el pesimismo. Pero si lees su fórmula de la felicidad, comprobarás que incluso si tus genes tienen una tendencia pesimistas, también puedes tener éxito y ser feliz en tu vida. Depende de ti. NO de la vida que te haya tocado. Siempre, siempre, depende de nosotros, de nuestra actitud ante las circunstancias. Desde el coaching trabajamos en adquirir una mentalidad optimista, una mentalidad de crecimiento, capaz de ver las posibilidades y las oportunidades, y dejando de ver solo los obstáculos o lo que puede salir mal.

Tú decides.  Ahora lo sabes. Lo que diferencia a una persona exitosa de una persona que no logra avanzar, no es su capacidad, no es su inteligencia, no es su talento tampoco…. sino su optimismo. Lamentablemente hay personas capaces, inteligentes, preparadas, talentosas… que se dejan arrastrar por el pesimismo y el desvalimiento aprendido.

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

El coaching es la disciplina que saca lo mejor de ti. Escríbeme si quieres que trabajemos en un proceso de coaching personalizado.

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Caracteristicas de la Resiliencia

Cuando la vida nos enfrenta a situaciones duras y a pesar de ello buscamos fuerzas y sacamos recursos de donde ni imaginábamos que los teníresiliencia. amos…. hemos obrado con resiliencia. En los momentos más difíciles de nuestra vida el dolor puede ser por momentos insoportable. La depresión, la desolación, el desear “apagar” nuestra mente para escapar de nuestros problemas puede convertirse en una losa que nos aplasta.

Nadie está exento de tener un revés en la vida, de sufrir un accidente, una enfermedad inesperada, o enfrentarse al dolor de los seres queridos. Durante los momentos de dolor, todo es tan intenso y parece que durará para siempre que olvidamos incluso que ya hemos pasado por duros trances con anterioridad y que luego volvimos a sonreír. Ser resiliente es recordarnos a nosotros mismos que por muy oscuro que esté el cielo…. después de la más grande de las tormentas siempre sale el sol.

Incorporar a nuestra vida la resiliencia es en estos momentos imprescindible y podemos aprender como desarrollar una personalidad resiliente

Características de la resiliencia

  • No te aísles

Ante las dificultades de la vida, algunas personas pueden aislarse, encerrarse en sus problemas para rumiarlos, alimentarlos con ideas cada vez más negativas, llegando a creer que este problema no tiene solución. En nuestra pareja, nuestros amigos o familiares tendremos una oreja, un hombro, una mano… Contar con el apoyo de personas que pueden ayudarnos a ver una salida a nuestro dolor es importante. Siempre podemos pedir ayuda y encontrarla. La persona resiliente busca ayuda, no se aísla.

  • Puedes superarlo

Dejar de etiquetar tu situación como terrible, insuperable, catastrófica es imprescindible para encontrar la manera de superarlo. Aunque no podamos cambiar algunos de los momentos vividos, aunque no podamos volver al pasado, siempre podemos buscar una salida si nos esforzamos en que nuestra actitud sea positiva. La persona resiliente es optimista frente a su futuro.

  • Los cambios son una constante

Los cambios producen ansiedad, miedo. Estamos acostumbrados a una manera de vivir, a una persona, a un trabajo, y esa manera de vivir se ha convertido en un todo del que no podemos separarnos. Los cambios, crisis, pérdidas, despidos, son situaciones que se escapan de nuestro control y cuanto menos nos resistamos a estos cambios antes podremos aceptarlos y emprender el ascenso. Si dejamos de darle nuestro tiempo a lo que no podemos cambiar podemos utilizarlo en profundizar en todo lo que SI podemos mejorar. La persona resiliente acepta las situaciones que le tocan vivir en lugar de resistirse a ello.

  • Pasos de bebé.

Una vez que la vida nos ha sacudido, es importante no permanecer paralizados. El dolor puede pesar mucho y nos resulta difícil movernos, pero fijarnos pequeñas metas, dar pasos de bebé es la manera de incorporar la resiliencia a nuestra vida para lograr que a pesar de nuestros problemas, salgamos fortalecidos. No te quedes en el lugar de la víctima, muévete hacia el lugar del protagonista. Cada uno de nosotros es el protagonista de su vida. La característica de la persona resiliente de dar pequeños pasos le ayuda a salir de la situación de dolor y desamparo con mayor facilidad. Tener miedo no evita que mueras

  • Los problemas no desaparecerán.

