Empatia: Qué no lo es.

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A veces, la mejor manera de definir algo es definir su contrario. Podemos creer saber qué es la empatía. Podemos creernos personas empáticas, que entendemos a los demás, y podemos creer que nuestra manera de actuar es empática. ¿Pero actuamos realmente con empatía o sin ella?

Analicemos cuales son las conductas que No son empatía para poder conocernos mejor, para poder mejorar en este aspecto tan importante a la hora de relacionarnos con los demás.

No es Empatía

  • Minimizar: Cuando alguien lo está pasando mal, cuando alguien nos cuenta un problema, podemos caer en el error de intentar minimizar su problema pensando que esa es la manera de ayudarle. Decirle a alguien que sus problemas no son tan graves no es ser empático. Frases como “no es para tanto“, o afirmaciones en las que le intentemos hacer ver a la otra persona que eso que tiene que resolver nosotros lo vemos realmente como algo sencillo hace que la otra persona no se sienta comprendida. Si para esa persona realmente fuera fácil, lo haría.
  • Educar: Tampoco actuamos con empatía cuando con buenas intenciones le decimos  a la otra persona frases como: “esto que te ha ocurrido es algo de lo que tienes que aprender algo“.
  • Contarle nuestras historias: En algunas ocasiones, cuando alguien nos cuenta sus problemas, podemos caer en el error de contarles nuestras historias. Si alguien nos dice: “mi madre está enferma” no le ayudamos para nada diciéndole frases como: “si, mi madre también tuvo esta enfermedad”. Para actuar con empatía es necesario ser conscientes que no sirve ser monolguistas por turnos. Tú me cuentas lo que te ocurre y yo te cuento lo que me ocurre no es ser empático.
  • Aconsejar: Muchas personas suelen creer que cuando alguien les cuenta sus problemas, darle un consejo desde su mejor intención puede ayudarle. Pero nada más lejos de la realidad. No es ser empáticos aconsejar. Frases como: “lo que tú tendrías que hacer es...” no le ayudan a sentirse comprendido, no le ayudan a salir de sus problemas.
  • Dar lecciones: Otra de la manera en que no somos empáticos con los sentimientos de los demás es esa situación en la que les decimos frases como: “a mi no me pasan esas cosas, porque yo no hago tal y tal…” Esa persona, ese hijo, tú pareja, que te está intentando contar lo que siente tras algo que le ha ocurrido, no necesita que tú le digas lo que a ti no te pasa, no le ayudas dándoles lecciones de vida. Ser  empáticos realmente no es eso.
  • Diagnosticar: Tras escuchar a alguien, nuestra mente va formándose una idea de lo que ocurre, para ponerse en situación, pero darle a la otra persona nuestro diagnóstico no es la mejor manera de ayudarle. Es necesario desterrar frases como: “lo que a ti te ocurre es que..” porque para nada le ayuda a la otra persona ponerle nombre a lo que siente.
  • Desaprobar: A veces lo que la otra persona nos está contando es cómo cree que podría resolver algo a lo que tiene que enfrentarse. Que nosotros no lo veamos igual, desde nuestro punto de vista, será lo más normal del mundo. Pero decirle frases como “eso es una locura” o “yo no creo que debas hacerlo así” no ayudan en absoluto. Muchas veces nos están contando algo solo por transmitirlo, no para buscar nuestra aprobación ni nuestra opinión.
  • Consolar: También podemos creer que ser empático es dar consuelo a la persona que lo está pasando mal. Frases como “pobrecito”, “que pena” no ayudan a sentirse mejor, sino todo lo contrario. Le harán sentirse aún más víctima de sus situaciones, sin ver ni asumir la responsabilidad de encontrar el camino para salir adelante.
  • Tranquilizar: Ni tranquilizar ni animar son actitudes empáticas. Cuando una persona lo está pasando mal frases como: “venga, no te preocupes” le harán sentir que no le comprendemos. Si se siente preocupado, sus emociones son para preocuparse y que nosotros no le demos esa importancia puede hacer que no quieran seguir hablando con nosotros.
  • Simpatizar: Tampoco es empatía simpatizar con el otro. “Que pena me da tal” es una frase que podemos creer que es fruto de haber empatizado, pero en realidad es fruto de haber conectado con “mis” sentimientos sobre su situación, sobre como me sentiría yo si tuviera que pasar por lo mismo que esa persona.
  • Comprensión Intelectual: Tampoco es empatía que nuestra mente comprenda la situación por la que la otra persona está pasando. Eso es solamente comprender que su situación puede resultar complicada.
  • Juzgar: Expresar nuestro juicio sobre los sentimientos de los demás tampoco es la manera de ser empáticos. Deberías sentirte mejor. Deberías ver el lado positivo. Deberías salir a hacer algo… Son juicios sobre lo que nosotros pensamos que “deberían” hacer, pero para nada son responder con empatía.

