Esperar que todo sea perfecto nos hace infelices

como ser feliz

Todos hemos escuchado la metáfora en la que se compara al nivel de optimismo/pesimismo con un vaso, que puede estar medio lleno o medio vacío, según dónde estemos enfocando nuestra mirada. Si nos enfocamos más en los sucesos negativos, en las situaciones que no han dado el resultado que nosotros deseábamos, en lugar de buscar el aprendizaje o el lado bueno de los hechos, estamos cometiendo el 6º pecado que mata nuestra felicidad. Feliz no es quien vive en su día a día millones de momentos de felicidad, sino quien sabe valorar los que tenga, sin darle una importancia vital a lo que no es perfecto en su vida.

Desconfiar de la vida es el 6º pecado que merma nuestras posibilidades de sentirnos felices. ¿Si las cosas no te salen bien como te sientes? ¿Como miras hacia el futuro si algo no ha ido bien? Tener una visión pesimista sobre lo que puede ocurrir en nuestro futuro hace que no seamos felices hoy.

Esto mismo es lo que nos dice Julián Marías en su libro La felicidad humana, “Llevamos bien el estar mal hoy si pensamos que mañana estaremos bien. Por el contrario, aunque nos sintamos bien, si creemos que mañana nos vamos a sentir mal, dejamos de sentirnos bien”.

A menudo algo puede ocurrir en nuestra vida y lo valoramos, en ese momento, como algo negativo. Por ejemplo, perder un avión o llegar tarde a una cita. Si nos centramos exclusivamente en lo que no ha salido como esperábamos puede que no podamos ver otros aspectos positivos de esa situación. Por ejemplo, perdemos un vuelo, pero al tomar el siguiente conocemos a una persona que puede ser importante para nuestro futuro, o al llegar tarde a una cita puede que sin siquiera saberlo hayamos evitado estar en un momento dado envueltos en un accidente de coche.

Hay un cuento, un relato que se titula, El caballo perdido del anciano sabio, que se utiliza en este MOOC para ilustrar como a priori las cosas pueden parecer “mala suerte” y no es con el tiempo y hasta el final, cuando a veces las cosas cambian. Nos duele lo que ocurre cuando no es perfecto,cuando lo “etiquetamos” como mala suerte…. pero puede que nos estemos adelantando en el tiempo y que lo mejor sea esperar, quedarnos con el hecho desprovisto de negatividad, para darle tiempo al tiempo.

Nos hace infelices pensar que TODO tiene que ser perfecto, que si llueve en el momento en el que estamos saliendo de la iglesia, el día de nuestra boda, ya no disfrutaremos de la fiesta. O nos hace infelices pensar que un matrimonio es siempre maravilloso, y ante las primeras diferencias nos venimos abajo. Perseguir que todo sea magnífico y apasionado y si no lo es, significa que es malo, eso nos hace infelices. Esto tiene mucho que ver con uno de los pensamientos distorsionados. Polarización. Si pensamos en términos de blanco y negro, todo lo que ocurra en medio de esos dos extremos dejamos de considerarlo.

Así como desear que todo sea positivo puede llevarnos a la infelicidad, no tener ninguna expectativa tampoco es la solución. Como en muchas otras ocasiones, la virtud está en mantenernos en el medio, en encontrar un punto en equilibrio donde tengamos preferencia porque nos ocurran determinadas cosas positivas, pero sin caer en la falta total de esperanza o de ilusión en lo que está por venir. Tener esta actitud ante la vida puede ser un signo de depresión que estamos pasando por alto.

El punto intermedio, para el Prof. Raj, es Perseguir nuestras pasiones sin apasionarnos, y así introduce el 6º hábito para una vida feliz y en plenitud, que trataremos en un próximo artículo.

1º Pecado. SACRIFICAR LA FELICIDAD

1º Hábito. PRIORIZAR – sin perseguir- LA FELICIDAD

2º Pecado. PERSEGUIR LOS “MOST”

2º Hábito ENCUENTRA TU “FLOW” 

3º Pecado. DEPENDER O EVADIR EL AMOR

3º Hábito AMAR Y DAR AMOR 

4º Pecado SER EXCESIVAMENTE CONTROLADOR

4º Hábito Responsabilizarse de la Felicidad

5º Pecado Desconfiar de los demás.

5º Hábito CONFIANZA INTELIGENTE

6º Pecado El que estás leyendo

6º Hábito: Perseguir nuestra pasión sin apasionarnos

7º Pecado Ignorar la fuente interior

Viki Morandeira

Coach Ontológico

 

 

Cuento: El caballo perdido del Anciano Sabio

el caballo perdido del anciano sabio

¿Buena Suerte o Mala Suerte? Quien lo sabe…. Esta es la frase que repite el anciano sabio del cuento taoísta que leerás a continuación.

En la serie de artículos inspirados por el MOOC dictado por la Escuela de Negocios de la India, Una vida de Felicidad y de Realización, me han recordado este cuento que no había publicado en mi blog. Es un cuento sobre la resiliencia, para poder “esperar” hasta sufrir por una situación. A menudo, si algo ocurre y nos parece negativo, no nos paramos a pensar que en poco tiempo puede que de esta misma situación que a priori puede parecer negativa puede surgir una situación positiva. Así mismo ocurre en este cuento.

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El caballo perdido del Anciano Sabio

Había una vez un campesino que vivía con su hijo. Tenían un caballo que les ayudaba en las labores del campo. Un día, como cualquier otro, de pronto el caballo desapareció,  se había escapado. Un vecino, que vivía en un campo cercano, les visitó  y les fue a consolar.
– ¡Qué mala suerte! Se les ha escapado el caballo, ahora que harán para trabajar la tierra, pero el campesino sabio le respondió:

– ¿Buena Suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién lo sabe! Lo cierto, hoy aquí, es que se nos ha escapado el caballo. Lo demás, el tiempo lo dirá.