Por mucho que intentemos mirar hacia otro lado, aquello que nos resulta incómodo, doloroso, no desaparecerá. Meter la cabeza bajo tierra tampoco funciona. Evitar enfrentar los problemas puede ser incluso peor. Enfrentarlos con decisión, antes que las cosas empeoren nos ayudará a sentirnos en posesión del control de nuestras vidas. Una persona resiliente asume su responsabilidad de resolver las situaciones que le han tocado vivir y de mantener una estabilidad emocional a pesar del dolor vivido.

  • Crece en la adversidad.

Aquella frase que seguramente oímos de pequeños, es en un momento adverso, una motivación para levantarnos y luchar. Lo que no te mata te hace más fuerte. Y precisamente enfrentando a las situaciones que te generan frustración, incomodidad, desconsuelo, encontrarás dentro de ti esa fortaleza que hará que te demuestres a ti mismo lo fuerte que puedes llegar a ser. Esta es una de las características más importantes de la resiliencia, poder crecer en la adversidad.

Hay dos tipos de dolor, el que te lastima y el que te cambia.

Una persona resiliente no se queda en el lugar de víctima, no acepta que el doler le lastime, abraza el dolor que produce cambios importantes en su interior y lo usa para crecer.

  • Olvídate del “no puedo”

La resiliencia es algo que podemos aprender, que se puede incorporar a cualquier edad, y para ello es necesario asumir que nadie puede hacer este aprendizaje por nosotros, así como la única persona capaz de superar lo que nos tocó vivir somos nosotros mismos. Deja de repetirte en tu mente que esto es terrible, que no puedes lograrlo, que no podrás salir adelante. Confía en ti. Seguramente has superado otras situaciones y otros retos con anterioridad. Mira hacia atrás y recuerda que SI PUDISTE, SIGUES PUDIENDO. Así que borra de tu mente el “no puedo“, en su lugar, prueba decirte: “aun no he dado el paso adecuado”. Esto te ayuda a ver más posibilidades. La persona resiliente asume que puede recuperar la felicidad, la estabilidad, la paz, a pesar de lo vivido en el pasado.

  • El catastrofismo no sirve

Por muy grande que sea tu dolor hoy, intenta separarte de él, tomar distancia y mirar “el cuadro” desde una perspectiva diferente. Todo pasa, los momentos felices pasan, los momentos amargos pasan, los momentos aburridos pasan, la vida sigue pasando y esto también pasará.

La persona resiliente ve las cosas como son y no peor de lo que son.

  • Céntrate en lo que aún está por llegar

Y no en lo que no tienes, has perdido o ya no está. Nuestra vida es como una película y en la inmensa mayoría de las películas (y de las vidas) siempre hay un final feliz. ¿Recuerdas los partidos de fútbol por el resultado que llevaban a mitad del encuentro? NO. Los partidos son recordados por el resultado final. Por eso, tu vida tiene esa misma secuencia. Las cosas no cuentan por cómo son ahora, sino por cómo terminan. Tu actitud positiva y enfocarte en todo lo que puedes hacer y en todo lo que aún llegará a tu vida es el combustible que te pondrá en marcha. La personalidad resiliente se caracteriza por poner su atención, su foco en un futuro hacia el que mira con optimismo, en lugar de quedarse anclada en el pasado.

  • Jamás te olvides de ti.

A veces, lo que nos hace sufrir no son nuestros propios problemas sino los que viven las personas que amamos. Un hijo, nuestra pareja, una hermana… NO es fácil evitar el sufrimiento cuando aquellos que nos importan están pasándolo mal. Sin embargo es necesario cuidar de ti. Preocuparte por tu salud. Si los problemas de los demás te están pasando factura, si enfermas y no sabes porqué…. quizás necesites tomar distancia por algunos momentos de las situaciones difíciles propias y ajenas, para recordarte a ti mismo que TU SALUD ES LO PRIMERO. Cuando mi esposo y yo atravesamos una durísima crisis matrimonial que a punto estuvo de separarnos, las palabras de mis abuelas retumbaban en mis oídos. No hay que hacerse mala sangre….. Enfermamos de dolor. Enfermamos cuando nos dejamos hundir, aplastar por las situaciones adversas. Enfermamos justo cuando más saludables necesitamos estar para poder luchar con todas nuestras fuerzas.