Taller Comunicación Asertiva

Asertividad y Empatía

Entonces… si todo eso no es empatía, ¿qué SI lo es?

Empatía es “estar con el otro”, estar presente en el sufrimiento, en la preocupación, en la alegría incluso. Empatía es bajar a su lado, escuchar activamente, escuchar en silencio. Para ser empáticos no necesitamos palabras. A veces la otra persona se sentiré mejor conectada si desde el respeto de nuestro silencio le invitamos a vaciar sus emociones, a poder liberarse de ellas y expresarlas con calma.

Recordemos, cuando alguien lo pasa mal y quiere hablar con nosotros, no nos está pidiendo opinión, no está pidiendo que le resolvamos su problema, no nos está pidiendo que desde arriba intentemos tirar de el para subirlo a flote. La mejor manera de acompañar empáticamente a alguien que no lo está pasando bien es prestando nuestro tiempo, nuestra compañía, nuestra escucha libre de juicios o de soluciones. No verle como una víctima sino acompañándole a que se exprese y libere de ese dolor que le pesa.

Viki Morandeira

Tu coach Personal

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Cuento: Zanahorias, Huevos o Café.

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Hace bastante que no publicaba un cuento en mi blog. Y éste es uno, que a pesar de haberlo leído hace tiempo, aún no había compartido con ustedes. Ahí va.

Zanahorias, huevos, café

Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra. La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre.

A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un recipiente. Sacó los huevos y los colocó en otro. Coló el café y lo puso en un tercer recipiente. Mirando a su hija le dijo: “Querida, ¿qué ves?”.

“Zanahorias, huevos y café”, fue su respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó: “¿Qué significa esto, padre?”. Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: ¡agua hirviendo!, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua siendo fuerte y dura. Pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer.

El huevo había llegado al agua siendo frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

“¿Cuál eres tú?”, le preguntó a su hija. “Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?. ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?”

Durante nuestra vida nos tendremos que enfrentar a multitud de situaciones, a muchas ollas de agua hirviendo. ¿Verdad? ¿Cómo eres tú ante la adversidad? ¿Cómo haces frente a aquellas situaciones que no son las que esperabas? ¿Permites que la presión te desarme, te ablande como le ocurre a la zanahoria? ¿La adversidad hace que pierdas tu inicial apariencia de fuerte y acabas convertida en alguien débil?

En la vida hay muchas pruebas para superar, muchas situaciones que serán no tan buenas como esperábamos que fuesen. Aún así, se puede volver a sonreír. Se puede levantarse tras haber caído. Se puede pero debes poner de tu parte. No ser una zanahoria.

O tras una dura prueba, tras la muerte de un ser querido, un divorcio o separación, pasas de ser una persona de corazón tierno a convertirte en alguien duro, rígido, temeroso de los demás? Por fuera sigues igual, en apariencia, poniéndote una  máscara, tu cáscara protectora, pero dentro ya no tienes ese corazón tierno, confiado, que vivía con esperanzas… ¿los golpes han endurecido tu interior?