Tras unos días, el campesino y su hijo vieron entrar a su campo a su caballo, pero para su sorpresa, volvía seguido de una yegua. El vecino, nuevamente fue a su casa, tras ver regresar al caballo acompañado, y le felicitó por tan buena suerte.
-Esto si que es buena suerte, tenías un caballo perdido y ahora no solo ha regresado sino que además tienes una yegua.- a lo que anciano sabio, como en la ocasión anterior, le respondió:

– ¿Buena Suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién lo sabe! Lo cierto, hoy aquí, es que el caballo ha regresado con una yegua. Lo demás, el tiempo lo dirá.

En los días siguientes, mientras el hijo del campesino estaba intentando domar a la yegua salvaje, cayó al suelo y se rompió una pierna. Tan pronto como lo llevaron al médico para curarle, este le comunicó al anciano sabio que su hijo quedaría cojo. Nuevamente, el vecino, al ver regresar al anciano y a su hijo, se acerdó a su casa para consolarlo por tan mala suerte, a lo que el anciano respondió como en las anteriores ocasiones:

– ¿Buena Suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién lo sabe! Lo cierto, hoy aquí, es que mi hijo se ha roto una pierna. Lo demás, el tiempo lo dirá.

Pasado algún tiempo, la región donde vivían entró en guerra y un buen día, un grupo de guerreros se presentaron en cada una de las casas a reclutar obligatoriamente a los jóvenes del pueblo. Al llegar al campo del anciano sabio y su hijo, se dieron cuenta que estaba cojo de una pierna y le dijeron:
– ¿Qué te ocurre en esa pierna?
– Me la he roto mientras estaba domando a una yegua, no puedo correr y nunca más caminaré sin cojear. – dijo el muchacho.
-Así no nos sirves – dijeron los soldados y se marcharon para seguir reclutando a los hijos de todos los vecinos.
Cuando se hubieron ido, el anciano le dijo a su hijo:
– ¿Entiendes ahora porque tantas veces he dicho que el tiempo lo dirá, hijo mío? Los hechos que nos suceden en la vida no son, en si mismos, ni buenos ni malos. Puede que algo que al principio pareciera bueno, acabe dando lugar a otro suceso que nos parezca malo, y así sucesivamente. No sufras por lo que sucede. Lo que nos genera dolor es la opinión que tenemos de lo que nos ocurre. No tengas prisa, espera a ver como cada situación afecta tu futuro. Un día, con tu pierna rota, ante el médico, la maldijiste y ahora, gracias a la buena suerte de rompértela has evitado la guerra y quizás hasta la muerte.

No te apresures a juzgar y sufrir por lo que te ocurre hoy. Intenta no cargar de emocionalidad lo que la vida te presenta. El tiempo lo dirá. Quizás hoy no puedas ver nada positivo en un divorcio, en una crisis de pareja, en haber suspendido un examen…. dale tiempo al tiempo.

Hace 7 años este blog no existía. Hace 7 años yo ni siquiera había pensado en formarme en coaching ontológico. Y un hecho, que como vencer la timidezen aquel momento fue negativo, doloroso, dio lugar a que en mi vida hoy tenga mucho por lo que dar las gracias.
Sin aquellos sucesos que en un principio “etiqueté” como negativos, no habría escrito ninguno de mis libros, ni habría conocido a personas excelentes, todo tiene sentido pasados unos años.  Sin ese punto de inflexión en mi vida no tendría ahora un programa de radio que lleva ya 5 años emitiéndose, ni habría dado la charla en la que me puedes ver en la foto, aquí al lado.
El tiempo lo va demostrando. Dale tiempo al tiempo. No te quedes sufriendo por lo que no fue perfecto. Es posible que si aprendes a contemplar todo lo que te sucede desde una visión más amplia, puedas comprobar como algunas cosas que en un principio fueron dolorosas, negativas o malas, hayan dado lugar a que en tu vida tengas situaciones agradables, positivas, buenas.
Dale tiempo al tiempo, porque siempre llega.
Y como dice esta frase: “Alles auf dem Weg ” , en alemán, idioma de mis bisabuelos paternos, … Todo por el camino… ya se verá.
Viki Morandeira
Coach Ontológico

Perdonar y volver a confiar nos hace más felices

Confiar en los demas

Si desconfiar de los demás nos hace personas menos felices… no será muy complicado pensar que confiar en los demás nos haga personas más felices. Pero… en esto puede que tengas un pero. Es probable que tengas un pensamiento que te diga…”si confío en todos seguramente me harán sufrir, me engañarán, me sentiré defraudada cuando luego de confiar en alguien esta persona me falle”. Puede que también pienses que no se puede confiar en los demás, que la gente no es digna de confianza. Es probable que “generalices” o que tengas recuerdos de situaciones donde en el pasado alguna persona te haya hecho daño por haber confiado a ciegas. ¿Cómo es tu postura en este sentido? ¿Te proteges de los demás evitando bajar la guardia para que nadie pueda dañarte? El 5to hábito que necesitamos incorporar es la Confianza Inteligente. Para poder encontrar un equilibrio entre permitirnos confiar en las personas y en que esa confianza no sea ciega, es necesario que sigas leyendo.

La confianza inteligente consiste en maximizar los beneficios de confiar en los demás, minimizando los riesgos de ser lastimados por una confianza ciega.

