La Fórmula de la Felicidad

To be or not to be. That’s the question. Y así ocurre con la felicidad. Nos planteamos la felicidad en terminos de Ser o No ser…. a veces, olvidando que esa no es la pregunta. Algunas personas, pueden vivir en la creencia de que no se puede ser más felices, o que no podrán tenerlo todo. Pueden creer que la felicidad es un estado inalcanzable, poco accesible para ellos, por sus circunstancias personales, debido a situaciones vividas en su pasado, debido a su “pesimismo”. Pero por suerte, si crees eso, pero estás leyendo este artículo, tengo algo importante que decirte: Existe una fórmula de la felicidad y quizás no lo habías pensado nunca. Piensa, entre cuatro hermanos criados por la misma familia, no todos son iguales,  dos pueden ser más optimistas o tres, y uno más pesimista, o al contrario…. Eso significa, que en cómo actuamos frente a nuestra vida, hay un componente genético que en una primera instancia nos determina como personas más optimistas o con tendencias pesimistas. PERO… , (lo repito por si no ha quedado claro, que “pero” le quite valor a lo anterio, para darle fuerza a lo que ahora voy a decirte.) PERO la genética no lo es todo. Por fortuna, como seres humanos, no solo la genética determinará nuestra experiencia vital.

Martin Seligman, el padre de la psicología positiva, ha formulado la siguiente fórmula para la Felicidad.

S+C+V= UN SER HUMANO FELIZ

S: Set Genético. 

Para el Dr. M. Seligman, la S se corresponde con nuestro “set genético”. Esa predisposición marcada por genética con la que hemos nacido, a ser personas positivas en mayor o menor medida, heredando los mismos genes que nuestra madre o nuestro padre incluyen en su propio set genético y que a su vez, han heredado de sus propios progenitores. ¿Te has planteado a quien te pareces en este aspecto? Si lo analizas, es muy probable que uno de tus padres te haya heredado lo que a su vez también comparte con alguno de tus abuelos.

Ahora, de momento, la ciencia no ha inventado una manera de cambiar nuestros genes por otros. De todos modos, NI SE TE OCURRA!!! Porque no hay nada de malo (ni de bueno) en ser de una forma u otra. Somos diferentes. Simplemente. Y por suerte, esas diferencias son las que hacen que con algunas personas funcionemos mejor, o que con algunas personas nos emparejemos con mejores perspectivas de futuro, por ejemplo, a nivel pareja. Que uno sea más o menos positivo o negativo, no está ni bien ni mal, te lo repito. Simplemente es distinto y como es distinto, eso hace que uno aporte una perspectiva a la relación y que el otro aporte la suya, para enriquecer el resultado final, para formar un mejor equipo. Ahora, una vez que hayas descubierto cómo respondes tú, si con optimismo o con pesimismo, o si eres capaz de ver el lado bueno en las peores situaciones, o si incluso en las mejores circunstancias tu mente encuentra algo que podría mejorarse…. el siguiente paso es ACEPTARTE. Así como eres. Porque luchar contra tus genética te hará infeliz. Ser feliz no depende de nuestro set genético, sino del resultado de la ecuación de la felicidad. Sigamos

C: Circunstancias Personales 

Esta parte de la ecuación la conforman nuestras circunstancias personales, vivencias, experiencias, logros, situaciones buenas y no tan buenas, guerras, migraciones, hermanos, duelos, en definitiva, todo aquello que nos va ocurriendo durante nuestra vida. Para el resultado final de la ecuación de la felicidad, también es una parte igual de importante lo que incluye nuestra situación personal, a nivel social, pero también los aprendizajes que uno va haciendo a lo largo de su vida. La inteligencia emocional que uno va adquiriendo a lo largo de su vida, la resiliencia con la que nos enfrentamos a los distintos momentos que nos ponen a prueba. Esta parte de la ecuación no es algo que heredemos, es algo donde sí podemos tener una parte de “influencia”, ya que la actitud con la que nos plantamos delante de nuestras circunstancias personales, hará que tengamos una perspectiva diferente de nuestra vida. Una misma situación, puede influir de manera muy diferente en dos personas, dependiendo de su inteligencia emocional, de la resiliencia de cada una de ellas y de la actitud con la que se gestionen las distintas circunstancias.