¿Por qué el grano de café es la mejor elección? Porque tiene resiliencia. Porque a pesar de enfrentarse a duras pruebas consigue transformar su entorno, consigue sacar algo mejor incluso en la peor situación. Nadie dijo que la vida fuera fácil, pero es TU VIDA. Y tú eres quien puede elegir si deseas ser como la zanahoria, mostrando tu debilidad tras los retos de tu vida, o puedes elegir ser como el huevo, ocultándote dentro de una dura cáscara y endureciéndote, cerrándote a la vida. Ninguna de estas dos decisiones hará que seas feliz a largo plazo.

El dolor pasa cuando nosotros decidimos superarlo, crecer, cuando elegimos no rendirnos, cuando respetamos más nuestra propia vida que los caprichos del destino o de los demás. La vida está llena de momentos para ser feliz. Y aún los habrá tras esa situación que te ha puesto a prueba. Puedes actuar con resiliencia, puedes ser como el grano de café y dar lo mejor de ti a pesar de todo. Solo tenemos esta vida, y recuerda, que todo lo que nos ocurre podemos permitir que nos doblegue, que nos endurezca o que saque lo mejor de nosotros. Es tu decisión. Es tu elección. Es tu fortaleza. Es tu vida. Es tu oportunidad de demostrarte a ti mismo, a ti misma, que a pesar de todo aún quieres seguir adelante. Siendo como el grano de café es como superar un bajón.

No seas un huevo.

No actúes como una zanahoria.

Demuéstrate y demuéstrale al mundo que eres un grano de café capaz de dar el mejor aroma y el mejor sabor.

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

Como ayudar a alguien desmotivado

Como padres y madres, a veces nos sentimos impotentes cuando nuestros hijos se muestran negativos ante un examen. Sabemos que pueden superarlo, conocemos sus cualidades, sus capacidades, son listos y lo han demostrado con sus notas en anteriores exámenes. ¿Pero que hacer cuando insisten en que “no pueden”, en que “no van a aprobar”?

Una cosa está clara, si ya hemos intentado motivarlos, que vean sus cualidades y no lo hemos logrado, es hora de cambiar de estrategias. Es hora de no repetir lo que no ha funcionado, para probar otras opciones y así lograr que confíen más en ellos a la hora de enfrentar un examen.

Es importante tener tiempo para hablar con ellos, para poder aplicar la escucha empática. No quedarnos con lo que creemos que nos están diciendo, con lo que hemos escuchado más veces, sino procurar abrir el diálogo para que puedan decirnos lo que realmente piensan sobre ellos.

Cuando un niño nos dice: No soy bueno en esto. Si nuestra primera respuesta es: Tú eres muy bueno, no digas tonterías, si eres muy listo. En ese momento estamos cerrando la puerta del diálogo, estamos cortando toda posibilidad de que nuestro hijo pueda decirnos abiertamente lo que piensa sobre si mismo o sobre la situación.

Para que se produzca una comunicación emocional, es importante que aprendamos a escuchar, a indagar sin presiones, a abrir caminos para el diálogo sin cerrarlos dando aliento o dando nuestra opinión.

Preguntas como:

¿Qué es lo que te hace pensar que no eres capaz?

¿Por qué crees que no podrás hacer bien este examen?

¿Cómo sabes que no eres capaz?

Le harán pensar, le harán reflexionar e indagar dentro de su propio autoconcepto para que puedan ellos mismos ponerlos en duda.

Nuestros hijos no son tontos. Saben que les queremos y que los vemos casi siempre como los mejores, que los vemos con muy buenos ojos. Es importante tener en cuenta cómo es nuestro hijo para hablar con el desde “cómo es”, no desde como nosotros queremos que sea.

En nuestro entorno hay personas positivas y personas negativas. Nosotros mismos tendremos un componente negativo o positivo y seguramente podemos decir cual de nuestros padres es más o menos optimista. Esta es una condición que heredamos y ante la que no es posible hacer cambios simplemente desde “alentar” a nuestro hijo.