Confiar en los demás es un ejercicio que nos hará aumentar nuestros niveles de felicidad. En primer lugar, sería bueno recordar que por norma general, las personas merecen nuestra confianza más de lo que nosotros solemos creer. Podemos recordarnos que los medios de comunicación no colaboran para que tengamos una mejor perspectiva sobre las personas en general, porque suelen ser noticias los fraudes, la corrupción, la delincuencia, los asesinatos…. y pocas veces son motivo para dedicar minutos en los noticieros, los hechos que demuestran que las personas son dignas de confianza.

En segundo lugar, también es bueno que tengamos en cuenta que cuando damos el primer paso, tratando a los demás como merecedores de nuestra confianza, los demás suelen responder positivamente y actuando para no defraudar nuestra expectativa de confianza debido a la liberación de oxitocina en esta interacción con ellos.

La tercera estrategia para adquirir el hábito de la Confianza Inteligente, consiste en disminuir el dolor que sentimos al MaquetaciÛn 1 (Page 1)ser engañados por los demás. ¿Cómo hacerlo? Aceptando que por lo general las personas merecen nuestra confianza y si alguien hace algo que no está de acuerdo a nuestras expectativas, quizás nuestras expectativas eran mayores a lo que esa persona podía hacer. Quizás creíamos lo que creyó la Rana del cuento de La Naturaleza del Escorpión. Confiar es mucho más beneficioso en nuestra vida y podemos sobrellevar encontrarnos con algún que otro escorpión sin que eso nos impida apostar por ser felices a pesar de la naturaleza de los demás. También perdonar las ofensas nos beneficia. El perdón no es hacerle un regalo a quien nos lastimó, sino hacer algo necesario para nuestra paz interior. Puedes leer aquí un extracto de mi libro ¿Qué le pasa a mi esposo? donde hablo del perdón, algo tan necesario durante la crisis de los 40 o durante una infidelidad.

Perdonar y volver a confiar en las personas es mucho más beneficioso, a la larga, que defendernos y construir murallas para que nadie tenga posibilidad de acercarse a nosotros y que nos puedan herir.

Aquí tienes los anteriores artículos que inician la serie.

1º Pecado. SACRIFICAR LA FELICIDAD

1º Hábito. PRIORIZAR – sin perseguir- LA FELICIDAD

2º Pecado. PERSEGUIR LOS “MOST”

2º Hábito ENCUENTRA TU “FLOW” 

3º Pecado. DEPENDER O EVADIR EL AMOR

3º Hábito AMAR Y DAR AMOR 

4º Pecado SER EXCESIVAMENTE CONTROLADOR

4º Hábito Responsabilizarse de la Felicidad

5º Pecado Desconfiar de los demás.

5º Hábito: El que estás leyendo.

6º Pecado Desconfiar de la Vida

7º Pecado Ignorar la fuente interior

Viki Morandeira

Coach Ontológico

 

Desconfía de todos y aumenta tu infelicidad

como confiar en los demás

¿Hasta que punto ser desconfiado nos perjudica? Este es el 5º Pecado que disminuye nuestros niveles de felicidad. Siguiendo con la serie de artículos en los que estoy compartiendo lo aprendido en el MOOC Una vida de Felicidad y Realización que puedes seguir tu mismo en Coursera, o a través de la web de la Escuela de Negocios de India ISB. El curso en videos está en inglés y si quieres puedes leer los artículos anteriores en los que he ido compartiendo los pecados que matan nuestra felicidad y los hábitos por los que tenemos que cambiar esos pecados para ser más felices en nuestra vida.

1º Pecado. SACRIFICAR LA FELICIDAD

1º Hábito. PRIORIZAR – sin perseguir- LA FELICIDAD

2º Pecado. PERSEGUIR LOS “MOST”

2º Hábito ENCUENTRA TU “FLOW” 

3º Pecado. DEPENDER O EVADIR EL AMOR

3º Hábito AMAR Y DAR AMOR 

4º Pecado SER EXCESIVAMENTE CONTROLADOR

4º Hábito Responsabilizarse de la Felicidad

5º Pecado El que estás leyendo.

5º Hábito CONFIANZA INTELIGENTE

6º Pecado Desconfiar de la Vida

7º Pecado Ignorar la fuente interior

Continuemos. Desconfiar de los demás nos hace personas infelices. Tener una serie de prejuicios acerca de los demás, pensar en que no serán confiables, en que pueden defraudarnos, en que nos engañarán es algo que disminuye nuestra felicidad.

¿Te acuerdas de la frase El ladrón cree a todos de su condición? Siempre que pienso en personas con miedo a ser engañadas, con miedo a recibir de los demás deslealtad o con miedo a que se aprovechen de ellos, no puedo evitar pensar en esta frase. Pero también es importante tener en cuenta la propia experiencia. Si en el pasado hemos esperado demasiado de los demás y no se han cumplido nuestras expectativas, podemos generar esa predisposición a esperar algo malo de todos, sin darles el beneficio de la duda.

Poder confiar en los demás es algo necesario ya que vivimos en grupos sociales, donde nos relacionamos constantemente. Es doloroso trabajar en una empresa donde no podemos confiar en nuestros compañeros, es incómodo estar en un grupo de amigos o de estudio en el que constantemente tengamos miedo a ser defraudados por los demás. Incluso hay estudios científicos que comparan los niveles de confianza en las demás personas de la sociedad y la prosperidad económica. A mayor confianza en los demás, mayor prosperidad se constata en los países. Por eso, muchas veces escucharemos encuestas que revelan los niveles de confianza del país donde vivimos.