Busca que ser una persona resiliente. Trabaja para incluso salir fortalecido después de los retos que la vida te llame a enfrentar.

 

Viki Morandeira

Coach Ontológico

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Afirmaciones Positivas ¿Por qué funcionan?

afirmaciones positivas

A casi nadie le es ajeno que las afirmaciones positivas están de moda. Los libros de Louise Hay,  el libro y la película El Secreto, la Ley de la Atracción, y los recién llegados libros de afirmaciones para colorear llenan los estantes de librerías, kioskos, grandes supermercados…

Y como casi todo en la vida, las afirmaciones positivas tienen defensores y detractores, evangelizadores y demonizadores que mantienen posturas totalmente opuestas. ¿Tú qué crees sobre las afirmaciones positivas? Vamos a hablar sobre este tema, no para convencerte de una cosa u otra, sino para que tú seas quien se forme una opinión al respecto.

Algunos hablan de “autosugestión” para definir el efecto que se puede perseguir al utilizar las afirmaciones positivas. Otros pueden mencionar al universo, a fuerzas invisibles que conspiran para que recibas aquello en lo que creas con firmeza y decisión…  Hay quien  afirma que es de ingenuos creer que por decir “Yo tengo éxito” alguien pueda lograr tan ansiada meta…  ¿Y si hubiera evidencias científicas?  A veces, necesitamos pruebas para creer en algo que nuestra mente se niega a aceptar como veraz.

Una de las frases célebres de Mark Twain dice: “Es mucho más fácil engañar a alguien que convencer a alguien de que ha sido engañado”  Cuando nos convencemos de algo, incluso aunque no sea cierto, resulta mucho más difícil que cambiemos de opinión que haber creído algo que no era del todo verdad.

No podemos ya pasar por alto las evidencias científicas que tras muchos estudios la Psicología Positiva ha demostrado. Pensar en positivo da mejores resultados que pensar en negativo.

Cuando Martin Seligman profundizó en el estudio del “desvalimiento aprendido” lo hacía tras haber presenciado cómo su padre, luego de algunos reveses de la vida, se rindió y dejó de tener pensamientos positivos sobre su propio futuro. Martin Seligman dedicó y dedica su vida a los beneficios de Pensar en Positivo. Las afirmaciones positivas funcionan y está demostrado por más de un estudio científico, pero sobre todo, por las personas que tenemos a nuestro alrededor. optimistas pragmaticos

Decía Helen Keller… “Ningún pesimista ha descubierto el secreto de las estrellas, ni ha navegado por mares desconocidos, ni ha abierto una puerta al espíritu humano. Y si nos paramos a pensar… seguramente encontraremos muchísimos ejemplos de emprendedores, científicos, soñadores, actores, inventores, personas de carne y hueso, como tú y como yo, que HAN CREÍDO con firmeza en que eso que “pensaban” era posible. Cuando creemos que algo es posible, cuando nada en nuestro interior duda de que podamos alcanzar algo, daremos los pasos necesarios para lograrlo.

Vivimos a un ritmo demasiado vertiginoso y quizás, creemos que las afirmaciones positivas operan como la magia: “de inmediato”. Pero la realidad es que todo requiere su tiempo.

En cambio, el pensamiento negativo, en palabras de la profesora María del Carmen Navarro Maldonado, puede considerarse como “la peste de las neuronas”. En un artículo que publicó en el 2008 se refiere a la incidencia que tienen nuestros pensamientos en nuestra vida.

Si reflexionamos al respecto, podemos recordar que muchas veces, cuando pensamos en negativo, estamos experimentando emociones negativas y a su vez, estas emociones, (ira, miedo, frustración) generan en nuestro organismo cortisol y otras hormonas que incluso llegan a afectar nuestra salud. Pensar en negativo, “hacernos mala sangre” como decían nuestras abuelas, nos enferma. Por algo lo dirían nuestras abuelas, ¿verdad?

