El hombre o la mujer perfectos

Cuando nos enamoramos, no somos conscientes de cómo es ese hombre o esa mujer a quien le hemos dado nuestro corazón. El enamoramiento, según algunos científicos, es un estado de locura transitoria, es una reacción química, pero nada tiene que ver con la razón, ni con el amor.

Pasada esa primera fase, de amor pasional, de necesidad mutua de contacto, llega el amor. Amar, es una decisión personal. Amar es un trabajo que debemos emprender, con paciencia, con calma, cada día.

Cuando dejamos de estar enamorados, se nos cae la venda de los ojos. Ese hombre, ya no es tan perfecto como lo veíamos unos meses atrás. Esa mujer ya no es exactamente como nosotros la teníamos idealizada. Pero en nuestra mente, creemos que nuestra pareja debe ser perfecta, que debe cumplir todas nuestras expectativas, que debe ser siempre cariñosa, siempre amable, siempre comprensiva, romántica, un buen padre o madre, un buen marido o esposa, un buen compañero, la persona amante que era en esa primera etapa….. Y seguramente lo es. Pero no es exactamente como nosotros le veíamos antes.

Empieza entonces, una etapa, en la que tenemos una batalla contínua, para conseguir que ese hombre o esa mujer, vuelvan a ser perfectos, como eran antes. Empezamos a decirle todo lo que nos molesta de el, empezamos a quejarnos o reclamar que no sea como era antes,  empezamos a darles órdenes, o por el contrario, emprendemos un diálogo interno, donde nos quejamos internamente por sus cambios, por no ser quien esperábamos que fuera…..  Y generalmente, conseguimos el efecto contrario. Se alejan, se enfadan, se muestran distantes.

Vamos a ponernos del lado del otro, por un momento. Cuando se enamoró de nosotros, nos veía como una persona perfecta, se le caía la baba por nosotros, decíamos algo y a los dos segundos estaba complaciéndonos, nunca tenía una mala contestación, era una persona cariñosa, apasionada, atenta. Cuando nos pedía algo, lo hacíamos al instante, estabamos deseando complacerle, nuestra intimidad y nuestra sexualidad eran algo mágico, no teníamos límites, jamás nos dolía la cabeza, nada nos preocupaba más que estar con nuestra pareja y darles nuestro amor….

Pero pasada esa primera fase, nuestra pareja también ve nuestros defectos. Ya no somos esa persona perfecta, y encima, poco a poco, nos hemos ido transformando en una persona que no hace más que dar órdenes, que no hace más que imponerles como deben comportarse, como deben actuar, a qué hora deben llegar a casa, qué necesidades nuestras debe suplir, qué cosas hace mal (aunque no sea que las hace mal, sino de una manera diferente a la que nosotros tenemos en mente) etc….. Es aquí cuando empiezan los conflictos y discusiones en la pareja.

Algunas mujeres, tenemos un comportamiento determinado. Ellos alguna vez se quejarán de lo que ya no hacemos por ellos, pero nosotras, tenemos la excusa perfecta, estamos demasiado cansadas, con todo el trabajo de la casa no nos apetece hacer nada, o peor aún, como ya no nos trata como antes, en castigo a ello, nos distanciamos y utlizamos el sexo como premio o castigo.

Algunos hombres, al enfrentarse a la crítica de la mujer, a la menor frecuencia sexual, a las exigencias de la mujer para hacer lo mejor para “la pareja”, empiezan a notar que se les intenta dominar, tratar como a un crio al que hay que decirle lo que debe y no debe hacer….. entonces, puede que intenten conformarnos durante un tiempo, sin expresar sus opiniones, sus necesidades o sus deseos, por no entrar en discusiones, por no escucharnos…… y es ahi, cuando ellos no expresan lo que necesitan, cuando empezamos a distanciarnos.

¿Cómo recuperar al hombre perfecto, al que siempre nos demostraba su amor? Volviendo nosotras a ser esa persona cariñosa, atenta, sexualmente activa, de la que se enamoraron. No exigiéndole que sea perfecto. No tratándolo como a un hijo al que hay que educar. Aceptando que nuestra opinión o nuestra manera de ver las cosas, puede no ser siempre la mejor, o que incluso, tanto su forma de ver algo, como la nuestra, pueden ser igual de válidas.

Cuando pedimos algo al otro, sin hacer nosotros ningún cambio, solo conseguimos que se muestre más y más distante. Elegimos a ese hombre, a esa mujer,  porque nos gustó, pero ahora, creemos que ha cambiado y solo estamos en un tira y afloja constante para que vuelva a ser como era…. ¿Y nosotros? ¿Somos como éramos? ¿Hacemos las mismas cosas por nuestra pareja que hacíamos al principio? ¿Nos comportamos como nos comportábamos antes?

Si deseas ver un cambio en tu pareja, primero, analiza qué necesitas cambiar tú, que aspectos necesitas mejorar, retoma la comunicación, dile lo que piensas, de una manera respetuosa, asertiva,  y escucha sus necesidades. No te tomes a la ligera sus peticiones. Aquello que tu le pides, quieres que tu pareja lo haga, al pie de la letra, ¿verdad? Entonces, ten muy en cuenta lo que te pide. Por algo te lo dice. Presta atención a su lenguaje no verbal. ¿Le dices algo y tarda un mes para hacerlo? Pues será que no quiere hacerlo, porque no está de acuerdo, porque piensa distinto. No pienses que es por pereza, por no hacerte caso, o porque no le importas. Seguramente, si mejoras la comunicación con tu pareja, mejoraras mucho tu relación y te sentirás más amado, más tenido en cuenta.

Si algo del pasado te ha molestado, puedes hablarlo, expresar tus sentimientos, en lugar de quejarte, puedes aprender como perdonar y olvidar aquello que no es positivo para tu relación de pareja. Ni tu eres como tu pareja cree que “deberías ser” ni el es como tu crees que “debería ser”. Ambos son como son y eso es maravilloso. El amor es una decisión adulta, consciente, a pesar de los defectos del otro y de los nuestros propios, no una relación entre dos adultos perfectos!

Recuerda, que las personas no tenemos que ser adivinos, nuestra pareja, no tiene por qué saber lo que nosotros pensamos, no tiene porqué tener la misma visión nuestra sobre como “deberían” ser las cosas en la casa, en la pareja. HABLA. Si algo no te gusta, HABLA. No hace falta herir al otro para hacerlo. Aprender a ser asertivo, mejorar tus habilidades para comunicar de una manera asertiva, es la mejor inversión que puedes hacer a largo plazo para tener a tu lado a una persona con quien seas enormemente feliz.

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

Coaching de pareja

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