Y en este aspecto que es importante para nuestra felicidad, entra en juego también la oxitocina. Las hormonas que segrega nuestro cerebro tienen una gran importancia en cómo nos comportamos, cómo nos sentimos, cómo nos relacionamos con los demás. Nuestra química interna es una gran desconocida, algo más puedes profundizar en el artículo Hormonas y Emociones.

Cuando confiamos en otros nuestro cerebro segrega oxitocina. Esta hormona es conocida como la hormona del apego, la hormona de la confianza, o la hormona del amor. Esto es algo que tiene mucho sentido para explicar aspectos de las relaciones humanas como la infidelidad en el matrimonio. Cuando una persona está atravesando momentos difíciles, y en esa situación particular, se abre emocionalmente a otra persona que no es su pareja, hablando sobre lo que siente… y percibiendo que puede confiar en esa persona con la que está hablando, su cerebro segrega oxitocina. Un neurotransmisor que también segregamos en el momento del parto o al amamantar y en el momento del orgasmo. Para mí, que trabajo con mujeres durante la crisis de los 40 de sus esposos, comprobar cómo la oxitocina es el inicio de una infidelidad hace que tenga más herramientas para poder ayudarles a recuperar su pareja.

La desconfianza ha sido también una parte de nuestra evolución. El miedo a los demás, el tomar precauciones y no confiar ciegamente en los demás, puede hacer que un pez, por ejemplo, no se confíe de su depredador y pueda seguir vivo. Si la desconfianza existe, probablemente sea porque tiene una función en la evolución de nuestra especie. Lo que causa infelicidad no es desconfiar de algunas personas, sino desconfiar de todos, casi como la única predisposición que tenemos ante los demás. El equilibrio, la Confianza Inteligente, es lo que el Prof. Raj nos recomienda como el 5to hábito a incorporar para ser más felices.

¿Cómo confiar en los demás nos beneficia a nosotros? Poder dejar de lado el instinto que nos pide desconfiar de los demás hace que al darle un voto de confianza a una persona, esta pueda “pagarnos” confiando también en nosotros. Sentir que vivimos en un entorno donde podemos confiar en los demás nos hace sentirnos más felices, seguros y este es otro de los beneficios de confiar. Y por el contrario, cuando desconfiamos de todos, conseguimos que los demás también sientan desconfianza al tratar con nosotros. Una persona excesivamente miedosa a ser engañada, genera en los demás el miedo a ser engañados por ella, generando relaciones de desconfianza.

Quizás es necesario mirar a nuestro alrededor y analizar este punto. ¿Conoces personas en las que muchos confían? ¿Cómo se relacionan con sus pares, son personas que confían proactivamente? En Coaching hay una premisa que me parece muy importante comentar. Trata a los demás como crees que pueden ser y no como los percibes en este momento. Si tratamos a los demás dándoles nuestra confianza, aunque sean personas miedosas que nos transmiten que no se abren a confiar en nosotros, podemos, dando nosotros el primer paso, lograr entablar una relación de confianza mutua que nos hará sentir más felices a ambos.

Puedes poner a prueba esto en tu trabajo, al entrar en contacto con personas desconocidas para ti, por ejemplo al ir a un nuevo gimnasio o club deportivo, al unirte a una asociación literaria…. ¿Qué reacción tendrían los demás hacia ti si tuvieras un excesivo cuidado por miedo a ser engañado? Lo más probable es que no entablaras relaciones de confianza y que tampoco ellos sintieran que pueden confiar en ti. Y como no confían en ti, puede que al final se “defiendan” y terminen teniendo actitudes que tú interpretarás como la profecía autocumplida. Tu no confiabas, hacen algo porque ellos tampoco confían en ti y eso te hace decir: Yo tenía razón, no podía confiar en ellos.

Esto es algo que podemos también extrapolar a las relaciones entre los países. Si un país se relaciona con otro con desconfianza, cualquier movimiento que haga el otro país puede analizarlo desde el miedo y considerarlo una amenaza. En cambio, cuando entre dos países entablan relaciones de mutua confianza, es más probable que tengan intercambios satisfactorios. En la historia de nuestras sociedades tenemos múltiples ejemplos de países que han desconfiado el uno del otro. Me viene a la mente, por ejemplo, la larga desconfianza entre EEUU y Cuba. En estos momentos estamos asistiendo a un hecho histórico que es la vuelta a las relaciones entre ambos países. Han dejado de tener un miedo paralizante, han dejado de ver al otro como un enemigo, o como una fuente de peligro, y el resultado es que la otra parte también se ha abierto a generar una relación de confianza.

¿Por qué tendemos a desconfiar de los demás? Por lo general porque tenemos una visión poco realista de lo confiables que pueden ser los demás. Y eso nos hace disminuir nuestros niveles de felicidad. Las noticias suelen contribuir también a esa visión negativa que tenemos sobre qué podemos esperar de los demás. Incluso cuando es noticia que alguien devuelva un maletín lleno de dinero que se haya encontrado en un taxi, por ejemplo, eso no hace más que reforzar que la confianza es algo excepcional y no la norma. En Canada, un periódico, llevó a cabo un experimento. Fueron dejando 20 carteras con 200 dólares y una dirección dentro. Preguntaron cuántas carteras pensaban que serían devueltas,  la respuesta promedio fue que sólo devolverían 5 de las 20. Y la realidad que dejó en evidencia este experimento, fue que se devolvieron 16 de las 20 carteras, con todo dentro, por supuesto. Esto demostró que las personas suelen ser más dignas de confianza de lo que tendemos a creer, restándonos así experimentar más confianza y más felicidad en nuestra vida.

