Ansiedad ante lo que no sale como esperábamos

 

 

Cada día nos enfrentamos a múltiples situaciones, algunas mas complejas que otras. Y en ocasiones podemos sentirnos frustrados, ansiosos, enojados, preocupados, defraudados, etc.

 

Si dejamos que esas emociones negativas nos dominen, nuestro día ira de mal en peor. En cambio, si aprendemos a utilizar esas emociones de una forma positiva, podremos sacar un beneficio incluso de la situación mas complicada. Usar esa energía extra que nos producen esas emociones, para acometer acciones útiles que nos permitan revertir la situación.

 

Pero algunas veces, la situación que nos preocupa, se escapa a nuestro control. Y aun así, nos dejamos llevar por esas emociones. Seguimos centrándonos en el problema con el consiguiente aumento de tensión, frustración, enfado, miedo

 

La próxima vez que te enfades, o que te sientas irritado, ten a mano estas preguntas:

 

  1. ¿Qué esperaba yo que ocurriera?
  2. ¿Esta situación escapa a mi control, no depende de mi?
  3. ¿Puedo hacer aún algo para que el resultado que yo esperaba se produzca?

 

Si realmente podemos hacer algo para solucionar la situación, o para a pesar del problema, haciendo algunos cambios obtener el resultado que yo esperaba, entonces centrémonos en el resultado deseado, no en el problema. Si le decimos a nuestra mente: Aun quiero esto. Nuestro cerebro intentara buscar diferentes caminos para llegar a ese resultado.

 

En cambio, si le decimos: ¿Por qué me pasa esto a mi? ¿Justo ahora tenía que pasar esto? ¿No hay mas problemas para que me toquen hoy? Todo me ocurre siempre a mi.

Nuestra mente se enfocara en recordar todos los problemas que hemos tenido con anterioridad, porque eso es lo que le estamos pidiendo con nuestras preguntas.

 

Si la situación se escapa a nuestra zona de influencia, a nuestro control y no podemos hacer nada para revertirla, lo mas sano es analizar otras posibilidades, otras formas de llegar al mismo objetivo o similar. Podemos practicar aumentar nuestra paciencia, pedir ayuda, tratar de ver la situación desde otro punto de vista mas positivo, cambiar nuestra actitud, aceptar que es algo que no podemos modificar por mucho que nos enfademos….

 

Por ejemplo: Tu avión no saldrá a su horario. Tu no puedes subirte a la torre de control para hacer que los demás hagan sus maniobras mas deprisa. Tampoco puedes tomar otro avión que salga antes. Entonces…. ¿Que ganas protestando, refunfuñando, quejándote a toda oreja que se preste?

¿Sabes qué ganas? Ponerte mas y mas nervioso, contagiar a los que están contigo, perderte un precioso momento en el que podrías estar haciendo otras cosas, como escribir una carta a una amigo, a tu madre, a tu pareja. O leyendo un libro, o decenas de cosas mucho mas sanas y útiles que pasarte las dos horas que tengas de espera con la cara larga!!!

 

Tu puedes decidir como interpretar todo lo que te sucede. Puedes decirte que es una desgracia y sufrir como un desgraciado. O puedes elegir decirte que tienes dos horas libres que no esperabas y que puedes usar en diseñar como quieres que sea tu vida!!

 

Siempre tendremos razones para estar enfadados, pero esas razones, rara vez serán buenas.

Viki Morandeira

Tu Coach Personal

 

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