Las afirmaciones positivas funcionan cuando REALMENTE PONEMOS TODA NUESTRA CONFIANZA Y FE EN ELLAS. Cuando podemos creer en algo, podemos dar los pasos necesarios, invertir nuestro tiempo en aprender, en mejorar nuestras capacidades, en hacer alianzas, en vencer nuestros propios miedos, para finalmente, materializar aquello que hemos afirmado.

postura corporal correcta 1Haz la prueba. Ponte de pie, o sentado, pero con la espalda recta, los hombres hacia atrás, el mentón ligeramente despegado del pecho, la mirada al frente. Como puedes ver en la imagen que hay aquí mismo. Yo le llamo “la postura de poder”. En los talleres online muchas veces hablamos de la importancia de esta postura. No termines de leer este artículo sin hacer, por ti mismo, un pequeño experimento. Adopta la “postura de poder”, prepara dos o tres afirmaciones positivas a tu elección, en las que puedas creer con total seguridad. Y dilas mientras respiras profundamente. Prueba, por ejemplo: Soy una persona feliz. Soy una persona sana. Todo es perfecto. Repite estas frases, dos o tres veces, mientras estás en la postura de poder y respiras profundamente. Puedes también cerrar los ojos si te apetece. ¿Lo haces ahora? Te espero….

¿Y? ¿Qué tal? ¿Cómo se siente? Nuestra mente, nuestro cuerpo, nuestra realidad, están tan relacionados, tan interconectados que sería una negligencia obviar la importancia que tiene en tu propio futuro el PODER CREER EN TI y el poder creer que vivirás situaciones afortunadas, que tendrás un mejor futuro, que llegarás a celebrar tus logros. ¿Si tú no crees en ti, entonces quien? Recuerda, como dijo Nelson Mandela… Tu pequeñez no le sirve al mundo!!! 

Y no te quedes con ser optimista durante una semana…. No te dediques a repetir afirmaciones positivas SOLO durante unos días para desmoralizarte a la semana porque no se han convertido en realidad. Creer en que podemos es mucho más poderoso que querer algo. 

¿Qué te parece si escribes tus propias frases, tus propias afirmaciones positivas, y las tienes a mano para repetirlas todos los días, durante un mes? ¿Te animas a invertir 5 minutos de tu tiempo, cada día, durante solo un mes? ¿Es demasiado? Cuando acabe el mes, y puedas comprobar cómo te sientes, cómo desde tu interior sientes la fuerza de una vida más agradable, de un futuro que se carga de esperanzas, estoy segura que te parecerá que has invertido muy poco comparado con los beneficios obtenidos!!!

Y si eres de las personas que se considera “realista”, me encantaría intercambiar contigo opiniones, puntos de vista. Como optimista, las personas realistas siempre me han llamado la atención, supongo que por aquello de que los opuestos se atraen… ¿Qué les hace creer tan firmemente en que la opción negativa es más probable que la positiva? ¿y sabes qué me respondo? Lo mismo que decía Helen Keller, pero con mis palabras. Es imposible que una persona que no cree pueda lograr aquello en lo que no cree. Y por eso, ellos mismos crean su realidad, por eso, su propia negatividad hace que sus profecías oscuras se cumplan, por eso, cuando algo les sale mal, tal como ellos habían vaticinado, al final se quedan satisfechos, contentos por estar en lo cierto…. En cambio, un optimista, si algo sale mal, vuelve a intentarlo, se levanta y lo hace de otra manera, busca otro camino. NO fracasa, al final lo logra, porque el fracaso jamás fue una opción, porque su mente se inundaba de frases y afirmaciones positivas, o lo que es lo mismo, porque sus neuronas no se intoxicaban con pesimismo ni pensamientos negativos.

Lo siento por los realistas, por aquellos que no se consideran personas negativas…. porque aun no han descubierto que ellos mismos son artífices de todo lo que no conseguirán en sus vidas.

“Podemos crear la guerra o podemos crear la paz, somos creadores.”

Bruce Lipton

 

Viki Morandeira

Coach Ontológico.