Por eso, si queremos poder tener relaciones donde los demás sean personas en quienes podemos confiar, personas que no nos defraudarán, quizás tengamos que asumir dar el primer paso, ya que confiar en el otro hace que la otra persona responda positivamente. En un par de días podrás leer el siguiente artículo, sobre el 5to hábito: Confianza Inteligente.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

 

Cuento: El mono que salvó al pez

¿Cuántas veces queremos ayudar a nuestros seres queridos? Todos deseamos que las personas que nos preocupan tengan una vida mejor, menos preocupaciones, una existencia más agradable. ¿No es cierto?

Quiero compartir un cuento, muy corto, que está incluido en el libro El canto del pájaro (Pozo de Siquem) de Anthony de Mello.

El mono que salvó al pez

«¿Qué demonios estás haciendo?», le pregunté al mono cuando le vi sacar un pez del agua y colocarlo en la rama de un árbol.

«Estoy salvándole de perecer ahogado», me respondió.

Lo que para uno es comida, es veneno para otro. El sol, que permite ver al águila, ciega al búho.

el mono y el pez

Estas pocas frases de Anthony de Mello nos invitan a reflexionar.

¿Todo lo que yo creo que ayuda al otro verdaderamente le ayuda?

¿Puedo estar absolutamente seguro?

¿Ver a alguien en una situación que yo creo que le perjudica o puede hacerle daño siempre será así?

¿Alguna vez he vivido una situación en la que otra persona quería ayudarme pero en lugar de eso yo sentía que me hacía daño?

Las situaciones no siempre son como las vemos, es necesario que asumamos que para los demás, las situaciones son como las viven, no como nosotros las interpretamos. Por ejemplo, cuando queremos “ayudar” a una persona introvertida, empujándola a asistir a reuniones, o a hablar delante de los demás, cuando iniciamos contando algo sobre esa persona, para que los demás lo sepan, porque creemos que es lo mejor para ella… no siempre ocurre que sea así.

Como hemos hablado en una entrada anterior del blog titulada Como “ayudar” a una persona introvertida poner a alguien introvertido en una posición en la que se vea obligado a hacer algo que no le apetece, que no le agrada, o que le hace daño, es casi igual que sacar a un pez del agua pensando que porque nosotros vivimos fuera del agua ellos también necesitan salir del agua.

Antes de “pensar por los demás” ten muy presente que las personas que no nos piden ayuda suelen rechazar esa ayuda. Incluso, aunque aquello que queramos hacer sea verdaderamente beneficioso para esa persona, también tenemos que tener en cuenta los tiempos.

Si lees el cuento  La Mariposa y el Hombre también podrás comprobar como a pesar de saber lo que la otra persona necesita hacer, a veces, es necesario dar un paso atrás y dejarle a la otra persona el tiempo necesario para dar esos pasos.

Ayudar cuando no se nos ha pedido puede ser una manera de sentirnos tristes. A menudo, con toda la mejor intención del mundo caemos en conductas poco beneficiosas para los demás, como aliviar su carga, como hacer las cosas por ellos, como tratarles como si no fueran capaces de hacer algo.

Si nosotros tenemos prisa, es nuestro problema. Solo cuando alguien pueda pedirnos ayuda, porque considera que necesita algo y que podemos ser nosotros quienes le ayudemos, solo en ese momento podrá “ver” la solución que le ofrezcamos.

Si durante la crisis de los 40 de mi esposo alguien hubiera venido a decirme que quería ayudarme porque veía que teníamos problemas, probablemente le hubiera mirado con incredulidad, con sorpresa, porque aún yo no era consciente de tener ningún problema que resolver.

Recuerda, no todo lo que para ti es mejor será lo mejor para los demás. Y si intentas ayudar puedes dañar incluso más al otro, por hacerle sentir presionado a ser diferente a como es.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

4º Hábito Tu felicidad es Tu Responsabilidad

inteligencia emocional es la llave para la felicidadLa búsqueda de la felicidad es en nuestra época casi una obsesión para algunas personas. Si no puedo tener el último modelo de teléfono móvil no soy feliz. Si no puedo acudir a determinados lugares, me siento infeliz. Si no tengo el trabajo que desearía me siento infeliz. Si mis hijos, mi pareja, mis padres o mis hermanos no actúan como yo espero que actúen me siento infeliz. Por otro lado, hay un gran número de personas que tras comprobar que tener el mejor teléfono, el mejor trabajo, la mejor universidad, tampoco ha sido para ellos la fuente de la completa felicidad, deciden hacer cambios en sus vidas. En esta sociedad consumista en la que vivimos, donde las empresas y sus publicidades nos crean necesidades que hace unas décadas no existían, no es nada extraño que los psiquiatras pronostiquen que para el 2030 (solo dentro de 15 años) la depresión será la mayor discapacidad.

Dejamos en manos de los demás, de los resultados que obtenemos, de las posesiones que podemos adquirir, de las relaciones que logramos mantener, la cantidad de felicidad que experimentamos. Y si tenemos en cuenta que pretender tener el control absoluto sobre estas situaciones es el 4º pecado que mata la felicidad, tampoco es de extrañar, que en España, CADA DIA, se suiciden 10 personas.

Y como siempre es mejor prevenir que llorar, sigamos con el 4º Hábito que es imprescindible incorporar para reemplazar el querer tener un excesivo control sobre los demás y sobre las situaciones. Este hábito consiste en Tomar la Responsabilidad Personal sobre nuestra felicidad. ¿Cómo lo hacemos?