V: Voluntad Personal

Este último sumando de la ecuación de la felicidad es el que quiero que analices con mayor detenimiento. ¿Por qué? Porque es el que depende única y exclusivamente de ti. Ya no entran aquí los antepasados, ni el pasado, el componente V solo podemos incluirlo en modo presente. Si vamos a despejar la fórmula de la felicidad, HOY el valor de la voluntad que ponemos nosotros en todo aquello que hacemos, será determinante a la hora del resultado final: Felicidad o Infelicidad.

¿Crees que estás poniendo de tu parte para conseguir tu felicidad? Recuerda, que ahora mismo no te estoy preguntando cómo eres, ni qué has vivido, simplemente te estoy preguntando: ¿Quieres poner de tu parte para SENTIRTE FELIZ? Si este valor es 0, es bastante probable que el resultado de tu fórmula de la felicidad sea negativo…. ¿A quién no le ha pasado algo malo en su vida alguna vez? Aunque hayas heredado el optimismo, que suma algo más que el pesimismo, igualmente puedes tener un resultado negativo en esta ecuación, porque tus circunstancias personales pueden ser durísimas (guerras, accidentes, violencia, etc) Por eso, tú voluntad, el valor V, es el factor de la fórmula de la felicidad que puede cambiar el resultado POR COMPLETO. Es el que único que podemos controlar.

Despejemos la fórmula. Pongamos ejemplos, con números, para que veas de manera gráfica el funcionamiento de la fórmula de la felicidad.

Imaginemos que los valores para S son los siguientes.

Set genético optimista, +1

Set genético pesimista -1

El valor C, nuestras circunstancias, es el que más subjetivamente puede variar. Por ejemplo, una situación, en el momento que se produce, puede tener un valor negativo. (Que se rompa una pareja, por ejemplo), pero tras unos años, cuando uno se ha vuelto a enamorar, la ruptura inicial ha pasado a ser necesaria para la nueva relación, por lo que ahora puede tener un valor positivo.

Por lo general, cuando estamos preocupados por nuestra felicidad suele ser cuando no nos sentimos felices… (no solemos cocinar o preocuparnos porque nos falte algo en la nevera cuando acabamos de comer 🙂 ) Entonces, supongamos que ahora tus circunstancias personales las tienes en negativo, por ejemplo, dándole un valor de -3

Si empezamos a despejar la fórmula, una persona optimista, tendría el siguiente desarrollo.

+1 – 3 + V = UN SER HUMANO FELIZ. 

Despejando, vemos que “de momento” está en -2 y que para que el resultado final de la fórmula sea positivo, como mínimo tendrá que poner una Voluntad en grado +3.

+1 – 3 + 3 =  + 1 UN SER HUMANO FELIZ. 

Al utilizar esta fórmula para determinar nuestra felicidad, tenemos la probabilidad de ser FELICES siempre. Porque a pesar de la genética, a pesar de las circunstancias, al ser nuestra propia voluntad una variable que nosotros tenemos en nuestras manos, estamos en disposición de aumentar nuestra felicidad en una forma directamente proporcional.

Si te ha tocado un -1 en tu set genético, y un -4 en tus circunstancias personales, AUN ASÍ la fórmula puede dar un resultado positivo. Depende de ti. Puedes pedir ayuda, aceptar que alguien te acompañe para trabajar la voluntad de ser feliz, y te aseguro que lo lograrás. No te quedes con la primera persona (salvo que funcione!!) Sigue probando. Sigue buscando ayuda hasta que conectes con la persona capaz de darle la vuelta a tu ecuación.

Recuerda, hoy, ahora, puedes despejar esta fórmula para ti y comprobar qué valor necesitas para la Voluntad de ser Feliz. Tú eres la persona determinante para ser feliz o infeliz en tu vida.

Porque no importa si en tu vida ha habido circunstancias desfavorables. Todos pasamos por momentos desagradables en nuestra vida, pero aun así, nuestra interpretación y lo que aprendamos de ellos, será lo que determine cómo nos vamos a sentir.

Por eso, APLÍCATE LA FÓRMULA.

Por eso, Despeja esta ecuación.

Si sientes hoy, que la felicidad está ausente en tu vida, prueba aumentar la variable V y así, en forma directamente proporcional aumentarás tu felicidad. En cambio, incluso con una genética favorable y unas circunstancias en positivo, pero sin poner voluntad en ser feliz, estarás atrapado en una vida donde no eres del todo feliz, ni tan infeliz como para hacer algo…. y esto, a la larga, pesa.

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