 

 

 

14 lecciones de un monje budista

Aveces no se necesitan más palabras que las que ya están dichas. Para qué añadir mi propia reflexión, ¿verdad? Hoy quiero compartir contigo los

14 Preceptos de Thich Nhat Hanh

  • No seas idólatra ni te ates a ninguna doctrina, teoría o ideología, incluso las budistas. Todos los sistemas de pensamiento son guías, no son la verdad absoluta.

  • No creas que el conocimiento que tienes ahora es absoluto, inmutable. Evita ser de mentalidad estrecha y atarte a los puntos de vista presentes. Aprende y practica el desapego de tus puntos de vista para estar abierto a recibir los puntos de vista de los demás. Se encuentra en y no en el conocimiento conceptual. Preparate para aprender a través de todo, a observar en tí mismo y en el mundo en todo momento.
  • No fuerces a los demás, ni siquiera a los niños, por ningún medio en absoluto, a adoptar tus puntos de vista, ya sea por autoridad, amenaza, dinero, propaganda o incluso educación. Sin embargo, por medio del diálogo compasivo, ayuda a los demás a renunciar al fanatismo y a la estrechez.
  • No evites el contacto ni cierres tus ojos al sufrimiento. No pierdas la conciencia de la existencia del sufrimiento en la vida y del mundo. Encuentra maneras de estar con aquellos que sufren por todos los medios. Incluyendo el contacto personal y las visitas, imágenes y sonido. Por tales medios despierta en ti mismo y en los demás la realidad del sufrimiento en el mundo.

  • No acumules riquezas mientras millones están hambrientos. No tomes como objetivo de tu vida la fama, el provecho, la riqueza o el placer sensual. Vive simplemente y comparte el tiempo, la energía y los recursos materiales con los que estén en necesidad.
  • No mantengas ira u odio. Tan pronto como surjan la ira o el odio practica la meditación sobre la compasión para comprender profundamente a las personas que han causado ira u odio. Aprende a ver a los otros seres con los ojos de la compasión.
  • No te pierdas en la dispersión ni en el ambiente que te rodea. Aprende a practicar la respiración para recuperar la compostura del cuerpo y de la mente, para practicar la atención, y para desarrollar la concentración y la comprensión.
  • No pronuncies palabras que puedan crear discordia y causar ruptura en la comunidad. Haz todos los esfuerzos para reconciliar y resolver todos los conflictos, aunque sean pequeños.
  • No digas cosas falsas por interés personal o para impresionar a los demás. No pronuncies palabras que causen desviación u odio. No difundas noticias que no sabes que no son ciertas. No critiques ni condenes cosas de las que no estás seguro. Habla siempre verdadera y constructivamente. Ten el valor de hablar sobre situaciones de injusticia, aún cuando hacerlo pueda amenazar tu propia seguridad.

  • No uses a la comunidad budista para ganancia o provecho personal, no transformes tu comunidad en un partido político. Una comunidad religiosa debe, sin embargo, tomar una actitud clara contra la opresión y la injusticia, y debe esforzarse por cambiar la situación sin engancharse en conflictos partidarios.
  • No vivas con una vocación que sea dañina para los humanos y la naturaleza. No inviertas en compañías que priven a los demás su oportunidad de vivir. Elige una vocación que te ayude a realizar tu ideal de compasión.
  • No mates. no permitas que otros maten. Encuentra todos los medios posibles para proteger la vida y prevenir la guerra.
  • No poseas nada que debería pertenecer a los demás. Respeta la propiedad de los demás pero evita que los demás se enriquezcan con el sufrimiento humano o el sufrimiento de otros seres.
  • No maltrates a tu cuerpo. Aprende a manejarlo con respeto. No veas a tu cuerpo simplemente como un instrumento. Preserva las energías vitales (sexual, respiración, espíritu) para la realización del camino. La expresión sexual no debería ocurrir sin amor y compromiso. En las relaciones sexuales, sé consciente del sufrimiento futuro que pueda causarse. Para preservar la felicidad de los demás, respeta los derechos y compromisos de los demás. Sé plenamente consciente de la responsabilidad de traer nuevas vidas al mundo. Medita sobre el mundo al que estás trayendo nuevos seres.

Y ahora, vuelve a leerlos.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

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