  • Nunca culpando a los demás
  • Nunca culpando a las circunstancias.

En el libro Aprenda optimismo: Haga de la vida una experiencia gratificante, escrito por Martin Seligman, este nos relata una serie de experimentos científicos en los que se determina que la “pauta explicativa” es determinante a la hora de sentirnos deprimidos, tristes, incluso con la posibilidad de caer en tendencias suicidas.

Cuando explicamos lo que nos sucede de manera “permanente y universal” sentirnos hundidos, infelices, es la consecuencia natural. ¿Eres de los que dice estas frases?

Esto no cambiará nunca.

Todos están en mi contra. Nadie me entiende

Siempre será igual. Nunca saldré de esta situación

Todos mis compañeros son egoístas

Cuando utilizamos pautas explicativas en las que algo es permanente (nunca, siempre) y es universal (todos, nadie) nos convencemos de que la realidad es así, cerramos toda posibilidad de que las situaciones mejoren o de que nosotros tengamos un mínimo control sobre el futuro.

La felicidad no es algo que se alcanza, que se tiene, que se logra, no es un destino al que llegar. Cuando tenga una pareja, me case y tenga niños seré feliz. Cuando acabe la carrera y tenga un trabajo seré feliz. Cuando mi esposa o mi esposo sea de determinada manera seré feliz. Cuando mi jefe me valore seré feliz. como evitar la depresión

Si para sentirte feliz tiene que ocurrir algo que tiene que ver con los demás, o con las circunstancias externas y los resultados que obtengas tienes muchas probabilidades de no llegar a sentirte feliz. Porque la felicidad no es un destino, sino la actitud con la que caminamos.

Esa actitud, esa felicidad, solo puede regularse desde nuestro interior. Haciendo los cambios internos necesarios para dejar de sentir que todo está en nuestra contra y para poder aceptar que a pesar de las circunstancias negativas, tenemos igualmente la capacidad para ser felices. La resiliencia es, en los momentos más duros de nuestra vida, algo necesario para poder continuar adelante. Las emociones no son permanentes, como tampoco lo son las situaciones. Incluso algo tan duro como el dolor que sentimos por la pérdida de un ser querido algún día acabará. O bien porque lo superemos siendo personas resilientes, o bien porque nuestra tristeza y nuestro dolor derrote nuestro cuerpo y enfermemos mortalmente.

Basta de hablar de situaciones tristes y de dolor. En el 4º hábito para una vida de Felicidad y Plenitud es necesario que comprendas que es TU RESPONSABILIDAD sentirte feliz, porque es algo interno, una actitud con la que enfrentas los momentos de la vida. psicologia positiva

Para sentirnos felices y disfrutar de momentos especiales (una boda, las vacaciones, la graduación de nuestros hijos) es necesario tener en cuenta que cuanto mayores sean nuestras expectativas de que algo sea perfecto, mayor puede ser nuestra decepción si algo sale de manera diferente a como yo esperaba que saliera.  Por supuesto que carecer de expectativas en absoluto tampoco es la solución. Los extremos no son positivos en casi ningún aspecto de la vida, tampoco en este. Es necesario encontrar un equilibrio entre nuestras expectativas de pasar unas vacaciones estupendas y la actitud de aceptar con calma y optimismo si algo no sale de acuerdo a lo planificado. Recuerda, que no depende de las circunstancias, ni de los demás, que uno pueda ser feliz, o disfrutar, sino de la manera en que uno piensa en esos momentos, la actitud con la que enfrentamos lo que escapa de nuestro control, lo que no entraba en nuestras expectativas.

Cuando trabajo con mis clientes en el taller de Inteligencia Emocional, nos enfocamos en sus pensamientos. ¿Qué pensabas cuando has sentido rabia hacia esa persona? ¿Cuáles eran tus pensamientos cuando tuviste ese episodio de ansiedad? ¿Qué interpretación le dabas a la situación para sentirte triste y hundida? En el taller, cada participante, en lugar de centrarse en sus emociones, trabaja en sus pensamientos, en sus pautas explicativas, porque cambiar esos pensamientos es el paso fundamental para experimentar mejoras en esas emociones que nos duelen. Todos tenemos una serie de pensamientos distorsionados, TODOS y no es una enfermedad, sino una realidad, y analizando nuestras interpretaciones, cambiando nuestro enfoque podemos mejorar notablemente nuestras emociones y nuestros niveles de felicidad. Adquirir mayor inteligencia emocional nos hace personas más resilientes, más felices, más exitosas en todos los ámbitos de nuestra vida.

como superar un bajón

Conseguir adquirir el 4º hábito para una Vida Feliz y en Plenitud no es algo que ocurra de un día para el otro. Adquirir la habilidad de escuchar cuales son nuestros pensamientos, comprender cómo ese pensamiento determina una emoción, y lograr procesar un nuevo pensamiento para así tener otra emoción es algo que requiere trabajo, paciencia y perseverancia. Por eso muchas personas no lo consiguen. Porque no invierten lo suficiente en responsabilizarse de sus propias emociones, porque tienen una actitud pesimista que les dice que no podrán lograrlo, que es imposible gestionar correctamente sus emociones cuando alguien les ha hecho daño, cuando son despedidos del trabajo, cuando una situación inesperada se produce. Las emociones son algo que están ahí, que como seres emocionales necesitamos expresar, sentir, comprender. Convertirnos en personas frías como una piedra, que no se permiten sentir tristeza, rabia, frustración, porque “es malo” tampoco es la manera de ser felices. La inteligencia Emocional es la llave para la felicidad.

