Cuento: Nunca te Ates

el aguila y el halcon
Nunca te ates

Muchas veces, creemos que nuestra pareja es nuestra vida. Vivimos pensando y haciendo lo mejor para nuestra pareja, olvidándonos de nosotros mismos.

Eso, no solo es perjucicial para uno, sino también para el otro. Muchas crisis de pareja, tienen como origen una excesiva dependencia emocional por una de las partes.

Otras veces, creemos que nuestra pareja tiene que ser como nuestra sombra, que tiene que tener una perspectiva de futuro igual a la que tenemos nosotros, que tiene que hacer las cosas de igual manera que nosotros las haríamos…. le queremos como un reflejo, como si fuera una continuación de nuestra mente.

Si quieres tener una vida feliz, tienes que recordar, que la felicidad es responsabilidad de cada uno y no de nuestras parejas. Si deseamos una pareja feliz tenemos que recordar que si nuestra pareja nos dice que si para no escucharnos más, eso es perjudicial a corto plazo y mortal para nuestra pareja a largo plazo.

Comparto contigo un cuento para ejemplificar este pensamiento.

NUNCA TE ATES

Una vez un guerrero indígena muy respetado y la hija de una mujer que había sido matrona de la tribu, se enamoraron y se amaban profundamente. Habían pensado en casarse, para lo cual tenían el permiso del cacique de la tribu.

Pero antes de formalizar el casamiento fueron a ver al Brujo, un hombre muy sabio y muy poderoso, que tenía elixires, y conjuros, hierbas increíbles, para saber si los astros estaban a su favor y si los Dioses los iban a proteger.

El brujo, les dijo que ellos eran buenos muchachos, jóvenes y que no había ninguna razón para que los dioses se opongan. Entonces ellos le dijeron que querían hacer algún conjuro que les diera la formula para ser felices siempre…

El brujo les dijo:

– Bueno hay un conjuro que podemos hacer, pero no sé si están dispuestos porque es bastante trabajoso.

– Sí, claro-, le dijeron.

Entonces el brujo le pidió al guerrero que: escale la montaña más alta, busque allí al halcón más vigoroso, el que vuele más alto, el que le parezca más fuerte, el que tenga el pico más afilado, y que vivo, se lo traiga.

Y el brujo le dijo a ella: a ti no te va a ser tan fácil, vas a tener que internarte en el Monte, buscar el águila que te parezca que es la mejor cazadora, la que vuele más alto, la que sea más fuerte, la de mejor mirada, vas a tener que cazarla sola, sin que nadie te ayude y vas a tener que traerla viva aquí.

Cada uno salió a cumplir su tarea. Cuatro días después volvieron con el ave que se les había encomendado, y le preguntaron al brujo:

– ¿Ahora qué hacemos?, ¿las cocinamos?, ¿las comemos?, ¿tomamos su sangre?, ¿qué hacemos con ellas?”

El brujo les dijo: – “Vamos a hacer el conjuro. ¿Volaban alto?”, preguntó.

– “Sí”, le dijeron.

– “¿Eran fuertes sus alas, eran sanas, independientes?”

– “Sí”, contestaron.

– “Muy bien”, dijo el brujo, “Ahora átenlas entre sí por las patas y suéltenlas para que vuelen”…

Entonces el águila y el halcón comenzaron a tropezarse, intentaron volar, pero lo único que lograban, era revolcarse en el piso, y se hacían daño mutuamente, hasta que empezaron a picotearse entre sí.

Entonces el brujo de la tribu les dijo: – “Este es el conjuro: Si ustedes quieren ser felices para siempre:

VUELEN INDEPENDIENTES Y JAMÁS SE ATEN EL UNO AL OTRO”

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

www.coachingprotagonistas.wordpress.com

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