4º Pecado que mata tu Felicidad

Se suele decir que no hay peor ciego que quien “no quiere” ver, pero en realidad yo creo que la peor de las cegueras es la de la ignorancia. Ignorar que hay algo que estamos haciendo mal hace que sea imposible mejorarlo. Si uno ignora donde está la pérdida de agua de una tubería… ¿Por dónde empieza a romper la pared?

Muchas de las situaciones problemáticas vividas, aquellas que tarde o temprano darán como resultado que la vida haga Los Tres LLamados para despertarnos…. son situaciones que luego de comprenderlas nos parece hasta “tonto” no haber caído en ello antes y así evitarnos dolor y problemas en nuestras relaciones personales. Nadie nace sabiendo…. por eso, es fantástico poder seguir aprendiendo, poder seguir creciendo y ayudar a los demás a abandonar la ceguera antes de que sufran por este motivo.

Todos cometemos errores, y en el MOOC de la Escuela de Negocios de la India, estoy profundizando en los Errores y los Hábitos necesarios para una Vida de Felicidad y Realización. Abajo encontrarás los enlaces a todos los artículos sobre este tema, y hoy le toca el turno al 4º Pecado que mata nuestra felicidad: Ser Excesivamente Controladores

Podemos caer en este pecado que nos impide ser felices cuando nos “enfada” la realidad. No nos sentimos felices si el día de nuestra boda llueve, si nuestro hijo no aprueba sus asignaturas escolares, si nuestra suegra no nos recibe con una sonrisa, si nuestro jefe no valora nuestro trabajo, si nuestro equipo de fútbol no gana un partido, si nuestra esposa no nos pregunta si necesitamos algo, si nuestro esposo no nos invita a una salida romántica…. Pretendemos controlar las situaciones, las acciones de las personas, y cuando estas no son como “deberían” ser, nos instalamos en la infelicidad.

Esto es algo totalmente inconsciente. No nos hemos dado cuenta que esa necesidad de que se cumplan nuestras expectativas es la generadora de nuestra infelicidad y en ningún momento se nos ocurre pensar que “por sufrir” podemos entrar dentro de las personas que cometemos el 4º pecado que mata nuestra felicidad. ¿Controlador? Yo no soy controlador!!!  No le digo a nadie lo que tiene que hacer.

Si, entiendo que puedas decirme eso, y que no te sientas una persona controladora. Permíteme seguir con el tema y verás como puedes mejorar notablemente tus emociones. Hay miles, millones de situaciones que escapan de nuestro control, situaciones en las que no tenemos “poder de acción”, como la lluvia, que una persona tenga un atasco y se retrase en una cita, que un amigo deje de serlo porque no era “tan amigo” como uno creía… En nuestro día a día hay infinidad de pequeños momentos que ocurren y precisamente no son agradables. Nuestra actitud ante estas circunstancias, la manera en que pensamos sobre lo que nos sucede, es lo que determina si sufrimos o no, y durante cuanto tiempo.

Caemos en el error de querer que “todo y todos” sean como a nuestra mente se le ocurre que “debería” ser, y cuando no es así, hacemos comentarios, opinamos, damos consejos, para que “todo y todos” esté alineado con la manera en que nosotros creemos que debería ser. Te pongo un ejemplo para que nos entendamos mejor.

Quizás piensas: Mi esposo tendría que cuidar más su alimentación.

Detrás de este pensamiento no hay nada de malo, ¡Por supuesto que no! La cuestión es… qué hacemos tras pensar así. Podemos asumir que cada uno es responsable de su vida, que yo puedo esforzarme por cuidar la mía, comer sano, comprar alimentos saludables, pero a fin de cuentas no puedo “controlar” lo que hace mi esposo y él, en algún momento de su vida, verá los beneficios de mejorar su alimentación y hará los cambios necesarios. O bien puede querer “ayudar” a mi esposo a comer mejor, dándole constantes consejos sobre lo que “debería” hacer, o criticando constantemente su “mala conducta alimentaria”, o incluso haciendo bromas delante de amigos o familiares sobre lo mal que come o lo poco que se cuida, todo con la BUENA INTENCION de cuidar su alimentación. Todo con amor hacia mi esposo. Aunque el resultado que pueda conseguir sea TERRIBLE!!!  Cuando intentamos “ayudar” a alguien que no nos ha pedido ayuda, cuando sin quererlo, con nuestras acciones buscamos controlar que la otra persona sea como “debería” ser…. estamos haciendo un gran daño a la relación con esa persona. Intentar que los demás sean como yo creo que debería ser me genera a mi mismo infelicidad, y también hace que a medio y largo plazo, la relación con esa persona se deteriore.

Otras veces, cometemos el pecado de querer controlar los “resultados”. Me explico mejor. Sufrimos cuando los resultados no son los que esperábamos. Si resulta que el día de nuestra boda se presenta lluvioso, sufrimos. Si íbamos a ver un eclipse y está nublado, nos quejamos. Si hace calor, frío, humedad, si el clima está demasiado seco….. nos quejamos por todo lo que no es como en ese momento nuestra mente desearía que fuera, y eso nos hace sentir infelices. NO es la realidad la que nos genera infelicidad, sino la zona control zona influenciamanera en que nos relacionamos con la realidad.