Recuerda, asumir la responsabilidad sobre nuestra propia felicidad requiere trabajo, paciencia, perseverancia y si de verdad quieres ser el dueño de tu vida y de tus emociones, ten por seguro que podrás lograrlo. Eres la persona más importante de tu vida. Invierte ese tiempo en ti. Ten la suficiente perseverancia y la paciencia necesarias para llegar a tener la llave de tu felicidad adquiriendo las habilidades necesarias para lograr incorporar este hábito.

En la lista de abajo encontrarás los artículos ya publicados sobre el MOOC de la Escuela de Negocios de la India que estoy haciendo online, titulado Una Vida Feliz y en Plenitud. Puedes seguir tu mismo este curso online si tu inglés es bueno, sino, te invito a seguir mi blog para recibir todos los siguientes artículos cuando los vaya publicando.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

 

1º Pecado. SACRIFICAR LA FELICIDAD

1º Hábito. PRIORIZAR – sin perseguir- LA FELICIDAD

2º Pecado. PERSEGUIR LOS “MOST”

2º Hábito ENCUENTRA TU “FLOW” 

3º Pecado. DEPENDER O EVADIR EL AMOR

3º Hábito AMAR Y DAR AMOR 

4º Pecado SER EXCESIVAMENTE CONTROLADOR

4º Hábito El que estás leyendo

5º Pecado DESCONFIAR DE LOS DEMAS

5º Hábito CONFIANZA INTELIGENTE

6º Pecado Desconfiar de la Vida

7º Pecado Ignorar la fuente interior

4º Pecado que mata tu Felicidad

Se suele decir que no hay peor ciego que quien “no quiere” ver, pero en realidad yo creo que la peor de las cegueras es la de la ignorancia. Ignorar que hay algo que estamos haciendo mal hace que sea imposible mejorarlo. Si uno ignora donde está la pérdida de agua de una tubería… ¿Por dónde empieza a romper la pared?

Muchas de las situaciones problemáticas vividas, aquellas que tarde o temprano darán como resultado que la vida haga Los Tres LLamados para despertarnos…. son situaciones que luego de comprenderlas nos parece hasta “tonto” no haber caído en ello antes y así evitarnos dolor y problemas en nuestras relaciones personales. Nadie nace sabiendo…. por eso, es fantástico poder seguir aprendiendo, poder seguir creciendo y ayudar a los demás a abandonar la ceguera antes de que sufran por este motivo.

Todos cometemos errores, y en el MOOC de la Escuela de Negocios de la India, estoy profundizando en los Errores y los Hábitos necesarios para una Vida de Felicidad y Realización. Abajo encontrarás los enlaces a todos los artículos sobre este tema, y hoy le toca el turno al 4º Pecado que mata nuestra felicidad: Ser Excesivamente Controladores

Podemos caer en este pecado que nos impide ser felices cuando nos “enfada” la realidad. No nos sentimos felices si el día de nuestra boda llueve, si nuestro hijo no aprueba sus asignaturas escolares, si nuestra suegra no nos recibe con una sonrisa, si nuestro jefe no valora nuestro trabajo, si nuestro equipo de fútbol no gana un partido, si nuestra esposa no nos pregunta si necesitamos algo, si nuestro esposo no nos invita a una salida romántica…. Pretendemos controlar las situaciones, las acciones de las personas, y cuando estas no son como “deberían” ser, nos instalamos en la infelicidad.

Esto es algo totalmente inconsciente. No nos hemos dado cuenta que esa necesidad de que se cumplan nuestras expectativas es la generadora de nuestra infelicidad y en ningún momento se nos ocurre pensar que “por sufrir” podemos entrar dentro de las personas que cometemos el 4º pecado que mata nuestra felicidad. ¿Controlador? Yo no soy controlador!!!  No le digo a nadie lo que tiene que hacer.

Si, entiendo que puedas decirme eso, y que no te sientas una persona controladora. Permíteme seguir con el tema y verás como puedes mejorar notablemente tus emociones. Hay miles, millones de situaciones que escapan de nuestro control, situaciones en las que no tenemos “poder de acción”, como la lluvia, que una persona tenga un atasco y se retrase en una cita, que un amigo deje de serlo porque no era “tan amigo” como uno creía… En nuestro día a día hay infinidad de pequeños momentos que ocurren y precisamente no son agradables. Nuestra actitud ante estas circunstancias, la manera en que pensamos sobre lo que nos sucede, es lo que determina si sufrimos o no, y durante cuanto tiempo.

Caemos en el error de querer que “todo y todos” sean como a nuestra mente se le ocurre que “debería” ser, y cuando no es así, hacemos comentarios, opinamos, damos consejos, para que “todo y todos” esté alineado con la manera en que nosotros creemos que debería ser. Te pongo un ejemplo para que nos entendamos mejor.

Quizás piensas: Mi esposo tendría que cuidar más su alimentación.

Detrás de este pensamiento no hay nada de malo, ¡Por supuesto que no! La cuestión es… qué hacemos tras pensar así. Podemos asumir que cada uno es responsable de su vida, que yo puedo esforzarme por cuidar la mía, comer sano, comprar alimentos saludables, pero a fin de cuentas no puedo “controlar” lo que hace mi esposo y él, en algún momento de su vida, verá los beneficios de mejorar su alimentación y hará los cambios necesarios. O bien puede querer “ayudar” a mi esposo a comer mejor, dándole constantes consejos sobre lo que “debería” hacer, o criticando constantemente su “mala conducta alimentaria”, o incluso haciendo bromas delante de amigos o familiares sobre lo mal que come o lo poco que se cuida, todo con la BUENA INTENCION de cuidar su alimentación. Todo con amor hacia mi esposo. Aunque el resultado que pueda conseguir sea TERRIBLE!!!  Cuando intentamos “ayudar” a alguien que no nos ha pedido ayuda, cuando sin quererlo, con nuestras acciones buscamos controlar que la otra persona sea como “debería” ser…. estamos haciendo un gran daño a la relación con esa persona. Intentar que los demás sean como yo creo que debería ser me genera a mi mismo infelicidad, y también hace que a medio y largo plazo, la relación con esa persona se deteriore.

