Educar para Prevenir la Violencia de Género

Inteligencia Emocional y Violencia de Genero
Educar a nuestros hijos e hijas para ser Emocionalmente Inteligentes les vacuna contra la violencia de genero.

 

Comparto en mi blog, esta entrada publicada hace unos meses, en la Revista Soy Mujer Opinando. 

En mi humilde opinión, la violencia de género es fruto de la ignorancia emocional, aderezada con baja autoestima y creencias limitantes. ¡Un cóctel explosivo!

Una persona, al principio,  pega por impotencia, porque se siente impotente e incapaz de conseguir lo que quiere hablando. Una persona pega, al principio, cuando se siente frustrada porque las cosas no salen como esperaba. Una persona pega, al principio, porque cree que decir lo que siente es de débiles. Una persona, cuando cree que va a perder algo (o a alguien) y no se considera capaz de reconquistar, de conseguir que esa persona desee estar a su lado, y considera que su mundo se acaba, es capaz de cualquier cosa.

Estamos a tiempo de vacunar a millones de personas contra la violencia de género. Es una vacuna muy fácil de administrar. Tenemos los medios, solo falta la voluntad. Desde mi punto de vista, gastar e invertir dinero en pulseritas, en efectivos policiales, en jueces, en cárceles, no soluciona nada. Lo “encierra” pero no lo soluciona.

Los políticos, que son quienes están en los puestos de poder, que son quienes “pueden” hacer algo para generar este cambio, tienen que dejar de “proponer” medidas impulsados o presionados por determinados colectivos. Una persona golpeada es igual de ignorante emocional que una persona golpeadora.

Cuando una persona no admite que está siendo victima de la violencia de género, no la está viendo en realidad. Porque emocionalmente está tan enganchada a esa otra persona que no se da cuenta que algo va mal, y muy mal.

La persona que pega a otra, lo hace por impotencia. Porque no sabe decir lo que siente, porque nadie le enseñó a controlar, dominar, expresar, compartir sus emociones. Pegar es fruto de la frustración. Y lejos de ser más conscientes y de empezar a desaparecer, la violencia de género seguirá entre nosotros muchos años más si no vacunamos a nuestros hijos PRONTO, YA.

Los jóvenes de hoy, la generación del mando a distancia, no soportan que se les diga que no. Son niños que tienen de todo, que no aprecian ni valoran lo que tienen. Que se crían entre la TV y la calle. ¡¡¡¡OBVIAMENTE NO SON LA MAYORIA!!!! ¡¡¡Pero siempre hace más ruido uno malo que cien buenos!!! Y eso es lo que vemos…. el ruido de unos cuantos. Los niños tiranos, no soportan que las cosas no salgan como ellos quieren, si piden algo lo quieren en milésimas de segundo, como reacciona el mando a distancia. No saben afrontar problemas.

En lugar de machacar y machacar con reivindicaciones feministas, que son una utopia, y por muchos días de la mujer que pongan, si mi marido no quiere ayudar en casa no lo hará. Y punto.

En lugar de campañas publicitarias, yo invertiría ese dinero en educación emocional, en horas escolares de crecimiento personal, para enseñar a los niños y niñas a quererse tal como son.
A aceptar que somos humanos y como tales cometemos errores.

A saber aprender de ellos.

A saber decir, LO SIENTO, me equivoqué.

Les enseñaría que perdonando no están haciendo un bien al que les ofendió, sino que se están regalando paz a ellos mismos.

Les enseñaría que las opiniones de los demás no los convierten en lo que los otros opinan.
Yo no soy tonta porque tú lo digas. Ni soy menos válida para cualquier cosa que quiera hacer, porque lo diga otro.

Les enseñaría a ver la crítica como algo que existe, pero que es la opinión de otra persona, desde su punto de vista, y que no es la PURA VERDAD.

Les enseñaría que cada día debemos agradecer todo lo bueno que hemos vivido y que cada noche deberíamos repasar todo lo malo para aprender de ello.

Les enseñaría que cada uno puede vivir su vida como quiere y que es su obligación tomar las decisiones necesarias para vivir la mejor vida posible.

Les enseñaría que el NO Puedo no existe, que es una excusa para no adentrarnos más allá de nuestra zona de confort.

Les enseñaría que si pueden CREER en algo, podrán CREARLO.

Les enseñaría que los fracasos son escalones necesarios hacia la meta.

Les apoyaría para que pudieran soñar como quieren vivir.

Les mostraría cuales son sus fortalezas, en que destacan, para aprovecharse de ellas.

Les enseñaría que nadie es dueño de otra persona, que cada uno es única y exclusivamente dueño de si mismo, y aún así, debe respetar a los demás como primera premisa para la convivencia.

Les enseñaría que tienen derechos asertivos y que los demás también los tienen.

Les enseñaría a saber decir que no, valorando más sus principios en lugar de temerle al que dirán.

Les enseñaría que los hombres y las mujeres no somos iguales, que cada uno de todos nosotros somos únicos e irrepetibles, que lo que tú puedes hacer no lo hará nadie más, que lo que tú puedes ser, no lo será nadie más, que si NO HACEN lo mejor con lo que SON, el mundo se perderá conocer a alguien extraordinario.

Les enseñaría que las cosas no son negras o blancas, que hay infinidad de grises en el camino.
Les enseñaría que no es malo expresar lo que uno siente, que decir NECESITO DE TI…. es mejor que EXIGIR.

Les enseñaría que la Ley del Talión ya no debe estar vigente en estos días.

Les enseñaría que cada uno es Responsable de sus actos, tanto si se hace responsable de ellos, ¡como si no! Que incluso no asumir nuestras responsabilidades, es responsabilidad nuestra.

Les enseñaría a primero procurar entender lo que el otro me esta diciendo, antes de querer imponer lo que yo digo.

Les enseñaría a disfrutar del no saber, porque ahí es donde se crece. Les mostraría que quien cree que se las sabe todas, no se da oportunidad para aprender nada nuevo. Que de cada persona, por ínfima que nos parezca, podremos aprender algo.

Les enseñaría a ver que pegar no es un signo de valentía, sino un signo de ignorancia emocional, de falta de autoestima, de imposibilidad de decir No quiero que te vayas, te necesito.

La violencia de género no se acaba con más cárceles, la violencia de género, se acaba con más educación emocional.

Los padres necesitamos también ser más inteligentes con nuestras emociones, para poder ver más allá de nuestro amor. Y como los primeros educadores, padres y madres podemos ayudar a nuestros hijos a crecer y a quererse y a aprender a expresarse, antes que levantar la mano la primera vez.
Como mujer yo no quiero ser igual que un hombre, no quiero la igualdad. ¡¡Porque no soy igual a un hombre!! Ni me hace falta para llegar donde yo quiera llegar. Hace falta educar a las mujeres para que no criemos niños tiranos. Hace falta educar a los niños en la paciencia, en la espera por los resultados, en ser tortugas perseverantes y constantes hacia la meta. Y no ser liebres en busca de resultados rápidos por el camino más corto.
Por eso, quiero acabar reafirmando mi opinión. La violencia de género no se acaba con medidas disuasorias, no se acaba con medidas represivas, no se acaba con amenazas de castigos y privaciones de libertad. La violencia de género se acabará cuando comprendamos que lo que hace falta es educación. Educar y aumentar la Inteligencia Emocional de las personas. Menos represión, menos fondos para el castigo y más inversión en educación. Educar en Inteligencia Emocional es vacunar a nuestras generaciones futuras contra la violencia de género.

 

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

 

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