Cuento: El árbol de los problemas

Olivo centenario

Muchas veces, llevamos nuestros problemas a casa al volver de trabajar. Permitimos que “contaminen” nuestra vida, de tal manera, que hacemos daño a las personas que más queremos.

Olvidamos, que podemos elegir nuestra actitud ante las circunstancias. Olvidamos que podemos ser más felices si mejoramos nuestra gestión emocional. Se puede tener más inteligencia emocional y mejorar nuestra experiencia vital, asi como mejorar la de las personas que nos rodean.

Incluso, aunque trabajemos en casa, nuestros problemas no son algo que el otro necesite conocer al detalle. Nuestras quejas, críticas hacia los demás, lamentos  y reclamos, no hacen más que daño a nuestras relaciones de pareja. Antes de quejarte o criticar, piensalo mil veces, dos mil veces!! y luego no no hagas. Cambia la manera de expresar tus quejas, expresa tus sentimientos y necesidades, en lugar de tus reclamos. Podemos mejorar nuestras relaciones personales si mejoramos nuestra comunicación interpersonal. 

 

Te dejo, este bonito relado, donde aprender una enseñanza que todos, en un momento u otro de nuestras vidas, necesitamos poner en práctica.

Había contratado un carpintero para ayudarme a reparar mi vieja granja. Él acababa de finalizar su primer día de trabajo que había sido muy duro. Su sierra eléctrica se había estropeado lo que le había hecho perder mucho tiempo y ahora su antiguo camión se negaba a arrancar.

Mientras lo llevaba a su casa, permaneció en silencio. Una vez que llegamos, me invitó a conocer a su familia. Nos dirigíamos a la puerta de su casa y se detuvo brevemente frente a un precioso olivo centenario. Tocó el tronco con ambas manos.

Al entrar en su casa, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara sonreía plenamente. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa. La energia había cambiado completamente. Posteriormente me acompañó hasta el coche.

Cuando pasamos cerca del olivo, sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo visto cuando entramos.

– Ese es mi árbol de los problemas, – contestó

– Sé que no puedo evitar tener problemas durante el día como hoy en el trabajo por ejemplo, pero no quiero traer estos problemas a mi casa. Así que cuando llego aquí por la noche cuelgo mis problemas en el árbol. Luego a la mañana cuando salgo de mi casa los recojo otra vez.

– Lo curioso es, – dijo sonriendo – que cuando salgo a la mañana a recoger los problemas del árbol, ni remotamente encuentro tantos como los que recuerdo haber dejado la noche anterior.

Cuanto podemos ganar si dejamos nuestros problemas a la puerta de casa. 

 

Viki Morandeira

Tu coach Personal

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2 comentarios sobre “Cuento: El árbol de los problemas

  1. Me gusto mucho, es verdad permitimos que los problemas se metan a nuestra casa y carguen a toda la familia me encanto haré eso dejare la mochila en la puerta de mi casa

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