Fundamentos de PNL: Las personas toman decisiones en función de la información que manejan (5)

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Cuando nuestra mente toma una decisión, sobre como interpretar un acontecimiento, por ejemplo, lo hace en función de la información que maneja. Pero esta decisión, puede ser equivocada, porque no está basada en “toda” la información, sino en la que nuestra mente ha decidido que es “toda la información”. Déjame que te explique con un ejemplo concreto, sobre la explicación de un jefe de las islas Tonga, sobre lo que decían los occidentales sobre las virtudes del dinero, publicado en el blog Una antropóloga en la luna

“Finow respondió que la explicación no le convencía; continuaba creyendo que era una estupidez el que las personas atribuyeran valor al dinero cuando no podían o no querían aplicarlo a una finalidad útil (físicamente).

Dijo: “Si estuviese hecho de hierro y pudiese transformarse en cuchillos, hachas y escoplos, tendría cierto sentido atribuirle valor; pero tal y como es, no le veo ninguno. […] Ciertamente, el dinero es mucho más manejable y más cómodo, pero como no se estropea guardándolo, la gente lo atesora en lugar de repartirlo, como un jefe debiera hacer, y así se vuelve egoísta; mientras que si las provisiones fuesen la principal propiedad del hombre, como tendría que ser, puesto que son lo más útil y necesario, no las almacenaría porque se le estropearían, y así se vería forzado o a intercambiarlas por alguna otra cosa útil o a compartirlas con sus vecinos, jefes inferiores y subordinados, gratuitamente. Ahora comprendo que lo que hace tan egoísta a los papalangis [los europeos] es el dinero.””

Para este jefe nativo, y con la información con la que el disponía, el dinero carecía de cualquier utilidad práctica y además, favorecía el egoísmo en las personas, porque como no se pone malo como las cosechas, la gente lo acapara, lo acumula, en lugar de compartirlo o intercambiarlo por otros bienes.

Hay otra historia, de una tribu que “decidió” venerar a un soldado estadounidense y los aviones de provisiones durante la guerra, como una suerte de Dios, aún hoy, hacen rituales y festejos pintándose la palabra USA en el pecho y con fusiles hechos de cañas.

Tomamos decisiones, con la información que manejamos. Y a veces, esta información no es completa, está filtrada o es incoherente, y por eso, nuestras decisiones o nuestras interpretaciones pueden ser equivocadas.

Un ejemplo más cercano…. Si uno desconfía de alguien, esa desconfianza es un tipo de información para esa persona, aunque no sea real, y toma decisiones en base a esa información. Nuestra mente, duda sobre lo que esa persona nos ha dicho que hará. Y en lugar de creer que eso es así, y dedicarnos a hacer otras cosas, puede que tengamos motivos, del pasado, para dudar. No importa si esos motivos son realidades ahora mismo, pero nuestra mente los alimenta, como si realmente fueran verdades. Y por ejemplo, podemos tomar la decisión de contratar un detective privado, o podemos tomar la decisión de coger el móvil de nuestra pareja para despejar nuestra duda. Cada acción que emprendemos, no depende de la realidad estrictamente, sino de lo que nuestra mente cree que puede ser real.

Cuando uno cree que un amigo no llama porque no le quiere, por ejemplo, también ha tomado como información real, algo que ha sido una suposición de su mente, pero luego, actúa en consecuencia y trata con sequedad y poniendo distancia a su amigo….. que seguramente no entenderá nada, y si no pregunta para obtener la verdadera información, elegirá una interpretación lógica que le cuadre, y actuará en consecuencia…..

La mayor distancia entre dos personas es el malentendido!!!!

Si no tienes toda la información , evita tomar decisiones. Si no sabes, pregunta!!! 🙂

Cuando has tomado una decisión, pregúntate a ti mismo, cuál ha sido la información en la que te has basado. Cuestiona esa información, comprueba su veracidad, pregunta si fuera necesario.

Aunque a veces…. Estamos tan convencidos de las cosas, que aún preguntando y recibiendo por parte del otro LA VERDAD, aun así, nuestra mente sigue creyendo que tenemos motivos para dudar, sigue desconfiando, no cree en la verdad aunque si se la estén comunicando.

No en vano se ha contado durante décadas el cuento del Pastorcito. ¿Lo conoces? Si, ese del pastor que llamaba a voces al pueblo diciendo que venía el lobo, y a base de mentiras y bromas, consiguió que el pueblo dejara de confiar en el, tanto que el día que si estaba diciendo la verdad, nadie lo tomó en serio y el lobo devoró su rebaño.

Cuando por algún motivo perdemos la confianza, podemos reconstruirla, darla y recuperarla es un trabajo de dos, donde con paciencia y tranquilidad, ambas partes necesitan asumir su responsabilidad. Si ambos quieren que se restituya esa confianza mutua, entonces, hacerlo es algo que requiere una buena comunicación y comprensión.

Recuerda, lo que no se dice, no existe. Si la otra persona no conoce determinada información sobre nosotros, como nuestras emociones, como nuestro dolor por la falta de confianza que sentimos, entonces es imposible que haga nada sin tener esa información.

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