Otras veces, cometemos el pecado de querer controlar los “resultados”. Me explico mejor. Sufrimos cuando los resultados no son los que esperábamos. Si resulta que el día de nuestra boda se presenta lluvioso, sufrimos. Si íbamos a ver un eclipse y está nublado, nos quejamos. Si hace calor, frío, humedad, si el clima está demasiado seco….. nos quejamos por todo lo que no es como en ese momento nuestra mente desearía que fuera, y eso nos hace sentir infelices. NO es la realidad la que nos genera infelicidad, sino la zona control zona influenciamanera en que nos relacionamos con la realidad.

Con esto no quiero decir que ahora, para ser feliz, tengas que “dejar que el azar trabaje”. No es precisamente volviéndonos personas absolutamente despreocupadas, a las que todo les da igual, en la manera en que somos felices. NO, Recuerda, En el medio está la felicidad o lo que es lo mismo… ninguno de los extremos nos hará felices. Estudios científicos en asilos de ancianos, han demostrado que aquellos que podían “controlar” algunas situaciones de su día a día, tenían un mejor estado de ánimo, mejor salud y morían menos!!!! Por lo que poder “decidir” o controlar ciertos aspectos es verdaderamente importante. Darnos la libertad de tomar ciertas decisiones mejora nuestros niveles de felicidad e incluso alarga nuestra vida. La cuestión está en  determinar qué situaciones están fuera de nuestra zona de control, cuales están dentro de nuestra zona de influencia y cuales están en la zona de no control para así mejorar nuestra felicidad.

Hace tiempo escribí sobre los pensamientos distorsionados, sobre la Falacia de Control, y sobre cómo eso nos hace sentir infelices. Lo que es necesario profundizar es el hecho de lo que nuestro “control” sobre los demás, produce en los demás. La reactancia psicológica es una reacción humana natural, que ocurre en respuesta a una percibida “amenaza” a la propia libertad. ¿Alguna vez has intentado que tu hijo hiciera una cosa (los deberes, lavarse los dientes, etc) y has conseguido exactamente lo contrario? Pues bien, eso es “reactancia psicológica”. El otro, ante una situación que interpreta como un intento de control sobre su libertad reacciona con una actitud de defensa a su libertad. Si le dices a tu esposo que coma sano, responderá haciendo lo contrario.  ¿Eso le hará feliz? Comer mal no es que le haga feliz, pero no sentirse controlado o “guiado” en lo que debería hacer SI hace que una persona se sienta feliz. Por eso es necesario analizar hasta que punto estamos actuando intentando que los demás “sean” como nosotros creemos que deberían ser, o que actúen como nosotros creemos que deberían actuar. Si ocurre lo contrario, también es posible que seas consciente de situaciones en los que sintieras como alguien “quería controlar” tu vida y tu sensación instintiva ha sido la de rechazo hacia ese control. ¿Lo has notado? Ni tú quieres controlar al otro, ni el otro quiere controlarte a ti. Ambos desean lo mejor para el otro, cometiendo el error de pensar que lo que uno piensa es lo que sería mejor para el otro…. ahí es donde está el problema y la infelicidad mutua.Mi responsabilidad

Cuando lo que deseamos controlar son los resultados que obtenemos es necesario hacer una pequeña diferencia. Querer ir a una
determinada Universidad, querer tener un determinado modelo de vehículo, aspirar a una relación estupenda, no significa ser controlador en exceso. Tener aspiraciones y tratar de lograr lo que deseamos es bueno, sano y deseable. El problema llega cuando cualquiera de nuestras aspiraciones se transforma para nosotros en una obsesión o cuando no conseguimos nuestro deseo y eso se convierte en el fin del mundo. Nos hace infelices obsesionarnos con lograr algo o sentir que es catastrófico si algo no alcanzamos a lograrlo o si una persona deja de formar parte de nuestra vida.

En el siguiente artículo te hablaré del 4º Hábito. Controlar todo lo que ocurre en tu vida o todo lo que hacen los demás no es tu responsabilidad, no está en tu mano. Lo que sí está dentro de tu zona de control es ASUMIR LA RESPONSABILIDAD DE SER FELIZ.

Puedes leer los anteriores artículos haciendo click sobre cada uno de los puntos siguientes.

1º Pecado. SACRIFICAR LA FELICIDAD

1º Hábito. PRIORIZAR – sin perseguir- LA FELICIDAD

2º Pecado. PERSEGUIR LOS “MOST”

2º Hábito ENCUENTRA TU “FLOW” 

3º Pecado. DEPENDER O EVADIR EL AMOR

3º Hábito AMAR Y DAR AMOR 

4º Pecado. El que estás leyendo ahora

4º Hábito SER RESPONSABLE DE TU FELICIDAD

5º Pecado. DESCONFIAR DE LOS DEMÁS

5º Hábito CONFIANZA INTELIGENTE

6º Pecado. DESCONFIAR DE LA VIDA

7º Pecado. IGNORAR LA FUENTE INTERIOR

Viki Morandeira

Coach Ontológico