Cuento: Las Estrellas de Mar

¿Cuánto desilusiona pensar en todos los problemas del mundo verdad? Hambre, guerras, pobreza, falta de valores, falta de conciencia social. Por suerte no todos estamos faltos de valores.

Muchas personas tenemos grandes ideales. Sabemos que hay mucho por cambiar y nos gustaría hacerlo. Y si nos enfocamos en la cantidad de circunstancias por resolver, nos desmotivamos pensando que nuestro trabajo solo es una pequeña gota en el inmenso mar, solo es un pequeño esfuerzo en la ingente tarea de cambiar algunas injusticias. No te desanimes. Tu gota siempre hace que el océano sea más océano, como decía la Madre Teresa de Calcuta. Cada acción siempre impacta en la vida de alguien, por pequeña que te parezca. Toda acción tiene unas consecuencias y si en tu vida logras ayudar a mejorar la vida a 5 personas, pues fantástico.

¿Qué podría cambiar la vida de una sola persona dedicada a ayudar a enfermos y hambrientos en la India, cuando había (y hay) millones y millones de pobres en la India?

Pues Santa Teresa de Calcuta, con su trabajo, empezando sola, ha cambiado la vida de esas personas, a quien ayudó de manera directa, pero también con su ejemplo de perseverancia y dedicación, impactó en la vida de millones y millones de personas que vieron que cualquier esfuerzo, por mínimo que parezca, tiene grandes resultados.

Si el dolor de otros te pone en marcha, atiende a ese llamado. En todo el mundo hay miles de personas que trabajan para ayudar a mitigar el dolor de los sin techo, la soledad de los ancianos, el hambre de los pobres, las lágrimas de quienes necesitan superar un duelo, las carencias de los que se han quedado sin familia. Dar a los demás nuestro tiempo, nuestra mano, nuestro apoyo es también un acto de egoísmo. De sano egoísmo. ¿Acaso podemos pasar por alto los beneficios de ser solidarios?

Cuando pienso en la cantidad de divorcios que hay cada año “solo en España”, y recuerdo que son más de 100.000 matrimonios rotos por año, surge una sensación de dolor, de frustración, cuando comparo esas 200.000 personas y sus hijos, que quizás sean 400.000 niños por año…. Es horrible. Pero aún así, cada vez que pienso en las mujeres con nombre y apellido a las que ayudo a mantener sus matrimonios a flote, a pesar de la crisis de los 40 del hombre de sus vidas, y pienso en sus hijos, de los que incluso me envían sus fotos, entonces… para mi, esas “pocas” estrellas de mar cobran un GRAN SENTIDO.

Te dejo un cuento para reflexionar.

Cuento: Las Estrellas de Mar

Paseando por la playa, una tarde al caer el sol, cuando los rayos teñían de ámbar la arena, un hombre que paseaba por allí a lo lejos, vio que había otro hombre, que cada ciertos pasos, se agachaba, levantaba algo y lo echaba al mar.
A medida que avanzaba, veía a ese hombre volver a agacharse, recoger algo y tirarlo al mar. A unos pasos de él, contempló como ese hombre,  recogía una estrella de mar de entre las rocas de la playa y la devolvía al mar para que no estuviera condenada a ahogarse fuera de su hábitat.
Al llegar a su lado, le preguntó: ¿Para qué hace esto? ¿No sabe lo enorme que es la tierra, con kilómetros de extensas playas y con miles de estrellas muriendo a diario? ¿No se da cuenta que lo que hace no cambia nada?
El otro hombre, le miró con sus ojos llenos de amabilidad, se agachó nuevamente entre las piedras, tomó otra estrella y la lanzó al mar. Una vez hecho esto, miró al hombre y le dijo:
¿Lo ves? Para esta estrella si ha cambiado algo.
Por más inmensa que sea la cantidad de situaciones a resolver, tu esfuerzo siempre cambiará la vida de alguien. Y si haces que esa persona tenga una vida mejor, impactando en su vida de una manera positiva, habrás no solo ayudado a esa persona, sino también a todas las que le rodean. Una gota siempre hace océano. Una estrella siempre vale la pena. Tus valores y tu misión, también.
Viki Morandeira
Tu Coach Personal
Nota: Mientras buscaba el enlace que he compartido arriba, este, descubrí con sorpresa que los científicos habían experimentado sobre los beneficios de DAR, de ser solidarios, y que a sus resultados le llamaron El Efecto Madre Teresa de Calcuta. No lo sabía y me alegró porque es un ejemplo que siempre utlilizo, (Santa Teresa) para comprender y ayudar a comprender a los demás, la necesidad de seguir nuestro impulso por ayudar al otro.
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