Es también necesario ayudarles a que se conozcan, a que se vean a ellos mismos y se acepten como son. Si ellos mismos pueden darse cuenta que suelen ser pesimistas, que suelen ver las cosas más complicadas de lo que son, y que por lo general, en el pasado, han podido hacer las cosas bien, sin importar que previamente pensaran que les saldrían mal.

Podemos desarmar sus creencias negativas sobre ellos mismos con ejemplos concretos. Escucharlos, motivarlos a hablar desde nuestra escucha empática, nuestra escucha activa, y así, cuando ellos hayan sido capaces de verbalizar lo que piensan sobre ellos, recién ahí podremos mostrarle ejemplos concretos, claros, de su pasado, en el que las cosas no se dieron como ellos piensan que se van a dar en el futuro, en ese examen al que le tienen miedo.

Además de darnos cuenta si son optimistas o pesimistas, también sería útil poder reconocer cuales pensamientos irracionales utilizan para determinar que van a fracasar en ese examen.

¿Están filtrando la realidad mediante la visión de túnel y solo recuerdan los exámenes que les salieron mal, cuando la gran mayoría le salieron bien?

La mejor manera que tenemos de ayudar a alguien a cambiar la manera en que se ve a la hora de enfrentar un examen, una tarea, es permitiendo que hable, permitiendo que se escuche, que se sienta comprendido, comprendida y que así pueda entenderse a si mismo/a.

Desde sus emociones y al escucharlas, puede llegar a darse ánimos a si mismo. Y para eso es necesario que nosotros apliquemos la escucha activa, la escucha empática.

Comprendernos y mejorar la comunicación con los demás pasa por aprender uno mismo a comunicarse, a interactuar con los demás.

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

Técnica asertiva : Banco de niebla

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Para mejorar nuestras relaciones personales, para evitar discusiones innecesarias, para resolver conflictos, para poder gestionar con inteligencia emocional las situaciones es necesario recurrir a las técnicas asertivas. Una persona con conducta asertiva, hace uso de estas técnicas, incluso aunque no siempre sepa ponerle nombre a sus maneras de actuar. Puedes leer otras técnicas y las distintas conductas en este enlace.

Hablemos ahora del Banco de Niebla.  Esta técnica, al igual que las demás (disco roto, aplazamiento asertivo, etc)  se basan en defender nuestro derecho a opinar diferente, a tener un criterio distinto, una postura respetando también el criterio y las creencias de los demás sobre como deberíamos hacer las cosas, sin imponer ni tampoco ceder.  

Técnica asertiva : Banco de niebla

A veces es necesario defender un punto de vista que es diferente al de la persona con quien estamos hablando. El banco de niebla consiste al igual que el disco rayado en mantener nuestra postura, con la diferencia que ahora no solo mantendremos nuestra postura, además  le estaremos dando a la otra persona su parte de razón. El banco de niebla es una herramienta asertiva útil para no entrar en discusiones sobre quien tiene o no la última palabra sobre un tema, incluso haciendo como que, entre la niebla, 🙂 no hemos escuchado nada. 😉 Sigue leyendo “Técnica asertiva : Banco de niebla”

Como levantarnos más sanos y felices Despierta Aragón

aragon radio

Cuando Pilar León se puso en contacto conmigo para proponerme participar en la sección Cosas de Andar por Casa del magacín informativo matinal de Aragón Radio, me planteó la siguiente cuestión:

¿Cómo levantarnos más sanos y felices?

En verdad, su mayor preocupación era como no desear estampar el despertador contra el suelo. 🙂 Y a Paco Doblas le preocupaba como hacer para evitar el gruñimiento. Si, eso que a muchos les ocurre que es levantarse gruñiendo, hablando entre gruñidos.

Pues bien, comparto con ustedes el podcast del programa donde además de con Pilar y con Paco también he tenido el gusto de charlar con Aitana Muñoz. Aquí les dejo por escrito los 6 tips para levantarnos de mejor humor cada mañana.  Sigue leyendo “Como levantarnos más sanos y felices Despierta Aragón”