¿Cuáles son tus excusas para no triunfar?

Aunque me digas que no sabes lo que te gusta, que no tienes metas, que no se te ocurre que puedes hacer….. es seguro que no te has “dedicado” a pensarlo.

Pero no porque no tengas ganas de pensarlo, sino, mas bien, porque el “miedo al cambio” te frena, te paraliza tanto, que no te animas siquiera a soñar con lo que podrías ser o hacer si te lo propusieras.

 ¿Sabes? A mi, no hace mucho, me pasaba lo mismo. Tenia un miedo terrible a “ser yo”.

 Si, ese era mi mayor miedo. Vivía siendo como yo creía que los demás esperaban que yo fuera. Vivía no mostrando todo lo que yo era capaz de hacer. Viíia pidiendo perdón por ser buena en algo. Vivía pidiendo perdón por ser inteligente. Vivía pidiendo perdón si brillaba. Vivía inmersa en el miedo al rechazo. 

Poco a poco, estos miedos, habían hecho que la verdadera Viki, quedara tapada, oculta, bajo tantas excusas, que me había auto convencido que yo no era capaz de hacerlo. Que no podía hacer nada por cambiar mi vida.

 Sabes, muchas veces, no estamos tan mal como para hacer algo, pero tampoco estamos satisfechos con ese tipo de vida que llevamos. Internamente, nos quejamos, sabemos que queremos vivir de otra manera, pero nos quedamos ahí, como zombies…

Me había puesto un montón de excusas que me ayudaban a no sentirme mal por no estar haciendo lo que quería. Aliviaban el peso de no estar haciendo nada con mi vida. No digo que cuidar de mis tres hermosos hijos, trabajar a tiempo completo, usar mi ocio a mi antojo fuera “no hacer nada”. Pero no estaba haciendo algo que me apasionara. Mi trabajo me daba de comer, pero no me gustaba.

 Hasta que mi vida estresada, cargada de ocupaciones y preocupaciones se vio alterada. En esos meses, me di cuenta que estaba viviendo como un zombie. Y empece a querer saber quien era yo, como era mi yo verdadero y no el que mostraba a los demás, que me gustaba hacer realmente. Hasta que descubrí el Coaching. Me zambulli de lleno. Me inscribí a estudiar y leí decenas de libros, a uno o dos libros por semana.

Y así fue como descubrí cuales fueron mis excusas para no hacer, mis excusas para no triunfar. Te las cuento.

 

Si tuviera tiempo…..

Si no tuviera que ocuparme de la casa….

Si viviera en otra ciudad….

Si no tuviera que trabajar tanto…

Si no me importaran las criticas…

Si no tuviera miedo a brillar…

Si me gustara mas mi imagen…

Si no tuviera tres hijos…

Si hubiera empezado antes…

 

Y así, una vez que supe cuales eran mis excusas, pude decirme a mi misma

 

TU PUEDES

 

Porque en realidad, ¡siempre se puede!

 

  • El tiempo, es relativo, y en 24 horas tenemos muchas horas para dedicar 1 o media, a dar los pequeños pasos necesarios para caminar rumbo a nuestra meta.
  • Ocuparme de otras obligaciones, no me quita que siempre quede algo de tiempo para dar esos pequeños pasos. Es más, si estoy haciendo algo con las manos, mi cabeza siempre puede seguir pensando, diseñando, organizando, preparando mi trabajo para cuando me siente a ello.
  • No es el sitio donde uno vive, no es la gente que te rodea. Si tu no puedes hacer aquí y ahora, no lo podrás hacer en ningún otro sitio, ni en ningún otro tiempo. En cambio, si puedes hacerlo aqui y ahora, podras hacerlo en cualquier sitio y cualquier momento.
  • Siempre puedes organizarte para trabajar menos, o para dedicar una hora a tu pasión, mientras continuas trabajando, hasta que te encuentras con la suficiente auto confianza para largarte sola.
  • Las criticas son como el pan de cada día. Las personas tenemos una mente critica. Medimos las cosas comparando con un “standard” que tenemos en nuestra mente, con nuestras creencias, con nuestra experiencia, con nuestra historia, con nuestras limitaciones…. Si tu me dices que quieres inventar una maquina para volar, mi critica sera que es imposible, porque en mi mente, no existe una maquina para volar. Así aprendí, que haga lo que haga, los demás siempre tendrán algo que decir, nunca llueve a gusto de todos, y yo no tengo que contentar a todo el mundo.
  • Brillar, ese era mi peor miedo. Tenia la creencia limitante que si brillaba, la persona que yo mas quiero, se iba a sentir mal, se iba a alejar de mi. Y ese era el miedo que me paralizaba. De pronto, comprendí que podría alejarse de mi por otros motivos, y que tampoco este seria el fin del mundo. Comprendí que brillando no le deslumbraba, sino que le estimulaba a brillar. Cambie yo, internamente, mis ideas, mis pensamientos, mis prioridades, y todo, de pronto, cambio a mi alrededor.
  • Incluso mi imagen. Descubrí que había tenido un complejo de fea desde los 8 años más o menos. Que en mi interior había luchado por el amor de los demás, por agradar a los demás. Me di cuenta que siempre fui hermosa, que lo soy. Y me di cuenta que no necesito ser la mejor, la mas buena, la mas servicial para que los demás me quieran. Aprendí a quererme a mi misma, aprendí a valorarme a mi misma, aprendí a respetarme a mi misma… y ahora, me siento mucho mas querida, mucho mas valorada y mucho mas respetada.

Sabes…. para que tu vida cambie, solo necesitas cambiar tu. Y poco a poco, viviendo un día a la vez, y dando de ti lo mejor ese único día, verás como tu vida comienza a cambiar, a dirigirse hacia donde tu quieres, y podrás empezar a disfrutar del placer de estar vivo. ¿Te animas?

 

21 DÍAS TE SEPARAN DE TU CAMINO AL EXITO

 

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

 

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2 comentarios sobre “¿Cuáles son tus excusas para no triunfar?

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