Con esto no quiero decir que ahora, para ser feliz, tengas que “dejar que el azar trabaje”. No es precisamente volviéndonos personas absolutamente despreocupadas, a las que todo les da igual, en la manera en que somos felices. NO, Recuerda, En el medio está la felicidad o lo que es lo mismo… ninguno de los extremos nos hará felices. Estudios científicos en asilos de ancianos, han demostrado que aquellos que podían “controlar” algunas situaciones de su día a día, tenían un mejor estado de ánimo, mejor salud y morían menos!!!! Por lo que poder “decidir” o controlar ciertos aspectos es verdaderamente importante. Darnos la libertad de tomar ciertas decisiones mejora nuestros niveles de felicidad e incluso alarga nuestra vida. La cuestión está en  determinar qué situaciones están fuera de nuestra zona de control, cuales están dentro de nuestra zona de influencia y cuales están en la zona de no control para así mejorar nuestra felicidad.

Hace tiempo escribí sobre los pensamientos distorsionados, sobre la Falacia de Control, y sobre cómo eso nos hace sentir infelices. Lo que es necesario profundizar es el hecho de lo que nuestro “control” sobre los demás, produce en los demás. La reactancia psicológica es una reacción humana natural, que ocurre en respuesta a una percibida “amenaza” a la propia libertad. ¿Alguna vez has intentado que tu hijo hiciera una cosa (los deberes, lavarse los dientes, etc) y has conseguido exactamente lo contrario? Pues bien, eso es “reactancia psicológica”. El otro, ante una situación que interpreta como un intento de control sobre su libertad reacciona con una actitud de defensa a su libertad. Si le dices a tu esposo que coma sano, responderá haciendo lo contrario.  ¿Eso le hará feliz? Comer mal no es que le haga feliz, pero no sentirse controlado o “guiado” en lo que debería hacer SI hace que una persona se sienta feliz. Por eso es necesario analizar hasta que punto estamos actuando intentando que los demás “sean” como nosotros creemos que deberían ser, o que actúen como nosotros creemos que deberían actuar. Si ocurre lo contrario, también es posible que seas consciente de situaciones en los que sintieras como alguien “quería controlar” tu vida y tu sensación instintiva ha sido la de rechazo hacia ese control. ¿Lo has notado? Ni tú quieres controlar al otro, ni el otro quiere controlarte a ti. Ambos desean lo mejor para el otro, cometiendo el error de pensar que lo que uno piensa es lo que sería mejor para el otro…. ahí es donde está el problema y la infelicidad mutua.Mi responsabilidad

Cuando lo que deseamos controlar son los resultados que obtenemos es necesario hacer una pequeña diferencia. Querer ir a una
determinada Universidad, querer tener un determinado modelo de vehículo, aspirar a una relación estupenda, no significa ser controlador en exceso. Tener aspiraciones y tratar de lograr lo que deseamos es bueno, sano y deseable. El problema llega cuando cualquiera de nuestras aspiraciones se transforma para nosotros en una obsesión o cuando no conseguimos nuestro deseo y eso se convierte en el fin del mundo. Nos hace infelices obsesionarnos con lograr algo o sentir que es catastrófico si algo no alcanzamos a lograrlo o si una persona deja de formar parte de nuestra vida.

En el siguiente artículo te hablaré del 4º Hábito. Controlar todo lo que ocurre en tu vida o todo lo que hacen los demás no es tu responsabilidad, no está en tu mano. Lo que sí está dentro de tu zona de control es ASUMIR LA RESPONSABILIDAD DE SER FELIZ.

Puedes leer los anteriores artículos haciendo click sobre cada uno de los puntos siguientes.

1º Pecado. SACRIFICAR LA FELICIDAD

1º Hábito. PRIORIZAR – sin perseguir- LA FELICIDAD

2º Pecado. PERSEGUIR LOS “MOST”

2º Hábito ENCUENTRA TU “FLOW” 

3º Pecado. DEPENDER O EVADIR EL AMOR

3º Hábito AMAR Y DAR AMOR 

4º Pecado. El que estás leyendo ahora

4º Hábito SER RESPONSABLE DE TU FELICIDAD

5º Pecado. DESCONFIAR DE LOS DEMÁS

5º Hábito CONFIANZA INTELIGENTE

6º Pecado. DESCONFIAR DE LA VIDA

7º Pecado. IGNORAR LA FUENTE INTERIOR

Viki Morandeira

Coach Ontológico

 

 

 

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10 comentarios sobre “4º Pecado que mata tu Felicidad

  1. Estupendo articulo.
    Es cierto que no podemos controlar todo lo que ocurre a nuestro alrededor o la famosa idea de cambiar al otro, en mi opinión lo mas sano y eficaz es dar ejemplo. Así como a los hijos se le da ejemplo de protocolo, por ejemplo, en el caso del marido que no come sano una buena opción es comer sano tu y con el tiempo y los resultados el vera lo beneficioso que resulta y probablemente coma también saludable.
    De todas maneras siempre hay que recordar que la felicidad se crea dentro de uno mismo.

    1. Gracias Elízabeth por tu comentario. El ejemplo cunde más que la prédica, es cierto, tienes razón. De todos modos, lo importante para “ser felices” es aceptar que hay una gran diferencia entre desear lo mejor para nuestros seres queridos y creer que lo mejor siempre será lo que uno piensa. Porque cada vez que los demás no siguen nuestro ejemplo corremos el riesgo de caer en la infelicidad. Exacto. La felicidad podemos encontrarla dentro nuestro, si, totalmente de acuerdo, y depende mucho en cómo pensamos, como vivimos con las decisiones que vamos tomando y como de flexibles somos cuando no nos dan el resultado que creíamos que iban a dar. Faltan 7 artículos más en esta serie, que iré escribiendo a medida que continue con el curso de la Universidad que los sustenta. Espero que te gusten también los próximos. Un abrazo. Viki

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